miércoles, 14 de julio de 2021

ANTONIA LOAISA BLANQUE : REINA DE CERRO MURIANO ( CÓRDOBA )

 Entrevista y Fotos : José Manuel Serrano Esparza 


Antonia Loaisa Blanque, una de las más prestigiosas e icónicas personalidades en toda la historia de Cerro Muriano (Córdoba), concedió amablemente la siguiente entrevista : 

- ¿ Dónde y en qué año nació usted ? 

Antonia Loaisa Blanque : Nací en Adamuz (Córdoba) el 13 de enero de 1925.

Mi padre se llamaba Pedro Loaisa Domene y mi madre María Blanque Domene. 

- ¿ Cuántos hermanos tuvo usted ?

Antonia Loaisa Blanque : Ocho, Emilia (que era la mayor), la segunda se llamaba Silveria, Nicolás, Matilde, Antonio, Lola y Rosario, la más pequeña, que murió con cinco años. 

- ¿ Qué edad tenía usted cuando llegó a Cerro Muriano ? 

Antonia Loaisa Blanque : 14 años. Vine a Cerro Muriano tres días después de terminar la guerra, el 4 de abril de 1939. 

Hasta ese momento había vivido en Villafranca, después en Villanueva de Córdoba, adonde llegamos después de dormir en diferentes sitios, huyendo de la guerra, hasta que nos instalamos en una pequeña casa en una finca mis padres, mis siete hermanos, una tía y un tío mío.

El 4 de abril de 1939 vinimos a Cerro Muriano, porque le salió un trabajo a mi padre, que era labrador. También vivimos algún tiempo en la zona de Campo Alto, cerca de El Vacar, y con 17 años fuimos al Cortijo de la Armenta, a un chozo hecho por mi padre. 

- ¿A qué edad empezó usted a trabajar y qué cosas diferentes hizo? 

Antonia Loaisa Blanque : 

Empecé a trabajar en 1936, cuando comenzó la Guerra Civil Española, con 11 años, recogiendo aceitunas en la zona de Adamuz. 

Tuve que hacer de todo : he segado, he escardado, he recogido remolacha, he recogido algodón, he plantado remolacha y muchas más cosas. 

- ¿ Qué edad tenía usted cuando se casó ? 

Antonia Loaisa Blanque : 26 años. Me casé en Cerro Muriano, en 1951, con mi marido Manuel Municio Benzal, que murió el 11 de Abril de 2010, con 86 años de edad.

- ¿ Hacía mucho tiempo que conocía a su marido ? ¿A qué se dedicaba? 

Antonia Loaisa Blanque :  Sí, 10 ó 12 años. 

Mi marido trabajó en lo que pudo : era albañil y también criaba cabras propias. La durísima posguerra hizo que durante los años cuarenta y cincuenta la economía fuera en gran medida de subsistencia. Se trabajaba en lo que salía. 

- ¿Cuántos hijos ha tenido usted ? 

Antonia Loaisa Blanque :  He tenido cuatro : dos nacieron muertos, después tuve primero a Manuel Municio Loaisa y después a Juan Municio Loaisa, el hermano pequeño, que se mató en un accidente de coche con 23 años en 1982, por lo que Manuel es desde entonces el único hijo que me queda. 

- ¿Qué es lo que más le ha gustado de Cerro Muriano desde que vive usted en el pueblo ?

Antonia Loaisa Blanque : Todo me gusta. Unos mejores, otros peores, pero me gusta todo, amo el pueblo. No me iría de aquí a ningún sitio. No cambio Cerro Muriano por nada. Me encanta la tranquilidad que hay aquí. No me iría ni a Madrid ni a Barcelona ni a ningún otro sitio.

- ¿Quienes son sus mejores amigas en el pueblo ?

Antonia Loaisa Blanque : Tengo muchas amigas en el Muriano : Florencia, que vive muy cerca de mí y con la que he compartido muchas horas de mi vida; María Rodríguez Fernández, también gran amiga y vecina e impresionante cocinera que hace un gazpacho y albóndigas con tomate de lujo, además de que viene todos los días a ayudarme en lo que puede; Tere de los Ríos, que hace el mejor pastel de chocolate del mundo y muchas más. Y también le tengo mucho aprecio a Carmela Encinas, la madre de Rafael Alias, que se conserva muy bien y yo me alegro mucho de verla así.

Perdón las que me esté olvidando. 

También tengo mucha amistad con el señor Caracoles. 

- ¿Qué recuerdos tiene de su famosa tía Silveria Corral Loaisa? 

Antonia Loaisa Blanque : Estaba casada con un hermano de mi madre y era prima hermana de mi padre.

Fue una persona maravillosa que siempre tuvo un gran don para curar a la gente de las más variadas dolencias. 

Silveria ayudó durante muchas décadas a la gente de Cerro Muriano, de modo desinteresado, siempre sin cobrar nada, por lo que fue muy querida por todos los habitantes del pueblo. Tenía además mucha psicología, y sólo con mirar a las personas ya sabía lo que tenían. 

También recuerdo con mucho cariño a María Paz, que era una gran médico que ayudó a muchas mujeres de Cerro Muriano a dar a luz durante los años sesenta, setenta y ochenta. 

- ¿Qué opinión le merece el Jamón de los Pedroches ?

Antonia Loaisa Blanque : Lo mejor del mundo, riquísimo, es un manjar de pata negra que no tiene nada que envidiar a los mejores de Guijuelo, Montánchez, Jabugo, etc. 

Yo conozco bien los jamones de bellota porque viví algunos años en la zona de la Finca de Campo Alto, cerca de El Vacar, y todos los cerdos que criábamos comían bellotas de las encinas. 

Por otra parte, durante los años cuarenta conocí a Laura, fundadora del Bar Casa Laura en El Vacar, que ya falleció, pero siguen poniendo el mejor lomo de orza del mundo. 

Y el mejor café de Cerro Muriano es el del Bar Casinito. 

- En 1969 Manuel Gómez Parra, que sería después mítico minero de la mina de fluorita de Cerro Vértice en Cerro Muriano (junto con el no menos mítico Caracoles) estaba haciendo la mili en el campamento de Cerro Muriano, al igual que su sobrino Andrés Molero. ¿Es cierto que les llevaba usted muchos días fabuloso pan artesanal de Obejo? 

Antonia Loaisa Blanque : Sí, porque en aquella época el servicio militar era muy duro y yo hacía todo lo que podía dentro de mis modestas posibilidades para que Manuel Gómez Parra y mi sobrino Andrés estuvieran bien alimentados. También les llevaba a veces helados para que mitigaran el calor, que en esa zona es tremendo, especialmente en verano. 

- ¿Se pasó mucha necesidad en El Muriano después de la guerra, durante los años cuarenta y cincuenta? 

Antonia Loaisa Blanque : Sí, mucha, no había dinero y se podían comprar muy pocas cosas. Se trabajaba a destajo, de sol a sol, para poder sobrevivir, era casi imposible poder encontrar momentos para el ocio, casi nadie podía permitirse ir de vacaciones, había incluso fases de hambre en las que algunas personas pudieron salir adelante gracias a la ayuda y solidaridad de otras. 

- ¿Cómo se luchaba contra esa necesidad? 

Antonia Loaisa Blanque : Malamente. No había muchos productos básicos. Se comía lo que se podía. La carne y la fruta escaseaban y casi todos los días teníamos que comer lo mismo. 

Tampoco había medios económicos para comprar ropa y calzado variado, por lo que usábamos casi siempre la misma ropa todos los días, excepto los domingos.

Lo mismo ocurría con el calzado. Usábamos zapatillas de esparto o sandalias hechas de modo artesanal. 

No compré mis primeros zapatos hasta que tuve 15 años, en 1940, y recuerdo que íbamos desde El Vacar a Cerro Muriano para recoger comida que nos daban con cartilla de racionamiento.

- ¿Es cierto que durante los años cuarenta y cincuenta se hacía mucho picón? 

Antonia Loaisa Blanque : Sí, se venía haciendo de modo intensivo desde los años veinte, ya que tras el abandono de las minas de cobre de Cerro Muriano por parte de la Córdoba Copper Company en 1919, el picón se convirtió en una de las pocas fuentes de ingresos que quedaron en el pueblo. 

Mi marido fue una de las muchas personas de Cerro Muriano que vendió picón. 

- ¿Montó usted alguna vez en aquellos maravillosos trenes con locomotoras a vapor de la vía férrea Córdoba-Almorchón ? 

Antonia Loaisa Blanque : Muchas veces, aunque nunca pasé de El Vacar. Eran unos trenes con preciosas locomotoras de vapor y el viaje era increíble, con bellísimos paisajes y zonas de mucha pendiente, tanto entre Obejo y Cerro Muriano como desde Cerro Muriano a Córdoba. 

Recuerdo también un enorme pino que había junto a la vía, antes de llegar a Cerro Muriano desde la Estación de Obejo. 

- ¿En qué cosas cree usted que ha cambiado Cerro Muriano hoy en día con respecto a la época en que llegó usted al pueblo en 1939? 

Antonia Loaisa Blanque : En todo. La gente tiene en general mucha mejor calidad de vida, aunque se están perdiendo algunos valores importantes.

Cuando yo vine a Cerro Muriano en 1939, muchos habitantes del pueblo no teníamos servicios, ni bañera ni agua potable, la mayoría de las casas eran chozos. 


- Durante años ha sido usted alumna del Centro de Adultos de Cerro Muriano. ¿Qué ha significado para usted esta etapa ? 

Antonia Loaisa Blanque : Ha sido algo muy importante para mí, porque cuando fui joven la prioridad era subsistir y sacar adelante a la familia, por lo que tuve que trabajar tanto en casa como en el campo, entre 14 y 16 horas al día, haciendo muchas cosas distintas. No pude estudiar ni ir a la escuela.

Pero muchísimos años después, cerca ya de los cien años de vida, el Centro de Adultos de Cerro Muriano me ha permitido poder aprender y ampliar cultura general, que es algo muy importante.

Además, tanto los profesores como los alumnos me han tratado con mucho cariño, por lo que les estoy muy agradecida. Y he fortalecido también mi amistad con otras mujeres del pueblo a las que ya conocía y que han sido compañeras mías de clase. 

           Diploma de agradecimiento otorgado por Canal Sur TV a Antonia Loaise Blanque por su lección de vida en el programa Centenarios

- ¿Qué le pareció la entrevista que le hicieron hace poco en Canal Sur TV? 

Antonia Loaisa Blanque : Pues muy bien. Fue una gran experiencia y les agradezco mucho el que se acordaran de mí. 

- Parece ser que hubo en Cerro Muriano un barbero que toreaba mientras cortaba el pelo a sus clientes. ¿ Es cierto ésto ? 

Antonia Loaisa Blanque : Sí, Serafín El Barbero, que tenía la peluquería donde hoy hay una pescadería. 

Serafín hacía el toreo de Manolete y también el de otros diestros como Lagartijo, Guerrita, Machaquito y Manuel Benítez El Cordobés, según los días.

Serafín se quitaba el mandil en mitad de cada corte de pelo y toreaba, explicando con detalle a cada cliente lo que estaba haciendo. Aquello era impresionante, y era tal su duende que todos los que iban a que les cortara el pelo aguantaban estoicos sentados hasta que terminaba sus faenas. 

- ¿Qué fue el antiguo Baile del Butano ? 

Antonia Loaisa Blanque : Era una tienda a la que llamaban así. Antiguamente se hacía baile en la terraza que había junto a ella y se ponía la música que uno quería echando una moneda en una máquina con tocadiscos que había. 

Yo también bailé allí.

Nos entreteníamos como podíamos, porque en aquella época no había televisión ni internet. 

A veces incluso se bailaba dándole con una cuchara a una botella de aguardiente. 

- ¿ Conoció usted a Encarnación Jurado ? 

Antonia Loaisa Blanque : Cómo no la voy a conocer. Tuve buena amistad con ella. 

La conocí en 1939. Ella había llegado a Cerro Muriano dos años antes, y fundó el Bar X después de haberse quedado viuda con cinco hijos. Tenía una fuerza de voluntad y una capacidad de trabajo increíbles.

Ella sóla sacó adelante a su familia durante varias décadas. Tenía un carácter muy fuerte, fue el motor impulsor de su familia y mandaba más que los hombres. 

Fue una mujer inolvidable. 

- Cuándo están usted y Manuel Municio dentro de su casa, ¿quién tiene más poder?

Antonia Loaisa Blanque : Hasta que yo me muera, aquí mando yo, luego que haga él lo que quiera. 

- ¿ Qué es lo que más le alegra la vida hoy en día ? 

Antonia Loaisa Blanque : Sentir el cariño de mi hijo Manuel Municio y de mis siete nietos ( Vanessa, Manolo, Bárbara, María Reyes, Silvia, Juan y Beatriz), así como de mis diez viznietos. Verles crecer me da mucha fuerza.

Además, llevo 81 años viviendo en el pueblo y siempre he tenido el aprecio de la gente.

Soy consciente de que estoy en la etapa final de mi vida, cada vez me canso más y a veces me cuesta mucho estar de pie, pero ver a mi familia y a los muchos amigos y amigas que tengo en el pueblo me da bastante ánimo. 

Tengo también en Alcolea a mi sobrina Matilde Molero Loaisa, hermana de Andrés Molero Loaisa, y mi sobrina Anita hace unas torrijas extraordinarias. Todo lo hace bien. 

Me gustaría ver más a mis nietas Vanessa, que vivía en Puente Genil y ahora vive en Lieja (Bélgica), y Bárbara que vive en Palma de Mallorca. 

UN EJEMPLO DE ENTEREZA Y CORAJE ANTE LA ADVERSIDAD 

Desde que empezó a trabajar con 11 años de edad en 1936 al estallar la Guerra Civil Española, la vida de Antonia Loaisa Blanque fue un constante esfuerzo hasta la extenuación y jornadas de trabajo de sol a sol durante muchas décadas.

Su prioridad fue siempre ayudar todo lo posible a su marido Manuel Municio Benzal a sacar adelante a su familia en tiempos de enorme dificultad económica y precariedad laboral, especialmente durante los años cuarenta y cincuenta, en los que la necesidad fue el denominador común de la inmensa mayoría de la población, algo que se acrecentó en las zonas rurales y pueblos pequeños, en los que con frecuencia las mujeres se veían obligadas a trabajar también en las duras faenas del campo para poder subsistir, además de hacer las comidas, criar a los hijos y lavar la ropa. 

Estas circunstancias extremas hicieron que Antonia Loaisa Blanque tuviera que madurar a marchas forzadas, sin apenas poder disfrutar de su adolescencia y juventud, siempre bregando y luchando con todas sus fuerzas para salir adelante. 

Por si todo ello fuera poco, desde un punto de vista familiar, 

la tragedia presidió en gran medida la existencia de Antonia Loaisa Blanque, ya que tuvo cuatro hijos, de los cuales dos nacieron muertos y Juan Municio Loaisa, hermano pequeño de Manuel, murió en accidente de tráfico en 1982. 

Ésto supuso un enorme mazazo a todos los niveles para esta mujer incomparable que tenía en ese momento 57 años, buena parte de los cuales se había sacrificado al máximo, privándose de muchas cosas y trabajando a destajo para poder dar un futuro lo mejor posible a sus hijos Manuel y Juan.

Fue a partir de este momento, hace 38 años,  cuando su hijo Manuel Municio Loaisa se volcó con ella y desde entonces no ha dejado de ir a verla ni un sólo día. 

Después, fueron naciendo sus nietos y viznietos, que también se han volcado en darla su cariño, un apoyo que ha sido decisivo, especialmente desde mediados de los años ochenta, 

para potenciar en Antonia sus ganas de seguir viviendo. 


También todo el pueblo de Cerro Muriano la ha arropado al máximo desde aquel accidente de coche de 1982 que dejó a Antonia con sólo un hijo vivo, Manuel. 

Así pues, Antonia Loaisa Blanque vive hoy por hoy con mucha ilusión y optimismo, sintiendo el cariño de su hijo Manuel, su esposa y de sus siete nietos y diez viznietos, a los que está viendo crecer, además de que exhibe un gran sentido del humor y se conserva extraordinariamente bien para su edad, tanto desde un punto de vista físico como de cabeza, destacando por su prodigiosa memoria, que le permite recordar con precisión cosas que ocurrieron durante su niñez a principios de los años treinta.

Asimismo, recibe a diario la visita de sus amigas de toda la vida, que intentan ayudarla en todo lo que pueda necesitarlas.

Y el reciente programa que con muy buen criterio dedicó Canal Sur TV en su serie Centenarios a la biografía de este ser humano excepcional, repleto de bondad, simpatía y descomunal coraje y entereza, fue el broche de oro, un hito mediático que llenó de alegría a todos los habitantes de Cerro Muriano en particular y de toda la provincia de Córdoba en general.  


Porque personas como Antonia Loaisa Blanque son y seguirán siendo un ejemplo para las generaciones venideras, de tal manera que cuando esta maravillosa mujer, caracterizada por su impresionante nobleza, humildad, saber estar, gran corazón e inefable altruismo que definen a los seres humanos realmente grandes, ya no esté, todo el mundo seguirá profesándola 


                                                 AMOR INMORTAL


jueves, 1 de julio de 2021

XXI EDICIÓN RUTA CERRO MURIANO-CÓRDOBA, LA VÍA VERDE DE SIERRA MORENA : EL BROCHE DE ORO A MÁS DE DOS DÉCADAS DE LUCHA

Texto y Fotos : José Manuel Serrano Esparza 



Sábado, 26 de Junio de 2021. 21:45 h de la noche. Senderistas de la Asociación Vías Verdes y Amigos del Camino comienzan a congregarse junto a la Estación de Tren de Cerro Muriano, donde a las 21:55 h está previsto el inicio de la XXI Edición Ruta Cerro Muriano-Córdoba : La Vía Verde de Sierra Morena.


Más y más senderistas continúan llegando sin parar para realizar esta marcha nocturna de aproximadamente 17 km entre la Estación de Tren de Cerro Muriano y Córdoba.

Han pasado 21 años desde que en 1999 tuvo lugar la primera edición de esta ruta realizada por la Asociación Vías Verdes y Amigos del Camino, que con carácter premonitorio luchó desde un principio por convertir el tramo de vía férrea Córdoba-Almorchón entre Cerro Muriano y Córdoba en una vía verde que pudiera ser disfrutada por todo el mundo. 

Ya entonces, muchos de los senderistas de la Asociación Vías Verdes y Amigos del Camino, bastantes de los cuales están presentes también hoy, fueron plenamente conscientes de que el mencionado tramo del antiguo ferrocarril entre Cerro Muriano, La Balanzona, Los Pradillos y Mirabueno, experimentaría un enorme deterioro durante el siglo XXI que dificultaría en gran medida el acceso a pie o en bicicleta a Sierra Morena a través de esta singular ruta que posee bellísimos paisajes que figuran por méritos propios entre la flor y nata de Europa en este ámbito. 



Los recuerdos y anécdotas de todo tipo se acumulan en las mentes de estos veteranos senderistas que llevan 21 años luchando por conseguir hacer realidad esta vía verde que era muy probablemente la mejor solución de las posibles, ya que pondrá en valor la zona y permitirá el disfrute de maravillosos paisajes a muchísimas personas : senderistas, turistas, ciclistas, personas de la tercera edad, deportistas, personas con algún tipo de discapacidad, personas con movilidad reducida, etc, además de potenciar notablemente el cicloturismo, el turismo de naturaleza y el turismo deportivo, en su calidad de corredor verde de auténtica talla internacional, ya que los parajes de la sierra norte cordobesa que se pueden ver y respirar a través de esta ruta son de una belleza impresionante, además de albergar microclimas cuya temperatura oscila entre tres y seis grados menos que en Córdoba capital, en simbiosis con una inefable brisa cuyas virtudes médicas y terapéuticas son de sobra conocidas.  

Una vía verde que podría convertirse en la más bella de Europa, ya que al fin y al cabo, discurrirá por el mismo recorrido que la línea férrea Córdoba-Almorchón en su tramo Mirabueno-Estación de Obejo, por lo que sus usuarios disfrutarán de idénticos fabulosos e incomparables paisajes que los cientos de miles de viajeros que durante los siglos XIX y XX utilizaron dicha vía férrea como medio de transporte, que también generó una enorme admiración y entusiasmo durante más de un siglo en los mejores fotógrafos de trenes del mundo como Iain Turnbull, Brian Stephenson, Jeremy Wiseman, Christian Schnabel, Lawrence G. Marshall, Francisco Wais y otros.  


Pero la singladura de este famoso colectivo senderista, integrado por hombres y mujeres que aman la naturaleza y el deporte, no ha sido fácil en absoluto. 

Hasta llegar al momento presente en que la vía verde Cerro Muriano-Córdoba (así como su prolongación hasta la Estación de Tren de Obejo) comienza a hacerse realidad, los senderistas de la Asociación Vías Verdes y Amigos del Camino han padecido con frecuencia el escepticismo, la incomprensión, la falta de una mayor atención mediática, la soledad en la travesía y muchas más cosas.


Pero el tiempo les ha dado la razón. Porque ha transcurrido casi medio siglo desde que la línea férrea Córdoba-Almorchón dejó de funcionar para transporte de pasajeros. 


                                                    47 años sin trenes de pasajeros circulando son muchos años. 

Demasiados, y la línea presenta un enorme nivel de degradación, especialmente entre Cerro Muriano y Mirabueno : abundantes traviesas rotas con zonas muy afiladas y peligrosas, raíles arrancados por doquier, extensos tramos sin vías en los que las piedras del balastro son un auténtico rompepiernas, túneles abandonados repletos de suciedad y escombros, gran cantidad de árboles que han crecido en mitad de las vías, muchos tramos de la vía férrea con enorme cantidad de vegetación que habría que limpiar metro a metro, profusión de tornillos sueltos, etc. 


Es decir, la situación de abandono y degradación del tramo de vía férrea Córdoba-Almorchón entre la estación de Mirabueno (a 4 km de Córdoba capital) y Cerro Muriano era ya insostenible y había que dar una solución.  


Y la vía verde de primerísimo nivel internacional que está a punto de convertirse en realidad, accesible para todos y que permita disfrutar al máximo de la entrada a la mítica Sierra Morena, será algo muy bueno para Córdoba y los cordobeses, con el ecoturismo y el turismo sin barreras como conceptos primordiales, una ruta muy especial que no dejará indiferente a nadie, además de fomentar el amor y pasión por la naturaleza, ámbito en el que Córdoba siempre ha sido una zona privilegiada. 


Además, esta vía verde constituirá un importante legado para futuras generaciones de cordobeses que podrán también deleitarse caminando o yendo en bicicleta mientras contemplan los incomparables paisajes de Sierra Morena, su naturaleza, además de disfrutar de su muy especial microclima con aproximadamente cinco grados menos de temperatura que Córdoba capital, en sinergia con una maravillosa brisa, todo lo cual convierte el transitar por estos lares en una inolvidable experiencia. 


Son las 21:50 h. Faltan ya muy pocos minutos para que anochezca y la fusión entre la fabulosa luz denominada " hora tonta" en fotografía, que precede al crepúsculo y la luz artificial generada por la lámpara en lo alto de la estación de Ferrocarril de Cerro Muriano están creando una atmósfera increíble e irrepetible que enmarca el espíritu de solidaridad y camaradería que siempre ha presidido el devenir de este grupo de senderistas, curtidos en mil batallas y que han caminado muchos miles de kilómetros durante su existencia.  

Personas que saben sufrir, que han ganado mucha experiencia con el paso de los años y a las que el contacto permanente tanto con la naturaleza como con otros seres humanos les ha aportado amplitud de miras, versatilidad, fraternidad sincera, mútua confianza y criterio


Son las 21:45 h. Jerónimo Carrillo, Presidente de la Asociación Vías Verdes y Amigos del Camino, comienza a impartir las últimas instrucciones antes de esta histórica marcha nocturna en su vigésimo primera edición, mientras el resto de senderistas escuchan sus palabras. 


Se desea que todo funcione como un reloj, porque tal como está hoy en día el trazado de la vía férrea Córdoba-Almorchón entre Cerro Muriano y Córdoba, es una ruta con algunos tramos muy duros, por los motivos anteriormente explicados. 


Son también momentos de notable intensidad emocional, sutilmente enmarcados por la sinergia entre la luz natural y la luz artificial que ilumina ya el Pasaje Cabanillas. 


Los senderistas son personas formadas al aire libre desde su más temprana juventud, que refuerzan constantemente sus relaciones interpersonales mediante la conversación durante el camino y el compartir vivencias. 


Asimismo, esta actividad al aire libre, deporte sencillo pero intenso, les permite ponerse en forma casi sin darse cuenta, mejorando la resistencia, tonificando los músculos,  combatiendo el sedentarismo y respirando un aire mucho más puro que el de ciudad, además de aumentar las endorfinas, reducir el stress y favorecer un mayor suministro de oxígeno a los músculos, consiguiendo optimizar el rendimiento físico, por lo que caminar muchos kilómetros a través de bellos paisajes se convierte en un inefable placer que potencia el estado de ánimo y aumenta la autoestima. 


Preparar la ruta, conocer su nivel de dificultad y ser conscientes de las propias limitaciones son aspectos clave para abordar con garantías una marcha nocturna de 17,5 km como ésta, con tramos de especial dureza, por lo que es fundamental seguir la instrucciones de los líderes del grupo, que son las personas más experimentadas y les llevarán a buen puerto.


Todo está presidido por una dinámica altruista a prueba de bomba, en la que se busca el bien común y todo el mundo se ayuda, por lo que con frecuencia nacen amistades sinceras que duran toda la vida.

Una vez más, Jerónimo Carrillo, Presidente de la Asociación Vías Verdes y Amigos del Camino, explica los aspectos más decisivos que hay que cumplir a los senderistas que están a punto de iniciar esta histórica XXI Edición Ruta Cerro Muriano-Córdoba : La Vía Verde de Sierra Morena, una apasionante marcha nocturna de 17,5 km desde la Estación de Tren de Cerro Muriano hasta Córdoba. 


Son ya las 21:54 h de la noche. Todo el mundo está preparado para comenzar este periplo nocturno, único en su género, a lo largo del trazado de una vía férrea centenaria que discurre a través de plena sierra norte cordobesa, de tal manera que la playa de vías adyacente a la Estación de Tren de Cerro Muriano 


se convierte en un crisol de camaradería y buenos deseos recíprocos por parte de todos los participantes, prestos para este singular recorrido nocturno bajo las estrellas. 

                                                                          Los senderistas son divididos en tres grupos


y a las 21:55 h de la noche se inicia la marcha Cerro Muriano-Córdoba a través de las vías de la más que centenaria línea férrea Córdoba-Almorchón, una de las más bellas en toda la historia de los ferrocarriles europeos. 


Los senderistas de la Asociación Vías Verdes y Amigos del Camino comienzan a dejar atrás la Estación de Tren de Cerro Muriano, que ha sido su lugar de encuentro.


Uno de los grupos ya ha iniciado la marcha,


y los demás emprenden también la ruta caminando hacia Córdoba mientras pasan junto a la estructura metálica de gálibo próxima a la Estación de Cerro Muriano. Los últimos segundos de ténue luz del día confieren al momento una belleza atemporal enmarcada por algunas casas del Barrio de Morriones ya casi en penumbra. 

Todos los senderistas avanzan con ilusión y energía, dispuestos a entregarse al máximo. 


Caminan con entusiasmo junto a las antiguas vías de la línea Córdoba-Almorchón, cuyas legendarias locomotoras de vapor y trenes diesel dejaron de funcionar para pasajeros en 1974. 


              Es una ruta bellísima y muy interesante, ya que está repleta de todo tipo de árboles y vegetación por doquier, 


                                                                que refulgen al ser iluminados con las linternas.


Son un grupo de personas con gran disciplina y cohesión, que marchan juntos, dispuestos a ayudar en cualquier momento si las circunstancias lo precisan, además de destacar por una excelente forma física, consolidada a través de muchos años de trekking y cuidar mucho sus hábitos nutricionales.


Varios senderistas de la Asociación Vías Verdes y Amigos del Camino participantes en la XXI Edición Ruta Cerro Muriano-Córdoba : La Vía Verde de Sierra Morena caminando sobre un tramo de la vía férrea Córdoba-Almorchón en el que los railes fueron arrancados desde principios del siglo XXI. 

Así pues, a mi modesto entender, la Asociación Vías Verdes y Amigos del Camino, pionera en el planteamiento de la vía verde como única opción para dar solución a la enorme degradación de la vía férrea Córdoba-Almorchón entre Cerro Muriano y Córdoba y probablemente la organización más importante desde un punto de vista diacrónico para la creación de dicha vía verde, puede estar orgullosa de su encomiable labor y perseverancia durante 21 años, que ha dado sus frutos. 


                     Fueron más de dos décadas de oscuridad, cruzando un túnel con muchas dificultades de toda índole, 



                                                      durante las cuales tuvieron que caminar en gran medida sólos. 


               Pero su gran esfuerzo y tenacidad no han sido en vano y su proyecto de Vía Verde Córdoba-Cerro Muriano



                                                                                                comienza a ver la luz.