domingo, 28 de noviembre de 2021

ROBERT CAPA Y GERDA TARO DE ESPALDAS EN CERRO MURIANO : ¿ SON ELLOS REALMENTE ?

Por José Manuel Serrano Esparza 
                                                            
                                                                                                               © Hans Namuth / Georg Reisner

Desde hace años, algunas fuentes han sugerido la hipótesis de que en la zona derecha de una fotografía hecha por Hans Namuth / Georg Reisner en Cerro Muriano el 5 de Septiembre de 1936 y publicada por el diario francés Le Matin el 22 de Septiembre de 1936, aparecen Robert Capa y Gerda Taro de espaldas caminando en dirección opuesta a la de los refugiados y dirigiéndose al frente de Cerro Muriano. 

Pero a mi modesto entender existen varios factores importantes que descartan prácticamente tal hipótesis : 

                                                                                                              © Hans Namuth / Georg Reisner

a) La vestimenta que lleva el miliciano de la derecha (de más baja estatura que el de la izquierda) no es en absoluto la que llevó Gerda Taro el 5 de septiembre de 1936. 

Este hombre no lleva una camisa de miliciano, sino una camiseta de manga muy corta, visible en la zona alta de su brazo derecho, ligeramente por encima del bíceps y cerca del músculo deltoides, 


a diferencia de Gerda Taro, que llevó el 5 de Septiembre de 1936 una camisa de miliciano de manga larga color azul marino (mucho más oscura y gruesa que la que lleva el miliciano más a la derecha de los dos que están de espaldas en la foto de Hans Namuth) que ella se arremangó cerca del codo

                                                                                                      Photo : Robert Capa / © ICP New York

y con la que Robert Capa la fotografió en la zona de Lavaderos y Fundiciones de la Córdoba Copper Company, siendo el pantalón azul marino también más oscuro y grueso que el que lleva el miliciano más bajo en la foto de Hans Namuth. 

                                                                                                             © Hans Namuth / Georg Reisner

b) El grosor de la zona superior del brazo derecho del miliciano más bajo, así como su musculatura, hacen en mi opinión bastante improbable que se trate de una mujer, al igual que las anchas espaldas. Es un hombre de baja estatura, pero fuerte. 

En este mapa puede apreciarse que en la foto que hace Hans Namuth el 5 de septiembre de 1936 y en la que aparecen dos milicianos de espaldas, los refugiados de Cerro Muriano avanzan en dirección norte hacia la Estación de Tren de Obejo y El Vacar, mientras que los dos milicianos caminan en sentido opuesto, con dirección sur hacia Cerro Muriano. Hans Namuth hizo esta fotografía en la calle Acera Eucaliptos, descubrimiento que fue realizado por José Manuel Serrano Esparza el 30 de junio de 2021. 

c) En la entrevista que Richard Whelan mantuvo con Hans Namuth en 1982, el fotoperiodista alemán aseguró que durante su estancia en Cerro Muriano el 5 de Septiembre de 1936, él, Georg Reisner y Franz Borkenau (que iban juntos) no vieron en ningún momento a Robert Capa ni a Gerda Taro. 

d) Hans Namuth explicó a Richard Whelan que fue tres semanas después, cuando al ver en el número de la revista Vu del 23 de Septiembre de 1936 varias fotos hechas por Capa pero en las que no se indicaba el lugar en que fueron hechas, constataron que Capa había estado también en Cerro Muriano, porque en una de dichas fotos realizadas por el fotoperiodista húngaro de origen judío, 


visible en la esquina inferior derecha de la mencionada revista y con el crédito Capa, aparecía una mujer caminando con mucho esfuerzo, sudando a mares y agarrando un gran petate con diseño de cuadros y todas las pertenencias que había podido salvar, 

                                                                                          © Hans Namuth /Georg Reisner
                                                                                  
  
a la que ellos también habían fotografiado. 

Este testimonio descarta prácticamente por completo la hipótesis de que los dos milicianos que aparecen de espaldas a la derecha de la fotografía hecha por Hans Namuth / Georg Reisner puedan ser Capa y Gerda Taro, lo cual es corroborado 

                                                                                              
Esta mujer fotografiada por Capa (y que es la misma a la que capta Hans Namuth cerca del paso a nivel a partir del cual empieza la zona de los Llanos, aproximadamente a 1 km de Cerro Muriano) está a unos 200 metros de la Estación de Tren de Obejo, aproximadamente a 5 km de Cerro Muriano. Photo : Robert Capa / © ICP New York

por el hecho de que Capa 



le hace una fotografía a esa misma mujer aproximadamente 200 metros pasada la Estación de Tren de Obejo, en dirección a El Vacar, 


unos 4 km más al norte del punto de la calle Acera Eucaliptos (Los Llanos del Conde) en el que Hans Namuth le hace la foto horizontal a esta misma mujer con el petate a cuadros : 


Las  personas que aparecen en esta fotografía hecha por Hans Namuth están aproximadamente a 1 km de Cerro Muriano (situado al fondo de la imagen, en dirección sur) y a unos 4 km de la Estación de Tren de Obejo. 

Si el hombre más alto de los dos que aparecen de espaldas a la derecha en la foto de Hans Namuth fuese Robert Capa, 

Robert Capa fotografía a esta mujer llevando el gran petate con diseño de cuadros con las pertenencias personales que ha podido salvar apoyado en la cadera izquierda y sujeto con su brazo izquierdo, bastantes minutos después de la foto que le hace Hans Namuth llevando el gran petate a cuadros. Esta mujer está aproximadamente 200 metros más allá de la Estación de Tren de Obejo, a unos 4 km del punto en lo que es hoy la calle Acera Eucaliptos (Llanos del Conde) en el que Hans Namuth fotografía previamente a esta misma mujer, y camina hacia El Vacar, en sentido opuesto al de los dos milicianos fotografiados de espaldas anteriormente por Hans Namuth en otra fotografía hecha también en lo que es hoy la calle Acera Eucaliptos (Llanos del Conde), a unos 4 km del lugar en el que Robert Capa hace esta foto vertical a la mujer del petate a cuadros. 

habría tenido que retroceder caminando hacia atrás aproximadamente 4 km hasta llegar al punto aproximadamente 200 metros más allá de la Estación de Tren de Obejo, para fotografiar a esta mujer,  


Las  personas que aparecen en esta fotografía hecha por Hans Namuth están aproximadamente a 1 km de Cerro Muriano, situado al fondo de la imagen, en dirección sur. 

después de ser captada previamente por Hans Namuth 


a muy pocos metros del punto de los Llanos del Conde en el que hacen la foto en la que aparecen los dos milicianos de espaldas caminando hacia Cerro Muriano. 

e) Si el miliciano más alto de los dos que están de espaldas a la derecha de la imagen fuese Robert Capa, no tendría ningún sentido el que en un contexto como éste, en el que muchas personas están huyendo de Cerro Muriano (que está siendo bombardeado por la aviación franquista), con mujeres llorando, padres y madres con la desesperación marcada en sus rostros al tener que dejar sus vidas atrás, el fotoperiodista húngaro no hiciera fotos, indiferente a lo que está ocurriendo, y tuviera la cámara metida en una cartera grande de cuero, porque los momentos que se están viviendo en la imagen son de máxima intensidad emocional, con semblantes muy convulsos en las personas que huyen de la guerra y un gran potencial fotográfico para captar momentos definitorios, algo que era para Capa lo más importante de todo a la hora de captar sus imágenes. 

Es cierto que el miliciano más alto de los dos que están de espaldas tiene un corte de pelo parecido al de Robert Capa, así como abundante cabello, pero ello no significa en absoluto que tenga que ser Robert Capa, porque ese corte de pelo y abundante cabello no era algo infrecuente en aquella época, y de hecho, 

Fotografía hecha por Hans Namuth el 5 de Septiembre de 1936 en la que se aprecia un hombre joven de Cerro Muriano (el segundo empezando por la derecha) que lleva un corte de pelo y abundante cabello similares a los del miliciano más alto de espaldas captado por el fotoperiodista alemán caminando hacia Cerro Muriano, cerca del paso a nivel antes del comienzo de lo que es hoy la calle Acera Eucaliptos. © Hans Namuth / Georg Reisner

Hans Namuth fotografía ese 5 de septiembre de 1936 a varios hombres con parecido corte de pelo y abundante cabello. 

f) Robert Capa y Gerda Taro no llegaron a Cerro Muriano el 5 de Septiembre de 1936 a las 15:30 h de la tarde con Hans Namuth, Georg Reisner y Franz Borkenau.

Capa y Gerda Taro ya estaban en Cerro Muriano con certeza el 4 de Septiembre, tal y como demuestran dos fotos hechas por Capa en la colina Las Malagueñas en un momento en que claramente no había combate : una a tres soldados republicanos, dos que suben una ametralladora Hotchkiss M1914 calibre 7 x 57 mm Mauser hasta su cima y otro que baja la cuesta hacia la entrada de dicha finca, adyacente a la N-432a que pasa justo al lado, y otra en la que se ve a varios milicianos realizando un ejercicio de adiestramiento a pocos metros de la cima de dicha colina, mientras Gerda Taro, visible a la derecha de la imagen, contempla como Capa hace la foto.  

Y probablemente llevaban en el pueblo desde el 3 de Septiembre de 1936, ya que existe otra fotografía hecha por Capa en Torreárboles en la que se aprecia a varios milicianos subiendo la pendiente de dicha colina y parte del cuerpo de Gerda Taro detrás del que lleva el cañón de una ametralladora también Hotchkiss sobre su hombro izquierdo, apreciándose también claramente que no hay combate en dichos instantes.

g) El hecho de que no porten armamento y que caminen en dirección contraria a los habitantes de Cerro Muriano que huyen no significa automáticamente en absoluto el que tengan que ser Capa y Gerda Taro. 
                                                                                                     © Hans Namuth / Georg Reisner

De hecho, Hans Namuth / Georg Reisner hicieron el 5 de septiembre de 1936 en Cerro Muriano varias fotos en las que aparecen milicianos sin armamento caminando de un sitio a otro o bien quietos preparando la huida. 

Durante la mañana y sobremesa del 5 de septiembre de 1936 hubo un constante trasiego de milicianos no sólo dentro del casco urbano del pueblo de Cerro Muriano, sino también entre la Estación de Obejo, Los Llanos del Conde y Cerro Muriano. 

Es decir, hay más imágenes hechas por Hans Namuth y Georg Reisner en las que aparecen milicianos de espaldas caminando hacia Cerro Muriano mientras la población civil huye en sentido contrario hacia la Antigua Estación de Tren de Obejo y El Vacar, como por ejemplo ésta : 


Fotografía hecha por Hans Namuth / Georg Reisner el 5 de septiembre de 1936, también en los Llanos del Conde, en lo que es hoy en día la calle Acera Eucaliptos, a muy pocos metros del punto en el que hacen la otra foto en la que aparecen dos milicianos de espaldas. En esta imagen se aprecia a otro miliciano también de espaldas y que camina sin armas hacia Cerro Muriano, en sentido contrario al de los refugiados del pueblo, que avanzan hacia la Antigua Estación de Tren de Obejo y El Vacar. © Hans Namuth / Georg Reisner

                                                                                                                  © Hans Namuth / Georg Reisner 

h) La gran cartera de cuero que lleva el miliciano de la izquierda (el más alto de los dos) agarrada con su mano derecha no significa en absoluto el que dentro de ella tenga que haber equipo fotográfico. 

Ese tipo de carteras de cuero de gran tamaño eran muy frecuentes en aquella época y las llevaban un porcentaje significativo de milicianos, con todo tipo de cosas dentro : comida, fruta, cuadernos, mapas, útiles de limpieza, etc. 

Incluso, uno de los jefes milicianos anarquistas de la CNT y la FAI de Alcoy que suben al tonel y pronuncian un discurso durante la Arenga en la Finca de Villa Alicia, lleva también colgada del  hombro una cartera de cuero de gran tamaño y muy similar.   


i) En la foto que Hans Namuth le hace a la mujer con el gran petate a cuadros, ésta se halla en fase inicial de huida, junto a otras personas de Cerro Muriano, incluyendo dos mujeres más que avanzan llorando .

Todas las personas que aparecen en esta imagen están al comienzo de lo que es hoy en día la calle Acera Eucaliptos en los Llanos del Conde, aproximadamente 1 km al norte de Cerro Muriano, con la antigua casa del guarabarreras del paso a nivel visible al fondo, y avanzan con dirección norte hacia la Estación de Tren de Obejo, y la mujer con el gran petate a cuadros que incluye las pertenencias que ha podido salvar, lo lleva sobre su hombro izquierdo, agarrándolo con su mano izquierda. 

Esta mujer muestra en su rostro el shock de la experiencia que está viviendo, pero avanza todavía con buena parte de sus energías intactas. 

Hans Namuth hace esta foto 


a muy pocos metros de la otra en la que aparecen los dos milicianos de espaldas, también con la antigua casa del guardabarreras del paso a nivel visible al fondo.  

                                                                                                   Photo : Robert Capa / © ICP New York 

Pero en la foto que le hace Capa a esa misma mujer con el gran petate a cuadros, ésta se halla caminando aproximadamente 1 km más al norte, en la zona del Ronquillo Bajo, está más cansada, ha perdido buena parte de su energía, fruto del degaste físico al haber llevado durante muchos minutos a pleno sol dicho petate muy pesado sobre su hombro izquierdo, sujetándolo con su mano izquierda, y ha decidido apoyar fuertemente el petate sobre su cadera izquierda mientras lo sujeta con su brazo y mano izquierda. 

En esta fotografía vertical hecha por Capa, esta mujer está mucho más cansada que en la foto hecha por Hans Namuth aproximadamente 1 km antes, cerca de la casa del guardabarreras del paso a nivel, y en la que aparecen los dos milicianos de espaldas. 

Además, en la foto vertical hecha por Capa, esta mujer aparece con una expresión facial que revela claramente mucho mayor cansancio y stress que en la foto de Hans Namuth, tiene la boca entreabierta porque comienza a faltarle el resuello, su brazo izquierdo está totalmente extendido y recto porque tiene que sujetar con todas sus fuerzas el enorme peso del petate, y Capa la fotografía justo en el momento en que con su mano derecha se está quitando el sudor de su mejilla derecha. 

Es decir, esta foto vertical hecha por Capa fue realizada muchos minutos después de la foto hecha por Namuth en la que aparece esta misma mujer a la izquierda y en la que aparecen los dos milicianos de espaldas a la derecha.

Si el miliciano más alto de los dos que están de espaldas y que avanzan a pie hacia Cerro Muriano fuese Robert Capa, tendría que haber caminado desde ese punto hacia atrás aproximadamente 1 km para hacerle la foto vertical a la mujer del petate a cuadros, lo cual no es posible, porque ambos milicianos caminan claramente hacia Cerro Muriano en la foto de Hans Namuth. 

Por otra parte, afirmar que las dos personas que aparecen de espaldas en la foto avanzando hacia Cerro Muriano son sin duda Robert Capa y Gerda Taro 

Así pues, ninguno de los dos milicianos que están de espaldas en la foto hecha por Hans Namuth y que avanzan hacia Cerro Muriano pudo hacer ni antes ni después de ser fotografiados por Hans Namuth/George Reisner la foto vertical en la que aparece la mujer con el gran petate a cuadros apoyado en su cadera izquierda y sujeto con su brazo y mano izquierda avanzando hacia la Estación de Obejo, foto que fue hecha por Robert Capa. 

Es decir, los dos milicianos que aparecen de espaldas en la foto hecha por Hans Namuth no son ni Capa ni Gerda Taro. 




ROBERT CAPA Y GERDA TARO NO LLEGARON A CERRO MURIANO (CÓRDOBA) EL 5 DE SEPTIEMBRE DE 1936

Texto y Fotos Indicadas : José Manuel Serrano Esparza 

Robert Capa y Gerda Taro no llegaron a Cerro Muriano el 5 de Septiembre de 1936, tal y como demuestran tres fotografías hechas por Capa durante los dos días previos.

Capa y Gerda Taro llegaron a Cerro Muriano el 3 de Septiembre de 1936 : 

Foto 1 .- 


Fotografía hecha por Robert Capa el 3 de Septiembre de 1936.

Su autoría y ubicación fue descubierta por José Manuel Serrano Esparza en julio de 2015 : 


Se trata de una imagen que aparece en la página 127 del libro La Lucha del Pueblo Español por su Libertad (de A. Ramos Oliveira, editado por la Embajada Española en Londres en 1937), en tamaño 21 x 17 cm, y en la que se ve a un grupo de 8 milicianos anarquistas de la CNT y de la FAI de Alcoy (Alicante) subiendo a lo alto de una colina. 


Uno de ellos lleva una ametralladora pesada Hotchkiss M1914 calibre 7 x 57 mm Mauser de 24,4 kg sobre su hombro izquierdo, mientras que el situado inmediatamente a su izquierda está a punto de poner sobre la cima su trípode.

El resto de milicianos que caminan tras ellos en sentido ascendente llevan cajas de municiones que contienen cinco peines rígidos de acero, cada uno de ellos con 24 cartuchos del calibre 7 x 57 mm Mauser para la mencionada ametralladora.

Esta fotografía, así como otras dos realizadas por Capa en la Colina Las Malagueñas el 4 de Septiembre de 1936, igualmente en unos momentos en los que no había combates, demuestra que Capa y Gerda Taro llegaron a Cerro Muriano el día 3 de Septiembre de 1936, dos días antes de la batalla que tuvo lugar el 5 de Septiembre. 

Porque lo que se aprecia en la imagen hecha por Capa en Torreárboles el 3 de Septiembre de 1936 en un momentro en que claramente no había aún lucha, es a milicianos de la CNT y la FAI de Alciy, que al igual que el resto de tropas republicanas presentes en la zona de Cerro Muriano, han pasado de estar a la ofensiva durante las mencionadas jornadas de Agosto, a adoptar una configuración totalmente defensiva en las cotas más altas próximas al pueblo (Torreárboles y Las Malagueñas), comenzando a instalar ametralladoras pesadas con trípode, porque saben que el general Varela va a salir de Córdoba con sus tropas y les va a atacar en pocos días. 

La cima de Torreárboles vista desde la ladera noroeste. © José Manuel Serrano Esparza 

La acción se desarrolla a muy pocos metros de la cima de Torreárboles, de 692 metros de altura, unos 2 km al suroeste del pueblo de Cerro Muriano (Córdoba). 

Igualmente, José Manuel Serrano Esparza pudo descubrir que la persona que se halla detrás del miliciano que lleva la ametralladora es Gerda Taro, que viste el mismo pantalón oscuro que ha llevado puesto también a finales de Agosto de 1936 en Santa Eulalia (Frente de Aragón), donde Capa le ha hecho tres fotografías (una reproducida en la página 69 del libro catálogo de la exposición This is War! Robert Capa at Work, donde Gerda Taro aparece a la izquierda del contacto de 35 mm con este mismo pantalón oscuro y dos reproducidas en la página 034 del segundo tomo del libro La Maleta Mexicana, en las que está mirando el cráter producido por una bomba : una horizontal en la que aparece Gerda Taro sola y otra vertical en la que aparece con cuatro milicianos al fondo, vistiendo en ambas dicho pantalón oscuro alto y una camiseta blanca de manga corta). 

A partir del día siguientes de ser tomada por Capa esta foto de los milicianos subiendo la ametralladora, el trípode y las cajas de munición a su cima, Gerda Taro cambiará este atuendo oscuro por un mono de miliciano prestado, algo más claro y mucho más cómodo. 

Esta fotografía fue hecha por Robert Capa en Torreárboles el 3 de Septiembre de 1936, y no el 5 de Septiembre de 1936 (día en que realiza sus dos grandiosos reportajes La Arenga en la Finca de Villa Alicia y Huida de los Refugiados de Cerro Muriano a través de la salida norte del pueblo en dirección a la Antigua Estación de Tren de Obejo y El Vacar). 

Reencuadre selectivo que muestra al penúltimo miliciano subiendo a la cima de Torreárboles dos cajas de munición 7 x 57 mm Mauser, cada una de las cuales contiene cinco peines de 24 cartuchos. La gran cantidad de cajas de munición para esta ametralladora Hotchkiss M1914 que están transportando hasta la cumbre de esta colina los milicianos que aparecen en la imagen completa, indica que los mandos republicanos de la zona estaban preparando la defensa ante el que consideraban inminente seguro ataque en uno o dos días por parte del general Varela, y el notable despliegue de armamento indica también claramente que la mayoría de tropas republicanas y milicianos no estaban en el pueblo de Cerro Muriano, sino defendiendo Torreárboles, Las Malagueñas y la Finca de Villa Alicia, lugares donde estuvo en realidadel frente de combates el 5 de Septiembre de 1936, día en que tuvo lugar la batalla. 

Es evidente que los milicianos que aparecen en imagen no se hallan en combate, no hay batalla en ese momento, sino que están subiendola mencionada amaetralladora pesada, su trípode y abundantes cajas de munición a la cima de Torreárboles, dos días antes de la batalla propiamente dicha, que será el 5 de Septiembre de 1936, cuando tres columnas franquistas al mando conjunto del general Varela, e integradas por altos jefes militares profesionales con abundante experiencia en combate en guerra colonial en África (coronel Sáenz de Buruaga, comandante López-Guerrero, comandante Gerardo Figuerola, comandante Sagrado y comandante Baturone) atacarán las colinas Torreárboles y Las Malagueñas (dos cotas cuya conquista es fundamental para la ulterior captura del pueblo de Cerro Muriano) así como la Finca de Villa Alicia en la que hay abundantes contingentes de milicianos anarquistas de la CNT yla FAI de Alcoy (Alicante) junto con milicianos andaluces.

Los altos oficiales republicanos en la zona (al mando del comandante Juan Bernal y en cuyo estado mayor — ubicado en la Mansión de Las Malagueñas, sita en la cúspide de la colina del mismo nombre — también figuran los co,mandantes José Balibrea, Gerardo Armentia y Aviraneta) saben que el general Varela va a atacarles muy pronto, ya que la presencia de abundantes tropas republicanas en el área de Cerro Muriano (unos 15 km al norte de Córdoba capital), un enclave estratégicamente muy importante, supone una gran amenaza para Córdoba capital, en manos de las tropas franquistas. 

Por ello, han ordenado a los milicianos que suban ametralladoras y abundantes cajas de munición tanto a la cima de Torreárboles como a la de Las Malagueñas.

Capa hizo la fotografía seleccionando probablemente diafragma f/8, disparando su cámara en ángulo contrapicado, mientras los milicianos subían el tramo de pendiente inmediatamente adyacente a la cima de Torreárboles a pleno sol. 

Cima de Torreárboles, a muy pocos metros de la estructura de hormigón armado con cilindro en su zona superior, construida en 1974 sobre el basamento de una antigua torre árabe. Al fondo a la derecha se aprecia la ciudad de Córdoba. Puede constatarse perfectamente como desde la cima de esta colina la vista panorámica es enorme y de una gran calidasd, por lo que cualquier movimiento de tropas franquistas desde Córdoba capital hacia la zona de Cerro Muriano podía ser fácilmente detectado tanto visualmente como con prismáticos, de tal manera que la ubicación de ametralladoras Hotchkiss M1914 (cuyo alcance letal era de 3800 metros) en la cúspide, permitía una eficaz defensa, desde una posición elevada, con fuego automático a una cadencia de 600 disparos/minuto y velocidad inicial de 724 m/seg frente a cualquier intento de asalto enemigo a la colina, pese a lo cual Torreárboles fue tomado por asalto por las fuerzas franquistas de la columna de la izquiereda en ataque coordinado con tropas marroquís de la columna de la derecha de Sánez de Buruaga durante la noche del 5 de Septiembre de 1936. © José Manuel Serrano Esparza

Desde un punto de vista militar, la decisión de los altos mandos republicanos de instalar ametralladoras en la cima de Torreárboles (así como en Las Malagueñas) estuvo plenamente justificada, ya que al ser el vértice geodésico más alto de la Sierra de Córdoba, desde su cima hay una excepcional vista de todo el entorno circundante en muchas decenas de kilómetros a la redonda (Córdoba capital, las sierras de Jaén, Los Villares, Sierra Morena y algunos pueblos de la vertiente norte cordobesa), por lo que se domina tanto la ladera sur de la colina como cualquier intento de ataque de tropas enemigas procedentes de Córdoba capital (situada a unos 13 km al sur de Torreárboles). 

Definitivamente, los rumores que circularon durante los primeros días de Septiembre de 1936 sobre un inminante ataque republicano a Córdoba capital eran totalmente infundados, los mandos republicanos en la zona estaban preparándose para la defensa ante el seguro ataque del general Varela, y Robert Capa y Gerda Taro no llegaron a la zona de Cerro Muriano el 5 de Septiembre de 1936, sino el 3 de Septiembre de dicho año, fecha en que Capa hizo en Torreárboles la foto mostrada anteriormente y en la que aparece también Gerda Taro, cuando no había combates y faltaban todavía dos días para el ataque de las tropas franquistas sobre la zona de Cerro Muriano, aunque las abundantes tropas republicanas y milicianos en la zona sabían que les atacarían pronto, por lo que estaban posicionando ametralladoras en los puntos defensivos más importantes. 

Foto 2 .- 

                                                                                                       © Robert Capa / ICP New York

Fotografía hecha por Robert Capa en la colina Las Malagueñas el 4 de Septiembre de 1936. Esta imagen apareció originalmente en la revista francesa Regards del 24 de Septiembre de 1936. 

Se aprecia a tres soldados republicanos con casco que avanzan caminando cuesta arriba en dirección a la cima de la finca de Las Malagueñas, a la que se llegaba a través de un camino de tierra en ligera rampa ascendente, 

Entrada principal a la Finca de Las Malagueñas, donde Capa, que iba acompañado por Gerda Taro, hizo fotos los días 4 y 5 de Septiembre de 1936. Aproximadamente más arriba de este punto, en la cima de la colina, ambos fueron saludados durante la noche por el periodista Clemente Cimorra junto a la Mansión de Las Malagueñas, situada en la cima, el 5 de Septiembre de 1936, en medio del fragor de la batalla. © José Manuel Serrano Esparza 

mientras un tercer soldado camina cuesta abajo en sentido contrario y se dirige hacia la entrada principal de la finca, situada a unos 100 metros de distancia de este punto en el que Capa hace la fotografía.

El más próximo a Capa, que camina cuesta arriba, lleva sobre su hombro derecho una ametralladora francesa Hotchkiss M1914 calibre 7 x 57 mm, que agarra con la mano derecha, mientras que el brazo izquierdo está a cierta distancia de la cintura para contrabalancear el peso del mencionado cañón de ametralladora. 

El segundo, más alejado de Capa, que camina cuesta arriba tras el que lleva el cañón de la ametralladora, carga con la pesada pieza única metálica formada por el soporte para el cañón, los dos brazos del bípode, el fuste principal de mayor anchura que llega hasta el pequeño asiento para el servidor y una caja de munición. 

El tercer soldado republicano, visible a la izquierda de los dos que suben, camina cuesta abajo en sentido opuesto, tiene el brazo doblado a la altura del codo y sujeta con su mano derecha un fusil Mauser calibre 7 x 57 mm. Se dirige hacia la entrada principal de la Finca de Las Malagueñas, situada junto a un tramo de la carretera N-432a Granada-Badajoz y que dista aproximadamente 300 metros de la cima, 


Fotografía de la Mansión de Las Malagueñas de mediados de los años sesenta, en la que se aprecia la impresionante belleza y lujo de su fachada principal, dotada con tres peldaños de piedra de acceso y un porche con arcos y columnas. Juan José Obrero Castro, dueño del restaurante Bar X de Cerro Muriano, me ha comentado con frecuencia que su abuela Encarnación, su tío Manuel y toda su familia tenían una gran amistad con las personas que cuidaban este precioso palacete, y que cuando era niño, entró muchas veces en él durante los años sesenta. Además, recuerda que las vistas desde el famoso balcón (visible en la zona superior derecha de la imagen) de esta enorme casa eran impresionantes, de tal manera que si se miraba hacia el sur podía verse Sierra Nevada durante los días claros, y si se miraba al norte, se podía observar el Valle de Los Pedroches.  


Las informaciones aportada por Juan José Obrero Castro así como por Antonio Sastre Candelario (también vecino de Cerro Muriano, albañil de élite tristemente fallecido el 12 de Noviembre del año 2018, que asimismo conoció esta muy lujosa casa desde los años cincuenta) han sido totalmente verificadas por esta fotografía hecha por Piortiz (agencia fotográfica integrada por los fotógrafos José Pío Alonso Bartolomé y Félix Ortiz) probablemente el 30 de Agosto de 1936 y publicada en el número de la revista Crónica del 6 de Septiembre de 1936, en la que se ve al comandante republicano Aviraneta de pie en el balcón de la Mansión de Las malagueñas mirando a través de un telémetro de observación, con la bella balaustrada visible a su derecha. Esta imagen fue descubierta por Alfonso del Barrio, director de la revista FV de fotografía, en Enero de 2020.

Foto 3. - 

                                                                                                           © Robert Capa / ICP New York

Fotografía en la que aparece Gerda Taro a la derecha del todo de la imagen, sujetando dos bolsas, mientras Capa fotografía un ejercicio de preparación para el combate, ya que los mandos republicanos saben que las tropas franquistas atacarán pronto. 

La identificación de Gerda Taro en esta imagen, así como su ubicación en la Finca de Las Malagueñas, fue realizada por José Manuel Serrano Esparza en Enero de 2020. 

Se aprecia a un soldado republicano próximo a la cámara, con gorro, agachado junto a un pino, con una cartuchera de munición de cuero colgada a la espalda y un fusil tapado por su cuerpo, pero del que sobresale la culata. 

También pueden verse al fondo otros soldados republicanos, igualmente agachados junto a los pinos, que utilizan como parapetos, protegiéndose tras ellos como adiestramiento para el combate, ya que saben que las tropas marroquís de tabor de regulares se caracterizan por una gran precisión con sus disparos de media y larga distancia con sus fusiles y mosquetones Máuse calibre 7 x 57 mm. 

Gerda Taro va vestida con el mismo mono de miliciano con las mangas subidas con el que aparece en las dos fotos que le hizo Capa dos días después, el 5 de septiembre de 1936, en la zona de Lavaderos y Fundiciones de la Córdoba Copper Company. 

Las dos fotografías hechas por Capa en la colina Las Malagueñas, una cerca de la entrada de acceso a la finca junto a la carretera N-432a Granada-Badajoz y otra a pocos metros de la cima y de la Mansión de Las Malagueñas, verifican totalmente la crónica " relato sobre la Marcha de la acción en Cerro Muriano " , escrita por Clemente Cimorra (periodista del diario La Voz de Madrid ) en Cerro Muriano el 6 de Septiembre de 1936, y en la que rememora como vió durante la noche del 5 de septiembre de dicho año a Robert Capa y Gerda Taro en la cima de la colina Las Malagueñas,junto a la mansión del mismo nombre, haciendo fotos de los aviones franquistas que atacaban la zona en medio del fragor de la batalla, y que ambos se presentaron a él como Robert Capa, periodista de Vu y Gerda Taro, periodista de Regards. 

Fotografía perteneciente a la colección " Historia Gráfica de la Guerra Civil en Córdoba " de Juan Manuel Fernández Delgado y realizada por el fotógrafo Juan José Serrano el 8 de Septiembre de 1936 a las tropas franquistas de la columna central atacante al mando del comandante Álvarez Rementería (que atacaron a través de la vertiente sur desde aproximadamente las 10:00 h de la mañana, mientras que los tabors de regulares marroquís de Sáenz de Buruaga comenzarían su asalto a esta colina a través de su vertiente norte a partir de las 13:00 h), posando frente a la Mansión de Las Malagueñas, tres días después de la captura de la colina. La elegancia y aspecto de este palacete eran un deleite para la vista, tal y como puede apreciarse al fondo, con muy bellas columnas dotadas de capiteles y grandes ventanas con hierro forjado. 

Ésto indica claramente que Capa y Gerda Taro tras hacer las fotos de los refugiados de Cerro Muriano que huían del pueblo durante la sobremesa del 5 de Septiembre de 1936, volvieron a Las Malagueñas durante la tarde de dicho día y estuvieron fotografiando los combates hasta bien entrada la noche, en que fue ya imposible contener el avance de las tropas marroquíes de tabor de regulares, por lo que Capa, Gerda Taro y los altos mandos republicanos huyeron de Las Malagueñas a través de la entrada principal a la finca y de la carretera adyacente a la misma hasta alcanzar Cerro Muriano (donde habían llegado dos días antes), mientras tropas republicanas les cubrían la espalda, hasta que aproximadamente una hora después la cota fue capturada por las tropas marroquíes. 

viernes, 26 de noviembre de 2021

PRESENTACIÓN DEL LIBRO ROBERT CAPA EN CERRO MURIANO, 5 DE SEPTIEMBRE DE 1936 : NACIMIENTO DEL MODERNO FOTOPERIODISMO DE GUERRA




El día 3 de diciembre de 2021 a las 19:00 h tendrá lugar en el Salón de Actos de la Oficina Municipal del Ayuntamiento de Obejo en Cerro Muriano, c/ Los Arces, 44,  la presentación del libro " Robert Capa en Cerro Muriano, 5 de Septiembre de 1936 : Nacimiento del Moderno Fotoperiodismo de Guerra ", una obra en gran formato 29 x 22 cm y 235 páginas, fruto de 26 años de investigación in situ realizada por su autor, el historiador de la fotografía José Manuel Serrano Esparza, entre 1995 y 2021, incluyendo un profundo análisis de todas y cada una de las imágenes captadas por Robert Capa en Cerro Muriano durante la primera semana de Septiembre de 1936.  

Robert Capa es uno de los fotógrafos más influyentes de la historia, con un estilo muy instintivo, ágil y dinámico en sus imágenes, con las que una y otra vez conseguía estar en el lugar adecuado en el momento más idóneo. Capa se acercaba al máximo posible a las personas que fotografiaba, captando instantes definitorios que él convertía en atemporales, con unas imágenes que destilan humanidad a raudales. 

En 2008 se conocían aproximadamente 10 fotografías hechas por Robert Capa en Cerro Muriano (Córdoba) durante la primera semana de septiembre de 1936, pero entre 2009 y 2021 han aparecido muchas más fotos, de tal manera que hoy en día existen 46 imágenes realizadas por el fotoperiodista húngaro de origen judío (que iba acompañado por Gerda Taro) en Cerro Muriano. 

Ello ha generado un vuelco total e impensable hace pocos años con respecto a la relevancia de Cerro Muriano en la evolución de Robert Capa como fotoperiodista, hasta tal punto que en el momento presente, este pequeño pueblo situado 15 km al norte de Córdoba capital se ha convertido en el lugar más importante del mundo para poder entender la génesis de Robert Capa como fotógrafo de guerra y su posterior evolución. 

Las imágenes que Robert Capa hace en sus dos grandiosos reportajes " Arenga en la Finca de Villa Alicia " (1,5 km al sureste de Cerro Muriano) y " Huida de los Refugiados de Cerro Muriano" ( a través de la salida norte del pueblo, avanzando a pie 12 km hacia la estación de Tren de Obejo y El Vacar, bajo un sol abrasador y en terribles condiciones ) el 5 de septiembre de 1936 marcan un antes y un después en la historia de la Fotografía Mundial. 

Es en Cerro Muriano donde nace sin ningún género de dudas el moderno fotoperiodismo de guerra ágil y dinámico, con un grado de inmersión mucho mayor en el epicentro de la acción que las cámaras de gran formato y formato medio previas, disparando a pulso desde muy cerca con una cámara Leica II (Model D) telemétrica formato 24 x 36 mm, muy pequeña y ligera, al igual que los objetivos acoplados, con la ventaja añadida del obturador plano focal de recorrido horizontal, diseñado por el genio Oscar Barnack en Wetzlar (Alemania), totalmente mecánico, una auténtica maravilla de ingeniería miniaturizada, que apenas hace ruido, preservando una gran discreción. 

Durante la " Arenga en la Finca de Villa Alicia ", Capa capta momentos de premuerte, unas imágenes terribles, desoladoras, de milicianos que están siendo informados por cuatro jefes de la CNT y la FAI de Alcoy (Alicante) subidos a un tonel pocos minutos antes del combate, de que las feroces tropas marroquíes de tabor de regulares de Sáenz de Buruaga están a punto de atacarles y que tendrán que luchar por sus vidas. Una y otra vez, el fotoperiodista húngaro consigue pasar inadvertido y no ser detectado durante el acto fotográfico, a pesar de la enorme proximidad desde la que hace un muy elevado porcentaje de sus fotos, algunas de ellas prácticamente a bocajarro, moviéndose con gran sigilo entre los milicianos que escuchan la alocución y realizando un enorme esfuerzo constante por captar las imágenes desde todos los ángulos posibles. 

Algunos de los milicianos anarquistas que escuchan la arenga en la Finca de Villa Alicia son jovencísimos, con edades entre los 14 y 16 años. 

El grado de tensión, stress, angustia, miedo, desazón y muchas más cosas que Capa capta magistralmente en los hombres presentes en la Finca de Villa Alicia es una de las cimas en toda la Historia de la Fotografía, plasmando una pléyade de detalles dramáticos que realzan enormemente la tremenda intensidad emocional de los instantes vividos, así como expresiones faciales que hablan por sí mismas.

Y dicha tensión en grado superlativo inherente a los momentos de premuerte durante la " Arenga en la Finca de Villa Alicia ", con cada persona reaccionando de una manera distinta y un Robert Capa colosal, siempre atento a los pequeños detalles que marcan la diferencia, es magistralmente captada por Capa gracias a su increíble precisión en el timing al apretar el botón liberador de su Leica plasmando momentos muy definitorios, a su gran don para estar siempre en el lugar adecuado en el momento idóneo y lo más cerca posible, y a la abstracción del blanco y negro, con frecuencia más eficaz que el color para la transmisión de mensajes. 

Capa (que iba acompañado por Gerda Taro) va fotografiando a los milicianos moviéndose entre ellos con increíble rapidez y discreción, disparando su cámara desde todos los ángulos posibles, acercándose al máximo y consiguiendo crear unas imágenes desgarradoras, atemporales, en las que capta por sorpresa los gestos convulsos y de enorme preocupación de milicianos sudorosos, temerosos de morir en combate y no ver más a sus seres queridos, unos rostros fortísimamente impregnados de ansiedad y nerviosismo que el fotógrafo plasma con impresionante talento. 

Asimismo, Capa capta también a los cuatro jefes milicianos que pronuncian la arenga sobre el tonel, en mitad de sus alocuciones, plasmando perfectamente su furia, su gran nivel de esfuerzo para dar ánimo a sus camaradas en una situación tan extrema, gritan hasta la extenuación y uno de ellos está a punto de perder el resuello. 

Por su parte, con su también soberbio reportaje " Huida de los Refugiados de Cerro Muriano ", Capa confiere a las imágenes un realismo y emotividad sin precedentes hasta esos momentos con personas en movimiento, fotografiándolas desde unas distancias increíblemente próximas, la inmensa mayoría de veces sin ser detectado, y captando su gran coraje y determinación por salvar a sus seres más queridos, en especial los ancianos más mayores, bebés y niños pequeños. 

Son imágenes que destilan humanidad a raudales y empatía total con toda esa gente indefensa que fueron víctimas de la guerra, ya que Capa quiso con todas sus fuerzas que estos seres humanos refugiados fueran los principales protagonistas de sus relatos visuales. 

Y por si todo ello fuera poco, los principios fundamentales del genio Oskar Barnack (fallecido sólo ocho meses atrás, el 16 de enero de 1936) al crear su revolucionario concepto de cámara Leica formato 24 x 36 mm cuyo lema era conseguir grandes fotos con cámaras muy pequeñas, alcanza su mayoría de edad en el ámbito de la fotografía de guerra de la mano de Robert Capa el 5 de septiembre de 1936 en Cerro Muriano (Córdoba).  

Unas fabulosas imágenes que son Patrimonio de la Humanidad, pioneras en su género y que significaron el nacimiento del moderno fotoperiodismo de guerra ágil y dinámico en este pequeño y entrañable pueblo 15 km al norte de Córdoba capital aquel 5 de septiembre de 1936. 


Lisl Steiner hablando en Canal Sur sobre el libro " Robert Capa en Cerro Muriano, 5 de septiembre de 1936 : Nacimiento del Moderno Fotoperiodismo de Guerra "

jueves, 28 de octubre de 2021

RAFAEL CENTENO LÓPEZ : ARTES MARCIALES EN CERRO MURIANO (CÓRDOBA)

 Texto y Fotos 2021 : José Manuel Serrano Esparza 

                                                                           Nacido en Cerro Muriano (Córdoba) el 29 de mayo de 1961, 

                                                   la vida de Rafael Centeno López ha estado desde su más temprana adolescencia 

marcada a fuego por un profundo amor por las artes marciales (especialmente kung fu, kárate y taekwondo) a las que ha dedicado miles de horas de su vida hasta la fecha. 

Dotado desde su infancia de grandes cualidades para la práctica del deporte, inició su andadura en las artes marciales con tan sólo 11 años de edad. 

1972, NACIMIENTO DE UNA PASIÓN INCONTENIBLE POR LAS ARTES MARCIALES ORIENTALES 

Rafael Centeno López en 1978 con 17 años de edad. Puede apreciarse el impresionante físico para su edad y época, desarrollado tras seis años entrenando artes marciales de modo intensivo entre cinco y seis horas al día en distintas zonas de Cerro Muriano (Córdoba). 

Mediados de 1972. Rafael Centeno López tiene sólo 11 años de edad y comienza a ver en el pequeño televisor en blanco y negro de su casa en Cerro Muriano (Córdoba) el primer capítulo de la serie Kung Fu, protagonizada por David Carradine y que se inicia con éste cruzando el desierto mientras suena la banda sonora. 

Es el alba de su idilio con las artes marciales, que le hará estar literalmente pegado a la pequeña pantalla todos los sábados por la noche durante tres años (1972-1975) sin perderse ni un capítulo, especialmente impresionado por las escenas de combates rodadas en cámara lenta en las que el monje shaolín muestra su gran destreza en las artes marciales viajando por el oeste de Estados Unidos. 

En Agosto de 1975, Rafael Centeno López acude al cine Bar Cinema de Cerro Muriano (Córdoba) para ver por vez primera una película de artes marciales que viene precedida de gran fama : El Furor del Dragón (estrenada en Estados Unidos tres años antes), protagonizada por Bruce Lee, considerado ya por entonces el maestro de maestros de las artes marciales, gran difusor del kung-fu a nivel internacional y que se convertirá en todo un mito tras su prematuro fallecimiento el 20 de julio de 1973 a los 32 años de edad. 

Rafael Centeno López no sabe que está a punto de asistir a un momento trascendental de su existencia, y a los pocos minutos surge la magia : el proyector de bobinas de 35 mm sabiamente manejado por Juan Antonio Parrilla Pérez ilumina la gran pantalla con imágenes en color de 24 fotogramas por segundo que muestran a un Bruce Lee pletórico, realizando todo tipo de movimientos, ataques y defensas, tanto con ambas manos como mediante patadas altas y voladoras a gran altura, con una enorme velocidad y precisión. 

La adrenalina del todavía niño de Cerro Muriano aumenta exponencialmente y la película sigue destilando, una y otra vez, el incomparable talento y sello distintivo de Bruce Lee en todo lo que hace. 


                                                      La llama de las artes marciales acaba de prender para siempre 

                     en el corazón de Rafael Centeno López, que prosigue atónito viendo este largometraje hasta el final. 

Así transcurren varios meses en los que sin saber porqué, siente en su interior un inefable vínculo con todo lo que ha visto hacer a Bruce Lee en la pantalla cinematográfica.

Percibe claramente que el maestro oriental se esfuerza al máximo cada milésima de segundo, en busca de la perfección.

Y ha quedado también profundamente impresionado por el físico trabajado a muerte de Bruce Lee, todo fibra, sin un átomo de grasa, optimizado para la práctica de las artes marciales y capaz de liberar una descomunal cantidad de energía en cada golpe, muy superior a la de un campeón del mundo de boxeo o full contact del peso pesado, a pesar de que el maestro chino mide tan sólo 1,72 m y pesa 61 kg. 

Es decir, Rafael Centeno López ha sido subyugado por el Jeet Kune Do, el Camino del Puño Interceptor, método de combate gestado por el propio Bruce Lee, fuertemente impregnado de conceptos no sólo físicos, sino también filosóficos, basados esencialmente en el budismo y el taoismo, todo ello presidido por una concepción no violenta, ya que el kung-fu se considera una forma de defensa personal con gran variedad de técnicas y dos modalidades básicas : el combate y las rutinas. 

1973-1985 : AÑOS DE PLENITUD COMO PRACTICANTE DE MUY ALTO NIVEL DE ARTES MARCIALES. A PUNTO DE DAR EL SALTO AL ÁMBITO DE LA COMPETICIÓN PROFESIONAL 

Rafael Centeno López en Cerro Muriano (Córdoba) en 1975 durante uno de sus ejercicios de artes marciales. Puede ya apreciarse el incipiente físico muy fibroso y de gran elasticidad que evolucionaría hasta admirables cotas durante la primera mitad de los años ochenta. 

El año 1973 significa a efectos prácticos el inicio de los entrenamientos intensivos de entre cinco y seis horas diarias en kung-fu 

Rafael Centeno López en Cerro Muriano (Córdoba) en 1975, con tan sólo 14 años de edad, realizando un espectacular Yoko Tobi Geri (patada de kárate en salto, idéntica al Mae tobi geri, pero golpeando en forma lateral con el borde del pie) a gran altura, que demuestra las excepcionales condiciones físicas que tenía ya en su adolescencia y que le permitían hacer cosas reservadas normalmente para practicantes de mayor edad con grandes cualidades atléticas y notable potencia explosiva en su juego de piernas. Ya a tan temprana edad, comprendió que el karate conforma un sistema de defensa excepcional, además de coadyuvar al fortalecimiento de las facultades espirituales, proporcionando equilibrio emocional a la persona que lo practica, aunando elasticidad corporal con serenidad mental, ejercitando todas las partes del cuerpo, con lo cual se consigue alcanzar una profunda concentración para lograr una disciplina mental, moral y espiritual. Este pleno entendimiento de la esencia del kárate le permitió asimilar rápidamente y realizar con gran precisión tanto las posiciones defensivas del kárate (Heisoku dachi, Masubi dachi, Heiko dachi, Soto hachiji dachi, Fudo dachi, Zenkutzo dachi, Kokutzo dachi, Neko Ashi dachi, Kibo dachi, Sanchin dachi) como los golpes con los brazos y manos (Chudan tsuki, Kubi uchi, Uraken uchi, Hizo hara uchi, Ago uchi, Shita Tsuki, Sayu Uchi, Tsita Tsuki, Shuto sago uchi, Shuto uchi komi, Shuto shita uchi, Shotei uchi, Yon hon nukite, Sambon Nukite, etc), sin olvidar los bloqueos defensivos ( Chudan soto uke, Gedan barai uke, Tensho shuto gake, Mawashi uké) y las patadas o geri ( Maekaege geri, Mae geri, Hiza geri, Hiza kin geri, Kin geri, Yokokeage gori, Yoko kokomi, Mawashi geri, Kanstu geri, Ushiro kekomi, Kagato geri, Mae tobi geri, Yoko tobi geri, Yoko geri, etc), todo ello complementado por los ejercicios coordinativos Oi Tsuki y los movimientos combinados o katas, cuya misión es garantizar una total coordinación de los movimientos del cuerpo, de la vista y de la actitud mental, para lograr la perfecta sinergia en la defensa y ataque con manos y pies. 

y kárate por parte de Rafael Centeno López, que opta por la modalidad de kung-fu Shaolin, siguiendo los preceptos del venerable abad Shi Su Xi, al priorizar la filosofía incluso más que la lucha, además de buscar una síntesis entre los principios fundamentales del Budismo Zen (meditación, conducta ética no violenta, bondad, respiración, relajación, control de las emociones, paz interior, crecimiento personal, etc) y el Taoísmo (con el yin y el yan como conceptos opuestos que se complementan entre sí, en simbiosis con el aumento de la serenidad, la energía interior, el fluir en armonía y el equilibrio con la naturaleza). 

                               Libros sobre distintas artes marciales adquiridos por Rafael Centeno López durante los años setenta y ochenta. 

Su deseo de aprender más y más es constante, por lo que empieza a adquirir libros de artes marciales,  

Revistas originales Dojo de los años setenta y ochenta pertenecientes a la colección de Rafael Centeno López. En varias de las portadas aparece Bruce Lee, que siempre ejerció una gran fascinación en él.                                                           

así como todo tipo de revistas especializadas como Dojo, 

Distintos números de los años setenta y ochenta de la revista francesa Karate, una de las más prestigiosas del mundo en aquella época, cuando el gran Dominique Valera era una de las figuras mundiales más destacadas del karate y el full contact. Rafael Centeno López siempre practicó hasta la extenuación los katas (posiciones y movimientos prefijados que se emplean para el aprendizaje y entrenamiento de artes marciales en diferentes niveles o especialidades), cuya misión es comprender mejor cada arte marcial y potenciar el autocontrol, además de incluir un saber ancestral, de tal manera que el realizarlas con precisión es también fundamental para transmitir y conservar un patrimonio cultural de muchos años, epicentrado en el "do" como camino, que puede alcanzar sus mayores cimas con la interiorización de dichas katas en simbiosis con un conocimiento profundo que emana de su continua práctica durante años, además de mejorar notablemente la capacidad de concentración.                                                                                                            
                 Kárate, 


Revistas originales Budo de los años setenta y ochenta, con amplia información sobre Bruce Lee, Dominique Valera y el número especial dedicado al mítico Masatoshi Nakayama, uno de los principales maestros y difusores del karate-Do estilo Shotokan a nivel mundial e Instructor Principal de la Japan Karate Association desde 1950.                                                                                                              
  
    Budo

                                                                                                 Décimo Dan 

Era tal el prestigio, personalidad y dominio de las artes marciales de Bruce Lee (la mayoría de expertos creen que probablemente nunca será superado), que existieron durante los años setenta y ochenta revistas especializadas con su nombre. Y sus míticas películas Kárate a Muerte en Bangkok (1971), El Furor del Dragón (1972), Furia Oriental (1972) y Operación Dragón (1973) se han convertido en largometrajes de culto para los entusiastas de las artes marciales por todo el mundo, con recientes remasterizaciones en Blu-Ray y 4K.                                                                                 
                     Bruce Lee y otras. 


De este modo, a principios de los años ochenta, Rafael Centeno López se ha convertido en un referente entre los practicantes de artes marciales de la provincia de Córdoba (España).

Es un momento de inflexión en el ámbito de las artes marciales a nivel nacional (que hasta entonces eran en gran medida desconocidas en nuestro país), gracias a las tres medallas de oro cosechadas en el Campeonato del Mundo de Karate de 1980 disputado en Madrid por Ricardo Abad (en categoría de menos de 60 kg), José González (en categoría de menos de 70 kg) y el mundial por equipos obtenido por el combinado español formado por Antonio Amillo, José María Torres, Juan Pedro Carbilla, Felipe Hita, José Damián González, Francisco Manzano y Francisco Torres. 

Aunque todavía no es profesional de las artes marciales, Rafael Centeno López está exultante, porque estos triunfos internacionales del kárate español suponen en gran medida el momento de inflexión de las artes marciales en España tras unos años setenta marcados por una gran crisis económica desde 1974. 

Y decide entrenar todavía más fuerte y un mayor número de horas, hasta que en 1980 empieza a competir en campeonatos provinciales de kárate y kung-fu, con gran éxito, ganando la mayoría de sus combates y mostrando una vez más excepcionales cualidades para las artes marciales. 

Rafael Centeno López ha dejado poco menos que boquiabiertos tanto a experimentados entrenadores como a sus rivales, ya que además de su gran dominio de diferentes técnicas, sorprendente madurez para su edad (tan sólo tiene 19 años) e impresionante velocidad de movimientos, posee también una increíble resistencia a la fatiga, producto de sus muchos años como practicante de atletismo, esfera en la que también ha conseguido muy buenas marcas e incluso ha sido capaz de correr varias veces 55 km sin parar. 

Es el momento en que Joaquín Sánchez Centeno (primo hermano de su padre Rafael Centeno Cobos), uno de los pioneros del taekwondo en España y propietario del gimnasio Kabuki en Córdoba, propone a Rafael Centeno López que imparta en su interior clases de kárate y kung-fu, oferta que es aceptada. 


Además de impartir clases de kung-fu y kárate en la Academia Kabuki de Artes Marciales de Córdoba (España) entre 1980 y 1984, Rafael Centeno López consiguió obtener el cinturón negro de taekwondo en 1982, cuyo diploma acreditativo aparece en imagen, tras estudiar y practicar en profundidad las zonas Olkul (parte superior del cuerpo, cara), Momtong (parte media del cuerpo, estómago y pecho) y Are (parte inferior del cuerpo, abdomen y piernas) hacia las que van dirigidas los ataques y las defensas, las técnicas de ataque Chumok con puño y Son con mano las Soki Sul (Posiciones) de manos y piernas, las Chirki Sul (Técnicas de Puño), las Chiki Sul (Técnicas de Golpes), las Chaki Sul (Técnicas de Patadas), las Maki Sul (Técnicas de Defensa).1982 fue además el año de la eclosión internacional del taekwondo español, gracias a las gestas de Coral Bistuer, que ganó la Medalla de Oro de los Campeonatos de Europa de Taekwondo en 1982, 1986, 1988, 1990 y 1992, además de la Medalla de Oro en el Campeonato del Mundo de Taekwondo 1987 y la Medalla de Plata en el Campeonato del Mundo de Taekwondo de 1991, hazañas que serían continuadas en el ámbito del kárate por Sandra Sánchez, dos veces Campeona del Mundo en 2018 y 2019, seis veces Campeona de Europa en 2015, 2016, 2017, 2018, 2019 y 2021, y Campeona Olímpica en Tokyo 2020 con un estratosférico kata Chatanyara Kusahnku en el mítico Nippon Budokan de la capital japonesa. 

De este modo, Rafael Centeno López pasa cuatro años en el mencionado gimnasio Kabuki de Córdoba enseñando artes marciales, con lo que aumenta significativamente su experiencia, hasta que en 1984 varios profesionales habituales del gimnasio y Joaquín Sánchez Centeno le animan a dar el salto al ámbito profesional de la competición. 

Todos ven en él un increíble potencial, que puede hacerle capaz de destacar en el sector de las artes marciales en España e incluso participar con éxito en campeonatos internacionales. 

UNA DECISIÓN ACERTADA Y NECESARIA

Pero Rafael Centeno López tiene ya 23 años y decide formar una familia, casándose el 28 de septiembre de 1985, matrimonio del que nacerán dos hijos : Rafael (en 1986) y Adán (en 1990). 

                                                                      Retrato de Rafael, nacido en 1986 y primer hijo de Rafael Centeno López. 

La llegada al mundo de Rafael, su primer hijo, supone lógicamente un antes y un después en la vida de Rafael Centeno López. 

Así pues, a finales de 1986 tiene que tomar una decisión con respecto a su muy prometedora carrera deportiva en artes marciales. 

Rafael Centeno López en su casa de Cerro Muriano (Córdoba) el 28 de septiembre de 1985, día de su boda, pocas horas antes de la misma, en una fotografía con la que quiso tener un recuerdo de su etapa previa como entusiasta practicante de las artes marciales que llevaba entrenando cinco o seis horas diarias desde los 12 años de edad. Un año más tarde, decidió  priorizar a su familia y su hijo Rafael (nacido el 28 de septiembre de 1986) y renunciar a su carrera profesional en kárate y kung-fu. Cinco años después, en 1990, nacería Adán, su segundo hijo. 

Es plenamente consciente de que tiene opciones de convertirse quizá en una figura del kárate y el kung-fu en competiciones a nivel nacional, incluso con proyección internacional si se dan las circunstancias adecuadas. 

Se halla además a sus 25 años en un momento de plenitud física, y su pasión por las artes marciales continúa indemne. 

Pero sabe que es algo no exento de riesgos : 

- Siempre existe la posibilidad de una lesión que ponga fin a una carrera deportiva. 

- Sus recursos económicos son limitados y el paso al profesionalismo requeriría una fuerte inversión económica previa que no puede permitirse, menos todavía después del nacimiento de su hijo Rafael. 

- Es muy difícil obtener becas o subvenciones para artes marciales en un país en el que el kárate, el kung-fu y el taekwondo son todavía deportes muy minoritarios en comparación con el fútbol, el baloncesto y otros. 

- No le es posible viajar a otros países para ponerse en manos de instructores japoneses, chinos y coreanos de primer nivel con los que perfeccionar sus grandes cualidades innatas y poder competir con garantías fuera de España, ya que son caros y la estancia en el extranjero supondría más gastos extras que no puede permitirse.  

Y sobre todo, si ya le era muy difícil compaginar sus cinco o séis horas diarias de entrenamientos con su trabajo, ahora que ha formado una familia y tiene un hijo, las dificultades serían mucho mayores, porque tendría que entrenar todavía más. 

De este modo, a principios de 1987 Rafael Centeno López decide renunciar a su carrera profesional en kárate y kung-fu y priorizar el luchar para sacar adelante a su hijo Rafael, volcando en esa misión prácticamente todas sus energías y recursos. 

Sabe que a partir de esos momentos sólo podrá entrenar entre una y dos horas al día, pero tiene la firme convicción de que la decisión es la mejor de las posibles y acertada, algo que será corroborado con el nacimiento de Adán, su segundo hijo, en 1990. 

UN NUEVO ENFOQUE EN SU PRÁCTICA DE LAS ARTES MARCIALES 

De este modo, desde principios de 1987, el planteamiento de Rafael Centeno López con respecto al modo en que practicaba kung-fu, kárate y taekwondo sufrió una radical transformación : ya no le era posible entrenar cinco o séis horas diarias y preservar un gran nivel tanto en aspectos destacados de las artes marciales del norte de China (con énfasis en el trabajo de piernas, patadas y acrobacias) como del sur de dicho país ( centradas principalmente en posiciones bajas estables en sinergia con movimientos de manos cortos y poderosos, que combinan ataque y defensa), porque las patadas voladoras de alto nivel y los movimientos acrobáticos precisan una dedicación plena con muchas horas de entrenamiento constante y un más que notable desgaste físico. 


Así pues, desde finales de los años ochenta, Rafael Centeno López, plenamente consciente de que tendría que dedicar la mayor parte de su tiempo a su trabajo y a sacar adelante a su familia, se decantó por la práctica diaria, entre una y dos horas, del kung-fu del sur, complementándolo con kárate y taekwondo, pero no entrenando intensivamente como durante los años setenta y primera mitad de los ochenta, sino con la intención fundamental de preservar su inquebrantable amor por las artes marciales, mantenerse en la mejor forma física que le permitían las circunstancias y conseguir pese a ello un nivel lo más alto posible en artes marciales orientales. 


Tal ha sido siempre su pasión por el kung-fu, el kárate, el taekwondo y las artes marciales en general. 

El nacimiento de su hijo Adán en 1990, trae consigo un nuevo y trascendental estímulo vital para Rafael Centeno López, que a pesar del incremento de obligaciones familiares, sigue entrenando kung-fu, kárate y taekwondo siempre que puede, con una frecuencia aproximada de entre una y dos horas al día. 

Ha perdido ya parte de la extraordinaria forma física, velocidad de movimientos y resistencia a la fatiga que le caracterizaron durante su época dorada como practicante de artes marciales entre 1973 y 1985, 


pero la ilusión y fervor por el kung-fu, kárate y taekwondo no se han reducido ni un ápice.  

De hecho, desde mediados de los años setenta, Rafael Centeno López ha estudiado en profundidad, de modo silencioso y a distancia, leyendo con avidez revistas especializadas, el vasto compendio de enseñanzas impartidas por los grandes maestros chinos, japoneses y coreanos llegados a España a principios de dicha década : 

- Atsuo Hiruma, llegado a España en 1966, Gran Maestro 5º Dan de Karate-Do-Shokotai y muy influido por las enseñanzas del Maestro Egami, que siempre buscaba trascender la técnica para mejorar en los más diversos aspectos. 

- Yoshuke Yamashita, un referente del kárate, tanto en España (donde llegó en 1969) como a nivel internacional.

- Wong Ping Pui, gran experto en el antiguo arte del kung-fu, que llegó a España en 1973.

- Hirota Yoshiho, eminente maestro de kárate llegado a España en 1971 y que en 1979 fundaría el Karate Club Hirota. 

- Suh Tae Suk, que llegó a España en 1974, gran maestro de taekwondo coreano, que priorizará la técnica ante todo y el estilo puro por encima de los combates. 

  Esta filosofía de Suh Tae Suk ejerció una gran influencia en Rafael Centeno López, que ha conseguido mantener una excelente técnica durante las tres décadas transcurridas entre 1990 y 2021. 


Asimismo, desde principios de los años noventa el estilo de Rafael Centeno López a la hora de practicar artes marciales se hace más ecléctico, y al kung-fu y kárate que constituyeron la base de sus entrenamientos durante su época de esplendor entre la década de los setenta y primera mitad de los ochenta, añade ahora ulteriores aspectos del zen y del hapkido, arte marcial coreano de defensa personal como camino de unión con la energía universal. 


Es decir, el arte marcial de Rafael Centeno López, a diferencia de su etapa previa entre los 12 y los 25 años, donde destacó por su impresionante fuerza física, agilidad y explosividad de movimientos con brazos y piernas, 


se hace ahora más híbrido, con una fusión física y energética donde la potencia por sí misma no es el requisito más importante, sino que los factores decisivos son el movimiento del propio cuerpo, 


las técnicas Kiai de respiración baja y profunda (quintaesencia del kárate),  


la flexibilidad, 


la sensibilidad 


y la velocidad al realizar las diversas técnicas. 


Elementos todos ellos que Rafael Centeno López ha potenciado durante treinta años gracias a entrenamientos diarios entre una y dos horas, de mucha menor duración que otrora, 


pero con una gran intensidad, en los que ha introducido además conceptos zen basados en la profunda simbología del bambú en el País del Sol Naciente con respecto a su utilidad para la vida en general, gracias a su flexibilidad firmemente enraizada, la fuerza de lo aparentemente débil, la disponibilidad permanente para la acción a través de entrenamiento y práctica, 

la capacidad de reponerse ante la adversidad, la apertura al conocimiento y sabiduría tanto de la naturaleza como de las personas cuyas ideas son distintas a los conceptos preconcebidos por uno, 


el crecimiento contínuo Kaizen mediante esfuerzo sostenido, la unidad a través de la simplicidad, etc. 


Desde mediados de los años ochenta hasta la primera década del siglo XXI, Rafael Centeno López trabajó en muchas cosas distintas : como albañil integrado en los equipos de Antonio Sastre Candelario, Manuel Zoilo y José Antonio Caler, como vigilante de seguridad y en excavaciones arqueológicas. 

Aunque estuvo a punto de lograrlo, no pudo dedicarse profesionalmente a las artes marciales en el ámbito de la competición, algo que siempre fue su mayor deseo, como consecuencia de las circunstancias anteriormente descritas. 

Pero no se arrepiente en absoluto de la decisión que tomó en 1986, pese a que su vida ha sido en gran medida dura y de lucha constante. 

Nunca se ha rendido, a pesar de que en 2013 la crisis económica le afectó directamente, quedó desempleado, y a partir de 2017, ha tenido que encargarse en gran medida del cuidado de su padre Rafael Centeno Cobos, que tiene que usar una silla de ruedas desde entonces para poder moverse. 

Pero ante todo y para todo, Rafael Centeno López se siente muy orgulloso de la gran cohesión que siempre ha caracterizado a su familia, de sus padres, hermanas, de sus dos hijos, y recientemente experimentó una gran alegría con el nacimiento a mediados de 2021 de su nieto Ares, primogénito de su hijo Adán, que le ha dado nuevos bríos para afrontar la vida con el mayor optimismo posible. 


Sea como fuere, Rafael Centeno López, un hombre de fuerte carácter pero humilde, muy noble y para el que la palabra siempre tuvo mucho valor, desea transmitir un mensaje de aliento a todos los jóvenes que sientan una gran pasión por las artes marciales, para que las desarrollen todo lo que puedan, pongan en valor la constancia, y si en algún momento deciden su paso al profesionalismo, luchen con todas sus fuerzas para realizar sus metas en el ámbito del kung-fu, kárate, taekwondo, MMA, shorinji kempo, mugendo, etc. 

Hoy en día, a sus 60 años de edad, Rafael Centeno López sigue practicando lo que más ama después de su familia y cree que sus vivencias podrían quizá ser útiles para generar 


el amanecer de carreras profesionales en jóvenes entusiastas españoles de las artes marciales, que tendrán además en ellas faros espirituales y vitales durante toda su existencia.