Por José Manuel Serrano Esparza
Cámara analógica Zeiss Ikon Contarex Bullseye formato 24 x 36 mm con objetivo Carl Zeiss Planar 50 mm f/2 de 6 elementos en 4 grupos de enfoque manual. La impresionante calidad constructiva de esta cámara réflex analógica totalmente mecánica, fabricada entre 1959 y 1966, una auténtica maravilla de ingeniería alemana en su máxima expresión, la precisión de mecanizado de sus superficies, la belleza de sus cromados, la extraordinaria construcción mecánica de sus objetivos, el imbatible centrado de sus elementos y grupos ópticos y la calidad de imagen que generan las diferentes ópticas acoplables (Carl Zeiss Planar 55 mm f/1.4, Carl Zeiss Distagon 35 mm f/2, Carl Zeiss Sonnar 85 mm f/2, Carl Zeiss Sonnar 135 mm f/4, etc) siguen siendo un referente en su segmento de producto.
Es sabido que la fotografía analógica, hoy en día en creciente auge y estima por cada vez más personas de los cinco continentes, enamoradas de las muchas singularidades, personalidad, carácter y muy especial estética de imagen que obtienen las diferentes películas químicas de blanco y negro y color en distintos formatos
y en eficaz simbiosis con cámaras y objetivos clásicos mayormente del siglo XX,
Cámara profesional Fuji GW690III telemétrica con objetivo Fujinon EBC 90 mm f/3.5, equivalente a un 39 mm f/1.2 en formato 35 mm. La calidad de imagen que puede obtener esta cámara es extraodinaria, gracias a su formato 6 x 9 cm (el más grande de todos los formatos medios), su objetivo que fue diseñado y construído sin ningún tipo de compromisos (ya que es una cámara de visor directo que carece de espejo basculante, con lo cual la parte trasera de la óptica se aproxima más al plano de película que con un objetivo creado para cámaras réflex) y su referencial revestimiento antirreflejos Fujinon EBC de muchas capas, con lo cual el standard cualitativo de calidad de imagen que consigue se aproxima mucho al del gran formato 4 x 5 " (10 x 12 cm), con el beneficio añadido de un bellísimo bokeh a plena abertura f/3.5 en las zonas desenfocadas, que aprovecha al máximo la mucha menor profundidad de campo inherente al formato 6 x 9 cm en comparación con el formato 24 x 36 mm, al que supera seís veces en tamaño.
Vista superior de la cámara telemétrica Fuji GW690III, arquetipo de cámara analógica profesional clásica del siglo XX, de funcionamiento totalmente mecánico, sin pilas, ni electrónica alguna ni AF, con enfoque manual y que utiliza películas químicas cuya exposición correcta es obtenida con fotómetro de mano o bien por estimación. Es una herramienta fotográfica de primerísimo nivel y filosofía minimalista, con tan sólo lo necesario para que el fotógrafo tome las decisiones: velocidades de obturación y diafragma seleccionables en la parte trasera del barrilete del objetivo, ocular del visor con telémetro integrado (visible en la zona inferior de la imagen, a la izquierda del todo), palanca de avance de película y armado del obturador y botón disparador. Además, al ser sus objetivos de obturador central, puede sincronizar con flashes externos a todas las velocidades de obturación hasta 1/500 s.
constituye un nicho de mercado reducido en comparación con la fotografía digital, que desde aproximadamente mediados de la primera década del siglo XXI conquistó claramente y de modo masivo el sector fotográfico de cámaras y objetivos, con una rapidísima e impresionante evolución tecnológica.
Dos décadas de pleno asentamiento de la fotografía digital, que ha alcanzado ya una más que notable madurez desde el punto de vista de poder de resolución, contraste, velocidad y precisión de autoenfoque y muchísimas más cosas, en el marco de una tecnología que avanza de modo vertiginoso.
Es por ello que el más que notable renacimiento de la fotografía química en plena era digital es algo que en buena medida ha sorprendido a propios y extraños, pero no es en absoluto una moda pasajera o nostálgica, sino una dinámica en expansión que posee fundamentos muy sólidos.
UN ESPECTACULAR RESURGIR DE LA FOTOGRAFÍA ANALÓGICA, QUE HA IDO CRECIENDO CADA VEZ MÁS DESDE 2010
Es cierto que antes de la relativamente reciente nueva eclosión de la fotografía analógica, a la que algunos dieron por muerta al consolidarse totalmente la fotografía digital (que sin duda ha beneficiado muchísimo la labor de los fotógrafos profesionales, gracias a su referencial poder de resolución y contraste, velocidad de manejo, vertiginoso y muy preciso AF, estabilizadores de imagen que permiten disparar sin trepidación a velocidades de obturación muy lentas, inmediatez de resultados y muchas otras cosas) en lo que va de siglo XXI, hubo otros productos analógicos como los discos de vinilo, los amplificadores de válvulas, los relojes analógicos de cuerda, etc, que ya habían experimentado un palpable revival.
Pero este potente resurgir de la fotografía analógica, que despegó como tendencia a partir de 2010 y se consolidó definitivamente desde aproximadamente 2020, ha sido algo mucho más fuerte, implementado por generaciones de jóvenes que nacieron con la fotografía digital, por lo que inevitablemente, surge la pregunta :
Nikon FM2, una extraordinaria cámara analógica formato 24 x 36 mm con objetivos de enfoque manual, formidable relación calidad / precio y muchísimas cualidades que la convierten en un auténtico caballo de batalla para captar imágenes en diferentes contextos fotográficos. Destaca por su funcionamiento completamente mecánico, sin AF, sin modos de exposición automática, sin pilas ni electrónica alguna (excepto el fotómetro incorporado en el visor), su gran robustez, su extrema fiabilidad que permite a los fotógrafos utilizarla tanto con temperaturas gélidas como en zonas desérticas, y su velocidad de obturación máxima es de 1/4000 s (algo muy relevante para su época), gracias a su legendario obturador plano-focal mecánico de láminas de titanio con forma de panal, diseñado para poder soportar medios ambientes extremos. Construida como un tanque con cuerpo de latón + aleaciones de aluminio y cobre, tiene la ventaja añadida de poder sincronizar el flash hasta 1/200 s en el modelo original FM2 (1982-1984) y hasta 1/250 s con las Nikon FM2n (1983-2001).
¿ Cómo es posible que en un panorama fotográfico dominado hoy en día por cámaras digitales con autofocus rapidísimos y una pléyade de opciones de puntos de enfoque, estabilizadores de imagen, diseños telecéntricos de objetivos que consiguen una gran uniformidad de rendimiento óptico en centro, bordes y esquinas a prácticamente todos los diafragmas y distancias de enfoque, firmwares internos en cuerpo de cámara que corrigen automáticamente todo tipo de aberraciones ópticas en el momento de creación de la foto, disparos en ráfaga de muchas decenas de frames / segundo, AF que enfoca en los ojos, AF que enfoca en aves y muchas más cosas, esté teniendo lugar un gran renacimiento de la fotografía analógica,
Canon New F1, extraordinaria cámara profesional analógica formato 24 x 36 mm fabricada entre 1981 y 1992, dotada con obturador híbrido mecánico y electrónico, así como una amplia gama de excelentes objetivos FD de enfoque manual, cuatro visores y trece pantallas de enfoque distintas. Es muy robusta y fiable, un auténtico caballo de batalla capaz de funcionar sin problemas incluso en contextos con temperaturas extremas hasta -30º C y + 60º C, con la ventaja añadida de que las velocidades de obturación rápidas entre 1/125 s y 1/2000 s son controladas por el obturador mecánico (por lo que si la pila falla o se agota, la cámara sigue plenamente operativa sin problemas a dichas velocidades), mientras que el obturador electrónico se encarga de las velocidades de obturación más lentas entre 1/60 s y 8 segundos. Dispone además de un completo sistema con tres tipos de medición : manual, prioridad a la velocidad y prioridad a la abertura.
es decir, la que se realiza utilizando antiguas cámaras con películas químicas de blanco y negro o color en diferentes formatos y objetivos no tan sumamente perfectos como los mucho más modernos utilizados por cámaras digitales semiprofesionales y profesionales con sensores de distintos tamaños que hace ya tiempo superaron el poder de resolución y contraste de las cámaras del siglo XX que utilizan emulsiones químicas de 35 mm, además de haberse aproximado en ambos parámetros a las mejores cámaras analógicas de formato medio e incluso 4 x 5 " (10 x 12 cm), aunque con muy distinta estética de imagen ?
Leica IIIc de 1946 con objetivo Leitz Summitar 5 cm f/2 Versión II de 1949 con 7 elementos en 5 grupos, 10 palas de diafragma y recubrimiento simple antirreflejos de fluoruro de magnesio. Photo : Eladio Bergondo.
¿ Cómo es posible que exista una comunidad de fotógrafos cada vez más numerosa, tanto amateurs como profesionales, que prefiere utilizar cámaras analógicas la mayoría de veces totalmente mecánicas, sin electrónica alguna y objetivos de enfoque manual, o a lo sumo cámaras analógicas con electrónica y ópticas autofocus mucho menos avanzadas tecnológicamente que los de las cámaras digitales del siglo XXI y que también utilizan película química ?
Para empezar, hay que decir que la fotografía digital y la analógica no son medios antagónicos, sino dos tipos de fotografía y de expresión artística totalmente distintos y con diferentes estéticas de imagen, y que los conceptos de calidad de imagen y resolución no son en absoluto sinónimos, algo sobradamente demostrado por expertos de auténtica talla internacional en fotografía analógica como Tom Abrahamsson, Roger Hicks, David Vestal, Ctein, Valentín Sama, Pepe Frisuelos, Pep Costa y otros, además de que la inmensa mayoría de gente, incluyendo un porcentaje significativo de fotógrafos profesionales, no necesitará nunca resoluciones superiores a 24 megapíxels.
CARACTERÍSTICAS DE LA FOTOGRAFÍA ANALÓGICA QUE LA HACEN SUMAMENTE ATRACTIVA Y FASCINANTE
Hay una pléyade de razones para que la fotografía química tenga cada vez más adeptos :
- La fotografía analógica tiene como principio fundamental la creencia en el valor de una experiencia más táctil y auténtica en la captación de imágenes, en la pausa y la emoción de cada disparo, de modo que cada fotografía posea intención, reflexión previa, historia y significado, en función de la mirada única de cada persona que está detrás de la cámara.
- La fotografía realizada con películas químicas genera una estética de imagen muy especial, como consecuencia de su naturaleza estocástica,
es decir, el soporte de acetato de celulosa o poliéster está recubierto por una emulsión de cristales de haluro de plata, distribuidos de manera completamente aleatoria, de tal manera que al exponer la película a la luz y revelarla después, se generan partículas de plata metálica.Es pues una dinámica de comportamiento aleatoria y orgánica, que da al celuloide su textura característica, su resolución independiente y su respuesta natural a la luz, a diferencia de los sensores digitales con píxeles fijos.
- La fotografía analógica no tiene nada que ver con la inmediatez, prisas y automatismos de la fotografía digital, porque a diferencia de una cámara digital con tarjetas que permiten hacer cientos o miles de disparos, cada rollo de película química posee una cantidad limitada de exposiciones : 36 (formato 35 mm), entre 15 (formato medio 6 x 4,5), 12 (formato medio 6 x 6 cm), 8 (formato medio 6 x 9 cm) y 1 (gran formato), por lo que precisa paciencia, cuidadosa medición de luz, elección de perspectivas, encuadres, etc, y el tiempo de espera entre captación de imágenes con emulsión b y n o color, revelado y digitalización o copias de alta calidad en papel, es algo consustancial a su magia, epicentrada en el concepto de imagen latente.
- La película química es el alma de la fotografía analógica.
- Los usuarios de fotografía analógica pueden disfrutar la alquimia del blanco y negro, revelando sus propias películas, viendo aparecer poco a poco las imágenes en las cubetas y haciendo sus propias ampliaciones de distintos tamaños sobre papel baritado o de inyección de tinta de gama alta Hahnemühle o Canson con ampliadoras para formato medio o gran formato.
- La fotografía analógica no es sólo una técnica, es un modo de sentir, una experiencia en la que cada carrete disparado implica tiempo, intención, narrativa y anhelo de contar historias.
No es sólo captar imágenes, es crear recuerdos duraderos, tangibles y reales, cuya máxima expresión son las copias en papel fotográfico, que poseen una permanencia de la que carecen los archivos digitales.
- Las películas químicas tanto en blanco y negro como en color obtienen una inconfundible y muy bella estética de imagen, con un aspecto fílmico y con frecuencia cinematográfico.
Olympus OM-1 analógica (fabricada entre 1972 y 1988) totalmente mecánica con objetivo F. Zuiko Auto-S 50 mm f/1.8. Esta cámara fotográfica, diseñada por el genio Yoshihisa Maitani, fue muy revolucionaria para su época, gracias a sus muy reducidas dimensiones (136 x 83 x 50 mm) y peso (490 g), además de ofrecer una amplísima gama de innovaciones y soluciones muy brillantes de ingeniería miniaturizada, máximo aprovechamiento del espacio disponible dentro del cuerpo de cámara y un extraordinario visor óptico que sólo fue igualado muchos años más tarde por la Leica R8 (1996-2002) y R9 (2002-2009), cámaras mucho más grandes y pesadas. Asimismo, destaca el admirable equilibrio en tamaño de cuerpo de cámara y objetivo, algo que la mayoría de veces no ocurre con las cámaras digitales mirrorless con visor electrónico del siglo XXI, cuyas ópticas standard de alta luminosidad suelen ser muy grandes en comparación con el cuerpo de cámara.
- Las emulsiones químicas son mucho más tolerantes que los sensores digitales a la hora de obtener muy eficaz simbiosis con clásicas ópticas fijas y zooms del siglo XX de primer nivel.
- Los negativos originales de películas químicas son muy valiosos, porque evidencian la propiedad intelectual de su autor, ya que representan el instante captado, con todos los detalles y matices de luces y sombras.
- La digitalización profesional de dichos negativos originales (especialmente en archivos TIFF con la máxima calidad) hacen posibles futuras interpretaciones creativas.
- Existe una amplísima gama de películas químicas, tanto en blanco y negro como en color, con distintas sensibilidades, tipos de grano o ausencia de él y variadas estéticas de imagen, lo cual las convierte en una gran opción fotográfica creativa y artística que puede marcar diferencias.
- La fotografía analógica constituye una especie de ritual cuya meta es el reencuentro con emociones perdidas y olvidadas, hacer fotografías muy cuidadas y pensadas en cuanto a encuadre, composición, calidades y direcciones de luz, elección de los momentos más definitorios, etc, en sinergia con el modo de exposición manual como principal método de trabajo para crear imágenes que merezcan la pena, y no disparar a granel.
Cámara Asahi Pentax Spotmatic formato 24 x 36 mm con objetivo Super Takumar 55 mm f/1.8, una de las cámaras analógicas con mejor relación calidad/precio en toda la historia de la fotografía mundial, además de venir con dicha extraordinaria óptica standard de enfoque manual, que consigue soberbios valores de poder de resolución y contraste, con nada menos que 92 pares de líneas/mm en el centro a f/8 y 62 pares de líneas/mm a plena abertura f/1.8 en el centro, con un bellísimo bokeh.
- Las cámaras y objetivos analógicos (especialmente los de enfoque manual) carecen de obsolescencia programada y fueron diseñados y fabricados para durar muchas décadas de uso intensivo, además de que al ser de funcionamiento mecánico o con electrónica mucho menos compleja que en las cámaras digitales, pueden ser reparados para seguir dando grandes satisfacciones a sus usuarios durante muchos años más.
- La fotografía analógica es un ámbito creativo de dinámica totalmente artesanal.
Vista trasera diagonal derecha de objetivo Super-Takumar 55 mm f/1.8, en la que puede apreciarse la montura de rosca m42 y el puente mecánico cuya misión es presionar sobre el pin del objetivo que ha de cerrar el diafragma a la abertura seleccionada. La precisión y suavidad de enfoque manual de esta óptica muy luminosa es admirable, facilitada además por el aro de enfoque moleteado y sus dimensiones muy compactas.
- El enfoque manual de muchos objetivos analógicos con bastantes décadas de antigüedad es un valor añadido, especialmente a plena abertura, donde exhiben una mucho mayor precisión de enfoque que objetivos autofocus mucho más modernos, incluyendo los fabricados durante el siglo XXI.
- Los objetivos clásicos analógicos de enfoque manual normalmente poseen un aro de enfoque que necesita un giro mucho mayor (long focus throw) que los modernos objetivos autofocus (short focus throw) para conseguir un AF preciso.
Esto hace que los objetivos clásicos de enfoque manual permitan ajustar el enfoque con mucha más precisión y suavidad que las ópticas autofocus con motores internos, por lo que son también muy apreciados en cinematografía.
- La experiencia táctil de sentir como avanza cada fotograma cuando se utiliza la palanca o rueda de avance de película es única y parte consustancial de la fotografía analógica.
- El uso de fotómetro de mano es un ingrediente fundamental de la fotografía analógica para conseguir exposiciones muy precisas, que son el factor clave para obtener imágenes de gran calidad.
- La extraordinaria calidad de digitalización de rollos de películas químicas, tanto en blanco y negro como en color en distintos formatos que consiguen scanners profesionales con formidable relación calidad / precio como el Fuji Frontier SP-3000.
Destaca por su increíble preservación de detalle en altas luces, vívido contraste, los muy precisos y naturales bellos tonos de piel que plasma, su admirable capacidad para extraer todo el rango dinámico de cada película química, su gran fidelidad y riqueza de colores, sus verdes maravillosos y una estética de imagen global muy fílmica, siempre entendiendo que la correcta exposición de película en el momento de la captación de imagen por parte del fotógrafo será lo más importante de todo a la hora de obtener los mejores resultados posibles en las digitalizaciones TIFF realizadas con este mítico scanner de película que ha sido muy importante en el resurgimiento de la fotografía analógica a nivel mundial.
- Muchas de las emulsiones químicas de blanco y negro y color para cámaras fotográficas analógicas formato 35 mm y de formato medio son idóneas para conseguir recrear con la mayor fidelidad posible la genuina atmósfera y ambiente de cada lugar donde se hacen las fotos, además de generar una mayor inmersión en cada escena captada por parte del espectador.
Ésto es algo que ocurre tanto en fotografía como en el ámbito del cine, con ejemplos como
a) Las cámaras analógicas cinematográficas de 35 mm Arriflex 35 III, 535 y 535b con película química de blanco y negro Eastman Kodak Double-X 5222 ISO 250 utlizadas por el director de fotografía Janusz Kaminski durante el rodaje de " La Lista de Schindler " (1993),
no buscando la máxima nitidez posible, sino trabajando la luz como un pintor y haciendo un magistral uso simbólico de ella, especialmente en los contraluces, aprovechando al máximo la muy especial estética de imagen vintage y atemporal de dicha película de blanco y negro, caracterizada por su excelente nitidez en contornos y muy sutil escala tonal, su alto contraste con texturas muy ricas, su inefable capacidad para conseguir gran profundidad de campo sin tener que aumentar la iluminación, su soberbia definición en altas luces y un potencial dramático imbatible basado en negros profundos y blancos brillantes óptimos para fotografía de calle y reportaje.
Esta mítica película química cinematográfica que fue utilizada también en famosos largometrajes como Manhattan (1979), Toro Salvaje (1980), etc,
está asimismo disponible en carretes para cámaras fotográficas analógicas de 35 mm, en chasis de 36 exposiciones, tras ser dicha emulsión cinematográfica bobinada manualmente en laboratorio por distintas empresas (cada una con su propia presentación),
con lo cual los entusiastas de la fotografía analógica pueden conseguir una estética cinematográfica real imposible de emular digitalmente y que alcanzará sus mayores cotas cualitativas con escaneados TIFF realizados con scanners profesionales Fuji Frontier SP3000 o Hasselblad Imacon de tambor virtual.
b) Las cámaras analógicas cinematográficas IMAX MKIV Reflex, IMAX MSM 9802 y Panavision Panaflex System 65 Studio con película química en color
Kodak Vision 3 500T 5219
y Kodak Vision 250D de 65 mm con 15 y 5 perforaciones respectivamente, utilizadas por el director de fotografía Hoyte van Hoytema acopladas a objetivos Hasselblad de formato medio y Panavision Sphero 65 y Panavision System 65 (adaptados por el genio óptico Dan Sasak de Panavision) durante el rodaje de la película Oppenheimer (2023), en la que también se utilizó por vez primera película Eastman Kodak Double-X 5222 ISO 250 en formato 65 mm para algunas escenas), consiguiendo estratosféricos niveles de calidad de imagen e inmersión del espectador.
La película en color Kodak Vision 3 500T 5219
está también disponible en carretes para cámaras de 35 mm bobinados a partir de latas frescas originales cinematográficas Kodak, conservando intacta su capa negra Remjet posterior, revestimiento que funciona como un escudo antihalo perfecto, evitando los destellos rojos alrededor de bombillas y luces de neón, optimizando el potencial de esta fabulosa película cinematográfica, que ha de revelarse con ECN-2 para obtener imágenes nocturnas nítidas, con luces definidas y muy profesionales, aunque también pueden conseguirse resultados muy buenos a plena luz del día utilizando un filtro daylight.
- Las películas químicas tanto de blanco y negro como en color son también muy adecuadas para su uso en street photography, fotografía de reportaje, fotoperiodismo, retrato, fotografía de conciertos, etc.
ENORME VARIEDAD DE PELÍCULAS QUÍMICAS DE BLANCO Y NEGRO Y COLOR EN DISTINTOS FORMATOS, CADA UNA DE ELLAS CON SU PROPIA PERSONALIDAD Y ESTÉTICA DE IMAGEN Y ADECUADAS PARA DISTINTOS GÉNEROS FOTOGRÁFICOS
Existe en estos momentos una amplísima gama de emulsiones químicas de blanco y negro y color, con características y aspecto de imagen distintas, así como plena adecuación a diferentes géneros fotográficos.
Entre ellas cabe destacar :
Kodak Tri-X 400 para uso con cámaras formato 24 x 36 mm, con las que su capacidad de tiro a pulso obteniendo fotos nítidas es enorme.- La Kodak Tri-X 400 de blanco y negro : todo un clásico de gran versatilidad y una apuesta segura en street photography, fotografía de reportaje, fotoperiodismo, retrato, fotografía de conciertos, etc, gracias a su gran latitud de exposición, pudiendo utilizarse con plenas garantías entre iso 200 e iso 3200, además de sinergizar muy bien con todo tipo de reveladores como el Agfa Rodinal, Kodak HC-110, Kodak X-tol, Kodak D-76, etc.
Rollo de 120 de película Kodak Tri-X 400 para cámaras de formato medio.Su capacidad de tiro a pulso obteniendo fotos nítidas es enorme.
- La Kodak Portra 400 color es otra soberbia elección para street photography, fotoperiodismo, reportaje, moda, retrato y fotografía de viajes, gracias a su versatilidad, fruto de su sensibilidad media, su grano muy contenido, su look muy especial que evoca los colores cinematográficos cálidos de los años ochenta, su contraste moderado, su admirable fidelidad en la plasmación de los tonos de piel y una gran latitud de exposición : aguanta muy bien hasta tres puntos de sobrexposición (exponiendo muchos fotógrafos esta película a ISO 200 e incluso ISO 100 para conseguir un característico look de gran belleza, con estética de imagen de ensoñación, contraste más suave, más detalle en las sombras y colores pastel de aspecto cremoso), mientras que tal y como suele suceder con todas las películas químicas negativas en color, tiene poca tolerancia a la subexposición, y con tan sólo un diafragma de subexposición, la imagen experimenta ya algo de degradación.
Rollo 120 de película Kodak Portra 400, que asociado a cámaras analógicas de formato medio 6 x 4,5 cm, 6 x 6 cm, 6 x 7 cm, 6 x 8 cm y 6 x 9 cm consigue una mucho mayor calidad de imagen que el formato 24 x 36 mm, como consecuencia de su bastante más grande superficie de negativo (entre 2,7 veces y 6 veces más grande), además de reducir el grano a niveles prácticamente insignificantes y ofrecer una gama tonal muy superior, aunque todo ello a costa de una agilidad y velocidad fotografiando a pulso menor a la de las cámaras de 35 mm (si bien cámaras de formato medio telemétricas como la Mamiya 6, Mamiya 7, Bronica RF, Fujica GS645 con objetivo fijo Fujinon S 75 mm f/3.4 y Fuji GA 645 AF con objetivo fijo Fujinon 60 mm f/4 reducen distancias en esta faceta) y sólo 12 disparos en vez de 36.
Por otra parte, la Kodak Portra 400 se postula como un buen compromiso para fotografiar tanto con baja luminosidad como en contextos con mucha luz.
Carrete de película Fuji Neopan iso 100 para cámaras formato 24 x 36 mm.
- La Fuji Neopan Across II iso 100 de blanco y negro :
Es una opción de primerísimo nivel para realizar fotografía de paisaje, naturaleza y arquitectura, gracias a su gran capacidad de plasmación de detalles y amplia latitud de exposición.
Se caracteriza por su nitidez excepcional, su grano casi imperceptible, sus negros ricos y profundos, sus altas luces brillantes y una increíble gama dinámica, siendo además relevante por su soberbio comportamiento en fotografía con exposiciones muy largas., ya que no tiene error de reciprocidad hasta 120 segundos.
Destaca también en fotografía de contextos urbanos en exteriores, donde su impresionante definición y alto contraste proporcionan drama y fuerza a las imágenes, siendo también muy adecuada para retratos de estudio bajo condiciones de iluminación controladas, en los que desarrolla su máximo potencial de nitidez y captación de detalle, al igual que en fotografía de paisaje con la cámara sobre trípode.
Fuji Across ISO 100 II en rollo de 120 para su uso con cámaras de formato medio, con las que esta película de blanco y negro puede conseguir excepcionales resultados. Es hoy por hoy probablemente la mejor película de blanco y negro del mundo desde un punto de vista de cualidades globales.
- La Ilford Pan F Plus ISO 50 de blanco y negro, emulsión clásica con gran cantidad de sales de plata, ideal para captar texturas, gracias a su grano muy fino y un contraste excelente.
Además, es una emulsión con la que pueden conseguirse resultados muy distintos, ya sea potenciando el menor grano posible con reveladores optimizados para tal misión, como el Ilford Perceptol, o bien utilizando el revelador clásico Agfa Rodinal con el que se obtienen imágenes con algo más de grano, pero sensacional acutancia, con admirable nitidez en contornos y máximo aprovechamiento del efecto Mackie (fenómeno óptico y químico que produce líneas claras y oscuras visibles en los bordes de la imagen donde se encuentran zonas de luz y sombra muy contrastadas).
Carrete de película de blanco y negro Ilford Delta 100 para cámaras formato 24 x 36 mm.- Las Kodak T-Max iso 100 e Ilford Delta 100 de blanco y negro. Ambas destacan por su impresionante definición y grano prácticamente inexistente, gracias a su estructura tabular, consiguiendo además negros profundos, buenos contrastes y gran nivel de detalle en altas luces y sombras.
Rollo de 120 de película de blanco y negro Kodak T-Max 100 para uso con cámaras de formato medio.Rollo de 120 de película de blanco y negro Ilford Delta 100 para uso con cámaras de formato medio.
No obstante, pese a ser películas de alta tecnología y obtener sensacionales resultados desde el punto de vista de poder de resolución y contraste, tienen mucha menos cantidad de plata que otras emulsiones químicas como la Ilford Pan F Plus 50, por lo que poseen menos personalidad y carácter.
Carrete de película de blanco y negro Ilford FP4 Plus iso 125 para cámaras formato 24 x 36 mm.
- La Ilford FP4 Plus iso 125 de blanco y negro, otra emulsión clásica de baja sensibilidad que alberga grandes cantidades de plata,
Rollo de 120 de película Ilford FP4 Plus iso 125 para cámaras de formato medio.
ofreciendo además grano muy contenido y una gran latitud de exposición.
- La Kodak Ektar 100 es una película color extraordinaria, con grano prácticamente inexistente, similar al de una película de ISO 25 (siendo con diferencia el referente en este ámbito), excepcional nitidez, contraste muy alto y gran saturación de colores, que la hacen muy apropiada para fotografía de paisaje, naturaleza, viajes, arquitectura y fotografía de producto, además de fotografía de coches y motos.
Y si ya de por sí es una emulsión química que permite obtener resultados espectaculares en su versión 35 mm (llevando al límite el potencial de este formato si se utiliza con ópticas fijas de primer nivel),
en simbiosis con cámaras de formato medio y objetivos fijos de gama alta puede alcanzar unos niveles cualitativos de imagen próximos al gran formato 4 x 5 " (10 x 12 cm).
Carrete de película Kodak Portra 160 para cámaras formato 24 x 36 mm.
- La Kodak Portra 160 es otra película color extraordinaria, con estética de imagen totalmente diferente a la Kodak Ektar 100 y más vinculada en este sentido a la Kodak Portra 400, pero con mucho menos grano, prácticamente inexistente, colores pastel con saturación moderada, contraste suave, asombrosa latitud de exposición, muy buen detalle en altas luces y excelente reproducción suave y natural de los tonos de piel, por lo que es muy adecuada para fotografía de retrato, moda, fotografía de boda, fotografía editorial, street photography, viajes y fotografía documental.
Rollo de película 120 Kodak Portra 160 para cámaras de formato medio.
- La Kodak Portra 800 posee una gran versatilidad, por su alta sensibilidad y su grano visible pero contenido para su elevado iso.
Se caracteriza por su contraste moderado, sus colores no muy saturados y sus tonos de piel suaves y naturales.
Es muy adecuada para retrato, moda, fotografía callejera, fotoperiodismo y fotografía nocturna, siendo además una emulsión muy eficaz en todo tipo de contextos con baja luminosidad en los que es difícil hacer fotos a pulso sin trepidación con películas de iso 400.
Destaca también por su alto rango dinámico, que garantiza altas luces y sombras bien equilibradas, al tiempo que su escaso grano para su sensibilidad en sinergia con su bella paleta de colores naturales, tienen como resultado imágenes vibrantes y con impacto, pero a la vez sin excesiva saturación.
Carrete de Ilford XP-2 Super 400 para cámaras formato 24 x 36 mm.
- La Ilford XP-2 Super iso 400 es la única película de blanco y negro que se revela con C-41 de color.
Destaca además por su grano casi inapreciable, que permite realizar grandes ampliaciones con excelente calidad de imagen, y una gran latitud de exposición, pudiendo conseguirse resultados muy buenos entre iso 50 e iso 800, aunque su ausencia de haluros de plata hace que le falte algo de carácter, por lo que conviene aumentar algo el contraste. Es muy adecuada para fotografía de calle, viajes, moda y retrato (donde destaca por sus tonos de piel cremosos y sus suaves gradaciones tonales), siendo también relevante por la característica ligera tonalidad sepia inherente a las imágenes realizadas con ella.
- La Leica Monopan 50 es una película de blanco y negro de grano ultrafino, gran poder de resolución y alto contraste.
Puede utilizarse con una amplia gama de reveladores.
Aunque es cierto que esta película no ha sido fabricada por Leica, sino que se trata de la Adox HR-50, no es menos cierto que las profundas investigaciones realizadas por Valentín Sama comparando el chasis de una Adox HR-50 con el de una Leica Monopan 50, han demostrado que La Leica Monopan 50 presenta algunas modificaciones en su chasis que ofrecen una mejor protección contra la entrada de luz parásita, polvo, humedad, etc, además de un arrastre más preciso.
Por otra parte, en el interior de la bobina, el mecanismo de enganche de la película es más eficaz en la Leica Monopan 50 que en la Adox HR-50.
Carrete de película Ilford HP5 Plus 400 para cámaras formato 24 x 36 mm.
- La Ilford HP5 Plus 400 es otra extraordinaria película de blanco y negro con sensibilidad media, cuya característica más relevante es que alberga grano clásico con abundantes sales de plata, por lo que obtiene imágenes con gran carácter y personalidad.
A ello hay que añadir la facilidad con la que establece sinergia con distintos reveladores, su versatilidad de uso en distintos contextos y su excelente equilibrio entre sensibilidad, grano y contraste.
Rollo de película 120 Ilford HP5 Plus para cámaras de formato medio.
Por otra parte, destaca también por su soberbio rango de grises medios, en simbiosis con su grano uniforme y muy elegante, su detalle en altas luces y la ventaja añadida de los negros muy puros que genera.
Es una emulsión con fuerte carácter, muy poca latitud de exposición y un amplio potencial de experimentación con distintos filtros.
Carrete de película Rollei Retro 400 S para cámaras formato 24 x 36 mm.
- La Rollei Retro 400 S es una película en blanco y negro con abundantes sales de plata, grano clásico asombrosamente contenido para su sensibilidad y alto contraste.
Rollo de película 120 Rollei Retro 400 S para cámaras de formato medio.
Esta emulsión consigue resultados únicos, en los que destacan los negros intensos y densos en simbiosis con blancos de gran pureza, aunque tiene el inconveniente de que posee menos latitud de exposición que otras películas en blanco y negro.
- La Rollei Superpan 200 es una película de blanco y negro muy especial, que para tratarse de una emulsión de sensibilidad media, consigue un extraordinario nivel de detalle, en simbiosis con un grano casi inapreciable (que es la referencia entre las películas de blanco y negro iso 200), gran poder de resolución y un alto contraste.El potencial de esta película es tal, que permite hacer ampliaciones de gran tamaño y calidad en papel fotográfico, como si fuera una película de iso 100 o incluso iso 50, tanto en formato 35 mm como en formato medio.
Es muy adecuada para fotografía callejera, moda y paisaje.
DIAPOSITIVAS COLOR
Las diapositivas color siempre fueron las películas de élite preferidas por los fotógrafos profesionales, porque ofrecían un grano más fino que las películas negativas en color, además de una mayor fidelidad en la reproducción de los colores.
Las míticas Kodachrome 25 y Kodachrome 64 dejaron de fabricarse en 2010, Fuji Astia y Fuji Velvia 50 prácticamente han desaparecido y son muy pocos los carretes de 35 mm de Fuji Velvia 100 y Fuji Provia 100 que pueden encontrarse a día de hoy.
Es decir, de todas las diapositivas de élite que existían,
Carrete de diapositiva Kodak Ektachrome E100 para cámaras formato 24 x 36 mm.
sólo está disponible la Kodak Ektachrome E100, a precios entre 26 y 30 euros, un auténtico disparate, al cual se suma un revelado E-6 notablemente más caro que el C-41.
Una pena, porque no existe ninguna película negativa en color que consiga los estratosféricos tonos vivos de la diapositiva ni la extraordinaria calidad y precisión de sus colores.
Es cierto que su latitud de exposición es mucho menor que las películas negativas color, con un margen de tolerancia que con frecuencia no excede medio punto de diafragma, por lo que hay que medir con mucho más cuidado y tener cierta experiencia.
Rollo de diapositiva de 120 Kodak Ektachrome E100 para cámaras de formato medio.Pero los resultados que pueden obtenerse con diapositivas son virtualmente imbatibles, porque son el referente diacrónico de la fotografía analógica en color con respecto a calidad de imagen.
Y parece claro que podría existir aquí un potencial nicho de mercado orientado a entusiastas de la fotografía química que desearían poder disparar distintas diapositivas, no sólo la Kodak Ektachrome E-6, sino también otras que pudieran ser reintroducidas por Fuji o bien creadas por diferentes empresas, pero a unos precios más reducidos, que permitirían un mayor volumen de ventas y de negocio.
AMPLÍSIMA VARIEDAD DE CÁMARAS RÉFLEX ANALÓGICAS FORMATO 24 X 36 MM Y OBJETIVOS ACOPLABLES
Hoy en día, el mercado fotográfico de segunda mano está repleto de cámaras analógicas formato 35 mm de diferentes marcas, así como de una pléyade de objetivos para ellas, porque el formato 24 x 36 mm fue con diferencia el más extendido durante el siglo XX y sigue siéndolo en lo que va del XXI.
Entre estas cámaras destacan algunos modelos, tanto réflex como telemétricas :
Exakta Varex IIa (conocida en Estados Unidos como Exakta VX IIa) de objetivos intercambiables.
Icónica cámara réflex de 35 mm de funcionamiento totalmente mecánico, sin electrónica alguna ni fotómetro, fabricada por la empresa Ihagee en Dresde (Alemania Oriental) entre 1956 y 1963, y acoplable a una muy extensa variedad de objetivos de enfoque manual de distintas marcas como Carl Zeiss Jena, Schneider-Kreuznach, Meyer, Kilfitt, Angenieux, Berthiot, Nippon Kogaku, Dallmeyer, Rodenstock, Schacht, Steinheil, etc, muchos de los cuales generan imágenes con espectacular estética vintage.
Es famosa por su diseño trapezoidal, controles situados a la izquierda y visores intercambiables que permiten alternar entre visor de cintura con lupa y visor de pentaprisma a nivel del ojo.
Exakta Varex IIa con su visor de capuchón de cintura desplegado, que aumenta notablemente la operatividad y discreción de la cámara, cuya belleza y cromado de superficies metálicas son simplemente soberbios.Es pues una joya de la ingeniería mecánica de su época y la cúspide evolutiva de una saga que comenzó con la Kine Exakta de 1936,
primera cámara réflex formato 24 x 36 mm de producción en serie fabricada en el mundo, diseñada por el genio Karl Nüchterlein, que creó una bellísima y muy innovadora cámara, de concepto totalmente pionero con respecto a todo lo realizado hasta ese momento, con un diseño muy original y que permitió expandir la fotografía al ámbito de los teleobjetivos para deporte acoplados directamente a cámara (sin accesorios de gran tamaño y peso como los Visoflex I y II), la microfotografía y la fotografía macro.
Desde finales de los años treinta hasta finales de los sesenta, las cámaras réflex Ihagee Exakta formato 24 x 36 mm dominaron el ámbito de fotografía científica y de laboratorio, gracias a su extremadamente versátil obturador, muy avanzado para su época y dotado con la anteriormente mencionada amplísima gama de velocidades lentas de obturación de varios segundos, tanto directas como usando autodisparador, algo ciertamente único tratándose de un obturador mecánico.
- Yashica Electro 35 G con objetivo fijo Yashinon DX 45 mm f/1.7 de enfoque manual. Fabricada entre 1968 y 1970. Cámara también telemétrica, con obturador electromecánico, cuya óptica fija da una excelente calidad de imagen y puede funcionar tanto en modo manual como en modo automático con prioridad a la abertura.
Es una cámara muy discreta y de disparo muy suave, adecuada para fotografía callejera.
- Nikon F2 Photomic con objetivo Nikkor 50 mm f/2 de enfoque manual. Una cámara profesional que se convirtió en game changer desde el mismo momento de su aparición en 1971 (fue fabricada hasta 1980).
Auténtico caballo de batalla de funcionamiento totalmente mecánico, su fiabilidad en todo tipo de contextos, gracias a su soberbio obturador plano-focal de recorrido horizontal con cortinillas de titanio, fue una de sus principales señas de identidad, así como su robustez y la gran calidad de sus muchas ópticas intercambiables.
Es una cámara fotográfica enormemente vesátil, que puede captar imágenes en distintos géneros fotográficos a gran nivel, incluyendo retrato, donde su simbiosis es plena con el mítico objetivo Nikkor 105 mm f/2.5.
- Minolta X-300 con objetivo MD 50 mm f/1.7 de enfoque manual. Fabricada entre 1984 y 1990. Una cámara ideal para quienes se incian en la fotografía analógica, gracias a sus dos opciones de uso : en modo manual y automático con prioridad a la abertura.
Es una cámara de dimensiones muy contenidas (51 mm x 86 mm x 136 mm), ligero peso (470 g) y que da muy buena calidad de imagen con ópticas fijas clásicas de la marca.
- Canon AE-1 Program con objetivo Canon FD 50 mm f/1.8 S.C. Fabricada entre 1981 y 1984. Una cámara con formidable relación calidad /precio, obturador electromecánico plano-focal de recorrido horizontal y cortinillas de tela, excelente gama de objetivos FD de enfoque manual y opción de fotografiar en modo totalmente manual, automático y con prioridad a la abertura.
Cámara de gran durabilidad y resistencia, sofisticada para su época pero a la vez simple, atractiva pero funcional, con dimensiones (141 x 87 x 47,5 mm) y peso (590 g) contenidos.
- Contax G2 con objetivo Carl Zeiss Planar 45 mm f/2. Fabricada entre 1996 y 2005, es una cámara telemétrica formato 24 x 36 mm de gran belleza, con cuerpo de titanio, autofocus muy preciso y una herramienta fotográfica de enorme nivel, pese a que carece de marcas de encuadre en el visor, funciona con pilas, su modo de enfoque manual no da la talla y acoplada al Carl Zeiss Sonnar 90 mm f/2.8 su consistencia de precisión de autofocus es inferior a la del Carl Zeiss Planar 45 mm f/2, Carl Zeiss Planar 35 mm f/2, Carl Zeiss Biogon 28 mm f/2 y Carl Zeiss Biogon 21 mm f/2.8.
Todas las ópticas disponibles para esta cámara dan una calidad de imagen soberbia.
Su obturador híbrido plano-focal de recorrido horizontal con cortinillas de titanio es una maravilla tecnológica, que funciona de modo mecánico con todas las velocidades de obturación entre 4 s y 1/2000 s y electrónicamente entre 1/125 s y 1/2000 s, por lo que la fiabilidad y versatilidad de esta máquina es excepcional, además de poder acoplársele una gama muy amplia de excelentes objetivos Pentax con bayoneta K.
- Nikon F5 con objetivo AF Nikkor 50 mm f/1.8. Fabricada entre 1996 y 2004. Es la segunda mejor cámara réflex Nikon de todos los tiempos, sólo superada por la Nikon F6 (cuyo precio es más del doble), y entre sus muchas cualidades destacan su robusto diseño, una tecnología muy avanzada para su época, su gran ergonomía, un sofisticado sistema de enfoque de 5 puntos de gran precisión para sujetos en movimiento y fotografía deportiva, su revolucionario sistema de medición matricial 3D de enorme precisión y plena garantía de funcionamiento bajo temperaturas extremas, además de la compatibilidad de su montura F con la amplísima variedad de objetivos Nikkor tanto de enfoque manual desde los años sesenta hasta los más modernos dotados de AF.
- Leica M6 con objetivo Summicron-M 50 mm f/2. Fabricada entre 1984 y 1998. Extraordinaria cámara telemétrica formato 24 x 36 mm, considerada por muchos la mejor cámara Leica de serie M de todos los tiempos, junto con la Leica M3.
Su tamaño muy compacto ( 138 x 40 x 77 mm ) y su peso muy ligero (575 g) la convierten en una herramienta fotográfica de primerísimo nivel en las distancias cortas, donde pese a carecer de AF, supera en rapidez de uso a las cámaras profesionales réflex con autofocus si se utiliza el enfoque zonal, sacando provecho de la sinergia entre la escala de distancias y la escala de diafragmas del barrilete de los objetivos Leica M, cuya construcción mecánica y calidad de imagen obtenida desde el punto de vista de poder de resolución y contraste son referenciales en fotografía analógica de 35 mm.
Su visor con magnificación 0.72x es excelente y muestra diferentes marcas de encuadre en función de la distancia focal del objetivo utilizado.
Es una cámara que al carecer de espejo basculante posee una impresionante estabilidad de disparo a pulso, pudiendo obtenerse imágenes nítidas sin trepidación a velocidades de 1/30 s, 1/20 s, 1/15 s e incluso 1/8 s utilizando softies.
Destaca también por su increíble suavidad de disparo, casi imperceptible,
gracias a su obturador mecánico plano-focal de recorrido horizontal con cortinillas de seda.
Y el equilibrio de tamaño entre compacidad de cámara y pequeñas dimensiones y peso ligero de los objetivos es admirable.
- Zeiss Ikon ZM, otra fabulosa cámara telemétrica formato 24 x 36 mm fabricada entre 2004 y 2012 por Zeiss Oberkochen para montura Leica M.
Es la cúspide cualitativa del linaje de cámaras Zeiss-Ikon telemétricas que alcanzó fama internacional con la Zeiss-Ikon Contax II de 1936 (diseñada por Hubert Nerwin y fabricada en Jena, Alemania, entre 1936 y 1943), la Contax III (fabricada entre 1936 y 1942 también en Jena, Alemania), la Contax IIa (fabricada en Stuttgart entre 1950 y 1961) y la Contax IIIa (fabricada en Stuttgart entre 1951 y 1962.
La longitud de base del telémetro de la Zeiss Ikon ZM es de 75 mm, por lo que en simbiosis con su visor con magnificación 0.74x consigue una base efectiva de telémetro de 55,5 mm, ligeramente mejor que la base efectiva de telémetro de 49,86 mm de la Leica M6, cuyo visor posee una magnificación de 0.72x.
Así pues, es un visor muy grande y nítido, cuya calidad de observación sólo fue superada dentro de su estirpe por la longitud de base de telémetro de 90 mm de la Contax II (1936-1943), cuya base efectiva de telémetro era de 67,8 mm.
Su obturador plano-focal de recorrido vertical y cortinillas de metal es muy fiable y resistente, aunque algo más ruidoso que el obturador mecánico de una Leica M.
Destaca además por su peso muy ligero, de tan sólo 451 g.
- Rollei 35S con òptica fija Sonnar 40 mm f/2.8. Fabricada entre 1974 y 1980.
Cámara compacta icónica, de bellísimo diseño, visor directo, enfoque por zonas, con un gran nivel de miniaturización ( 97 mm x 32 x 60 mm) y peso muy ligero de 360g.
Es totalmente mecánica, con exposición manual y alberga un fotómetro muy preciso.
Su objetivo moderadamente angular es de gran nivel y da una excelente calidad de imagen, que baja algo a plena aberura f/2.8, donde su rendimiento es bastante aceptable.
- Olympus 35 SP telemétrica con óptica fija Olympus G. Zuiko 42 mm f/1.7. Fabricada entre 1969 y 1976.
Cámara compacta de auténtico lujo y otra de las joyas diseñadas por el genio Yoshihisa Maitani.
Su objetivo es extraordinario y destaca por su gran poder de resolución y contraste.
Fue además la primera cámara Olympus en ofrecer medición puntual y medición promedio con preponderancia central, pudiendo realizarse la exposición de modo manual o automático.
Alberga un muy silencioso obturador electrónico Seiko, instalado en el interior del objetivo, pudiendo manejar en modo manual velocidades entre 1/500 s y 1 s, mientras que en modo automático su gama de velocidades es entre 1/250 s y 1 s, siendo capaz de sincronizar el flash a todas las velocidades.
Posee un doble sistema de medición de gran precisión : puntual e integral.
A diferencia de la Leica R6 (cuya máxima velocidad de obturación es de 1/1000 s), la Leica R6.2 tiene una velocidad de obturación máxima de 1/2000 s. Conseguir ésto con un obturador mecánico basado en engranajes, es una proeza de ingeniería miniaturizada.
La cámara, que carece de electrónica, sólo permite fotografiar en modo manual, es decir, no existe modo automático con prioridad a la apertura o a la velocidad de obturación, por lo que todas las decisiones quedan en manos del fotógrafo.
Todo ello con la importante ventaja añadida de su visor de excelente nitidez y poderle acoplar las legendarias ópticas Leica R, las mejores jamás fabricadas para cámaras réflex formato 24 x 36 mm.
- Contax T2 AF, cámara compacta point and shoot de lujo, con bellísimo diseño. Fabricada entre 1990 y 2002, está realizada en titanio y su objetivo Carl Zeiss Sonnar T * 38 mm f/2.8 es simplemente soberbio, con espectacular poder de resolución, contraste y fantásticos colores, aunque el visor es pequeño.
Es una cámara muy pequeña y portátil, con dimensiones de 119 x 66 x 33 mm y peso de 295 g.
Posee modo automático con prioridad a la apertura, pero también tiene controles manuales.
Su objetivo 28 mm f/2.8 es excelente, consiguiendo imágenes con muy buen poder de resolución, contraste y nitidez, ya que incorpora mejores recubrimientos antirreflejo que la Ricoh GR, así como roscas frontales para poner distintos filtros.
Dispone de modo automático con prioridad a la abertura.
La relación calidad / precio de esta cámara es muy buena, a diferencia de la Contax T2 AF, excesivamente cara y con muy poca disponibilidad de piezas de repuesto en el mercado.
La Ricoh GR1V es otra opción todavía mejor en este segmento de producto de cámaras analógicas Ricoh compactas, pero a un precio casi el doble que la Ricoh GR1s.
- Leica R8 slr con Summilux-R 50 mm f/1.4 de enfoque manual. Fabricada entre 1996 y 2002, es una cámara enormemente exótica, que destaca por sus contornos espectaculares, además de ser muy eficaz, completa y ergonómica.
Su diseño con formas redondeadas realizado por el ingeniero industrial Manfred Meinzer rompió moldes y marcó el inicio de una nueva etapa de fabricación de cámaras réflex Leica profesionales, de modo totalmente independiente de Minolta, que había participado junto con la empresa fotográfica alemana en el diseño y construcción durante 20 años de todas las cámaras Leica slr, desde la Leica R3 (1976-1979) hasta la Leica R7 (1992-1997, siendo la Leica R8 muy distinta a todas ellas.
Su obturador electrónico Copal plano-focal de recorrido vertical y cortinillas metálicas le permite alcanzar velocidades de obturación entre 1/8000 s y 32 s en modo automático, con sincronización de flash hasta 1/250 s.
Por otra parte, las opciones de medición de esta cámara, repleta de virtudes y muy avanzada para su época, son tres : promedio con preponderancia central, semi spot y matricial de seis segmentos, cúspide evolutiva de un sistema de medición de luz que se introdujo en la Leica R5 (y utilizado también por las Leica R6, R6.2 y R7) que es una maravilla tecnológica y mediante el cual la luz que atraviesa el objetivo incide en un muy sofisticado espejo semitransparente con muchos revestimientos para producir exactamente las características de reflexión y transmisión que Leica desea.
El 30% de la luz pasa a través del espejo y llega a una lente Fresnel hecha con 1345 muy pequeños reflectores que concentran la luz y la reflejan con gran precisión en una fotocélula de silicio situada en la base de la caja del espejo de la cámara.
Tal es así, que la medición semispot de la Leica R8 no es influenciada en absoluto por luz dispersa.
Por otra parte, hay seis modos de exposición : prioridad a la apertura, prioridad a la velocidad de obturación, manual, modo pre-flash, y un programa automático variable.
Destaca también su extraordinario visor, muy grande y nítido, y que muestra un 93% de la imagen.
Es un auténtico caballo de batalla, una cámara grande y pesada, pero con gran equilibrio de masas que permite disparar a pulso sin problemas, además de ser tremendamente robusta y fiable, con una calidad constructiva referencial y capaz de hacer fotos tanto en los desiertos más calurosos como bajo temperaturas polares.
Ni que decir tiene que otra de las grandes ventajas de esta cámara es poder usar la amplia gama de ópticas Leica R de enfoque manual de primerísimo nivel acoplables a ella.
La Leica R9 (2002-2009) es una versión de la R8 con algunas mejoras, especialmente en electrónica y 100 gramos menos de peso, pero su relación calidad / precio es bastante peor, con un precio el doble o más.
- Olympus Pen F, cámara réflex super compacta y ligera, de medio formato 18 x 24 mm, totalmente mecánica, con objetivo Olympus G. Zuiko Auto-S 38 mm f/1.8 (equivalente a un 55 mm ). Fabricada entre 1963 y 1966.
Una de las cámaras con diseño más bello, carácter y personalidad en toda la historia de la fotografía mundial y auténtico icono creado por Yoshihisa Maitani.
Es una obra maestra de ingeniería mecánica, sin pila ni fotómetro alguno, que destaca por sus contornos muy elegantes, su visor muy nítido y su innovador obturador plano-focal rotativo de titanio, cuyo ruido al disparar es de muy baja intensidad, lo cual en simbiosis con el tamaño muy pequeño ( 124.8 mm x 72.1 mm x 50 mm) y el peso bastante ligero (441 g) de esta cámara, la convierten en una herramienta fotográfica de gran nivel para fotografía callejera, con la ventaja añadida de que permite obtener 72 fotos con un carrete de 35 mm y un porcentaje mayor de lo habitual en fotos nítidas, gracias a la mayor profundidad de campo inherente a su pequeño formato.
No obstante, como consecuencia del pequeño tamaño de negativo, con películas a partir de iso 400 genera imágenes con grano muy visible, por lo que es mejor utilizarla con películas como Ilford Pan F 50, Fuji Across II iso 100, Rollei Superpan 200, Kodak Ektar 100, Kodak Portra 160, Kodak Gold 200, Ilford XP-2 Super 400 (película de blanco y negro que se revela C-41, con grano prácticamente inexistente), con las que se consiguen muy buenos valores de poder de resolución y contraste, gracias a la excelente calidad de objetivos Pen F : G. Zuiko Auto-W 20 mm f/3.5 (equivalente a un 28 mm), E. Zuiko Auto-W 25 mm f/4 (equivalente a un 35 mm), G. Zuiko Auto-W 25 mm f/2.8 (equivalente a un 35 mm), E. Zuiko Auto-Macro 38 mm f/3.5 (equivalente a un 55 mm), F. Zuiko Auto-S 38 mm f/1.8 (equivalente a un 55 mm), G. Zuiko Auto-S 40 mm f/1.4 (equivalente a un 58 mm), H. Zuiko Auto-S 42 mm f/1.2 (equivalente a un 60 mm), G. Zuiko Auto-T 60 mm f/1.5 (equivalente a un 85 mm), F. Zuiko Auto-T 70 mm f/2 (equivalente a un 100 mm), E. Zuiko Auto-T 100 mm f/3.5 (equivalente a un 143 mm), E. Zuiko Auto.T 150 mm f/4 (equivalente a un 210 mm), E. Zuiko T 250 mm f/5 (equivalente a un 360 mm) y E. Zuiko T 400 mm f/6.3 (equivalente a un 580 mm f/6.3).
De todos ellos, los objetivos entre 20 mm y 38 mm (equivalentes a 28 mm, 35 mm y 55 mm) son muy útiles para fotografía callejera, gracias a su tamaño muy pequeño y peso muy ligero, en perfecto equilibrio con el cuerpo de cámara, también de dimensiones y peso muy reducidos, mientras que los objetivos entre 60 mm y 150 mm (equivalentes a 85 mm, 100 mm, 143 mm y 210 mm) son muy adecuados para retrato.
Es además, desde un punto de vista histórico, enormemente interesante, ya que ha sido y sigue siendo la única cámara diseñada y construida desde cero para medio formato 18 x 24 mm, con un diseño minimalista, posible gracias al uso de un sistema de espejos (uno de los cuales se movía verticalmente, fuera del recorrido de los rayos de luz, cuando se liberaba el obturador) en vez de un pentaprisma convencional que habría aumentado notablemente el tamaño y peso de la zona superior de la cámara.
Cámara totalmente mecánica, sin pilas, fotómetro ni electrónica alguna, y cuya calidad constructiva, totalmente artesanal con metales nobles, es impresionante.
Fue la primera cámara telemétrica Leica formato 24 x 36 mm en ofrecer visor con telémetro y encuadre integrados (con un retraso de 18 años con respecto a la Zeiss-Ikon Contax II que ya lo tenía en 1936), así como corrección automática de paralaje.
Su visor con magnificación 0.91x, caracterizado por su gran tamaño, nitidez, calidad de observación y ausencia de tendencia al flare, está considerado probablemente el mejor en toda la historia de la fotografía analógica mundial, junto con el de la Olympus OM-1, y es la referencia imbatible hasta la fecha en combinación con ópticas standard 50 mm de alta luminosidad f/1.4 y f/2 como el Summicron-M 50 mm f/2 y el Summilux-M 50 mm f/1.4, permitiendo un enfoque mucho más fácil y preciso, incluso a plena abertura, además de posibilitar el enfoque con plenas garantías de objetivos de focales medias de 90 mm y 135 mm, más difíciles de usar con el resto de cámaras Leica M, que llevan la mayoría un visor 0.72x.
Por otra parte, gracias a la nueva bayoneta Leica M diseñada (al igual que los nuevos objetivos) por Hugo Wehrenfenning con una corta distancia de brida de 27.8 mm (1 mm menos que la distancia de brida de 28.8 mm de las anteriores Leicas con montura de rosca LTM39), pudo mantenerse la compacidad de tamaño ( 138 mm x 77 mm x 33.5 mm ) y peso (580 g) ligero de la Leica M3.
Además, su obturador plano-focal totalmente mecánico de recorrido horizontal y cortinillas de seda es una maravilla de fiabilidad y muy escaso ruido al disparar, casi imperceptible, lo cual potencia mucho la discreción durante el acto fotográfico, especialmente en fotografía callejera, viajes y fotografías de reportaje, ámbitos en los que sus marcas luminosas de encuadre en el visor para 50 mm, 90 mm y 135 mm resultan muy útiles, ya que permiten ver no sólo lo que hay compositivamente dentro de la imagen, sino también lo que está sucediendo fuera de ella.
Ni que decir tiene que los míticos objetivos Leica M de alta luminosidad son extraordinarios, consiguiendo con frecuencia gran calidad de imagen a todos los diafragmas y distancias de enfoque, además de ser muy pequeños, ligeros y con muy corto diámetro frontal de lente, por lo que su diseño es mucho más difícil y meritorio que el de objetivos réflex de tamaño y peso mucho mayor. Por eso valen lo que valen, además de que no sólo obtienen valores referenciales en poder de resolución, contraste y nitidez, sino también una estética de imagen muy especial, aderezada por bellísimos bokehs a plena abertura.
Prueba del gran éxito de esta cámara, es que su muy bello diseño con formas redondeadas ha sido siendo prácticamente el mismo tanto con las posteriores cámaras Leica M analógicas como digitales, lo cual da fé de su acierto conceptual y constructivo, presidido por una admirable calidad óptico-mecánica, que ha permanecido inalterado en su esencia durante 72 años.
De todas las cámaras Leica M construídas, tanto en la época analógica como en la digital, éste es el modelo que más ha sido fabricado sin compromisos de ningún tipo, con componentes de latón ensamblados manualmente por operarios muy cualificados con décadas de experiencia.
- Olympus OM-3 Titanium, fabricada entre 1983 y 2002. Con funcionamiento totalmente manual, sin modos de exposición automáticos y dotada con obturador mecánico, lo cual la hace muy fiable en todo tipo de contextos fotográficos.
Es una de las mejores y más avanzadas cámaras de serie OM diseñadas por Yoshisisa Maitani, caracterizadas por sus increíblemente pequeñas dimensiones y muy ligero peso para una réflex, en simbiosis con objetivos también muy pequeños y livianos.
Destaca por su muy sofisticado sistema de medición TTL spot que permite hasta 8 lecturas puntuales, consiguiendo un control de exposición muy preciso (ideal para fotografía de estudio o paisaje), además de medición promedio con preponderancia central y modo manual.
- H.Zuiko Auto-W 24 mm f/2.8, G. Zuiko Auto-W 28 mm f/3.5, Zuiko Auto-T 40 mm f/2, G. Zuiko Auto-S 50 mm f/1.4, G. Zuiko Auto-S 50 mm f/1.2, F.Zuiko Auto-T 85 mm f/2, Zuiko Auto-Macro 90 mm f/2, Zuiko 100 mm f/2, Zuiko Auto-Macro 50 mm f/3.5, Zuiko Auto-Macro 50 mm f/2 y Zuiko Auto-T 135 mm f/2.8.
GRAN SURTIDO DE CÁMARAS ANALÓGICAS RÉFLEX Y TELEMÉTRICAS DE FORMATO MEDIO Y OBJETIVOS ACOPLABLES
Existe un amplio surtido de cámaras analógicas de formato medio (6 x 4,5 cm, 6 x 6 cm, 6 x 7 cm, 6 x 8 cm y 6 x 9 cm), cuya principal ventaja radica en su mucha mayor superficie de negativo que el formato 35 mm, por lo que consiguen una mayor calidad de imagen, mucho menor grano, prácticamente inapreciable incluso con películas iso 400 y 800, un mayor rango tonal y bokehs también superiores, todo ello con el inconveniente de que son más grandes, pesadas y con un manejo más lento fotografiando a pulso, además de que muchas de ellas (especialmente las réflex) obtendrán los mejores resultados con la cámara sobre un robusto trípode.
Entre ellas cabe destacar los siguientes modelos :
- Zeiss-Ikon Super Ikonta 531/2, folding telemétrica de formato medio 6 x 9 cm con objetivo fijo Zeiss Opton Tessar 105 mm f/3.5, equivalente a aproximadamente un 105 mm f/2 en formato 35 mm. Fabricada entre 1949 y 1950. Es una cámara extraordinaria que produce fotografías con una impresionante calidad de imagen, gracias a la simbiosis entre su óptica de gran nivel y el tamaño de negativo seis veces mayor que el formato 24 x 36 mm.
- Pentax 645 réflex de formato medio 6 x 4.5 con objetivo 75 mm f/2.8 de enfoque manual (equivalente a un 42 mm f/1.6 en formato 24 x 36 mm). Fabricada entre 1984 y 1997.
Es una cámara excelente, de dimensiones (147 x 109 x 117 mm) y peso (1320 g) muy compactos para su tamaño de negativo (2,7 veces más grande que el formato 24 x 36 mm) y dispone de un amplio surtido de objetivos Pentax SMC entre los que destacan el SMC Pentax A 35 mm f/3.5 (equivalente a un 21 mm), SMC Pentax A 45 mm f/2.8 (equivalente a un 28 mm), 55 mm f/2.8 (equivalente a un 35 mm), SMC Pentax A 120 mm f/4 Macro (equivalente a un 75 mm) y SMC Pentax A 150 mm f/3.5 (equivalente a un 90 mm).
Es muy ergonómica, a diferencia de otras cámaras de formato medio como las Hasselblads, Kiev 88, Mamiya RB 67, etc, más difíciles de manejar a pulso.
Su relación calidad/precio es hoy por hoy imbatible en el segmento de cámaras analógicas de formato medio.
Existen también los modelos autofocus Pentax 645N (1997-2001) y Pentax 645N II (2001- 2008), pero son de precio mucho más alto, el doble o más, por lo que su relación calidad / precio es mucho menos favorable que la Pentax 645 de enfoque manual.
- Mamiya 645 Pro TL, réflex modular de formato 6 x 4,5 cm y enfoque manual, con objetivo Mamiya Sekor C 80 mm f/2.8N, cuyo poder de resolución y contraste son impresionantes. Fabricada entre 1997 y 2006.
Su relación calidad/precio es muy buena, y puede acoplarse a un total de 30 ópticas de enfoque manual y distintas focales para esta cámara, con las que se consigue una gran calidad de imagen, entre los que destacan el Mamiya Sekor C 35 mm f/3.5 N, Mamiya Sekor C 45 mm f/2.8 N, Mamiya Sekor C 55 mm f/2.8, Mamiya Sekor C Macro 80 mm f/4 N, Mamiya Sekor C 110 mm f/2.8, Mamiya Macro A 120 mm f/4, etc, e incluso algunas joyas ópticas como el Mamiya Sekor C 80 mm f/1.9, que genera un bokeh espléndido a plena abertura, y el Mamiya Apo 200 mm f/2.8, un objetivo estratosférico con precio muy interesante.
Es una cámara muy ergonómica y que permite disparar a pulso con facilidad.
Rolleiflex 3.5F con objetivo Carl Zeiss Planar 75 mm f/3.5. Cámara réflex binocular de soberbia calidad constructiva y fiabilidad, que produce imágenes con extraordinaria calidad de imagen, gracias a la simbiosis entre su formato 6 x 6 cm (cuatro veces más grande que el 35 mm) y su amplio surtido de excelentes objetivos Carl Zeiss.
El avance de película se realiza mediante una robusta manivela situada en la zona derecha de la cámara.
Es junto con las Rolleiflex 2.8F y 2.8GX la cúspide evolutiva de una icónica saga que comenzó con la Rolleiflex Original Modelo K1 de 1929, fabricada por la empresa alemana Franke & Heideke.
El objetivo superior Heidosmat 75 mm f/3.5 es el de visualización de imagen, mientras que el inferior Carl Zeiss Planar 75 mm f/3.5 de obturador central es el de toma.
Por otra parte, en la zona central delantera de la cámara, entre ambos objetivos, hay dos ruedas metálicas moleteadas de control : una para seleccionar las aberturas de diafragma y otra para seleccionar las velocidades de obturación.
El botón disparador está situado en la zona inferior delantera derecha de la cámara, y al ir el obturador central Copal instalado dentro del objetivo, la suavidad de disparo es admirable, además de poder sincronizar el flash (cuyo zócalo de sincronización se halla en la zona superior izquierda delantera de la cámara) a todas las velocidades de obturación hasta 1/500 s.
Usar el visor de capuchón mirando a través de él desde la cintura aumenta mucho la estabilidad de disparo y versatilidad de esta cámara, además de posibilitar hacer fotos desde distancias muy próximas, con gran discreción y sin ser detectado.
Fabricada entre 1970 y 2004, es un auténtico caballo de batalla de gran robustez y fiablidad, construida como un tanque con metales de primera calidad y basada en el sistema modular de le empresa fotográfica sueca, con hasta ocho respaldos de película distintos (de los cuales los más usados son el A12 para rollos 120 de película de formato medio con los que obtiene doce disparos en formato 6 x 6 cm y el A16 también para rollos 120 de película de formato medio con los que obtiene dieciséis disparos), diferentes pantallas de enfoque y otros accesorios.
Al ser sus objetivos de obturación central, tanto las aberturas de diafragma como las velocidades de obturación se ponen utilizando diales situados en el barrilete de dichos objetivos.
Por otra parte, puede sincronizar el flash a todas las velocidades hasta 1/500 s .
Posee también cierre de espejo, muy útil en fotografía de paisajes, para evitar vibraciones.
Es una cámara de manejo lento y metódico, con un enorme potencial de calidad de imagen, que alcanzará sus mayores cotas con la cámara sobre trípode y acoplada a los fabulosos objetivos Hasselblad Carl Zeiss Oberkochen CF de obturación central Distagon CF 40 mm f/4, Distagon CF 50 mm f/4, Distagon CF 60 mm f/3.5, Planar CF 80 mm f/2.8, Planar CF 100 mm f/3.5, Makro-Planar CF 120 mm f/4, Makro-Planar CF 135 mm f/5.6, Sonnar CF 150 mm f/4, Sonnar CF 180 mm f/4, Sonnar CF 250 mm f/5.6 y Tele-Tessar 350 mm f/5.6.
- Zenza Bronica ETRSi, réflex modular de formato medio 6 x 4,5 con objetivo Zenzanon MC 75 mm f/2.8 (equivalente a un 50 mm) de enfoque manual, que puede utilizar el muy amplio surtido de objetivos Zenzanon de obturador central entre 30 mm y 500 mm, que además de obtener una gran calidad de imagen, permiten sincronizar el flash a todas las velocidades de obturación hasta 1/500 s, algo importante en retratos de estudio y también en exteriores con flash de relleno.
Su visor es muy grande y nítido, permitiendo enfocar con facilidad y precisión, existiendo además diferentes pantallas de enfoque (planas, con prisma de imagen partida, con líneas de arquitectura, etc) y visores (de cintura, rotatorio, de prisma sin medición, fotométrico AE II Finder y fotométrico AE III), pudiendo funcionar con exposición manual o con prioridad a la apertura.
Es una cámara robusta, muy fiable, y con una gran relación calidad / precio.
- Yashica MAT 124G, fabricada entre 1970 y 1986.
Es una réflex binocular de formato medio 6 x 6 cm con objetivo fijo Yashinon 80 mm f/3.5 de enfoque manual y diseño Tessar (que es el objetivo que capta las imágenes) visible en la zona baja de la parte frontal de la cámara, mientras que el objetivo f/2.8 de la zona alta frontal de la cámara es el de observación, encuadre y enfoque.
El ruido al apretar el botón disparador (situado en la zona inferior delantera derecha de la cámara, debajo del objetivo de captación) es casi imperceptible, porque el objetivo lleva un obturador central Copal-SV, gracias al cual, la estabilidad de disparo a pulso de esta cámara es admirable y posibilita hacer fotos sin trepidación hasta 1/30s.
Esta cámara consigue una calidad de imagen soberbia, con excelentes niveles de poder de resolución, contraste y nitidez, con la ventaja añadida de que el visor de capuchón extensible permite hacer fotos desde distancias muy cortas, con gran discreción.
- Voigtlander Bessa II, cámara folding telemétrica de formato medio 6 x 9 cm con objetivo fijo Color-Skopar 105 mm f/3.5 de enfoque manual y revestimiento simple (equivalente a un 105 mm f/1.2 en formato 35 mm). Fabricada entre 1950 y 1956.
Su tamaño de 170 x 100 x 48 mm plegada con un peso de 866 g la convierten en una cámara obviamente no de dimensiones pequeñas pero sí bastante contenidas para su formato.
Su relación calidad/precio es muy interesante y genera una soberbia calidad de imagen, gracias a la gran superficie de negativo (seis veces más grande que el 35 mm) y el muy buen nivel óptico de su objetivo de obturación central, con velocidades entre 1 s y 1/400 s.
- Pentax 6 x 7 con objetivo SMC Takumar 105 mm f/2.4 de enfoque manual. Fabricada entre 1969 y 2009.
Fabulosa cámara slr de formato medio 6 x 7 cm, construida como un tanque, muy robusta y fiable.
Es una cámara muy grande, con dimensiones de 188 mm x 109 mm x 91 mm y peso de 1810 g con el visor de pentaprisma TTL.
La calidad óptica y mecánica de la muy amplia gama de objetivos SMC Takumar disponibles para ella es extraordinaria, produciendo unos niveles incontestables con respecto a poder de resolución, contraste, nitidez y bokehs muy bellos a grandes aberturas de diafragma (especialmente con los teles medios).
La calidad de imagen que genera esta cámara es superior a la de las cámaras de formato medio 6 x 4,5 cm y 6 x 6 cm.
No obstante, como consecuencia de su gran tamaño, peso y operatividad lenta, la Pentax 6 x 7 cm no es una cámara optimizada para su uso a pulso (su espejo basculante es muy grande y además hace bastante ruido al disparar), pero alcanzará impresionantes resultados, especialmente en fotografía de estudio, retrato, paisaje y moda (ámbitos en los que fue un referente mundial durante las tres últimas décadas del siglo XX) utilizándola sobre un robusto trípode.
- Contax 645 con Carl Zeiss Oberkochen Planar 80 mm f/2.8. Fabricada entre 1999 y 2005.
Extraordinaria cámara modular de formato medio 6 x 4,5 cm, con diferentes respaldos, prismas y objetivos.
Es mucho más fácil y rápida de utilizar que las Hasselblads, ya que es un modelo autofocus y además de poder usarse en modo manual, tiene la opción de uso automático con prioridad a la apertura.
Sus dimensiones (141 x 66 x 99) y peso (638 g) son muy compactos para una cámara de su formato.
Incorpora un obturador electrónico plano-focal de recorrido vertical, con velocidades entre 8 s y 1/4000 s.
Es una cámara fabulosa en fotografía de retrato y fotografía de bodas, aunque puede dar también excepcionales resultados en otros contextos fotográficos.
Y la opción de utilizar el vasto surtido de objetivos Carl Zeiss Oberkochen de calidad referencial permite crear imágenes espectaculares, con bellísimos bokehs muchos de ellos cuando se usan a plena abertura.
- Agfa Super Isolette, extraordinaria cámara telemétrica folding de formato medio 6 x 6 cm, considerada una de las mejores de su especie de todos los tiempos.
Fabricada entre 1953 y 1958, con muy bello diseño, sin ninguna electrónica ni fotómetro incorporado y con un objetivo fijo Solinar 75 mm f/3.5 de enorme calidad óptica, dotado de revestimiento simple.
Destaca por su notable compacidad (154 x 105 x 44 mm) y peso ligero (820 g) para su formato, que la hace ocupar muy poco espacio plegada y ser muy fácil de transportar.
Posee dos características muy especiales :
a) El enfoque se realiza moviendo todo el objetivo hacia adelante y hacia atrás (en vez de sólo el elemento delantero, como ocurre con otras cámaras) por medio de una pieza de aluminio acanalada situada sobre el objetivo, detrás de la escala de diafragmas, y que está acoplada al telémetro con un mecanismo con varilla de empuje.
b) Su sistema de avance de película semiautomático es el más innovador entre las cámaras folding de formato medio de su época con óptica fija, y se realiza por medio de un pequeño y delgado engranaje (situado en la parte superior trasera de la cámara) que penetra en las perforaciones de la película y detecta el primer fotograma, mide, hace avanzar y posiciona correctamente cada uno de los 12 frames tamaño 6 x 6 cm.
Ofrece un rango de velocidades entre 1 s-1/500 s + B.
Su objetivo es de obturador central Synchro-Compur, por lo que al no haber ningún tipo de obturador en el cuerpo de cámara, hay una gran estabilidad de disparo muy fácil a pulso, permitiendo captar imágenes sin trepidación a velocidades más bajas que con una cámara réflex, además de que genera un ruido apenas perceptible, preservando la discreción.
Es una óptica con diseño Tessar de 4 elementos en 3 grupos, que consigue imágenes de gran nivel, incluso a plena apertura f/3.5.
Además, el objetivo tiene diez palas de diafragma, por lo que obtiene un bello bokeh a plena apertura.
Su visor es algo pequeño, pero suficiente, con un tramo redondo en el centro para utilizar el telémetro acoplado de coincidencia, cuyo contraste da la talla incluso a largas distancias.
No tiene corrección de paralaje.
- Mamiya C330, cámara réflex monocular formato 6 x 6 cm, sin electrónica alguna ni fotómetro incorporado, y con objetivos intercambiables. Fabricada entre 1969 y 1994 en tres versiones diferentes en las que se fueron introduciendo sucesivas mejoras.
Cámara muy robusta y duradera, con dimensiones de 122 x 168 x 114 mm y un peso de 1,7 kg con el objetivo standard Mamiya Sekor 80 mm f/2.8.
Es uno de los modelos de formato medio con mejor relación calidad / precio.
Posee dos características que definen su funcionamiento :
a) El enfoque por fuelle, que permite a esta cámara enfocar con precisión desde distancias extremadamente cortas, siendo su distancia mínima de enfoque 35,4 cm, con lo cual es la cámara analógica de formato medio que consigue mayor capacidad macro, tal cual, sin accesorio alguno.
b) La capacidad de poder acoplársele distintos excelentes objetivos Mamiya Sekor de obturación central ( Mamiya Sekor 55 mm f/4.5, Mamiya Sekor 65 mm f/3.5, Mamiya Sekor 80 mm f/2.8, Mamiya Sekor 105 mm f/3.5, Mamiya Sekor 135 mm f/4.5, Mamiya Sekor 180 mm f/4.5 y Mamiya Sekor 250 mm f/6.3, es una cualidad ciertamente única de esta cámara en su segmento de producto de cámaras binoculares de formato medio.
La gama de ópticas es lo suficientemente amplia para poder captar imágenes en distintos géneros fotográficos.
Estos objetivos consiguen una gran calidad de imagen, además de que al no tener la cámara ningún espejo basculante y estar el obturador central dentro de cada uno de ellos, la estabilidad de disparo a pulso es aceptable, a pesar de su notable tamaño y peso, con un ruido casi imperceptible, porque no hay apenas vibración, y la posibilidad de obtener fotos sin trepidación a velocidades más bajas que con una cámara réflex de formato medio, aunque es recomendable no disparar por debajo de 1/60 s.
No obstante, esta cámara obtendrá sus mejores resultados apoyada sobre un trípode.
- Rolleiflex 6008 Integral con objetivo Planar HFT 80 mm f/2.8. Fabricada entre 1988 y 1992, es una excelente cámara réflex de formato medio 6 x 6 cm y muy avanzada para su época, con obturador plano-focal electrónico, pudiendo utilizar un amplio surtido de objetivos Rollei, Carl Zeiss Oberkochen y Schneider-Kreuznach desde 40 mm a 500 mm, entre ellos el Distagon HFT 50 mm f/4 (equivalente a un 35 mm en formato 24 x 36 mm) y el Carl Zeiss Sonnar 150 mm f/4, con los que constituye un eficaz trío de gran nivel, que abarca desde angular hasta teleobjetivo medio adecuado para retrato, y genera una soberbia calidad de imagen.
Por otra parte, tiene una importante ventaja con respecto a las Hasselblads : incorpora un fuelle que permite fotografía macro, sin tener que invertir en caro equipo de aproximación.
El visor de cintura es muy nítido y brillante, permitiendo componer y enfocar con gran precisión.
Pese a su tamaño (143 x 124 x 139 mm) y peso (1450 g), es una cámara notablemente ergonómica para su segmento de producto, gracias a su empuñadura lateral acoplada, y además de modo manual, tiene modo automático con prioridad a la apertura.
Su sistema de medición es muy completo, con tres modalidades : promedio con preponderancia central, spot y multi-spot.
Es pues una cámara muy versátil.
Vista frontal de la Fuji GS645 plegada, en la que se aprecia el visor con encuadre vertical, de extraordinaria nitidez y calidad de observación. Se aprecia también la pequeña distancia entre la ventana del visor y la ventana del telémetro, por lo que la base efectiva de telémetro no es muy grande, pese a lo cual la gran anchura y tamaño del telémetro en sinergia con el enorme visor hace que el enfoque manual se realice de modo muy rápido y preciso.
- Fuji GS645 Professional, fabricada entre 1984 y 1990, cámara folding telemétrica de formato medio 6 x 4,5 cm y extraordinario objetivo fijo Fujinon S 75 mm f/3.4 (equivalente a un 46 mm f/2 en formato 24 x 36 mm) de enfoque manual, dotado con el soberbio recubrimiento EBC.
La calidad de imagen que consigue esta cámara es impresionante, con un gran poder de resolución y contraste, así como una admirable captación de detalle, gracias a su objetivo construido sin ningún tipo de compromisos, ya que al ser una cámara de visor directo, la óptica pudo diseñarse sin tener que salvar ningún espejo basculante, por lo que su parte trasera está más cerca del plano de película que si hubiera sido una cámara réflex.
Vista frontal diagonal derecha de la Fuji GS645 plegada en la que se aprecia su tamaño muy pequeño para una cámara de formato medio y su facilidad para ser transportada.
Es una cámara muy compacta y ligera para su formato, con dimensiones de 147 x 115 x 89 mm y un peso de 770 g. Plegada es de tamaño bastante más pequeño todavía, siendo muy fácil y cómoda de transportar.
Al ser una cámara telemétrica sin espejo basculante y su objetivo de obturador central, apenas hay vibración en el momento del disparo, pudiendo hacerse fotos a pulso sin trepidación a velocidades de hasta 1/30 s e incluso 1/15 s y con gran discreción, ya que el ruido al disparar es muy suave.
El hecho de llevar la cámara de modo inherente encuadre vertical en el visor (de tal manera que hay que girar la cámara para obtener encuadre horizontal), hace que sea una herramienta fotográfica muy adecuada para hacer retratos de medio cuerpo y también de cabeza y hombros, ya que su objetivo fijo de aproximadamente 46 mm se aproxima a una óptica standard de 50 mm, a diferencia de cámaras también extraordinarias como la Fuji GA 645 AF con objetivo Fujinon EBC 60 mm f/4 (equivalente a un objetivo ligeramente angular 38 mm f/2.8 en formato 35 mm) o la Fuji 6 x 9 cuyo objetivo Fujinon EBC 90 mm f/3.5 (equivalente a un objetivo ligeramente angular 39 mm f/1.2), que son menos versátiles que la Fuji GS645.
Por otra parte, el visor de esta cámara con extraordinaria relación calidad / precio es simplemente soberbio, de lo mejor que puede encontrarse entre las cámaras analógicas de formato medio, con una nitidez fabulosa y marcas de encuadre perfectamente distinguibles, que facilitan mucho el encuadre.
El telémetro es también muy bueno y de una gran precisión, permitiendo enfocar con mucha rapidez y comodidad, a pesar de que la mancha central redonda del telémetro es pequeña.
- Mamiya 7, estratosférica cámara telemétrica de formato medio 6 x 7 cm de ópticas intercambiables, para la cual hay dsiponibles cinco objetivos de enorme calidad óptica y mecánica :
- 43 mm f/4.5 (equivalente a un 21 mm y que precisa visor externo). Un objetivo ultrangular extraordinario, evolución en parte del Biogon clásico diseñado por Ludwig Bertele.
Su nitidez es excepcional y ligeramente superior al Carl Zeiss Biogon 38 mm f/4.5, diseñado por Hans Sauer para la Hasselblad SWC de formato medio 6 x 6 cm, ya que es un objetivo más complejo, más moderno y con todavía mejor corrección de las aberraciones ópticas, incluyendo una admirable ausencia de distorsión.
- 50 mm f/4.5 (equivalente a un angular de 25 mm y que incluye visor externo).
- 65 mm f/4 (equivalente a un angular de 32 mm).
- 80 mm f/4 (equivalente a un 40 mm, y que es el que suele acompañar a la cámara como óptica de kit).
- 150 mm f/4.5 (equivalente a un 75 mm, útil para fotografía de retrato).
- 210 mm f/8 (equivalente a un 105 mm, precisa un visor externo y es muy útil para fotografía de retrato).
De todas las cámaras de formato medio analógicas existentes, es junto con la Texan Leica Fuji 6 x 9 cm la que más calidad de imagen produce, porque sus objetivos de obturación central son de un nivel óptico incontestable, de tal manera que con películas iso 100 e iso 50 se aproxima al gran formato 4 x 5 (10 x 12 cm).
Su visor es de gran nitidez.
Disparar con esta cámara a pulso es un auténtico lujo, apenas hay vibración y el sonido de funcionamiento es muy leve, lo que potencia la discreción.































































































