domingo, 4 de septiembre de 2011

CERRO MURIANO 75º ANIVERSARIO ( I I ) : DESCIFRADAS LAS CLAVES DE LA HUIDA DEL PUEBLO DURANTE LA SOBREMESA DEL 5 DE SEPTIEMBRE DE 1936

Texto y Fotos Indicadas: José Manuel Serrano Esparza
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Hoy se cumple el 75º Aniversario del 5 de Septiembre de 1936, día en que se produjo la precipitada huida de los habitantes de Cerro Muriano (Córdoba), al ser bombardeado el pueblo por aviones franquistas procedentes del aeródromo de la Electromecánica -que estaba situado unos 7,8 km al oeste de Córdoba capital, cerca de Medina Azahara-, durante la sobremesa de dicha jornada, en la que tres columnas bajo el mando global del general Varela atacaron Cerro Muriano (más concretamente la Loma de Las Malagueñas y la Cota Torreárboles, ubicadas muy cerca del pueblo, y cuya captura era clave para la ulterior conquista del mismo, que se produjo al día siguiente).

Photo: Hans Namuth /Georg Reisner. Cerca de la salida norte de Cerro Muriano. Sobremesa del 5 de Septiembre de 1936. Acaba de cundir un enorme pánico colectivo provocado por el bombardeo del pueblo por parte de aviones franquistas, intensificado a partir de aproximadamente las 15:00 h de la tarde. Todo el mundo cree que las tropas marroquís de tabor de Regulares están a punto de entrar en el pueblo, lo cual cataliza la precipitada huida masiva tanto de la población civil como de numerosos milicianos que se hallaban en el casco urbano de Cerro Muriano.

La realidad es que los mandos franquistas no tienen intención alguna de entrar en el pueblo durante el 5 de Septiembre, y mientras, el verdadero frente de combate se halla en Las Malagueñas, Torreárboles y la Finca de Villa Alicia, donde abundantes contingentes de milicianos y soldados republicanos luchan contra las tropas franquistas que tratan de tomar por asalto ambas cotas vitales para la ulterior conquista del pueblo de Cerro Muriano.

Incluso, el propio Franz Borkenau comenta en su obra El Reñidero Español, que la línea del frente (Las Malagueñas, Finca de Villa Alicia y Torreárboles), a diferencia de la guardia del pueblo, se mantuvo firme en todo momento.

Obsérvese que presa del miedo y deseando emprender la fuga a toda costa, un hombre que huía a pie acaba de saltar al camión y es ayudado por uno de sus ocupantes que le agarra del pantalón, cayendo a continuación de cabeza dentro de la plataforma trasera del vehículo, donde han subido ya seis habitantes del pueblo y dos milicianos, uno de los cuales mira fijamente al fotógrafo, en medio de una gran tensión, ya que es grande el temor a ser alcanzados por las columnas franquistas.

Han pasado casi treinta años desde que Richard Whelan, máximo experto en Capa de todos los tiempos, entrevistó al fotógrafo Hans Namuth en 1982, y éste le aseguró que las fotografías hechas por Robert Capa de refugiados huyendo de un pequeño pueblo cerca de Córdoba capital, correspondían a Cerro Muriano, ya que él mismo, en compañía del también fotógrafo Georg Reisner y del escritor Franz Borkenau, habían estado igualmente dicho día en Cerro Muriano.

Hans Namuth confirmó a Richard Whelan que no vieron ni se cruzaron en ningún momento con Robert Capa ni Gerda Taro, pero que cuando varias semanas después contempló las fotografías de refugiados aparecidas en el número de la revista francesa Vu de 23 de Septiembre de 1936, se dió cuenta de que sin ningún género de dudas Robert Capa y Gerda Taro habían estado allí, al reconocer a algunas personas atemorizadas que huían del ataque aéreo franquista a las que él mismo también había fotografiado ese día, así como algunos de los lugares que se distinguían en las imágenes.

Dada la enorme complejidad de los hechos, los muchísimos años transcurridos - nada menos que tres cuartos de siglo-, el carácter caótico de los primeros meses de la contienda civil en que las más veces los milicianos muertos en combate eran enterrados rápidamente sobre el terreno, familias enteras de civiles se veían obligadas a huír para salvar la vida y quedaban frecuentemente desarraigadas conforme evolucionaban los frentes, perdiendo sus viviendas y propiedades y yendo a parar a distintas ciudades y pueblos por toda España, en condiciones generalmente lastimosas, sumado todo ello a una pléyade de diferentes factores, la investigación sobre los acontecimientos que tuvieron lugar en Cerro Muriano (Córdoba) el 5 de Septiembre de 1936, ha sido ciertamente árdua, resultando finalmente que Hans Namuth, Georg Reisner y Franz Borkenau llegaron a Cerro Muriano el 5 de Septiembre de 1936, aproximadamente a las 15:30 h de la tarde, mientras que Capa y Gerda Taro llevaban en la zona de Cerro Muriano desde aproximadamente tres días antes: http://elrectanguloenlamano.blogspot.com/2011/09/cerro-muriano-75-aniversario-capa-y.html

UN MISTERIO RESUELTO
Muy recientemente, elrectanguloenlamano.blogspot.com ha podido descubrir las claves de la precipitada huida de los refugiados de Cerro Muriano el 5 de Septiembre de 1936 y cual fue la verdadera causa del ataque aéreo franquista sobre el pueblo, presenciado en directo por Franz Borkenau, que en su libro El Reñidero Español comenta al recordar los hechos que en todo momento se quedó muy extrañado al constatar el pequeño tamaño y peso de las bombas lanzadas por los aviones franquistas (de aproximadamente 50 kg de peso), su escasa precisión y daños causados y muy especialmente algo inexplicable: las tropas marroquíes pudieron tomar el pueblo con relativa facilidad durante el 5 de Septiembre, pero no lo hicieron.

" A las tres y media de la tarde del 5 de septiembre llegábamos al pueblo de Cerro Muriano. Aquello era un auténtico pandemonium. A poca distancia del pueblo, hay una pequeña colina arbolada donde, de vez en cuando se oía ruido de fusiles y ametralladoras. A la derecha del pueblo, el bombardeo de la mañana había incendiado el bosque. En el momento de nuestra llegada, la lucha no era, evidentemente muy intensa.

Pero presenciamos una escena que yo no conocía más que por los relatos de la Guerra de los Treinta Años. Toda la población estaba huyendo: hombres, mujeres y niños, a pie, en burro, en carro, en coches o en camiones que habían estado concentrados a la entrada del pueblo opuesta al frente para transportar tropas, municiones y comida.. Todo ésto, naturalmente en medio de un gran caos.

Las mujeres llevaban a sus hijos en brazos y al ganado atado con cuerdas. Ellas sollozaban, los niños lloraban y los hombres intentaban cargar con todas las pertenencias de que eran capaces en medio de las prisas. En pocos minutos, el pueblo quedó desierto. El pueblo había sufrido durante toda la mañana un bombardeo contínuo desde el aire, de vez en cuando acompañado de fuego de artillería.

Luego se había hecho la pausa, acostumbrada desde más o menos la hora de la siesta, aproximadamente desde la una hasta las tres y media de la tarde, rito que observaban los dos bandos desde el principio de la guerra. Los habitantes se habían abalanzado sobre los vehículos, y, o bien se los llevaban ellos mismos (los pocos que sabían conducir), o bien, fusil en mano, habían obligado a los conductores a desobedecer las órdenes, abandonar el campo de batalla y transportar a los fugitivos.

Muchos de los que huían llevaban en su gorro la insignia de la C.N.T y portaban sus fusiles no para usarlos contra el enemigo, sino contra cualquiera que intentase impedirles la huída."

75 años después de los hechos, cuatro copias de fotografías rescatadas del olvido, de procedencia desconocida, adquiridas a finales de los años noventa en uno de los puestos existentes en el Rastro de Madrid, entre la Plaza del Campillo y la c/ Mira El Sol, y que creemos fueron realizadas prácticamente con el 100% de certeza por Hans Namuth / Georg Reisner en Cerro Muriano el 5 de Septiembre de 1936 (ya que el fondo de la derecha correspondiente a la salida norte de Cerro Muriano y que aparece en dos de ellas coincide con el fondo de la derecha de otras fotos hechas dicho día por Hans Namuth / Reisner y Capa), junto con un hallazgo sorprendente en una inscripción que aparece en la zona superior de un autobús utilizado para correo en la provincia de Alicante y requisado por los milicianos, han permitido el esclarecimiento de los hechos y discernir cual fue el verdadero motivo del bombardeo del pueblo por los aviones franquistas durante la sobremesa del 5 de Septiembre de 1936, mucho más intensificado que el realizado durante la mañana: hacer creer a las tropas republicanas -para fijarlas en sus posiciones- ubicadas dentro del pueblo de Cerro Muriano, a las situadas frente a la Estación de Tren de Cerro Muriano (el más importante objetivo del ataque franquista sobre el pueblo, que tendría lugar al día siguiente 6 de Septiembre de 1936 a primera hora de la mañana) y a la fuerza republicana situada en los Lavaderos y Fundiciones de la Cordoba Copper Company al este del pueblo, que las tres columnas del ataque franquista iban a intentar tomar el casco urbano de Cerro Muriano durante dicha sobremesa, justo después del bombardeo aéreo.

Pero la realidad es que el ataque diseñado por el general Varela, militar de amplísima experiencia en Marruecos en despiadada guerra colonial, tenía un inevitable punto débil: para la conquista del pueblo de Cerro Muriano era totalmente imprescindible tomar previamente por asalto las cotas de Las Malagueñas y Torreárboles (que es donde en realidad estuvo el frente durante todo el día 5 de Septiembre), repletas de milicianos, para lo cual el factor decisivo era el Tabor de Regulares de Melilla nº 3 al mando del comandante López Guerrero y los escuadrones de Regulares a pie Ceuta nº 3 y Alhucemas al mando del comandante Gerardo Figuerola, que constituían la columna de la derecha franquista bajo el mando global del coronel Sáenz de Buruaga.

Photo: José Manuel Serrano Esparza

Photo: José Manuel Serrano Esparza

Estas tropas de élite marroquís, con muy abundante experiencia en guerra colonial en El Rif durante los años veinte y primera mitad de los treinta, son las encargadas de realizar la maniobra envolvente por la vertiente norte y sus alrededores de las citadas cotas, para caer sobre la espalda de las tropas republicanas que defendían las cimas y vertientes sur de dichos vértices del ataque frontal de las otras dos columnas franquistas.


Lo que ocurre es que aproximadamente a la 1 del mediodía del 5 de Septiembre de 1936, se produjo una situación verdaderamente alucinante, descubierta por Francisco Moreno Gómez a mediados de los años ochenta y que alteró los planes de ataque del general Varela durante muchas horas: el Tabor de Regulares de Melilla nº 3 bajo el mando del comandante López Guerrero con tropas marroquís a caballo, intentó penetrar hacia la cota de Las Malagueñas a través de una barranca ubicada por detrás de la zona de Lavaderos y Fundiciones de la Córdoba Copper Company, tratando de envolver la Loma de Las Malagueñas y el puesto de mando avanzado republicano en la zona (comandantes Juan Bernal, Balibrea, Armentia y Aviraneta), momento en que un nutrido grupo de milicianos alcoyanos que se hallaban en las proximidades, al percatarse de tal ataque, se lanzaron en tromba sobre los soldados profesionales marroquíes, abriendo fuego a discreción y obligándoles a aferrarse defensivamente a sus posiciones, por lo que al no poder envolver, el avance de las otras dos columnas franquistas (la de la izquierda mandada por el comandante Baturone -cuyo objetivo es Torreárboles- y la del centro mandada por el propio general Varela -cuyo objetivo es Las Malagueñas- ) quedó también frenado.

Es un momento crítico para el ataque franquista, no sólo porque su éxito depende en gran medida del tabor de regulares de Melilla nº 3 de López Guerrero y los escuadrones de Regulares de Ceuta nº 3 y Alhucemas de Gerardo Figuerola, ambos encuadrados en la columna de la derecha, bajo el mando global del coronel Sáenz de Buruaga, y del desarrollo de su maniobra envolvente, sino porque al haber sido momentáneamente frenados por el furioso ataque de los alcoyanos y hallarse estáticos en esos instantes, luchando frontalmente contra los milicianos, si se produjera a partir de esos momentos un ataque perpendicular o diagonal de más fuerzas republicanas procedentes de Cerro Muriano pueblo o la zona de Lavaderos y Fundiciones de la Córdoba Copper Company, o incluso de refuerzos llegados desde El Vacar, las tropas marroquíes tendrían muchas dificultades para poder adaptarse a dichas nuevas amenazas y seguir enfrentándose a la vez a los alcoyanos.


El coronel Sáenz de Buruaga, que está en permanente comunicación con el general Varela, le informa de la situación, y deciden intensificar el bombardeo del pueblo para que los efectivos republicanos ubicados en él, crean que las tropas franquistas van a atacar el casco urbano y queden fijadas en él, cuando en realidad sus objetivos más importantes el 5 de Septiembre de 1936 son Las Malagueñas, la Finca de Villa Alicia y Torreárboles, por lo que no tienen intención alguna de atacar el pueblo hasta que no hayan capturado dichas cotas.

Obviamente, ésto es una canallada, ya que la gente del pueblo (mujeres, niños, niñas, ancianos y muchos padres) está en esos momentos mayormente comiendo - en las fotos hechas por Capa a los refugiados que huyen del pueblo se ven algunas madres que llevan el delantal puesto- y las bombas, aunque de pequeño tamaño - unos 50 kg de peso tal y como explica Franz Borkenau - lanzadas de modo aleatorio, provocan con sus explosiones el pánico tanto de la población civil, que huye rápidamente en dirección norte, como de los milicianos que se hallan dentro del pueblo, que suben raudos a los camiones y abandonan también Cerro Muriano en dirección norte.

Photo: Hans Namuth /Georg Reisner. Cerca de la salida norte de Cerro Muriano. 5 de Septiembre de 1936

Todo el mundo cree que las tropas franquistas van a entrar rápidamente en el pueblo en cuestión de minutos tras el bombardeo, cuando en realidad, las tres columnas franquistas atacantes están teniendo muchas dificultades para poder capturar Las Malagueñas y Torreárboles - cuya toma no podrán llevar a cabo hasta aproximadamente las diez de la noche- y la supervivencia y ulterior avance envolvente del Tabor de Regulares de Melilla nº 3 con tropas marroquís a caballo (comandante López Guerrero) y de los escuadrones a pie de Ceuta nº 3 y Alhucemas con tropas a a pie también marroquís (bajo el mando del comandante Gerardo Figuerola) depende de que ningún otro contingente republicano procedente del pueblo les ataque.

EL PEQUEÑO AUTOBÚS CORREO SANTA POLA-ALICANTE
elrectanguloenlamano.blogspot.com ha podido descubrir también una evidencia que verifica sin ningún género de dudas la abundante presencia de milicianos alcoyanos de la CNT y de la FAI en Cerro Muriano el día 5 de Septiembre de 1936. Se trata de un pequeño autobús correo que aparece en segundo término en una de las fotografías hechas por Hans Namuth/Georg Reisner, del que se aprecia parte de sus dos ruedas delanteras y área superior delantera, en cuya zona alta aparece un cartel en el que se lee CORREO SANTA POLA-ALICANTE.

Photo: Hans Namuth /Georg Reisner. Cerca de la salida norte de Cerro Muriano. 5 de Septiembre de 1936

Es una imagen repleta de tensión, ya que está tomada durante la huida de la población civil de Cerro Muriano por la salida norte del pueblo durante la sobremesa del 5 de Septiembre de 1936.

Hay tres hombres que se han subido a lo alto de este autobús correo Santa Pola- Alicante (requisado en la provincia de Alicante varias semanas atrás por los milicianos alcoyanos), mientras un hombre vestido de traje está hablando con ellos para que le dejen subir.


Y a la vez, muy próximo a la cámara, aparece parte de la cabina y rueda izquierda de un camión en el que van subidos cinco hombres habitantes del pueblo - uno de ellos un anciano con boina- y un miliciano de la CNT con barba, lleno de tensión, que mira fijamente al fotógrafo. Todo el mundo quiere huir subiéndose a los camiones, ya que ha cundido el pánico y se cree en esos momentos que las tropas franquistas están a punto de entrar en el pueblo, por lo que todos están convencidos de que escapan por los pelos, exactamente lo que Varela, Sáenz de Buruaga y Baturone quieren que crean y para lo cual han ordenado intensificar el bombardeo aéreo sobre Cerro Muriano a partir de aproximadamente las 15:00 h de la tarde.

Los mandos franquistas son militares muy experimentados, curtidos en muchas batallas en Marruecos desde la época de Abd-El-Krim, luchando contra los durísimos rifeños desde principios de los años veinte, han estudiado a fondo los mapas cartográficos de la zona y saben que la clave de la batalla no está en Cerro Muriano, sino en Torreárboles y Las Malagueñas, las cotas que constituyen la clave para la posterior conquista de Cerro Muriano y donde se hallan la mayor cantidad de fuerzas republicanas y las mejor armadas, así como el puesto de mando avanzado republicano en la Mansión de Las Malagueñas.


Además, si intentan capturar primero el pueblo de Cerro Muriano, dejarían a su espalda a muchos abundantes contingentes de milicianos y soldados republicanos que se hayan en las cimas y aledaños de dichos vértices, bien armados con armas automáticas y artillería, y que son los que constituían en gran medida una amenaza para Córdoba capital desde el punto de vista franquista desde finales de Agosto de 1936, tal y como demostró Francisco Moreno Gómez con su hallazgo a mediados de los años ochenta de una página del diario Ahora de Madrid del 6 de Septiembre de 1936 (con información de aproximadamente una semana antes y fotografías tomadas muy probablemente entre el 31 de Agosto y el 2 de Septiembre de 1936), en cuyas imágenes de Torreárboles( dos fotografías con milicianos ocupando su cresta y con sus armas en dirección sur hacia Córdoba capital) y Las Malagueñas (una fotografía con soldados republicanos con cascos que apuntan sus fusiles), se aprecia que hay abundante presencia de milicianos y soldados republicanos que llevan tiempo ocupando ambas cotas en disposición defensiva, provistos de fusiles Máuser 7 x 57 mm y ametralladoras
.

Volviendo al tema de la fotografía, muy probablemente, este autobús formaba parte de la ya mencionada columna que salió de Alcoy el 7 de Agosto de 1936, una parte de la cual marchó hacia Cerro Muriano. Los indicios apuntan a que este pequeño bus correo que se aprecia en la imagen, estaba aparcado dentro del pueblo de Cerro Muriano y fue capturado por varias personas en desbandada, tanto milicianos como civiles, para subirse a él rápidamente y huir lo antes posible. De ahí el notable stress que se observa en la fotografía, ya que todos temen ser alcanzados por las tropas marroquís.

Y a la derecha de la imagen, se aprecia a un miliciano muy corpulento, que por su indumentaria podría pertenecer a la F.A.I, que está lanzando mantas y diversa ropa al interior del camión, posiblemente para intentar subir a continuación. El paisaje que se ve al fondo a la derecha pertenece a la salida norte de Cerro Muriano, y coincide con el de otras fotos hechas por Hans Namuth / Georg Reisner y Capa durante la sobremesa de este mismo día 5 de Septiembre de 1936.

LAS FOTOS DEL PERIÓDICO FRANCÉS L´INTRANSIGEANT DEL 21 DE SEPTIEMBRE DE 1936
Hans Namuth/Georg Reisner hicieron también en Cerro Muriano (Córdoba) durante la sobremesa del 5 de Septiembre de 1936 otras cuatro fotografías y que aparecieron en el rotativo francés L´Intransigeant del 21 de Septiembre de 1936 a media página, dieciséis días después de los hechos. Dos de las imágenes son ya conocidas (fueron analizadas en http://elrectanguloenlamano.blogspot.com/2010/05/hay-personas-que-incluso-despues-de-su.html) y aparecen fuertemente recortadas con respecto a las fotografías originales, mientras que las dos imágenes inferiores son en gran medida desconocidas e igualmente experimentaron fuertes recortes del editor con respecto a su aspect ratio 2:3 original:


Photo: Hans Namuth /Georg Reisner. Cerca de la salida norte de Cerro Muriano. 5 de Septiembre de 1936

Entendemos que esta fotografía de Hans Namuth / Georg Reisner, en nuestra opinión verdaderamente impresionante, es muy importante para comprender el contexto de esta huida precipitada motivada por el pánico.

Obsérvese como la madre, atenazada por la ansiedad y llorando amargamente, camina con toda la presteza posible, llevando a su hijo en vilo con su brazo y mano izquierdos apoyados en su cadera, mientras posiblemente -fuera de imagen- agarra con su mano derecha varias pertenencias personales que habrá podido salvar in extremis. El nivel de esfuerzo físico, nerviosismo y temor por la vida de su hijo en esta mujer, son enormes, y constituyen la esencia de un documento gráfico de primer nivel que verifica el excelente trabajo fotoperiodístico desarrollado por Hans Namuth/Georg Reisner en Cerro Muriano, quizá no valorado suficientemente durante las últimas décadas.

FRANZ BORKENAU, HANS NAMUTH Y GEORG REISNER SE REFUGIAN EN UN TÚNEL BAJO LA VÍA DEL TREN
Otro elemento clave en nuestra investigación para poder entender los hechos, es el relato que hace Franz Borkenau en su obra El Reñidero Español cuando menciona que tras entrar en Cerro Muriano con Hans Namuth y Georg Reisner y observar que todas las casas habían sido abandonadas, constataron que pese a ello, el frente se mantenía firme, y que llegaron a una zona en la que el flanco izquierdo de Cerro Muriano está protegido por un terraplén por donde pasa la vía férrea y que resultó una defensa muy valiosa.

Photo: José Manuel Serrano Esparza

Recuerda también que estuvieron en un puesto de Cruz Roja que había sido improvisado por las tropas republicanas en la parte delantera del pueblo, utilizando un antiguo barracón, y que de repente una bomba de aviación estalló muy cerca.

Franz Borkenau informa asimismo de que a continuación, trataron de llegar de nuevo a la línea del frente, pero el intenso fuego de las ametralladoras se lo impidió, por lo que decidieron refugiarse en el túnel que pasaba bajo las vías del tren, desde cuya boca vieron estallar una bomba a pocos metros, cuya onda expansiva les empujó hacia atrás.

Photo: José Manuel Serrano Esparza

Entrada al túnel bajo la vía férrea que discurre por el flanco izquierdo de Cerro Muriano y en el que se refugiaron Franz Borkenau, Hans Namuth y Georg Reisner aproximadamente a las 17:30 h de la tarde del 5 de Septiembre de 1936, tras haber llegado a la salida norte de Cerro Muriano aproximadamente a las 15:30 h y después de visitar un improvisado puesto de Cruz Roja republicano ubicado en la parte delantera del pueblo en torno a las 16:30 h. Tanto el fotoperiodista suizo como los dos fotógrafos que le acompañaban trataron de llegar a la zona del frente de la Finca de Villa Alicia y Torreárboles (la otra se hallaba en Las Malagueñas), pero les fue imposible debido a la presencia de pequeños contingentes de soldados marroquís de Tabor de Regulares que abrían fuego de fusil Mauser y ametralladoras para impedir cualquier movimiento de tropas republicanas o personas civiles que intentaran bajar desde el pueblo de Cerro Muriano,
y tuvieron que refugiarse en este túnel para protegerse del intenso fuego de ametralladora franquista así como de las bombas de aviación que seguían cayendo. Photo: José Manuel Serrano Esparza

Túnel en el que se refugiaron Franz Borkenau, Hans Namuth y Georg Reisner, con la vía del tren visible sobre él. Photo: José Manuel Serrano Esparza


75 años después. Vista interior del túnel en el que se refugiaron Franz Borkenau, Hans Namuth y Georg Reisner aproximadamente a las 18:00 h de la tarde del 5 de Septiembre de 1936. Photo: José Manuel Serrano Esparza

Y a continuación comenta que algunos artilleros marroquís se acercaban por la izquierda, desde el otro lado de la vía férrea, y habían superado el flanco izquierdo de las líneas del gobierno, sin hallar oposición, por lo que podrían entrar en el pueblo en cualquier momento. Franz Borkenau comenta con extrañeza que sin embargo, no lo hacen.

La realidad es que las temidas tropas marroquís de tabor de Regulares tienen órdenes muy estrictas de no intentar entrar en el pueblo hasta que se hayan capturado Las Malagueñas, Torreárboles y la Finca de Villa Alicia, y que el grueso del tábor de Regulares de Melilla bajo el mando de López Ochoa está luchando en esos momentos a brazo partido con los milicianos alcoyanos que llevan varias horas frenando su avance en la zona próxima a la Loma de Las Malagueñas, lo cual ha ralentizado también la progresión de las otras dos columnas franquistas (la de la izquierda al mando de Baturone y la del centro al mando del General Varela).

Pero los mandos franquistas han enviado pequeños contingentes de soldados marroquís a las proximidades de la vía férrea adyacente al flanco izquierdo de Cerro Muriano, con instrucciones de que abran fuego de ametralladora y de artillería de pequeño calibre, para que los milicianos que defienden el pueblo crean que les van a atacar rápidamente. E igualmente, desde bien temprano por la mañana, han situado otros pequeños contingentes de los temidos soldados marroquís en las inmediaciones de Piedra Horadada, donde se mostrarán durante todo el día a los soldados republicanos y milicianos ubicados defensivamente en los Lavaderos y Fundiciones de la Córdoba Copper Company, en la zona de su límite visual, para hacerles creer que pueden atacarles en cualquier momento (algo que no ocurrirá hasta el día siguiente) y fijarles también en sus posiciones.

La intención es conseguir por todos los medios fijar a las fuerzas republicanas que defienden Cerro Muriano en sus posiciones, y que no haya ningún movimiento de tropas republicanas desde el pueblo hacia los alrededores de la vertiente norte de Las Malagueñas, ya que los alcoyanos han atacado en tromba al tabor de López Ochoa, que está en esos momentos clavado en sus posiciones sin poder avanzar ni envolver, por lo que si dicho tabor es atacado por nuevas fuerzas republicanas desde diferentes ángulos, podrían sucumbir.


Copyright Texto: José Manuel Serrano Esparza. LHSA
Inscrito en el Registro Territorial de la Propiedad Intelectual de Madrid


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