domingo, 14 de julio de 2019

UBICADAS DOS FOTOGRAFÍAS MÁS HECHAS POR ROBERT CAPA JUNTO AL CORTIJO DE VILLA ALICIA (CERRO MURIANO) EL 5 DE SEPTIEMBRE DE 1936

Texto y Fotos Indicadas : José Manuel Serrano Esparza

                                                                                                             Photo: Robert Capa © ICP New York

                                                                                             © José Manuel Serrano Esparza                                                                                                                                                                           
                                                                                                                   Photo : Robert Capa ©  ICP New York 

                                                                                                            © José Manuel Serrano Esparza

elrectanguloenlamano.blogspot.com ha podido descubrir la ubicación de dos fotografías más hechas por Robert Capa el 5 de septiembre de 1936 en la Finca de Villa Alicia, junto al cortijo del mismo nombre, situado aproximadamente a 1 km y 200 metros de la rotonda que une el Camino CP-45 y la antigua carretera N-432 Granada-Badajoz.

Se trata de dos copias vintage tamaño 18 x 24 cm sobre papel fotográfico, donadas en 1992 al International Center of Photography de Nueva York por Cornell Capa y su esposa Edith Schwartz, y que fueron realizadas a partir de los negativos originales pertenecientes a uno de los rollos de película de blanco y negro Eastman Kodak Nitrate Panchromatic formato 24 x 36 mm de sensibilidad Weston 32 (equivalente aproximadamente a ISO 40) expuestos por Robert Capa el 5 de septiembre de 1936 con su Leica II (Model D) número de serie 90023 acoplada a un objetivo Leitz Elmar 50 mm f/3.5 número de serie 133594 de 4 elementos en 3 grupos, diseñado por Professor Max Berek en Wetzlar (Alemania).

Estas dos fotografías son muy importantes porque forman parte de la serie de imágenes hechas por Capa junto al Cortijo de Villa Alicia y cuya ubicación descubrimos en Mayo de 2010 :

                                                                                                             Photo : Robert Capa / ICP New York


                                                                                           © José Manuel Serrano Esparza

                                                                                                        Photo : Robert Capa © ICP New York 




Veamos pues la más que notable trascendencia de estas dos imágenes pertenecientes a la serie de fotografías hechas por Capa a una familia entera que huye del Cortijo de Villa Alicia :
                                                                                                       Photo : Robert Capa © ICP New York

A) Fotografía hecha por Capa, pocos metros antes de llegar al Cortijo de Villa Alicia, disparando su Leica II (Model D) desde muy cerca, a una mujer de unos 60 años, con indumentaria y medias de color negro, montada sobre un burro blanco y que aparece a la izquierda de la imagen.

Esta anciana sujeta a un niño rubio muy pequeño, de aproximadamente año y medio de edad (muy probablemente su nieto) con su mano izquierda, mientras con la derecha lleva las riendas del animal, visibles en la zona inferior izquierda de la imagen.


Capa, siempre atento a los detalles que marcan la diferencia, percibe claramente el enorme contraste entre la expresión facial de la anciana (visiblemente angustiada, muy triste y con la mirada perdida, ya que se ve obligada a huir y dejar atrás todo lo que tiene, su morada, sus recuerdos y muchísimas décadas de ímprobo trabajo de sol a sol, sin saber qué va a ser de ella y su familia) y el tranquilo semblante del niño, que mira a Capa con curiosidad, totalmente ajeno a lo que está ocurriendo.


También en la mitad izquierda de la imagen, tras la anciana y su nieto, avanzan montados sobre otro burro un chico joven de unos 16 años con boina negra, igualmente con rostro de preocupación, y que sujeta a una niña pequeña de unos tres años, que está girando su cabeza hacia la izquierda.


Y en la mitad derecha de la imagen, se aprecia con gran nitidez a un hombre joven de unos 20 años de edad que va solo a lomos de un caballo y huye del Cortijo de Villa Alicia, con idéntica dirección que el resto de personas que aparecen en la fotografía.


Desde un punto de vista fotográfico, la imagen posee la inconfundible impronta de Robert Capa : está en el lugar adecuado, en el momento adecuado y se acerca al máximo posible.


El fotoperiodista húngaro de origen judío dispara su Leica II (Model D) telemétrica formato 24 x 36 mm probablemente a f/8 para intentar obtener la más amplia zona de nitidez posible, lo cual consigue en gran medida, aunque fruto de la enorme proximidad desde la que Capa hace la foto y a la gran rapidez de su tiro, la anciana y su nieto que son las personas más próximas al objetivo Leitz Elmar 50 mm f/3.5, aparecen ligeramente desenfocados, a diferencia de los rostros de los dos hombres jóvenes que avanzan tras ella y que tienen un foco notablemente preciso.


Por otra parte, hay en esta imagen de Capa, una vez más, otro elemento muy significativo, típico en él, además de un enfoque no perfecto ( ya que es un tiro instintivo y muy rápido hecho con su Leica) y que Marc Riboud — uno de los más importantes fotoperiodistas de la historia, que también utilizaba cámaras Leica — comentó con frecuencia a Cornell Capa en Nueva York durante décadas : la impresionante precisión en el timing por parte de Bob a la hora de apretar el botón disparador de sus cámaras.




No hay más que observar como Capa ha captado magistralmente el caminar majestuoso del caballo con su pata derecha en plena acción motriz, revelando una enorme tensión contenida en la familia que escapa como puede, ya que todo el mundo desearía estar huyendo mucho más deprisa, incluso al galope, pero la masiva presencia de ancianas y niños en el grupo, impide ir más rápido, pese a que en el momento en que es captada esta imagen, todas las personas que aparecen en ella (con excepción del precioso niño rubio muy pequeño) tienen bastante miedo en el cuerpo. 

Porque la anciana, los niños pequeños, los dos hombres jóvenes, los dos burros y el caballo están escuchando el intercambio de disparos de fusil y ametralladora que está teniendo lugar entre las fuerzas republicanas que defienden la cima de la Loma de Las Malagueñas (en la que está el puesto de mando avanzado republicano con los comandantes Juan Bernal, Aviraneta y Balibrea) y la columna franquista del centro al mando del comandante Álvarez Rementería que ataca cuesta arriba su vertiente sur, entre las tropas republicanas que defienden la cima de Torreárboles y la columna franquista de la derecha al mando del comandante Sagrado que está atacando cueta arriba su vertiente sur, y el tremendo choque que está teniendo lugar en la barranca que separa el Cerro de La Coja de la Loma de Las Malagueñas, ya que los milicianos alcoyanos se han lanzado en tromba contra el Tabor de Regulares de Melilla nº 3 (al mando del comandante López Guerrero) y los Escuadrones de Regulares de Ceuta nº 3 y de Alhucemas (al mando del comandante Gerardo Figuerola), e impedirán la maniobra envolvente de las temidas tropas marroquíes durante varias horas, hasta ser finalmente aniquilados aproximadamente a las 22:00 h.


Es verdaderamente admirable como para plasmar el drama y horror de la guerra, Capa no opta por fotografiar escenas en primera línea de fuego, con presencia frecuente de vísceras, sangre, miembros amputados, etc, sino que se fija sobre todo en la población civil inocente, que es la que más sufre las consecuencias de cualquier conflicto bélico, consiguiendo unas imágenes impresionantes, repletas de detalles sutiles y expresiones faciales enormemente elocuentes que ponen al descubierto el contexto dramático a más no poder para las personas que aparecen en ellas.


Es gente que huye del Cortijo de Villa Alicia, y tienen buenos motivos para ello, porque aunque en el momento en que Capa hace la foto, no había todavía combates en la Finca de Villa Alicia, que era con diferencia la zona más peligrosa el 5 de Septiembre de 1936, más todavía que la cima de Las Malagueñas y Torreárboles, porque la Finca de Villa Alicia era la zona de maniobra envolvente (en la cual generalmente no se hacían prisioneros) para que las tropas franquistas atacantes pudieran atravesarla y percutir sobre la vertiente norte de Torreárboles, a tan sólo unos 500 metros más allá del Cortijo de Villa Alicia. 


Y las tropas franquistas del Ejército de África que atacaron Las Malagueñas y Torréarboles el 5 de Septiembre de 1936, aunque muy profesionales y con gran experiencia en combate, eran inferiores en número (aproximadamente 1.500 hombres) a los efectivos republicanos (aproximadamente 3.000 hombres) que defendían dichas cotas, por lo que la velocidad en la maniobras envolvente era un factor decisivo para el éxito de la operación con tres columnas diseñada por el general Varela, ya que estas tropas muy expertas en guerra colonial en África, estaban preparadas sobre todo para realizar misiones de ataque. 


Los indicios apuntan claramente a que fueron Rafaela Lozano, mujer de gran coraje y descomunal capacidad de trabajo y su esposo Miguel Zamora quienes en gran medida, ante la gran proximidad de los combates entre fuerzas franquistas y republicanas en esos momentos, organizaron la evacuación de la mayoría de las personas que aparecen en las cinco fotografías hechas por Capa a muy pocos metros del Cortijo de Villa Alicia el 5 de septiembre de 1936 aproximadamente al mediodía (entre las 12:30 y la 1:30 h, es difícil saberlo con exactitud).


Rafaela Lozano (esposa de Miguel Zamora) era hija de Josefa y Rafael Lozano, que en 1921 compraron la finca de Villa Alicia y el cortijo (construido en 1912) que había sido previamente habitado por los empresarios e ingenieros ingleses de la Cordoba Copper Company y sus familias, que entre 1908 y 1919 (año en que abandonaron su actividad) explotaron los yacimientos de cobre de altísima calidad de Cerro Muriano, después de que otras tres compañía inglesas lo hicieran anteriormente, entre 1897 y 1908.


A base de enorme esfuerzo y tesón durante décadas, el Cortijo de Villa Alicia fue muy ampliado y mejorado después de la Guerra Civil Española por Rafaela Lozano y Miguel Zamora con la ayuda de sus hijos Ana y José Agudo, Fuensanta y Andrés García, Marisol , Rafael y Pilar Pastor, Miguel y Amparo García, labor que continuaron sus nietos, celebrándose las bodas de oro de Rafaela Lozano y Miguel Zamora el 6 de enero de 1986 en el Cortijo de Villa Alicia.


                                                                                                       Photo : Robert Capa © ICP New York

B) Fotografía hecha por Robert Capa el 5 de septiembre de 1936 a cuatro niños que avanzan montados sobre un burro blanco en cuya silla sus padres han puesto muchas mantas para que puedan pasar la noche durmiendo al raso, ya que se dirigen a la salida norte del pueblo de Cerro Muriano, y desde allí tendrán que ir a la antigua Estación de Tren de Obejo (a 5 km de distancia del pueblo) y a El Vacar (a 11 km de Cerro Muriano).

Capa se mueve con gran rapidez y se acerca al máximo a los niños, con ligero ángulo diagonal derecho con respecto a ellos y al burro que les transporta.

Es un tiro muy rápido, ligeramente desenfocado, con un encuadre muy cerrado, típico en Capa, que intenta conseguir el máximo impacto en sus imágenes y que éstas sean interesantes, plasmando momentos definitorios que transmitan uno o más mensajes importantes, lo cual, una vez más, consigue, añadiendo además dramatismo a la escena al hacer la fotografía con un fuerte ángulo contrapicado, para engrandecer la importancia de estos cuatro niños como víctimas de la guerra.

Es un fotoperiodista de raza, para el que lo fundamental es conseguir la foto y su talento en este sentido es inefable : trabaja a enorme velocidad, buscando diferentes ángulos y distancias de enfoque para conseguir las mejores imágenes posibles y resulta también fascinante su talento tanto para saber ver la foto como para seleccionar los sujetos más interesantes en cada momento.

Capa, hombre de gran sensibilidad e inefable capacidad para captar detalles significativos, incluso en los contextos más extremos, percibe al instante que los progenitores de los niños, ante la obligada huida y el peligro de que los dos más pequeños puedan caer del burro durante la marcha, han ubicado a los dos niños de más edad con una especial configuración de supervivencia, para reducir al máximo posible tal riesgo :

- La niña mayor (de aproximadamente 10 años) va delante del todo, con la doble misión de dirigir al burro con sus piernas y las riendas (que aparecen cerca de su rodilla derecha) y a la vez obligar a la niña pequeña que va montada justo detrás de ella a que se agarre fuertemente con sus brazos a su cintura.

- El niño que va detrás del todo, de unos 9 años de edad y vestido con chaqueta clara de manga larga, tiene la doble misión de agarrar al niño más pequeño (de unos 3 años de edad) que va justo delante de él, pero también de vigilar a la niña pequeña (de unos 5 años de edad,  con indumentaria blanca y rayas que va detrás de su hermana mayor que encabeza el grupo), y a la que no debe perder de vista ni un segundo, ya que si por cualquier motivo el animal se asusta por los disparos del fragor de la batalla muy cercana y se desboca, dicha niña caería al suelo sin que su hermana mayor pudiera hacer nada.

Este es el motivo por el que el niño pequeño de unos 9 años de edad que va atrás del todo aparece mirando fijamente y con gran nerviosisimo a su hermana pequeña vestida con ropa blanca a rayas.

Esta situación límite, que genera una gran tensión permanente en el niño de unos 9 años que va atrás del todo y del que depende fundamentalmente la seguridad de los dos niños más pequeños que van sobre el burro, tiene su origen en el hecho de que no existe en ese momento modo alguno en que otros padres, madres, abuelos o abuelas puedan vigilar a estos dos niños pequeños, ya que todos ellos están sobre otros burros con más niños pequeños o bien caminan llevando en brazos a niños todavía más jóvenes, algunos de ellos bebés.

Existen en la imagen potentísimas diagonales a la derecha formadas por el niño y la niña mayores y el delgado árbol de la derecha en simbiosis con el dramatismo que emana del brazo derecho de la niña de unos 5 años que se aferra visiblemente a la cintura de su hermana mayor y la mano derecha del niño más joven de todos, cuya mano derecha, fruto del movimiento del burro avanzando, ya no está agarrando la cintura de su hermana con ropa blanca a rayas, sino que ha caido, resbalando hasta tocar la manta.

Evidentemente, el riesgo de que los dos niños de menor edad puedan caer al suelo desde una altura elevada, va a ser constante durante los muchos kilómetros de marcha que les quedan, y Capa consigue transmitir esa sensación de difícil equilibrio, así como la premura en la huida, simbolizada por el pie derecho desnudo de la niña mayor, que no ha tenido siquiera tiempo para calzarse.

LA ANCIANA VESTIDA DE NEGRO QUE LLEVA AL NIÑO MUY PEQUEÑO ES LA MISMA MUJER QUE APARECE A LA IZQUIERDA DEL TODO DE LA FOTOGRAFÍA HECHA TAMBIÉN POR CAPA Y CUYA UBICACIÓN EN LA FINCA DE VILLA ALICIA DESCUBRIMOS HACE 9 AÑOS, EN MAYO DE 2010

Tras realizar reencuadres selectivos de la zona izquierda 



tanto de la fotografía hecha por Capa junto al cortijo de Villa Alicia en la que aparece un hombre con sombrero que va caminando y encabeza la huida de su familia (con varios de sus miembros de diferentes edades visibles tras él montados sobre burros y en la que puede apreciarse también la pendiente de Torreárboles en la zona superior izquierda de la fotografía) cuya ubicación descubrimos en Mayo de 2010 



como de la imagen que inicia este artículo y en la que aparece una anciana de aproximadamente 60 años con un niño muy pequeño avanzando montada sobre un burro (al tiempo que avanzan tras ella un chico joven de unos 16 años con boina negra sobre otro burro, que sujeta a una niña pequeña de unos 3 años de edad, y un hombre joven de unos 20 años de edad, también con boina, montado sobre un caballo), hemos podido discernir que la anciana y el niño rubio muy pequeño montados sobre un burro blanco que aparecen a la izquierda del todo de la segunda fotografía, son exactamente las mismas personas que van en un burro blanco a la izquierda del todo de la imagen que ubicamos en 2010 :





Ésto confirma una vez más la gran velocidad de movimientos de Capa cuando hacía las fotos, ya que tras captar la primera foto del padre de familia con sombrero andaluz que avanza caminando en primer lugar junto a un burro, huyendo con toda su familia que avanzan tras él montados en burro, el futuro fundador de la Agencia Magnum (junto con Henri Cartier-Bresson, David Seymour " Chim", George Rodgers y William Vandivert) percibe claramente la expresión facial de preocupación de la anciana que avanza sujetando a su nieto sobre el burro blanco, por lo que decide aproximarse al máximo hacia ella y hacer una segunda foto, desde mucho más cerca, captándola con la mirada perdida y repleta de ansiedad, sin que la mujer se de cuenta de la presencia de Capa durante el acto fotográfico, aunque el niño, muy tranquilo y ajeno al contexto dramático que está viviendo su familia, sí que le mira con curiosidad. 

UN TOTAL DE CINCO FOTOGRAFÍAS HECHAS POR ROBERT CAPA JUNTO AL CORTIJO DE VILLA ALICIA

Capa hizo un total de cinco fotografías junto al Cortijo de Villa Alicia (Cerro Muriano) de personas que iniciaban la huida el 5 de septiembre de 1936 : las cuatro imágenes mostradas anteriormente y otra cuya ubicación también descubrimos hace años junto a dicho cortijo :


                                                                                            Photo : Robert Capa © ICP New York

                                                                                                                              © John Loengrad

Tras la muerte de Robert Capa el 25 de mayo de 1954 en Thai Binh (Vietnam) al pisar una mina, Cornell Capa decidió abandonar su ya destacada carrera como fotógrafo y dedicar toda su vida a la preservación del inmenso legado de su hermano y a mantener vivo su recuerdo, fundando en 1974 el ICP de Nueva York con ayuda de su mujer Edie Schwartz (que tenía gran capacidad discernidora y memoria visual con las imágenes y se convirtió en una muy buena editora de fotografías trabajando a partir de las hojas de contactos, además de poseer notable talento organizador), Anna Winand (secretaria de Cornell Capa, que trabajó intensivamente con Edie desde varios años antes de 1974 dentro de la oficina de Cornell Capa en Manhattan, ubicada en Lower Fifth Avenue, clasificando y ordenando el enorme archivo fotográfico de Robert Capa) y Micha Bar-Am.

Edie Schwartz murió en 2001 y Cornell Capa en 2008.

Durante los once años transcurridos desde la muerte de Cornell, han aparecido muchísimas fotos nuevas hechas por su hermano Robert en la zona de Cerro Muriano, donde el 5 de septiembre de 1936 hizo tres reportajes extraordinarios : la Arenga en la Finca de Villa Alicia, la Huida de los refugiados del Cortijo de Villa Alicia y la Huida de los Refugiados de Cerro Muriano en dirección norte hacia la Antigua Estación de Tren de Obejo y El Vacar ante la intensificación del bombardeo de la aviación franquista, de tal manera que hoy en día hay aproximadamente un 400% más de imágenes hechas por Capa en la zona de Cerro Muriano que las que se conocían en 2008, además de que muchas de ellas han sido ubicadas entre 2008 y 2019.

El enorme esfuerzo de medio siglo por parte de Edie Schwartz y Cornell Capa no fue en vano, además de que la enorme dimensión fotográfica, humana e histórica del creador de la Agencia Magnum ha sido notablemente potenciada ya en plena era digital por la gran labor de Cynthia Young (Conservadora del Archivo Fotográfico de Robert Capa en el ICP de Nueva York) escaneando copias vintage así como editando extraordinarios libros sobre la obra fotográfica de Capa como Capa in Colour, con 208 páginas y 245 ilustraciones en color, que han revelado la enorme importancia de la obra de Robert Capa en la Historia de la Fotografía, no sólo en el ámbito del blanco y negro, sino también como pionero de la fotografía en color con películas Kodachrome y Ektachrome.

                                                                                                          © José Manuel Serrano Esparza 

Pero fue en la zona de Cerro Muriano donde Capa tuvo su bautismo de fuego el 5 de septiembre de 1936 y fue en este pequeño pueblo aproximadamente 15 km al norte de Córdoba capital donde se inició el moderno, ágil y dinámico fotoperiodismo de guerra,


con una cámara Leica II (Model D) formato 24 x 36 mm de tamaño muy pequeño, peso muy liviano y objetivos también de dimensiones muy reducidas, disparando a pulso en todo momento y sin necesidad de trípode alguno.

domingo, 30 de junio de 2019

MARC MÁRQUEZ : NÚMERO 1 DEL MOTOCICLISMO MUNDIAL

                                                                                                                 © José Manuel Serrano Esparza

El piloto español Marc Márquez, Campeón del Mundo de MotoGP en 2013, 2014, 2016, 2017 y 2018, de 125 cc en 2010 y de Moto2 en 2012, es hoy por hoy el mejor piloto de la categoría reina del motociclismo y va camino de conseguir su sexto Mundial de Moto GP durante la presente temporada 2019.

AL LÍMITE SOBRE DOS RUEDAS

                                                                                                             © José Manuel Serrano Esparza

Marc Márquez pertenece a esa raza de pilotos que van siempre al límite, buscando la máxima velocidad posible en cada centímetro de circuito, un auténtico guerrero sobre la moto, que aunque pilota una Honda RC213V de cuatro cilindros en V, 1.000 c.c, refrigerada por líquido y potencia de aproximadamente 265 CV, podría ganar carreras de MotoGP sobre motos de otras marcas.
                                                                                     
                                                                                                         © José Manuel Serrano Esparza

Y ésta (a diferencia de la Formula 1 donde un piloto que no tenga uno de los tres coches más competitivos y tecnológicamente avanzados es prácticamente imposible que pueda luchar por el Mundial) es una de las mayores grandezas del Motociclismo, deporte en el que un gran piloto que no lleve la mejor moto, puede ganar campeonatos, algo que ha sido especialmente visible durante los Campeonatos del Mundo de MotoGP 2017 y 2018 en los que las mejores motos fueron con diferencia las Ducati Desmosedici GP17 y Ducati Desmosedici GP18 creadas por el genio Gigi Dall´Igna, con las que la empresa de Borgo Panigale podría haber ganado uno o dos mundiales con Andrea Dovizioso (especialmente la temporada 2017 en que no se decidió el campeón hasta la última jornada en el Circuito Ricardo Tormo de Cheste), de no haber sido por un Marc Márquez descomunal que luchó con uñas y dientes en todo tipo de circunstancias.

                                                                                                            © José Manuel Serrano Esparza

LA MOTO COMO ENTE VIVO Y CON PERSONALIDAD PROPIA

Por otra parte, Marc Márquez forma parte de esa muy especial estirpe de pilotos para los que la moto es mucho más que una máquina de dos ruedas, conceptuándola ante todo y para todo como un ente con vida y personalidad propia, cuyas reacciones entienden con increíble precisión en cada momento de carrera. 

Marc Márquez posee una extraordinaria capacidad sensorial y táctil para entender y percibir a alta velocidad cualquier cambio de comportamiento de la moto, por pequeño que sea, y subsanarlo al instante.

Es evidentemente un talento innato, pero que el piloto de Cervera ha desarrollado hasta límites inefables gracias a su tesón e ímprobo esfuerzo en cada carrera de MotoGP desde que inició su andadura en esta competición el año 2013. 

En este sentido, son famosas sus tumbadas en curva con inclinaciones de hasta 65º o sus " salvadas " con moto prácticamente en el suelo, apoyando rodilla y codo, tal y como sucedió durante el test de Brno de 2014, en el que Marc Márquez inclinó la moto hasta 68º, o la " no caída " en la primera curva de la última carrera del Mundial 2017 de MotoGP en Cheste, donde pudo levantar la moto tras una inclinación de 64º cuando iba a 160 km/h en tercera marcha.

La ciencia física no puede explicar íntegramente como Marc Márquez es capaz de tener este control de moto en situaciones tan sumamente extremas.


                                                                                                           © José Manuel Serrano Esparza

Porque cuando Marc Márquez avanza a lomos de su Honda RC213V a gran velocidad, la moto se convierte en una prolongación de su cuerpo.

Su pilotaje es agresivo y convulso prácticamente en todo instante, buscando con ahínco arañar milésimas de segundo en cada vuelta.

Además, posee un gran valor e insólita sangre fría, especialmente palpable en las mencionadas " salvadas " durante las cuales a la vez que se impulsa con el codo, aumenta la aceleración para descargar el peso de la rueda delantera y adquirir tracción hasta poner la Honda RC213V recta de nuevo.

                                                                                                           © José Manuel Serrano Esparza

Verle moverse sobre la moto, buscando siempre la óptima posición aerodinámica, moviéndose conforme a las sensaciones de máquina que percibe y las circunstancias de carrera en cada momento, para conseguir ser lo más rápido posible, constituye un espectáculo para cualquier entusiasta de las motos.

UNA PORTENTOSA CAPACIDAD FÍSICA

                                                                                                             © José Manuel Serrano Esparza

Desde un punto de vista físico, Marc Márquez puede calificarse sin ambages como un auténtico animal, dotado con un físico privilegiado, que trabaja intensivamente a diario no sólo en gimnasio, sino también con una amplia gama de ejercicios aeróbicos, por lo que une a su más que notable base genética una impresionante fuerza, resistencia a la fatiga, capacidad de lucha, potencia, increíble agilidad e insólita elasticidad.

Sus cualidades atléticas son pues excepcionales y marcan también la diferencia.

Inevitablemente, surge la pregunta : ¿ Cómo puede un hombre de 1,68 cm de estatura y 59 kilos de peso tener a la vez una fuerza tan enorme que le permite levantar su Honda RC213V de 160 kg en sus famosas " salvadas " con tanta facilidad, una resistencia física tan descomunal que hace que preserve prácticamente la misma energía de principio a fin de las carreras, una agilidad tal que en varias ocasiones ha saltado de la moto a alta velocidad en varios Grand Prix de MotoGP durante su carrera cuando veía que iba a chocar y caer sobre el asfalto la mayoría de veces sin hacerse daño (sin olvidar sus saltos de moto a moto cuando tiene que cambiar de máquina) ?

¿Cómo es posible que tenga una capacidad tan grande de recuperación justo tras máximos esfuerzos como la que mostró durante la FP4 del Gran Premio de Argentina de MotoGP de 2019 en el Circuito de Termas de Río Hondo, cuando al soltarse la cadena de su moto, ésta le dió un trallazo y dejó de funcionar, y en vez de esperar a que llegara una moto de la organización que le llevara al paddock, Marc Márquez decidió correr varios cientos de metros a través de terreno con hierba llena de charcos hasta llegar a él por sí mismo?

Además, tras el tramo inicial de varios cientos de metros corriendo sobre hierba con agua, Marc Márquez incrementó su ritmo, corriendo todavía más rápido, primero a través de la pequeña carretera adyacente al circuito utilizada por los fotógrafos de MotoGP y el personal de seguridad de la organización y después a través de los camiones del paddock de los distintos equipos hasta llegar al pit lane de Honda, sin que en ningún momento perdiera el resuello.
                                                                                                 
                                                                                                            © José Manuel Serrano Esparza 

La respuesta no es fácil. Evidentemente, Marc Márquez no posee el físico de un culturista de competición o de un power forward (alero fuerte) de la NBA, ni tampoco el de un campeón de decathlón.

Pero el 5 veces Campeón del Mundo de MotoGP es todo fibra. 


Está literalmente hecho piedra, fruto de un gran trabajo de tonificación muscular y elasticidad en gimnasio, complementada con ejercicios intensivos con bosus (elementos de entrenamiento funcional formados por semiesfera llena de aire y que permiten una enorme versatilidad a la hora de trabajar la fuerza, la resistencia y la coordinación, así como una sustancial mejora de la propiocepción, es decir, la capacidad que tiene el cuerpo para informar al cerebro de la posición en la que se encuentran las articulaciones) en sinergia con su poco común velocidad de reacción.

Su físico se asemeja al de Bruce Lee (1,72 m de altura y 59 kg de peso), con sólo 4 cm menos de estatura y 1 kg más y puede liberar mucha más energía y potencia que deportistas de alta competición de mucha mayor talla, peso y masa muscular, sobre todo en situaciones extremas durante carreras de MotoGP, repletas de excitación y en las que se siente especialmente motivado, porque para Marc Márquez ser piloto de la categoría reina del motociclismo mundial no es una profesión, sino un hobby con el que disfruta al máximo, una pasión sin límites y un idilio permanente con su Honda RC213V que sólo él es capaz de domar alcanzando tan estratosférico nivel. 

CAPAZ DE SACAR EL MÁXIMO PARTIDO A CUALQUIER MOTO QUE MONTE


                                                                                             © José Manuel Serrano Esparza 

Las excepcionales cualidades de pilotaje de Marc Márquez, puestas en práctica con sensacionales resultados sobre su Honda RC213V desde su llegada a MotoGP hace seis años, le harían también sin duda obtener el máximo rendimiento de cualquier moto competitiva pero con características distintas de otra marca participante en el Mundial de Moto GP.

Porque el perfeccionismo hasta la extenuación, el valor y coraje sin concesiones, el férreo carácter ganador y una fuerza de voluntad a prueba de bomba forman parte de las principales señas de identidad de Marc Márquez como piloto. 


Marc Márquez ha demostrado durante su trayectoria como piloto de MotoGP que también puede ser competitivo y luchar por la victoria en carreras bajo condiciones de lluvia. En este sentido, su gran experiencia previa en motocross desde que tenía 5 años de edad, le ha sido muy valiosa, al igual que ocurrió con míticos pilotos que fueron la referencia sobre asfalto mojado como " El León de Jessi " Giancarlo Falappa. © José Manuel Serrano Esparza                                                                                                                  

Jamás se arredra ante las dificultades físicas, técnicas o de trazado de circuito que puedan surgir.

De hecho, durante sus seis años en Honda ha tenido motos RC213V con distintas configuraciones y características, y siempre ha podido extraer lo mejor de ellas y hacerlas ganadoras, con su inquebrantable perseverancia y confianza en sí mismo.

Tal es así, que durante la presente temporada en la que Ducati está una vez más esforzándose al máximo y trabajando en equipo con el dúo Andrea Dovizioso / Danilo Petrucci, tratando de ganar el Mundial de MotoGP, Marc Márquez sigue mostrándose intratable e inalcanzable, hasta el punto de que el director de HRC Tetsuhiro Kuwata y el formidable equipo técnico de mecánicos, ingenieros, telemetristas, etc, de la empresa motociclística japonesa, plenamente conscientes de que el de Cervera se adaptará a cualquier moto que le den, 


                                                                                                            © José Manuel Serrano Esparza

han preparado la RC213V de 2019 optimizándola en gran medida para conseguir la máxima potencia, velocidad punta y aceleración posibles (cualidades en las que generalmente Ducati aventaja al resto de firmas), reduciendo muchísimo las distancias en dichas facetas, hasta el punto de que en estos momentos están muy cerca de las Ducati Desmosedici GP19 de Andrea Dovizioso y Danilo Petrucci, al tiempo que Marc Márquez saca habitualmente ventaja de la algo inferior velocidad de giro de las Ducati en mitad de curva (aspecto en el que Gigi Dall´Igna ha hecho mejorar mucho a las motos de Borgo Panigale desde que fue nombrado Director de Ducati Corse).

Y por insólito que pueda parecer, la realidad es que durante el presente Mundial de MotoGP 2019 la Honda RC213V de Marc Márquez es una moto más abrupta y de manejo más difícil que las Balas de Borgo Panigale.

Pero a Marc Márquez no le importa. Su motivación y ganas de vencer son siempre máximas.

Él encuentra soluciones para todo, y esa más que notable reducción de diferencias en aceleración y velocidad punta con respecto a la marca italiana le ha permitido cambiar de táctica y ganar varias carreras utilizando su especial " modo martillo " , escapándose desde prácticamente las primeras vueltas de carrera, imprimiendo un ritmo fortísimo e inalcanzable para el resto de pilotos, ya que además, es capaz con frecuencia de sacar una décima de segundo de ventaja por vuelta a sus rivales, gracias a su extraordinario rendimiento en las curvas y a una más que notable progresividad en cada sector de los trazados.


                                                                                                           © José Manuel Serrano Esparza                                                 

UNA MADUREZ CONTRASTADA

Marc Márquez tiene en estos momentos 26 años y ha alcanzado una gran madurez como piloto de MotoGP.

Ya no es aquel joven siempre impetuoso a más no poder y que intentaba ganar todas y cada una de las carreras.

Tras conquistar cinco Campeonatos Mundiales de MotoGP, 72 carreras, 118 podiums y 59 vueltas rápidas, ha ganado muchísimo en experiencia y sabe que dependiendo de las circunstancias de carrera y el puesto que ocupe en la clasificación general, no siempre se puede ganar, y a veces es preferible asegurar valiosos puntos en vez de arriesgarse a una caida en pos de la victoria.

Asimismo, uno de los aspectos más fuertes de Marc Márquez es que puede adaptarse a cualquier situación de carrera, tal y como ocurrió por ejemplo durante su primer año en MotoGP en el Gran Premio de Francia de 2013 disputado en el Circuito de Le Mans, bajo lluvia y en el que el piloto de Cervera había sido el hombre más rápido tras ocho vueltas, alcanzando finalmente un muy meritorio tercer puesto tras Dani Pedrosa y Cal Crutchlow.

Marc Márquez salió muy mal desde la pole position, y tras la primera vuelta estaba en 9ª posición, pero se esforzó al máximo y poco a poco fue encontrando su ritmo, hasta conseguir entrar en el cajón.

Por otra parte, su gran background como piloto de motocross, ámbito en el que comenzó a los cinco años de edad, ha sido fundamental no sólo a la hora de conseguir sus inauditas " salvadas", sino para adecuar su estilo de pilotaje a circunstancias cambiantes de pista en una misma jornada. 

La velocidad que Marc Márquez consigue en las curvas puede calificarse sin ambages como prodigiosa. © José Manuel Serrano Esparza

Además, su deseo por aprender ha sido siempre constante en él, sabiendo evolucionar su técnica de pilotaje, que en simbiosis con las características tecnológicas de la presente Honda RC213V, pone enorme fuerza en la rueda delantera, por lo que la mayoría de veces usa la opción de neumático con compuesto duro.


                                                                                                        © José Manuel Serrano Esparza

Ésto permite a Marc Márquez ir a la máxima velocidad posible en todo instante, con un gran agarre a pista, pero le somete a una enorme tensión, ya que los neumáticos duros son mucho menos tolerantes al desgaste que los blandos e intermedios, además de que a diferencia de ellos, el piloto tiene bastante más dificultad para poder percibir cual es el límite hasta el cual puede llegar con ellos y evitar así posibles accidentes.

Asimismo, la adaptación de Marc Márquez al nuevo motor de la Honda RC213V está siendo fantástica, ya que la presente planta motriz de su montura es la cúspide tecnológica de tres años de configuración big bang y giro inverso de cigüeñal, en la que se han implementado algunos cambios importantes con respecto a las dos pasadas temporadas en cuanto a la prioridad más importante marcada por Tetsuhiro Kuwata : reducir todo lo posible la ventaja en aceleración y velocidad punta de las Ducati Desmosedici GP 19 de Andrea Dovizioso y Danilo Petrucci, especialmente en los tramos rectos largos de los circuitos, algo que han conseguido en gran medida, lo cual tiene un más que notable mérito, ya que desde un punto de vista mecánico, la preparación de las Balas Rojas desmodrómicas de Borgo Panigale por Gigi Dall´Igna es quizá la más sofisticada de toda la historia del motociclismo mundial, con una pléyeade de recursos de cosecha propia, así como aspectos conceptualmente vinculados a la Honda NSR 500 cc dos tiempos de los años ochenta, a la potencia y aceleración del linaje Ducati Desmosedici creado por Filippo Preziosi, así como a elementos vinculados a la Aprilia RSV4 de cuatro cilindros con la que Max Biaggi ganó dos World SBK, pero con una mucho mayor suavidad de pilotaje y un dificilísimo equilibrio, en el que la parte más complicada de solventar para Ducati Corse es aumentar la velocidad de giro en mitad de curva, faceta en la que Ducati ha mejorado muchísimo, pero sigue rezagada con respecto a Honda, Yamaha y Suzuki.  

No obstante, Honda está trabajando en estos momentos de modo ímprobo para adecuar la electrónica a este nuevo motor de 2019 que tiene muchísimo carácter.

                                                                                              © José Manuel Serrano Esparza                                                                                           

ENORME APRENDIZAJE EN SUS DUELOS CON ANDREA DOVIZIOSO

Marc Márquez ha aprendido mucho de sus impresionantes duelos con Andrea Dovizioso, en los cuales ha perdido la mayoría de veces, porque el de Forli, pese a no ser tan rápido como él, es un gran piloto con una extraordinaria adaptación al sistema desmodrómico de distribución de las Balas Rojas de Borgo Panigale, lleva seis años en Ducati desde que inició su etapa con la empresa italiana en 2013 y su sinergia con las soluciones mecánicas de todo tipo creadas por el genio Gigi Dall´Igna así como el salto cuántico cualitativo aerodinámico en las Ducati Desmosedici GP18 y GP19, obra de Edoardo Lenoci (ex ingeniero de Fórmula 1 y Manager de Desarrollo Aerodinámico de Ducati Corse), que ha utilizado CFD (Dinámica de Fluido Computerizado) en el diseño del carenado, es total.

El CFD es una revolucionaria tecnología informática que evita el tener que diseñar y fabricar prototipos y someterles a prueba en túnel de viento, permitiendo simular con gran precisión en un ordenador las condiciones de pista y el modo en que el flujo de aire entra en contacto con la moto, datos que son aprovechados por Ducati para conseguir un fabuloso tuning aerodinámico, distinto para cada circuito, y capaz de producir niveles muy eficaces de carga aerodinámica.

Ni que decir tiene que Desmodovi entiende a la perfección la avanzadísima electrónica Magneti Marelli de su Ducati y como obtener el máximo rendimiento de ella.

Existen además tres aspectos en los que Marc Márquez sabe que Andrea Dovizioso es probablemente la referencia de MotoGP : 

a) El pilotaje estratégico e inteligente con los neumáticos Michelin, evitando además en gran medida su desgaste.

b) Las rectas largas, en las que Desmodovi saca el máximo partido del formidable motor desmodrómico de su Ducati Desmosedici GP19, optimizado para su mejor funcionamiento a las más altas rpm de una planta motriz cuya potencia y aceleración siguen siendo las más destacadas del Campeonato del Mundo de MotoGP, aunque Honda ha reducido muchísimo las distancias y está cada vez más cerca en esta faceta.

b) Las frenadas.

Es decir, a sus grandes cualidades como piloto de perfil frío y cerebral y gran estratega en las carreras, que sabe gestionar muy bien el desgaste de los neumáticos, Desmodovi añade un gran conocimiento y experiencia con la mejor moto de la competición, cuyo inmenso potencial exprime al máximo en los tramos de circuito en los que la potencia y aceleración (en rectas largas y al dar gas al salir de curvas) son decisivas, aprovechando también todo lo posible el soberbio par motor a rpm medias y la sensacional capacidad de frenada de su Ducati.


                                                                                                          © José Manuel Serrano Esparza 

Pero frente a este formidable despliegue mecánico, electrónico, aerodinámico así como de de chasis y carenado artesanal que pone en pista Ducati con las motos de Andrea Dovizioso y Danilo Petrucci, Marc Márquez generalmente puede con todo y pone en práctica un tipo de pilotaje más propio de la gloriosa época del Mundial de 500 c.c dos tiempos de los años ochenta y noventa : 

Es un genio natural sobre la moto, con una increíble habilidad de pilotaje, que intenta siempre conseguir todo el agarre mecánico posible, que aventaja claramente a Dovizioso en velocidad de giro en curvas, subsana en milésimas de segundo los trallazos que con frecuencia le da la temperamental Honda RC213V, percibe con inaudita precisión en todo instante el comportamiento de su abrupto motor, se juega literalmente la vida en cada curva con altísimas dosis de arrojo, se entrega al máximo en cada metro, asume grandes riesgos físicos en tramos donde sabe que puede arañar unas muy valiosas milésimas de segundo, modifica constantemente su posición sobre la moto (plenamente consciente de que el centro de gravedad está en constante movimiento) experimentando una gran cantidad de sensaciones que intenta discernir con la máxima exactitud. 

VITAL TRABAJO EN EQUIPO CON SANTI HERNÁNDEZ

La relación profesional y humana entre Marc Márquez y Santi Hernández (Ingeniero de Pista del Equipo Repsol Honda) ha sido una de las claves del éxito del piloto de Cervera en los cinco mundiales de MotoGP que ha ganado hasta la fecha.

Santi Hernández siempre está con él, le da consejos, le asesora en todo tipo de temas relacionados con la moto y las carreras, dirige la actividad del box de Honda, etc, y ambos han desarrollado una gran amistad y confianza mutua, además de compartir momentos buenos y malos.

Se conocen desde 2011 y constantemente puede vérseles juntos, analizando datos concienzudamente, para intentar mejorar todos los aspectos posibles de rendimiento en la competición.

LA FUERZA DOMINANTE DE MOTOGP


                                                                                                 © José Manuel Serrano Esparza

Marc Márquez es desde hace seis años el piloto dominador del Campeonato del Mundo de MotoGP y ha sido el piloto más joven de la historia en ganar cinco títulos en la categoría reina del Motociclismo.

Aun no ha tocado techo y mejora cada vez más, hasta el punto de que durante la presente temporada 2019 está ganando en la mayoría de carreras a Ducati, que sigue teniendo las mejores motos y está trabajando en equipo con Andrea Dovizioso y Danilo Petrucci, por lo que Marc Márquez ha cambiado de estrategia e intenta evitar si es posible finales de carrera en los que tenga que batallar con ambos pilotos italianos, por lo que en un alto porcentaje de grandes premios está imprimiendo un fortísimo ritmo prácticamente desde la primera vuelta, marchándose por potencia y velocidad, aprovechando las impresionantes prestaciones del motor muy mejorado y evolucionado de su Honda RC213V, cuyo rendimiento en aceleración en las rectas largas y a la salida de las curvas ha reducido muchísimo las distancias con respecto a las Balas Rojas de Borgo Panigale.


                                                                                                             © José Manuel Serrano Esparza

No obstante, aunque Marc Márquez se perfila claramente como máximo favorito para ganar su sexto Mundial de Moto GP este año 2019, la categoría reina está resultando muy interesante, con varios pilotos que pueden ganar carreras :

- Desmodovi y Danilo Petrucci van a seguir luchando al máximo (siempre entendiendo que se esperaba más hasta el momento de un Dovizioso que ha sido Subcampeón del Mundo de MotoGP en 2017 y 2018, y que debería estar luchando por el título con Márquez, aunque éste le lleva ya una notable ventaja en puntos, y a Ducati no le vale el que el de Forli sea de nuevo segundo este año, ya que necesita ganar el mundial), mientras que Petrucci estña teniendo una notable progresión, habiendo ganado el Gran Premio de Italia en el Circuito de Mugello y dos podiums (3º en el Gran Premio de Francia en el Circuito de Le Mans y 3º en el Gran Premio de Holanda en el Circuito de Assen).

- Álex Rins está fortísimo (consiguió una gran victoria en Austin, es un piloto con excepcional técnica, muy rápido, y la Suzuki GSX-RR es una moto ganadora, la tercera mejor de la categoría en estos momentos y con una gran puesta a punto).   

- Valentino Rossi ha obtenido dos segundos puestos hasta el momento (en el Gran Premio de Argentina en Termas de Río Hondo y en el Gran Premio de Estados Unidos en Austin), pero tuvo que retirarse en las tres últimas carreras en Mugello, Montmeló y Assen.

Su rendimiento se ha visto mermado porque en Yamaha, al igual que ocurrió el año pasado, no han conseguido hasta el momento dar con la tecla adecuada para la puesta a punto de su moto, por lo que le está siendo difícil ser lo suficientemente rápido para lograr victorias.

Sea como fuere, es muy importante valorar el enorme mérito que tiene lo que está haciendo Il Dottore : es el mejor piloto de todos los tiempos en la categoría reina junto con Giacomo Agostini, ha ganado 9 Campeonatos del Mundo de MotoGP (dos con Honda y siete con Yamaha, además del mundial de medio litro que ganó en 2011 con una Honda NSR500).

Pero tiene 41 años de edad y el desgaste físico en las carreras de MotoGP es brutal, por lo que en todo momento Valentino Rossi corre en clara inferioridad de condiciones con respecto al resto de pilotos. 

Es también el hombre con más carisma de la competición y pese a que lleva ya varios años sin poder ganar otro mundial de MotoGp, todavía son mayoría los asistentes a las carreras que llevan indumentaria y gorra con su nombre

- La progresión de Fabio Quartararo está siendo meteórica, ya que durante 2019, su primer año en MotoGP, procedente de Moto2 donde militó en 2017 y 2018, ha obtenido hasta el momento un segundo puesto en el Gran Premio de Cataluña en Montmeló y un tercer lugar en el Gran Premio de Holanda en Assen.

Sus excepcionales cualidades de pilotaje pueden convertirle en uno de los máximos protagonistas de la categoría reina en los próximos años.

- Maverick Viñales, piloto muy rápido pero al que le ha faltado consistencia y continuidad durante los años recientes para poder aspirar al Campeonato del Mundo de MotoGP. No obstante, en lo que va de temporada 2019 ha ganado el GP de Holanda en Assen, un 2º puesto en Sachsenring y un 3er puesto en Jerez. aunque tuvo que retirarse en Termas de Río Hondo, Le Mans y Montmeló. 


                                                                                                    © José Manuel Serrano Esparza

Así pues, en estos momentos Marc Márquez va camino de superar los cinco mundiales en la categoría reina logrados por Mick Doohan en 1994, 1995, 1996, 1997 y 1998 y convertirse en uno de los cuatro mejores pilotos de todos los tiempos en una competición cuyos más importantes referentes históricos han sido hasta ahora Giacomo Agostini (8 mundiales) y Valentino Rossi ( 9 mundiales en MotoGP y uno en 500 cc).

Texto y Fotos : José Manuel Serrano Esparza