miércoles, 26 de noviembre de 2014

NIKON S3M CROMADA ALCANZA UN PRECIO DE 40.800 EUROS DURANTE LA 26ª SUBASTA DE CÁMARAS WESTLICHT EL 22 DE NOVIEMBRE DE 2014

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Durante la 26ª Subasta de Cámaras celebrada en Westlicht el 22 de Noviembre de 2014, una cámara telemétrica de medio formato 17.5 x 24 mm Nikon S3M número de serie 6600125 con objetivo Nikkor-S.C 5 cm f/1.4 alcanzó un precio final de 40.800 euros.


La cámara es una de las 50 unidades cromadas de un total de 195 cámaras Nikons S3M de medio formato 17.5 x 24 mm fabricadas por Nippon Kogaku en 1960 y capaces de exponer 72 fotogramas con un rollo de película de 35 mm, por medio de una compuerta vertical para negativo de 17.5 mm de anchura y 24 mm de altura que hubo de ser construida para albergar los fotogramas de dicho pequeño formato expuestos por esta cámara telemétrica.


La belleza de líneas de esta cámara perteneciente a la época de mayor prosperidad de Nippon Kogaku es ciertamente soberbia y resulta difícil de expresar con palabras, así como el acabado y aspecto estético de los diales, botones, palancas y mandos cromados del panel superior de esta herramienta fotográfica profesional creada para durar muchas décadas de uso intensivo.


La Nikon S3M vendida en Westlicht incluía un motor S-72 número de serie 94804 acoplado a la zona inferior de la cámara y con la que podía alcanzar una cadencia de disparos de 12 fotogramas por segundo. En la parte trasera de dicho motor S-72 visible en esta imagen puede observarse el contador de frames que indica 60 exposiciones realizadas.


Esta cámara es un buen ejemplo de la filosofía de una cámara telemétrica (basada en un notable grado de compacidad y peso ligero, objetivos de alta luminosidad productores de gran calidad de imagen, ausencia de espejo basculante que permite la creación de diseños ópticos puros y el disparar a pulso a velocidades de obturación muy bajas de hasta 1/15 seg y 1/8 seg con luz ambiente, funcionamiento mecánico muy fiable, construcción integral con metales nobles y un obturador mecánico dotado de cortinillas de tela y sumamente silencioso al apretar el botón disparador) pero con la ventaja añadida de ser capaz de desarrollar tanto una cadencia de disparos de 12 frames/seg con el por entonces avanzadísimo motor S72 gracias a su formato 17.5 x 24 mm (que al ser un 50% más pequeño que el 35 mm permitía un avance más rápido de frames, ya que las cortinillas del obturador plano-focal horizontal tenían que recorrer menos espacio que con negativos de formato 24 x 36 mm) como de poder hacer 72 exposiciones sin cambiar de película, algo muy importante en el fotoperiodismo ágil y dinámico en el que con frecuencia se perdían imágenes significativas mientras se sustituían los carretes con película de 35 mm expuesta por otros nuevos.

La Nikon S3M, lanzada al mercado en Abril de 1960 y con la que se realizaron pruebas durante competiciones de esquí durante 1959, personifica en gran medida el concepto de cámara fotoperiodística de pequeñas dimensiones, bajo peso y negativos de medio formato que permitían a los fotógrafos captar imágenes durante el mayor tiempo posible sin tener que cambiar de película, así como desarrollar tiempos de reacción muy rápidos durante la realización de disparos continuos, idea que sería puesta en práctica de modo integral por el gran Eugene Smith en 1965 haciendo varios reportajes con cámaras de medio formato 18 x 24 mm Olympus Pen-F todavía más pequeñas y ligeras y con un amplio surtido de objetivos.


Vista superior de la Nikon S3M de medio formato 17.5 x 24 mm. El tamaño muy pequeño del excelente objetivo acoplado Nikkor-S.C 5 cm f/1.4 de 7 elementos en 10 grupos y 12 palas de diafragma sinergiza perfectamente con la compacidad del cuerpo de cámara.

De izquierda a derecha pueden verse la argolla para la correa de transporte, el terminal para flash de magnesio y flash electrónico, la palanca de rebobinado de película, el logotipo Nippon Kogaku, la zapata de accesorios (con el contacto electrónico para flash sin cable justo sobre él), el dial de velocidades de obturación (con el indicador de sincronización de flash sobre él), el botón liberador del obturador, el anillo AR para avance de película (A) y rebobinado (R), la palanca de avance de película de un solo golpe y el gran dial con el contador automático de exposiciones y el indicador de carga de película.


Detalle de la palanca de rebobinado de la Nikon S3M (sobre cuya zona izquierda se aprecia la argolla para correa de transporte así como el terminal para flash de magnesio y flash electrónico) y el legendario logotipo Nippon Kogaku.


Ocular del visor con magnificación 1x combinado con el telémetro de la Nikon S3M y que muestra de modo permanente marcos luminosos de encuadre para objetivos de 35 mm, 50 mm y 105 mm.
Aunque el chasis de la Nikon S3M es el mismo que en la Nikon S3, tanto el espacio para la película dentro de la cámara como el visor hubieron de ser modificados para adaptarlos al pequeño formato 17.5 x 24 mm.

La pequeña palanca cromada acanalada a la derecha tiene por misión el seleccionar las marcas luminosas de encuadre dotadas con corrección de paralaje para los mencionados objetivos de focal fija.


Ventanas del telémetro (a la izquierda de la imagen) y el visor (a la derecha de la imagen) de la Nikon S3M, cuya longitud de base efectiva de telémetro de 60.5 mm y magnificación de visor 1x superan a la ofrecida por una moderna Leica M9 digital (47.1 mm y 0.68x respectivamente) y alcanzan el nivel de la formidable Leica M3 (63 mm y 0.91x).

El visor de tamaño real de la Nikon S3M es muy bueno, carece de distorsión geométrica alguna y permite al fotógrafo componer y enfocar con ambos ojos abiertos, disparando en tiempo real y con grandes niveles de discreción, gracias al extremadamente breve shutter lag (tiempo de retardo del obturador desde que se presiona el botón disparador hasta que se inicia la exposición) de su obturador plano-focal de recorrido horizontal cuyas cortinas están hechas de seda Habutae y genera un ruido de muy baja intensidad sonora, apenas perceptible, al disparar.


Detalle del autodisparador, ajustable entre 3 y 10 segundos.


Elegante panel superior de la cámara telemétrica de medio formato 17.5 x 24 mm Nikon S3M subastada en Westlicht. La configuración de los diales, controles, botones y demás componentes emanan de un sensato criterio: estar directamente accesibles y disponibles al instante para las decisiones y uso por parte del fotógrafo.

A la derecha del todo de dicho panel superior se halla el contador automático con capacidad para 72 exposiciones, que hubo de ser modificado con respecto a la Nikon S3 formato 24 x 36 mm, cuyo contador tenía capacidad para 36 exposiciones.

Esta es una cámara profesional fabricada a mano, completamente en metal y una obra maestra de meticulosa ingeniería, construida sobre el principio básico de posibilitar la producción de manera impecable de fotografías de muy alta calidad durante muchas décadas de duro uso en todo tipo de contextos.


Imagen boca arriba de la Nikon S3M mostrando su base en la que pueden verse de izquierda a derecha el dial indicador del tipo de película (con su sensibilidad expresada en escala fotográfica ASA), el zócalo con rosca para trípode, el logotipo Nippon Kogaku cincelado con pantógrafo bajo el que aparece el número de serie de la cámara y la llave giratoria tanto para extraer como para insertar el respaldo de cámara.

© Texto y Fotos: José Manuel Serrano Esparza

domingo, 23 de noviembre de 2014

NIKON S3M CHROME FETCHES 40,800 EUROS DURING THE 26TH WESTLICHT CAMERA AUCTION OF NOVEMBER 22, 2014

SPANISH

A Nikon S3M rangefinder 17.5 x 24 mm half format camera serial number 6600125 with Nikkor-S.C 5 cm f/1.4 reached a hammer price of 40,800 euros during the 26th Westlicht Camera Auction held in Vienna on November 22, 2014.


The camera is one of the 50 units made in chrome of a total of 195 Nikons S3M half-frame 17.5 x 24 mm cameras manufactured in 1960 by Nippon Kogaku and able to expose 72 negatives with a 35 mm film roll by means of a 17.5 mm width x 24 mm height vertical film gate which had to be manufactured for holding the small frames exposed by this rangefinder camera.


The beauty of lines of this camera belonging to the halcyon days of Nippon Kogaku has to be seen to be believed and the finish and aesthetic appearance of the chromed dials, levers and buttons on the top panel of this professional photographic tool made to last a lot of decades of intensive use becomes unutterable.


The Nikon S3M sold at Westlicht came with a S-72 motor drive number 94804 visible in this image, coupled to the baseplate and with which the camera is able to get a shooting rate of 12 frames per second. Here can be seen the frame counter on the back of the S-72 motordrive indicating 60 exposures.


This camera is a good example of the RF camera philosophy (based on remarkable compactness and low weight, top-notch quality small lenses featuring high luminosity, lack of swivelling mirror enabling shooting handheld at very low shutters speeds of up to 1/15-1/8 sec with available light, thorough mechanical working, entire construction with noble metals, and an exceedingly silent cloth shutter resulting in very low noise on shooting) but with the added advantage of being able to both develop a very high shooting rate of 12 frames per second with the then state-of-the-art S72 motordrive thanks to its 17.5 x 24 mm format (which on being a 50% smaller than the 35 mm enabled a faster advance of frames because the horizontal travel shutter curtain had to run less space than with 24 x 36 mm format negatives) and do 72 exposures without changing film, something very important in agile and dynamic photojournalism in which defining pictures were often lost while replacing the already exposed 35 mm film rolls.

The Nikon S3M, launched into market in April 1960 and tested making photographs of ski competitions during 1959, greatly embodies the concept of a photojournalistic camera featuring small dimensions, low weight and tiny half-frame negatives that enabled the photographers to get pictures as long as possible without having to change film and also very quick reaction times during continuous shooting, an idea that would be fulfilled to the utmost by the great Eugene Smith in 1965 when he made a number of assignments with exceedingly compact and lightweight Olympus Pen-F System half-frame 18 x 24 mm cameras and a slew of lenses.


Top view of the half-frame 17.5 x 24 mm format Nikon S3M. The very small size of the excellent 7 elements in 10 groups and 12 diaphragm blades Nikkor-S.C 5 cm f/1.4 attached lens matches the compactness of the camera body.

From left to right can be seen the eyelet for neck strap, the terminal for flash and electronic flash, the film rewinding crank, the Nippon Kogaku logo, the accessory shoe (with the electric contact for cordless flash gun just on it), the shutter speed selector dial (with the synchro indicator for flash synchronization above it), the shutter release button, the AR ring for setting film advance (A) and film rewind (R), the single stroke film advance lever and the big dial with the automatic exposure counter and the film load reminder.


Detail of the Nikon S3M rewinding crank (on whose left can be seen the lug for transport strap and the terminal for flash and electronic flash) and the legendary Nippon Kogaku logo.


Eyepiece of the 1x magnification viewfinder combining VF and RF window of the Nikon S3M featuring always displayed bright-line frames for 35 mm, 50 mm and 105 mm lenses.

Though the chassis of the Nikon S3M is the same as in the Nikon S3, both the film chamber and the viewfinder had to be modified for the 17.5 x 24 mm format in the Nikon S3M.

The small chromed fluted lever on the right is intended for selecting the parallax corrected bright-line frames for the aforementioned primes.


Windows of the rangefinder (on left of the image) and the viewfinder (on the right of the image) of the Nikon S3M, whose effective RF baselength of 60.5 mm and VF 1x manification are better than the ones featured by a modern digital Leica M9 (47,1 mm and 0.68x respectively) and on a par with the formidable Leica M3 (63 mm and 0.91x).

The life-size viewfinder of the Nikon S3M is amazing, lacking any geometrical distortion and enables the photographer to compose and focus with his both eyes open, shooting in real time and with great levels of discretion thanks to the exceedingly short lag of its horizontal focal-plane shutter whose curtains are made of Habutae silk and generates a whispering almost imperceptible noise when shooting.


Detail of the self-timer, adjustable between 3 and 10 seconds.


Gorgeous top panel of the Nikon S3M 17.5 x 24 mm half-frame format rangefinder camera sold at Westlicht. The configuration of the dials, controls, buttons and components stem from a wise criterion: to be instantly available for the photographer´s decisions and use.

This is an all-metal handmade professional camera and masterpiece of painstaking engineering, built on the keynote of being able to flawlessly yield high quality pictures throughout many decades of hard work under all kind of environments.

On far right of this top panel can be seen the big dial with 72 exposures film counter which had to be modified with respect to the 24 x 36 mm format Nikon S3, whose film counter had capacity for 36 exposures.


Upwards image of the Nikon S3M showing its baseplate in which can be seen from left to right the film type (ASA speed) reminder dial, the tripod socket, the Nippon Kogaku Tokyo logo engraved with pantograph under which is the camera series number, and the lock for removing and replacing camera back.


Text and Photos: José Manuel Serrano Esparza

martes, 21 de octubre de 2014

RENÉ BURRI, UNO DE LOS MÁS GRANDES FOTÓGRAFOS DE LA HISTORIA, HA MUERTO

ENGLISH


El legendario fotógrafo suizo René Burri ha muerto en Zurich (Suiza) a la edad de 81 años, una triste noticia para los amantes de la buena fotografía, ya que ha sido uno de los más eximios fotoperiodistas de la Agencia Magnum desde que comenzó a trabajar con ella en 1955, con tan sólo 22 años de edad, convirtiéndose  en miembro de pleno derecho en 1959.

La famosa fotografía de Ernesto Che Guevara hecha por René Burri en La Habana en 1963 y que se convirtió en imagen icónica.

Leica M3 número 984743 con Summicron-M 50 mm f/2 número 1708377, una de las cámaras con las que René Burri hizo su mítica fotografía de Ernesto Che Guevara.

Tras una etapa de tres años como realizador de documentales con cámara de cine Bolex H-16 entre 1953 y 1955, su carrera profesional como fotógrafo se inició a mediados de los años cincuenta, viajando entre 1956 y 1959 a Turquía, Egipto, Iraq, Jordania, Líbano, Italia, Alemania, España, Francia Grecia, Brasil y Japón como fotógrafo de Magnum, publicando reportajes en las revistas Camera, Du, Life, Look, Stern, Paris-Match, Epoca, Sunday Times y el New York Times.

Número de Julio de 1956 de la mítica revista suiza de fotografía Camera. El comité editorial formado por Mme A. Bucher (Editora), Romeo Martínez (Redactor Jefe), H. Freytag (Redactor Técnico) y E.M. Buhrer (Director Artístico) quedó impresionado al ver una selección de copias en papel baritado de blanco y negro con fotos de René Burri y decidieron la publicación de nada menos que diez páginas con imágenes y textos relativos a su incipiente producción fotográfica, algo sin precedentes en la historia del fotoperiodismo, ya que René Burri tenía únicamente 23 años.

Este número de Camera (que incluyó también un extraordinario reportaje de Inge Morath titulado People of Spain) supuso un enorme éxito internacional que hizo que Romeo Martínez (gran experto en arte e historia de la fotografía) decidiera la génesis de tres ediciones separadas de la revista (en inglés, francés y alemán - hasta ese momento había sido una publicación trilingüe - ), lo cual inauguró una etapa de gran prosperidad en esta revista ilustrada de fotografía de auténtica referencia, distribuida en 24 países. 

Páginas 302 y 303 con dos de las siete fotografías de René Burri incluídas en el número de Julio de 1956 de la revista Camera. Se trata de dos imágenes pertenecientes a su famoso reportaje realizado en la Escuela para Niños Sordomudos Zurich-Morgenthal, cuya publicación un año antes en la revista Life con el título Touch of Music for the Deaf le abrió las puertas de Magnum.

                                       © René Burri / Magnum Photos

Muestra Internacional de Arquitectura Interbau de Berlín en 1957. Se observa una clara influencia conceptual de la Neue Sachlichkeit (Nueva Objetividad) fotográfica de los años veinte encarnada por Albert Renger-Patzsch y que fue transmitida a René Burri por su maestro Hans Finsler, gran especialista en arte gráfico y en el establecimiento de relaciones visuales y discernimiento de líneas con las que ordenar el caos. 

Hombre de muy sólida formación artística, René Burri estudió en la Escuela de Artes Aplicadas de Zurich (Suiza) de 1949 a 1953, teniendo como profesores a Hans Finsler, Alfred Willimann y Johannes Itten con los que profundizó sus conocimientos sobre pintura, iluminación y composición, faceta esta última que potenciaría progresivamente a partir de 1954, año en que comenzó a usar cámaras Leica telemétricas de 35 mm (concretamente una Leica IIIF, además de trabajar como ayudante de cámara de Ernst A. Heiniger durante el rodaje de un documental sobre Suiza encargado por Walt Disney Studios, actividad que duraría hasta el año siguiente), consolidando su amistad con el genio Werner Bischof, a través del cual en 1955 entró en contacto con Magnum (tras la publicación de un excelente reportaje de Burri sobre la enseñanza a sordomudos, publicado en la revista Science & Vie), donde las fotografías de René Burri causaron un más que notable impacto, especialmente en David Seymour Chim, que se dio cuenta rápidamente de su inmenso talento, consiguiéndole muchos trabajos durante su primer año en Magnum en 1956 hasta su muerte el 10 de Noviembre de dicho año, siendo a partir de entonces Henri Cartier-Bresson su principal mentor y gran profesor, ejerciendo una notable influencia en él durante la segunda mitad de los años cincuenta, si bien Burri desarrolló un estilo propio desde comienzos de los años sesenta. 

La familia Ching Chung Hwa comiendo bajo el retrato de Mao Zedong en la comuna ´ Ma Cheo ´, a 40 km de Shanghai (China). Fotografía hecha por René Burri en 1964.

Las hojas de contactos de Burri incluso salieron airosas y con nota del duro examen de Henri Cartier-Bresson. Tal era su ojo fotográfico y maestría.

                            © René Burri / Magnum Photos

Kindergarten, Unité d´habitation in Marseille (France), un buen ejemplo de la versatilidad de René Burri como fotógrafo, no sólo en el ámbito del retrato y los reportajes fotoperiodísticos de eventos históricos o momentos importantes, sino también en el campo de la fotografía industrial y arquitectónica. Aquí captó en 1958 de modo magistral el edificio de Le Corbusier en Marsella (Francia), en perfecta sinergia con el grupo de niños y su profesora jugando cerca de él.

Y durante sus 60 años de carrera como fotógrafo profesional, René Burri ha cubierto con éxito una amplia gama de temas y sujetos, creando de manera consistente y periódica, semana tras semana, mes tras mes, grandes imágenes en las que además de su innegable don como fotoperiodista, fue un factor muy importante su capacidad de lucha para estar en los lugares adecuados en los momentos precisos, una innata capacidad de improvisación, saber ver la foto (ámbito en el que era un auténtico referente, con una mirada excepcional dotada con capacidad para transmitir opinión) y conseguir hacerla, que es lo más importante de todo, independientemente de la cámara y objetivo utilizados y los aspectos técnicos de su captación.

Carretera de Abud Dhabi a Dubai, a 10 kilómetros de Dubai. Fotografía hecha por René Burri en 1975.

Burri es un clásico de la fotografía, creador de soberbios retratos como los de Ernesto Che Guevara, Pablo Picasso, Le Corbusier, Julio Cortázar, Jean Renoir, Alberto Giacometti, etc, pero autor también de fabulosos reportajes como Los Gauchos para la revista Du (la publicación ilustrada de mayor nivel cualitativo de la historia junto con Life, Camera, Du y Leica World), su serie sobre la Construcción de Brasilia por el arquitecto Oscar Niemeyer en 1960, Die Deutschen en 1962, Sao Paulo en 1960 (incluyendo su famosa fotografía de varios hombres caminando sobre la azotea de un rascacielos), etc.

                             © René Burri / Magnum Photos

Cuatro hombres sobre la azotea de un rascacielos en Sao Paulo (Brasil). 1960. Refiriéndose a esta imagen, Burri dijo: " Quizá en la carrera de un fotógrafo hay dos, tres o cuatro imágenes que perduran, y ciertamente, esa es una de ellas " .

Y todo ello con inefables niveles de humildad y entusiasmo, ya que además de su grandeza como fotógrafo, René Burri fue un hombre de gran humanidad, cordial y accesible, que sabía estar en cada momento, las más veces sonriente, e impregnado de generosidad y de esperanza, pese a que presenció y fotografió en directo muchas de las guerras del siglo XX como la Segunda Árabe-Israelí en 1956, la del Vietnam a mediados de los años sesenta, la Guerra de los Séis Días en 1967, la de Camboya a principios de los setenta, la del Yom Kippur en 1973, la del Líbano en 1975, etc.

Transporte por aire de tropas sudvietnamitas cerca de Tan Hung Dong, en el Delta del Mekong. Vietnam. Fotografía hecha por René Burri en 1963.

Tras su consolidación como fotógrafo profesional durante la segunda mitad de los años cincuenta, el comienzo de la década de los sesenta supuso para Burri un punto de inflexión, realizando diferentes viajes a Korea y Japón, países de Extremo Oriente en los que permaneció durante muchos meses, evolucionando como fotógrafo e imbuyéndose de la filosofía y concepción vital asiáticos, potenciando una introspección que alcanzaría su cénit con el fabuloso reportaje ZEN publicado en 16 páginas por la revista Du en su número de Diciembre de 1961, con imágenes hechas por Burri en el Templo Ryoan-ji (Kyoto), el Jardín Zen del Templo Daitoku-ji (Kyoto), y en la Escuela Zen de la Universidad Waseda en Tokyo.

Páginas 48 y 49 del extraordinario reportaje ZEN con fotografías de René Burri, publicado por la revista suiza Du en su número de Diciembre de 1961. En la zona superior de la página de la derecha aparece una planta acuática del jardín del Templo Ryoan-ji (Kyoto), mientras que en la imagen de debajo aparecen los ancestrales caracteres chinos  Shi-Ka de recepción a los invitados, típica en los templos Zen chinos de la Dinastía Sung de los siglos XII y XIII al sur del río Yangtze y con Lin´an como capital.

Páginas 54 y 55 del número de la revista Du de Diciembre de 1961. En la imagen de la izquierda en color (Burri utilizó Kodak Ektachrome E-2 en formato 35 mm desde mediados de los años cincuenta) se aprecian dos cañas de bambú, fotografiadas por René Burri a diafragma abierto f/2, poniendo el foco en la de la derecha atada con cuerdas a una pequeña caña que le sirve de apoyo.

Durante sus largas estancias en Japón Burri conoció de primera mano la profunda simbología del bambú en el país del Sol Naciente como ente que ofrece lecciones prácticas para la vida, en lo tocante a flexibilidad firmemente enraizada, fuerza de lo aparentemente débil, disponibilidad permanente para la acción a través de entrenamiento y práctica, capacidad de reponerse ante la adversidad, apertura al conocimiento y sabiduría tanto de la naturaleza como de personas cuyas ideas son distintas a los conceptos preconcebidos por uno, crecimiento continuo Kaizen mediante esfuerzo sostenido, utilidad a través de la simplicidad, etc.

En la imagen en blanco y negro de la derecha aparece una zona del jardín Zen del Templo Daitoku-ji (Kyoto) en la que la disposición ondulada de los granos de roca sobre el suelo simbolizan la corriente de la vida con sus olas, la gran piedra que aparece en el área superior hace referencia al barco de la vida y la pequeña piedra en forma de tortuga visible en la zona inferior de la imagen representa a la memoria tratando de nadar contra corriente.

Páginas 58 y 59 de la revista Du de Diciembre de 1961. René Burri pudo apreciar también en directo la filosofía inherente a las artes marciales orientales, sobre todo el Kendo, que fotografió en la Escuela Zen de la Universidad Waseda en Tokio.

En la imagen a la izquierda vemos un momento durante un combate de Kendo con espadas de bambú de dos metros de longitud.

En la imagen a la derecha se aprecia a un practicante de Kendo justo en el momento de tocar el gong cuyo sonido inicia el entrenamiento de Kendo. Con gran maestría, Burri utiliza una abertura de diafragma grande poniendo el foco en el rostro del practicante de Kendo, que revela gran concentración, desenfocando el resto de elementos compositivos. Al fondo a la izquierda puede vislumbrarse a un alumno de Kendo que acaba de iniciar su combate.

Esta fotografía sería también publicada un año después por la revista Leica Fotografie, editada por Heinrich Stöckler, en su número 5/1962.

Páginas 60 y 61 del número de la revista Du de Diciembre de 1961. El monje budista Soen Ozeki fotografiado por René Burri en profunda meditación en el jardín Zen del templo Daitoju-ji (Kyoto).

Por otra parte, también fue importante en la evolución de Burri como fotógrafo la cobertura que realizó para el New York Times de la situación en Corea del Sur en 1961, en las zonas próximas a Panmunjom, poco después del golpe de estado del general Park-Chung-hee.

                             © René Burri / Magnum Photos

Gran fotografía de mujeres coreanas entreteniendo a soldados norteamericanos en Tae Song Dong (Corea del Sur) realizada por René Burri en 1961 con su Leica M3 y objetivo Leitz Canada Summicron-M 35 mm f/2 SAMWO disparando a f/4 y 1/30 seg. Un vívido ejemplo de la máxima aspiración de todo buen fotoperiodista: volverse poco menos que invisible en mitad de la acción, pasando desapercibido y consiguiendo la foto. Puede apreciarse claramente en la imagen la gran pericia y fuerza mental de Burri, que es capaz de soportar la presión y el riesgo de ser visto, eligiendo el diafragma y velocidad más adecuados y sobre todo esperando el momento preciso y más significativo para apretar el botón liberador del obturador de su cámara formato 24 x 36 mm.

René Burri ha sido uno de los fotógrafos más rápidos de la historia, fiel a su habitual afirmación: " Para mí la fotografía es un modo de salvar algo que nadie esperaba, ni siquiera yo, pero cuando ocurría, estaba preparado para atraparla como a una mosca en vuelo ", hasta el punto de que a menudo simplemente esperaba a ser sorprendido.

                                  © Leica Camera AG

René Burri ha sido también uno de los grandes maestros diacrónicos en el uso de cámaras telemétricas Leica de 35 mm, cuyo tamaño muy pequeño, dimensiones y peso muy livianos, ausencia de espejo basculante que permite una visión constante sin oscurecimiento alguno de la imagen en ningún momento, precisión de su telémetro incluso en condiciones de baja luminosidad, amplio surtido de ópticas fijas muy luminosas, brevísimo shutter lag (tiempo que transcurre desde que el fotógrafo aprieta el botón disparador hasta que se inicia la exposición) y obturador con cortinillas de seda encauchutada y sonoridad prácticamente imperceptible, permiten fotografiar a pulso sin trepidación con muy altos niveles de discreción. Todo ello potenciado sobre todo por la experiencia y talento de este maestro de la fotografía, convertía a las Leicas de visor directo (de las que Burri utilizó diferentes modelos como las IIIF, M2, M3 y MP analógicas y las M9 y M9-P digitales) en herramientas fotográficas de primerísimo nivel. En la imagen aparece la Leica MP analógica de René Burri, fabricada en 2003.

No obstante, durante la década de los años sesenta y principios de los setenta, Burri también utilizó cámaras réflex de 35 mm como la Nikon F (especialmente con objetivos Non-Ai Nikkor-O 2.1 cm f/4, Non-Ai Nikkor-O 3.5 cm f/2, Non-Ai Nikkor-H 8.5 cm f/1.8, Non-Ai 10.5 cm f/2.5 Nikkor-P) y Pentax Spotmatic (sobre todo con el objetivo Takumar 135 mm f/2.5).  

Además de ser un gran fotógrafo, René Burri fue un hombre clave en la creación de Magnum Films en 1965, gracias a su amplia experiencia cinematográfica usando cámara Bolex H-16 y ópticas Kern Switar, con las que había comenzado a trabajar a mediados de los años cincuenta. Aquí aparece durante el rodaje del documental Las Dos Caras de China, producido por la BBC y para el cual Burri tuvo que estar en el gran país asiático durante seis meses.

Burri tenía una tremenda pasión por el cine, así como profundos conocimientos técnicos sobre el manejo de cámaras cinematográficas, y a partir de principios de los años sesenta se convirtió en un gran experto en el manejo de dos modelos de película de 16 mm: la Bolex H-16 con ópticas fijas Kern Switar y la Eclair NPR con zoom Angenieux 12-120 mm T2.2.

Con el tiempo, se convirtió en un reportero muy cosmopolita que viajó por toda Europa, Latinoamérica, Norteamérica, China, Japón, Korea, India y Oriente Medio.

Inauguración de la ciudad de Brasilia por el presidente Kubitschek el 21 de Abril de 1960. La creación de la nueva capital de Brasil tras 41 meses de trabajo permitió a René Burri fotografiar los edificios diseñados por el arquitecto Oscar Niemeyer en sus distintas fases de construcción, retratos tanto del propio Niemeyer y de los trabajadores con sus herramientas y maquinaria, fotografías de gente caminando por las calles y plazas de la nueva metrópoli, etc.

Burri documentó el progresivo desarrollo de esta utopía urbana entre 1958 y mediados de los años ochenta, poniendo énfasis tanto en la enorme dimensión del proyecto como en la consecución en pocos años del logro de llenar la ciudad de habitantes y transformarla en un ente palpitante de vida. 

El Ministerio de Salud. Río de Janeiro (Brasil). Fotografía hecha por René Burri en 1960.

Hans-Michael Koetzle, gran experto en la figura del genial fotógrafo suizo y autor del excelente libro René Burri Photographs publicado en 2004 por Editorial Phaidon Press Limited, con nada menos que 448 páginas. Koetzle ha sido durante décadas uno de los máximos impulsores en el conocimiento de la producción fotográfica de René Burri, no sólo en el ámbito editorial sino también en revistas ilustradas como Leica World, de la que fue director, y en cuyo número 1 de Enero de 2004 incluyó un artículo sobre tres de sus exhibiciones.


Portada del libro René Burri Photographs con la famosa imagen de los cuatro hombres caminando sobre la azotea de un rascacielos de Sao Paulo (Brasil), hecha por Burri en 1960 con cámara Leica M3 con visoflex y objetivo Telyt-V 200 mm f/4, disparando a 1/500 seg y f/8.

El número de Julio de 1971 de la revista francesa PHOTO publicó un gran reportaje de 16 páginas con fotografías de René Burri titulado qu´est-ce qui fait courir un grand reporter con motivo de la histórica exhibición sobre el fotógrafo suizo celebrada entre el 16 de Junio y el 13 de Julio de 1971 en la Galería Rencontre ubicada en el número 40 de la rue du Cherche-Midi en París. 

Primeras dos páginas del amplio reportaje publicado por la revista francesa PHOTO en su número de Julio de 1971. A la izquierda de la imagen, en la zona inferior puede apreciarse el retrato de un joven René Burri, que tenía en esos momentos 38 años, mientras que a la derecha de la imagen aparece una de las fotografías pertenecientes al libro Los Alemanes y realizada por Burri en 1959, en la que un oficial del Budeswehr observa unas maniobras de tanques en Lüneburg Lande, hecha con cámara Leica M3 y objetivo Summicron-M 50 mm f/2 DR, disparando a 1/125 y f/11.

Páginas 42 y 43 de la revista francesa PHOTO de Julio de 1971 en la que aparece a doble página una fotografía hecha por René Burri en Nicosia (Chipre) en 1959 con cámara Pentax Spotmatic y objetivo Takumar 135 mm f/2.5, disparando a 1/250 seg y f/5.6

Parque de Atracciones en Zurich (Suiza). Fotografía hecha por René Burri en 1981. Aunque desde un punto de vista conceptual Burri hizo más fotografías en blanco y negro que en color durante su vida, desde los albores de su trayectoria profesional el fotógrafo suizo desarrolló lo que denominó una “ doble vida” , usando a menudo dos cámaras, una con película de blanco y negro y otra con película de color, utilizando sobre todo la diapositiva Ektachrome X en algunas de sus fotografías del reportaje Zen hechas en Japón en 1961, en Beijing (China) en 1964, en Amalfi (Italia) en 1966, en Senegal en 1966 para la revista Realities, en Río de Janeiro (Brasil) en 1967, en Méxito DF en 1967, en Tijuana (México) en 1967, en la reserva india Michigan de Canadá en 1970, en el Canal de Suez en 1974, en el San Cristóbal Stable Horse and Pool House de México DF, en el Desierto de Alamo Gordo en Nuevo México, en Santiago de Cuba (1984), en Nueva York (1986), en Beirut (Líbano) en 1991, en el Museo Guggenheim de Bilbao en 1997, etc.

René Burri destacó siempre no sólo por su capacidad para fotografiar los momentos más significativos, sino porque sus imágenes captaron con frecuencia de modo simultáneo instantes históricos trascendentales.

Entre los muchos galardones fotográficos que recibió cabe destacar el Premio Dr. Erich Salomon de la Sociedad Fotográfica Alemana (DGPh) en 1998, el Premio Cultural del cantón de Zurich en 1999, la Honorary Fellowship de la Royal Photographic Society en 2006 y el Leica Camera Hall of Fame Award en 2013.

Las tremendas convulsiones sociales de esta era que se ven reflejadas incluso en la música, la pintura, la literatura y la arquitectura, han impreso hoy en día una nueva “cara” en nuestros semejantes. Considero que mi tarea es encontrar ésto y transmitir algunas ideas y fotografías de ello. René Burri. Camera magazine, 7 de Julio de 1956, página 324.

© Texto y Fotos Indicadas José Manuel Serrano Esparza