jueves, 20 de abril de 2017

Presentación del Libro Pingüinos en París (Bajo Dos Tricolores) en la Librería Muga de Madrid


Jordi Siracusa, autor del libro presentado hoy en Madrid, posando con su obra, que va ya por la segunda edición, en el interior de la Librería Muga, pocos minutos antes del comienzo del acto.

Hoy 20 de Abril de 2017 ha tenido lugar a las 19:30 h de la tarde la presentación en Madrid del libro Pingüinos en París (Bajo Dos Tricolores) en la Librería Muga, un acto muy emotivo que ha contado con la presencia de Jordi Siracusa — autor de la obra — , Evelyn Mesquida — autora del prólogo y la mujer que rescató del olvido la auténtica realidad ocultada por la historia oficial de estos aproximadamente 150 republicanos españoles que encuadrados en la 9ª Compañía de la 2ª División Blindada de la Francia Libre del General Leclerc fueron los primeros en entrar en París el 24 de agosto de 1944 (cuando la ciudad estaba todavía en manos de 20.000 soldados y oficiales alemanes armados, que no se sabía como iban a reaccionar, además de que Hítler había ordenado dinamitar los edificios públicos más importantes de París, todos los puentes sobre el río Sena y toda la red de agua ) y liberar la ciudad, en audacísima incursión que iniciaron en la Porte d´Italie y les llevó hasta el Ayuntamiento de la capital francesa, en cuya plaza el semioruga español de La Nueve que llevaba por nombre Ebro abrió fuego contra un nutrido grupo de soldados alemanes y varias posiciones defensivas de ametralladoras ubicadas en las inmediaciones de la puerta principal del Ayuntamiento, tras lo cual los soldados españoles de La Nueve con su jefe Raymond Dronne al frente avanzaron rápidamente hacia la comandancia del general alemán Dietrich von Choltitz para exigir su rendición, tomando por asalto durante su marcha la Cámara de los Diputados, el Hotel Majestic y la Plaza de la Concordia, en fulgurante avance que sorprendió a la guarnición alemana e hizo dudar a von Choltitz, que desobedeció las órdenes de Hítler de volar las zonas más importantes de la París y se vió forzado a firmar la capitulación a las 15:30 h de la tarde del 25 de agosto de 1944, un día antes de la entrada triunfal de las tropas aliadas en la ciudad.

Jordi Siracusa hablando al muy numeroso público asistente que acudió en persona para conocer los pormenores de esta singular obra, que aunque conceptualmente pertenece al género de la novela histórica, posee un riquísimo contenido de naturaleza ecléctica con profusión de datos de tipo histórico, descripción de personajes reales que tuvieron relevancia durante aquellos años, notable precisión geográfica y riqueza de detalles de los lugares mencionados, jugosas anécdotas que presidieron con frecuencia el devenir de La Nueve, vicisitudes durante la Segunda Guerra Mundial, análisis de las circunstancias previas acontecidas durante la Guerra Civil Española 1936-1939 y sus fases que forjaron a los españoles de 16 y 17 años que posteriormente formarían La Nueve — y fruto de cuatro años de trabajo intensivo de recopilación de datos, consulta en las más diversas fuentes, conversaciones con supervivientes de la unidad y familiares, viajes particulares a todos y cada uno de los lugares por donde evolucionó La Nueve tanto en París como en otras zonas de Francia y Alemania, consulta de archivos, etc.

Un ímprobo esfuerzo que ha desembocado en este muy peculiar libro hecho sobre todo con el corazón y el deseo de insistir en la ruta abierta en 2008 por Evelyn Mesquida con su obra La Nueve. Los Españoles que Liberaron París y en la que la escritora española que fue veinte años corresponsal de la Revista Tiempo en París desveló por primera vez un secreto que había permanecido oculto durante sesenta y cuatro años.


Evelyn Mesquida, invitada de honor de la presentación del libro Pingüinos en Madrid (Bajo Dos Tricolores) hablando al numeroso público asistente sobre sus diez años de investigación que se iniciaron en 1998 y tuvieron como resultado el descubrimiento y puesta en valor en 2008 con su libro La Nueve: Los Españoles que Liberaron París de la gesta de unos republicanos españoles que fueron los primeros en entrar en París el 24 de Agosto de 1944 y quienes realmente liberaron la ciudad y consiguieron la rendición de las tropas alemanas que la defendían, un hecho que fue intencionadamente ocultado durante casi setenta años, hasta que los hallazgos realizados por esta gran periodista tras un enorme esfuerzo de investigación desde 1998, el testimonio de siete supervivientes de La Nueve (más otros dos pertenecientes a otra compañía, pero que iban siempre con ellos) con los que consiguió hablar y cuyos valiosísimos testimonios pudo recabar, la pléyade de pruebas irrefutables de todo tipo, la información aportada por españoles familiares de combatientes de La Nueve y residentes mayormente en Francia y la opinión pública francesa que finalmente se solidarizó con la gesta de estos hombres, su sufrimiento en dos guerras y su posterior ostracismo, obligaron a que el Presidente de Francia François Hollande proclamara en un discurso televisado a todo el país el 25 de agosto de 2014, durante la celebración del 68º aniversario de la Liberación de la capital francesa, que los primeros soldados de la Francia Libre que entraron en París y quienes realmente liberaron la ciudad el 24 de agosto de 1944 fueron los españoles de La Nueve ( 9ª Compañía de la Segunda División Blindada de la Francia Libre del general Leclerc).


Jordi Siracusa y Evelyn Mesquida explicando con todo lujo de detalles y conocimiento las peripecias, los permanentes contextos de necesidad, la presencia constante de la muerte, el cúmulo de situaciones excepcionales, el valor sin límites de los soldados españoles de La Nueve (unidad que siempre se caracterizó por su altísimo porcentaje de bajas en cada batalla donde siempre estaban en primera línea de fuego), los constantes actos heroicos de compañerismo, la admirable entereza ante la adversidad de estos hombres que habían sido derrotados durante la Guerra Civil Española y tuvieron el coraje de seguir luchando en otros frentes contra el Fascismo durante seis años más, las cartas escritas por los españoles de La Nueve a sus familiares desde Pocklington (Inglaterra), vestidos por circunstancias con uniformes americanos y donde aguardaban su turno para llegar en barco a Normandía, la contemplación una vez en Utah Beach el 1 de agosto de 1944 de las lanchas de desembarco hundidas por la artillería alemana, los nidos de ametralladoras germanas destruidos por los zapadores, los paisajes asolados por la guerra y repletos de granjas destruidas, poblaciones arrasadas, ruinas por doquier, los capotes de invierno que en pleno estío llevaban algunos soldados alemanes prisioneros ante la incertidumbre de dónde pasarían el siguiente invierno, los vítores y aplausos con que les recibían las mujeres, niños y ancianos de los pueblos que atravesaba La Nueve en su marcha a través de Francia, los ataques desde corta distancia con bazookas a Panzers alemanes en Avranches en peligrosísima lucha callejera y subsiguiente combate de los semiorugas Brunete, Belchite, Guadalajara, Santander y Amiral Buiza frente a los blindados alemanes, la captura de los puentes del río Sarthe y la gran emoción al conquistar Alençon, el modo en que los muy experimentados integrantes de La Nueve eran capaces de "oler" la artillería ligera alemana camuflada entre las casas de los pueblos, la lucha sin cuartel contra unidades acorazadas SS de élite en la zona de Écouché, la inefable puntería de Cariño López, el mítico artillero de la división que conseguía destruir carros de combate germanos en las circunstancias más extremas, los duros años de olvido y lucha por la integración en la sociedad francesa tras finalizar la Segunda Guerra Mundial cuando los españoles de La Nueve tuvieron que sufrir mucho, trabajando en todo tipo de empleos, con gran dignidad, para sacar a sus familias adelante, que aprendieran un nuevo idioma y poder garantizarles un futuro mejor, etc.

Todo ello catalizó exponencialmente un gran interés y un muy respetuoso silencio, ciertamente sepulcral, por parte de la totalidad de los asistentes a esta presentación, en medio de una atmósfera que de modo creciente impregnó la sala de recuerdos inolvidables y una muy profunda intensidad emocional no exenta de dramatismo, con el colofón de la gran alegría por haberse conseguido el reconocimiento internacional de esta insólita epopeya realizada por combatientes españoles hace ya 73 años y que estuvo a punto de caer en el olvido.


Este fue el momento de inflexión de la presentación y donde los sentimientos y pasiones alcanzaron sus cotas más cenitales.

Evelyn Mesquida, máxima experta mundial en el tema, muestra una fotografía de La Nueve hecha en Pocklington (Inglaterra) en Junio de 1941 y en la que aparecen 81 españoles de los 150 que componían la unidad.

De repente, de modo involuntario, la cara de ambos escritores cambia por completo.

Evelyn Mesquida está a punto de llorar. Su semblante refleja claramente dolor y emoción a raudales, mientras el rostro de Jordi Siracusa aparece también presidido por un más que notable estremecimiento y profunda introspección.

Ambos conocen a la perfección el enorme trasfondo de tragedia que hay detrás de esta imagen, ya que de los 150 españoles que formaban la Novena Compañía de la 2ª División Blindada del General Leclerc cuando esta foto fue hecha, once meses después, el 5 de Mayo de 1945, tras participar en la captura del Nido del Águila de Hitler en Berchtesgaden en coordinación con la Compañía Easy de la 101 División Aerotransportada de Estados Unidos, La Nueve tuvo todo ese tiempo casi un 90% de bajas, con un total de 35 muertos y 97 heridos (la mayoría graves), por lo que únicamente 16 de ellos pudieron seguir luchando.

Unos hombres que seis años antes habían sufrido en Francia la enorme humilllación de ser internados en campos de concentración tras luchar durante casi tres años contra las tropas franquistas durante la Guerra Civil Española, en vez de ser tratados dignamente y con el respeto que merecían.

Asimismo, saben que del total de combatientes españoles de La Nueve, a día de hoy ya sólo queda uno vivo.


Jordi Siracusa y el público asistente escuchan atentamente las palabras de Evelyn Mesquida durante una de las fases de la presentación, que se prolongó hasta las 21:45 h de la noche y contó además con la presencia de las escritoras Lucía de Vicente, Mari Carmen Aranda y el escritor David Verdejo.


Personas de todas las edades y profesiones se dieron cita en esta histórica presentación que resultó muy interesante y dejó muy buen sabor de boca en todos los presentes.


Jordi Siracusa feliz. Poder contar con Evelyn Mesquida durante este acto fue uno de los aspectos más memorables del mismo, sobre todo cuando la periodista relató detalles de las conversaciones que había mantenido durante años con los últimos supervivientes de La Nueve a los que pudo abrazar al final de sus vidas y los distintos eventos de reconocimiento organizados tanto en Francia como en España desde 2010.


La interacción entre público asistente y ambos escritores fue notable, con frecuentes preguntas de la más variada índole por parte del numeroso público asistente.

Aquí vemos a Jordi Siracusa contestando a una de ellas. El prolífico escritor, que ha ganado hasta la fecha catorce premios literarios y ha sido finalista de muchos otros, insistió en la trascendencia de que las vidas de los españoles republicanos de La Nueve adquieran el protagonismo que la historia oficial les había negado y el esfuerzo realizado con su libro buscando la mayor fidelidad posible a los hechos sin renunciar a la leyenda escrita con letras de oro por estos hombres.


Evelyn Mesquida, la periodista alicantina que tras 10 años de dura investigación tuvo éxito en su objetivo más importante: sacar a la luz y dar a conocer al mundo la realidad de los hechos y que fueron los combatientes republicanos españoles de La Nueve al mando del capitán Raymond Dronne, el comandante ex brigadista internacional Joseph Putz (que había luchado en la Guerra Civil Española) y el teniente Amado Granell Mesado los primeros que entraron en París el 24 de Agosto de 1944 y consiguieron la rendición del general von Choltitz y las tropas alemanas.


A ella corresponde el mérito histórico de haber logrado el esclarecimiento de dichas circunstancias y el reconocimiento mundial a unos españoles que pese a que la Guerra Civil Española había truncado sus vidas y fueron maltratados tras su huida a Francia en 1939, sufriendo innumerables penalidades en los campos de concentración franceses, tuvieron el coraje de seguir luchando en una unidad militar gala y lograr liberar París tras cuatro años de ocupación germana.


Jordi Siracusa hablando a los asistentes. Poseedor de un gran dominio del idioma español, tiene asimismo una gran experiencia en el trato directo con personas, fruto de sus diez años como director de hotel y 20 años como director comercial de una importante multinacional informática, además de haber sido asesor de dos presidentes autonómicos, aunque su gran pasión es la literatura y escribir libros en los que pone el alma.

Asimismo, ha sido durante años articulista en El Periódico de Aragón, El Aragonés y Otro Mundo es Posible, así como colaborador habitual de revistas con cuentos, relatos y artículos históricos.

Ha impartido también abundantes conferencias sobre diferentes temas culturales, históricos y sociales como La España del Siglo XIX, Poesía Romántica, La España Romántica,  José Martí, Miguel Hernández Perito y Poeta y otras.


Jordi Siracusa y Evelyn Mesquida firmando sus libros en el interior de la Librería Muga de Madrid, una vez finalizada la presentación.


El libro Pingüinos en París (Bajo Dos Tricolores) de Comuniter Editorial en la capital francesa con la Torre Eiffel visible al fondo.


Rafael Gómez, de 96 años, el último superviviente de La Nueve.


La Légion d´Honneur, máxima condecoración francesa, otorgada a Rafael Gómez en 2012, luce en su pecho junto con la bandera republicana y la insignia de la 2ª División Blindada de la Francia Libre del General Leclerc a la que pertenecía La Nueve.

Nacido en Roquetas de Mar (Almería) en 1921, fue movilizado en Barcelona en 1938 con tan sólo 17 años de edad, formando parte del cuerpo de carabineros, hasta que tuvo que huir a Francia en 1939, tras lo cual pasó cuatro meses en el campo de concentración de Barcarés y consiguió escapar a Orán (Argelia), donde se enroló en la 2ª Divisón del general Leclerc, con la que participó en abundantes combates en Francia (incluyendo la entrada en París el 24 de Agosto de 1944) y Alemania, siendo conductor del semioruga blindado M3  Guernica con cañón anticarro remolcado M1 norteamericano de 57 mm.

Tras la Segunda Guerra Mundial regresó a Argelia, trabajando como zapatero hasta 1955, año en que volvió a Francia y rehizo su vida junto a su esposa en la localidad francesa de Lingolsheim, muy próxima a Estrasburgo, donde continuó ejerciendo su profesión.

Es además poseedor de la Cruz de Guerra francesa, la Presidential Unit Citation de Estados Unidos y la Gran Medalla de Vermeil del Ayuntamiento de París.

En el recuerdo, la memoria de otros destacados combatientes españoles de La Nueve como Luis Royo, el sargento Garcés, el subteniente Elías, el soldado de 1ª Daniel Campos, el sargento Fábregas, el alférez Federico Moreno, el artillero Cariño López (percebeiro que murió en París sin poder cumplir el sueño de volver a su localidad natal en Galicia, y que cuando su hijo le decía para reconfortarle que allí ya se había extinguido el marisco, la respuesta era " Yo sé donde está " ), el teniente Amado Granell Mesado, el sargento Fermín Pujol, Víctor Lantes y muchos otros.

Hombres de una dimensión humana e histórica impresionante, ya que no eran militares, sino personas que luchaban por unos ideales y a quienes la vorágine de la guerra, primero en España y después en Francia y Alemania convirtió en soldados de primerísimo nivel que protagonizaron además algunas gestas impresionantes desde un punto de vista militar, especialmente los días 16 y 17 de agosto de 1944, cuando aguantaron durante dos días en la zona normanda de Écouché (Departamento de Orne, en el Distrito de Argentan, donde el 12 de agosto de 1944 ya habían hecho prisioneros a 130 soldados alemanes, algo que impresionó a las tropas norteamericanas del III Ejército del general George Patton) las embestidas de varias divisiones de élite del ejército alemán cuyos mandos poseían dilatada experiencia en el Frente Ruso y carros de combate Pzkw Tiger I y Panther V : parte de la División 1 SS Leibstandarte Adolf Hitler, la División SS Das Reich (Otto Baum), la 9ª División Panzer (Max Sperling), la 116ª División Panzer (Gerhard von Schwerin) y la 3ª División de Fallschirmjäger (Richard Schimpf), con la desventaja de que los cañones antitanque M1 de 57 mm que llevaban remolcados los semiorugas M3 con hombres españoles de la Nueve carecían en esos momentos de proyectiles perforantes, con lo que al poder utilizar sólo proyectiles de alto explosivo cuyo poder de penetración de blindaje era de únicamente 50 mm a 100 metros (ineficaz contra la gruesa coraza frontal de 100 mm del  Tiger I Ausf. E y los 80 mm de blindaje de la zona delantera del Panther V Ausf. D), ello obligaba a los republicanos españoles de La Nueve a intentar reducir la distancia al máximo posible y asumir unos enormes niveles de riesgo para poder destruir dichos panzers alemanes, especialmente con tiros de flanco entre aproximadamente 120 m y 350 m, ya que la protección de la zona lateral del casco del Panther era de entre 40 y 50 mm y la de la zona lateral del Tiger I era de 60 mm, por lo que ambos eran más vulnerables en sus costados.

Esta resistencia por parte de La Nueve (que tendría una importancia destacada previa al cierre casi completo de la Bolsa de Falaise pocos días después) fue algo absolutamente increíble, ya que las dos divisiones SS acorazadas alemanas mencionadas (que aunque habían sido muy diezmadas por ataques aéreos aliados el 14 de agosto mientras acumulaban fuerzas en el bosque al norte de Alençon, conservaban operativo aproximadamente el 30% de su potencial bélico) habían formado parte del 1 SS Panzer Korps entre febrero y marzo de 1943 durante la Tercera Batalla de Kharkov al mando global de Paul Hausser y lanzadas por Erich von Manstein, con experimentadísimos oficiales como Fritz Witt (muerto en Venoix el 14 de Junio de 1944), Kurt Panzer Meyer, Joachim Peiper, Max Wünsche y otros, que habían reconquistado dicha ciudad en un devastador ataque tan sólo un año y cinco meses antes.

Un mes más tarde, el 13 de septiembre de 1944 la 2ª División de Leclerc (a la que pertenecía la Nueve) destruyó a la 112 Brigada Panzer alemana en Dompaire (región de Lorena, Departamento de Los Vosgos).

Y posteriormente, en noviembre de 1944, La Nueve libró muy duros combates en Bandonvilliers y Saverne (Departamento del Bajo Rhin, Alsacia) hasta conquistar Estrasburgo el 23 de noviembre de dicho año.

Finalmente, desde el momento en que La Nueve cruzó el río Rhin y penetró en territorio alemán, se vieron constantemente inmersos en permanente lucha a -22º C de temperatura frente a distintas unidades alemanas en su camino hacia Munich.

Todo ello da una idea del inmenso valor en el combate, convicción en sus ideas y capacidad de sufrimiento de estos republicanos españoles de La Nueve, que hicieron historia y merecían sin duda el broche de oro del reconocimiento a su epopeya y que su enorme talla humana forjada en circunstancias muy difíciles, sin la posibilidad de volver a su patria, a la que nunca dejaron de amar y siempre llevaron en el corazón, no cayera en el olvido.

Texto y Fotos: José Manuel Serrano Esparza

viernes, 14 de abril de 2017

Joel Meyerowitz: Un Mago del Color y de la Luz

ENGLISH
                                      © José Manuel Serrano Esparza

                                    © José Manuel Serrano Esparza

                                   © José Manuel Serrano Esparza

                                      © José Manuel Serrano Esparza
                                      © José Manuel Serrano Esparza

                                     © José Manuel Serrano Esparza

                            © José Manuel Serrano Esparza

                                      © José Manuel Serrano Esparza

                                     © José Manuel Serrano Esparza

                                     © José Manuel Serrano Esparza

                            © José Manuel Serrano Esparza
               

Joel Meyerowitz: A Magician of Colour and Light

SPANISH
                                      © José Manuel Serrano Esparza

                                       © José Manuel Serrano Esparza

                                      © José Manuel Serrano Esparza

                                      © José Manuel Serrano Esparza
                                      © José Manuel Serrano Esparza

                                      © José Manuel Serrano Esparza

                            © José Manuel Serrano Esparza

                                      © José Manuel Serrano Esparza

                                      © José Manuel Serrano Esparza

                            © José Manuel Serrano Esparza

martes, 4 de abril de 2017

Robert Capa in Cerro Muriano, September 5, 1936: The Leica II (Model D) captures the Fear of Death. Harangue at the Finca de Villa Alicia and Flight of the Refugees from the Village. Birth of the Modern War Photojournalism. Lecture by José Manuel Serrano Esparza within the XV Photography Biennal of Cordoba.

SPANISH

Yesterday April 1, 2017 José Manuel Serrano Esparza delivered at the Vimcorsa Exhibition Hall in Córdoba the lecture titled Robert Capa in Cerro Muriano, September 5, 1936: The Leica II (Model D) Photographs the Fear of Death. Harange at the Finca de Villa Alicia and Flight of the Refugees from the Village. Birth of the Modern War Photojournalism, within the XV International Photography Biennal of Córdoba held in the Andalusian city this year.


Introduction picture of the lecture inside the Vimcorsa Exhibition Hall, a few minutes before its beginning, with the terrible image of an exceedingly young teenage militiaman being roughly 16 years old, photographed by Robert Capa with huge mastery and from an amazingly short distance during the Harangue at the Finca de Villa Alicia (1 km in the southwest from the village of Cerro Muriano) on September 5, 1936, approximately at 12:30 h midday, at only 14 km from Córdoba City.

The boy appearing in the photograph (in the same way as the rest of abundant CNT and FAI militiamen from Alcoy, Andalusian militiamen and some Republican soldiers with helmets) is being reported by an anarchist chief standing on a big barrel that the professional troops from the Army of Africa featuring a great combat experience are about to attack them with the aim of killing them all, preferably reducing the distance to the utmost and looking for the hand-to-hand fight, in which they will try to annihilate them by nailing the Mauser rifles bayonets on their heart or tearing their abdominal areas apart.

The anguish, fear of death and very high probability of not seeing any more his beloved ones have been highly skilfully captured by Capa (who manages to go utterly unnoticed at the photographic act moment) on the militiaman´s face, creating an extraordinary and defining timeless image about what war is really and depeicting the tremendous stress of the instants previous to death.

The authorship by Capa and location of this image at the Finca de Villa Alicia were discovered by José Manuel Serrano Esparza on September 24, 2011.


José Luis Caballano Alcántara (President of AFOCO during the 2010-2012 period, Industrial Management Engineer, Honorary Collaborator of the Electrotechnics and Electronics at the Higher Polytechnic School of the Organic Chemistry Department within the Sciences Faculty of Cordoba University, winner of the Félix Hernández Architecture Award 2012 bestowed by the COACO, Diploma in Advanced Studies on Energetic Politics of the European Union, Director of the Section SIGE System of Geographic and Statistic Information of the Provincial Government of Cordoba, Vicepresident of the Spanish Professional Association of Industrial Management, a recognixed expert in Technical Photography of Infrastructures, Fixtures and Fittings and a great lover of photography and its great masters, who has travelled across a number of countries all over the world getting pictures oozing good taste, having recently taking part in the Fujifilm X World Gallery Exhibition in January 2016) during his presentation of the lecture by José Manuel Serrano Esparza on the two extraordinary and pioneer reportages made by Robert Capa in Cerro Muriano area and its surroundings on September 5, 1936 with which he gave birth to the Modern War Photojournalism.



Page 5 of the original Gesamt-Katalog Ernst Leitz Wetzlar from 1936 showing the Leica II (Model D) with a 4 elements in 3 groups Leitz Elmar 50 mm f/3.5 lens designed by Professor Max Berek.

This revolutionary 24 x 36 mm format rangefinder camera launched into market by the legendary German photographic firm in 1932, was the model used by Robert Capa in Cerro Muriano and its environs on September 5, 1936.

Devised by the optical engineer, industrial designer and genius of the miniaturized precision mechanics Oskar Barnack, its incredibly small dimensions and weight for the time alon with the absence of a swivelling mirror enabled to shoot handheld without any trepidation at very slow shutter speeds of up to 1/20 s, as well as boasting a built-in rangefinder, a screw mount with possibility of coupling lenses of different focal lengths, capacity for 36 shots and a fabulous utterly mechanic rubberized silk shutter generating an almost imperceptible noise on pressing the shutter release button, traits which enormously boosted the agile and dynamic photojournalism unlike the very bug and heavy large format and medium format cameras, which needed the use of a tripod and hindered very much the photographers movements and anticipation.


Selective reframing of one of the pictures of the Harangue made by Capa at the Finca de Villa Alicia (around 1k in the southwest from Cerro Muriano village) on September 5, 1936 and in which in addition to finding the exact location where it was taken, José Manuel Serrano Esparza discovered on August 1, 2010 that the woman whose head appears on far left of the image is Gerda Taro.


Tabor of Regulares Moroccan soldier. Of the three Francoist columns launched by general Varela against Cerro Muriano on September 5, 1936, the right one (under the command of colonel Sáenz de Buruaga) was the most powerful and pivotal for the success of the operation, since it was made up by nothing less than three elite units from the Army of Africa featuring great experience in offensive missions: a tabor of Regulares from Melilla, the Squadron of Regulares from Ceuta nº 3 and the Squadron of Regulares from Alhucemas, all of them consisting of exceedingly hard battle-toughened Moroccan soldiers, extremely fast in their encircling movements, lethal in the hand-to-hand fight with fixed bayonets, with a remarkable ability to stretch the front lines and a very high combat morale which allowed them to survive even in the most vulnerable situations.

The new photographs whose authorship by Capa and location in the Finca of Villa Alicia have been discovered betweeen 2010 and 2013 undoubtedly prove that the battle of Cero Muriano (whose front line was on September 5, 1936 in Torreárboles Hill, Las Malagueñas Hill and the Finca de Villa Alicia) was much more important and bloody than believed hitherto.

The onslaught was fundamental for the Francoist side, who needed at all cost to free itself of the steady pressure and possibility of attack on Córdoba City which meant the massive presence of Republican troops in the area of Cerro Muriano (particularly in the aforementioned hills), so general Varela (top specialist of the Francoist Army in offensive missions) made on September 5, 1936 a devastating attack with three columns (the left one under the command of major Sagrado, the middle one under the command of major Alvarez Rementería and the right one under the command of colonel Sáenz de Buruaga).


General Varela, aware of the huge significance which this attack would have for the future, launched nothing less than five elite units of professional troops from the Army of Africa he had available (the Tabor of regulares from Melilla nº 3 under the command of major López Guerrero - who were inside the right column of Sáenz de Buruaga, the most powerful of them all and whose mission was the encircling manoeuver in the north side of Las Malagueñas Hill and the north side of Torreárboles — the latter lengthening the front line — and a company of legionnaires in the left column of major Sagrado), together with the Squadron of Regulares from Melilla (protecting the flanks between 448 m Clavellina hill and the height 360), as well as 300 falangists and specialists from engineer companies, such as is reported in the General Varela Memoirs.

To all of that that one ought to add that the Francoist attacking forces used a vast assortment of cannons (155 mm, 105 mm and 75 mm caliber).

Therefore, the figure of 1 dead in combat suffered by the Republican troops in the Battle of Cerro Muriano which appears in some sources is a complete fallacy and can be bluntly defined as a folly.

Evidence clearly indicate that the real figure of dead men in the Republican troops within the four areas in which there were combats (Las Malagueñas, Torreárboles and the Finca de Villa Alicia on September 5, 1936 and inside the village of Cerro Muriano early in the morning on September 6, 1936) was at least of 150, because throughout the Spanish Civil War it was a common practice to lie on the real quantity of killed in action men, something that also happened in the Francoist side, which recognized 10 dead men in the battle (probably they had double or triple killed soldiers).


Anybody watching the orography of Torreárboles hill (specially its south slope, featuring a very steep slope and which was smashed by the Francoist artillery and aviation for hours to help the attack by major Sagrado´s left column, very difficult and upwards, against the Republican troops and militiamen who shot them from the summit with everything they had), along with the fact that inside the Mansión de las Malagueñas, a large and elegant country house crowning the peak of Las Malagueñas height (the other hill in dispute) was the Republican advanced command post in the area (with majors Juan Bernal, Armentia, Balibrea and Aviraneta, so it was the main target of Sáenz de Buruaga´s right column), the sheer ascent to both heights (for whose assault there had undoubtedly to be ruthless uphill clashes, meter by meter through thrusts) and the position of the Finca de Villa Alicia in the middle zone of encircling manoeuver across which the Francoist troops needed to cut a swath at all costs, mopping up as soon as possible all resistance before being able to attack Torreárboles north side, will easily grasp that it is utterly impossible that the Republican forces in the area had only one man killed in action, and that their dead men in action had really to be a great many more.

As a matter of fact, in the war report on September 6, 1936 of the General Varela Memoirs, it is said: " The enemy was harshly punished, leaving numerous bodies in our power ".

Nevertheless, it must be taken into account that this statement refers to the killed Republican men during the Francoist attack to the village of Cerro Muriano that took place between approximately eight and ten in the morning of September 6, 1936 and in which 40 Republican soldiers were shot on the spot beside a trench, to which should be added the men killed in other places of the village (the Francoist side gave a figure of 120 Republican men killed inside the village during this attack, while the Republican side gave an exceedingly exaggerated figure of 200 men killed among the assaulting Francoist troops).


But in the fight for Las Malagueñas, Torreárboles


and the Finca de Villa Alicia (areas located at a distance between 1 km and 2 km from the village) which went on well into the night of September 5, 1936) there had necessarily to be many more Republican deaths than within the village of Cerro Muriano, bearing in mind the magnitude of the combats (roughly 1,600 men by the Francoist side and approximately 2,000 men by the Republican one) and the high quantity of troops used by both contenders, a fact that  the Spanish Republic did its best to hide (to such an extent that even some newspapers of those dates proclaimed that the Francoist troops had suffered a big defeat in their attempt to conquer Cerro Muriano, when reality had been just the opposite), because from a military viewpoint the success of the three Francoist columns launched by general Varela and the capture of Cerro Muriano indeed meant that the Republican forces  wouldn´t have the initiative in the north of Córdoba city any more and the province capital was definitely freed from pressure.


Another dramatic picture made by Capa during the Harange in the Finca de Villa Alicia and whose authorship and location was discovered by José Manuel Serrano Esparza on September 24, 2011.

The huge distress and angst before the proximity of the fight to the death felt by the militiamen present during the speech delivered to them by two anarchist chiefs who are letting them know that the highly experienced in combat Francoist troops from the Spanish Army of Africa are about to attack them, is currently fully tangible for any observer of the image, nothing less than 81 years after it was taken.


One of the most dramatic moments of the lecture happened when the abundant attendees were shown another of the photographs made by Capa during the Harangue in the Finca de Villa Alicia (an image whose authorship and location were discovered by José Manuel Serrano Esparza on March 11, 2012) and in which it was unveiled that the speaker appearing standing up on a large barrel is nothing less than Enrique Vañó Nicomedes, Secretary of the CNT from Alcoy (Alicante), delivering a furious speech to the numerous and motley group of CNT and FAI militiamen from Alcoy and Andalutian civil combatants, striving upon making them pluck up courage before the impending battle, in the midst of an atmosphere becoming stifling for the men present in the image, who are listening his words, fear for their lives, think of their loved ones, sweat gushes out and fidgets increases exponentially, in the same way as hatred, in a war context ruled by the first year of the Spanish Civil War, which will be the most ghastly regarding the murder of civilians in the rearguard perpetrated by both contenders, and scads of massacres have already been made all over Spain.

There are a lot of militiamen on whose countenance and attitude uncertainty and jitters appear clearly reflected in their maximum degree.


Selective reframing of the previous image in which you can see Enrique Vañó Nicomedes in full Harangue in the Finca de Villa Alicia around 12:30 h at midday of September 5, 1936.

His facial expression overtly shows tons of rage level and he is trying to build up as much as feasible fearlessness to enhance the morale of the militiamen listening to him and belonging to the most common occupations of the civil society (masons, electricians, farmers, peasants, mechanics, sewer men, printers, cobblers, drivers, etc).

The context is getting more and more surrealistic by the moment, since these men lacking any military training or skill in the use of guns will have to fight in roughly half an hour against the Tabores of Regulares and Legionnaries from the Francoist Army of Africa, who are at this time from a battlefield standpoint the best engagement infantry in the world.


Detail of the Leica II (Model D) serial number 90023 rangefinder camera with which Robert Capa got his pictures in the area of Cerro Muriano on September 5, 1936 using 35 mm bulk loaded cinematographic Kodak Nitrate Panchromatic black and white film featuring a sensitivity of Weston 32, roughly equivalent to ISO 40.

Exactly the same camera and chemical emulsion he used four years before, in 1932, when he made his first major reportage of his career: the coverage of the speech by Leon Trotsky inside the Sports Palace in Copenhaguen (Denmark).

It can also be seen the non coated Leitz Elmar 50 mm f/3.5 serial number 133594 lens coupled to the Leica II (Model D) and designed by Max Berek, a preeminent physicist, mathematician, great expert in mechanics and chief design of the microscopes section and photographic lenses of Ernst Leitz Wetzlar firm.

The Leica II (Model D) was one of the masterpieces of the Ernst Leitz Wetzlar team directed by Oskar Barnack and the first one featuring a built-in rangefinder linked to the focusing mechanism of the objective until two images coincide through the classic system of overlapping into one, and though the windows of rangefinder and viewfinder weren´t integrated between each other, the presence of that rangefinder made that photographers could easily find the distance and accurately focus the lens, with the operations of focusing and composition being made in a separate but quick way.

On the other hand, the non coated Leitz Elmar 50 mm f/3.5 sporting a 4 elements in 3 groups Tessar optical scheme designed by Max Berek in 1924, rendered a huge image quality for the time and was by far the world benchmark in terms of resolving power and contrast along with the more luminous and extraordinary 7 elements in 3 groups Carl Zeiss Jena Sonnar 5 cm f/1.5 and 6 elements in 3 groups Carl Zeiss Jena Sonnar 5 cm f/2 designed by the genius Ludwig Bertele, albeit the impressive compactness of the Elmar with its 125 g and fostered by its collapsible nature, turned it equally into a powerful weapon to photograph handheld in synergy with the also tiny dimensions and weight of the screw mount Leicas like the Leica II (Model D).


A further instant of the lecture permeated by the moments prior to death: another of the images made by Robert Capa during the Harangue in the Finca de Villa Alicia.

In this picture, created in vertical format and whose authorship and location were discovered by José Manuel Serrano Esparza on August 6, 2013, we can also see Enrique Vañó Nicomedes, who with his mouth open and a fierce gesture on his face, is now looking at the right of the image.

These are moments of unutterable emotional intensity captured by Capa, who photographs with great talent what war really is and the slew of simultaneous feelings crossing the minds of those one taking part in it, in addition to the physiological reactions arising from its imminence: some of them are drying the saliva flowing copiously from their lips as a consequence of the uneasiness, other ones are in introspective and highly worried attitude, some more appear with their mouths open wide and looks filled with noticeable anxiety, one of them has his head low and rubs his nails because of the stress, another one is squeezing his face with his left hand as a result of the hefty tension, the concern and to wipe the sweat off, an around 14 years old militiaman is visibly nervous and with his countenance stirred, etc.

It´s a heartrending and terrible scene, specially apparent in the militiamen located on the right of the picture, some of them exceedingly young (between 14 and 18 years old).


One more picture belonging to the reportage The Harangue made by Capa in the Finca de Villa Alicia and in which can be seen a numerous group of mostly Andalusian militiamen (together with some others from Alcoy CNT and FAI) among whom stands outs one appearing in the foreground clad in a checquered beret and a mien denoting apparent distress (staring at the anachist chief pronouncing his words to boost them morale before combat), a kind of dark thin cloak with all its buttons being unfastened with the exception of the nearest to his neck, dark trousers and armed with a simple caliber 12 shotgun with two barrels — protruding behind the beret — whose effective range is 40-50 meters, in contrast to the 7 x 57 mm Mauser rifles and mosquetones used by the tabors of Regulares and legionnaries able to easily kill a man from a distance of 600 m shooting handheld and up to 900 meters leaning the gun on a firm base.

The ambiance of forthcoming tragedy is powerfully enhanced by the presence of a mature man on the right of the image, dressed with a black beret lit by the sun and who is holding a cigarette (perhaps the last one he will be able to smoke) between his left hand index and middle fingers. His clothes are rather dirty and his face very weathered by many years of piecework, from dawn to dusk for a miserable salary and subkected to every sort of hardships — including a deficient nourishment — which have made him get old prematurely, since though he is around 30-35 years old, he seems to be in his 40-45.

He appears lost in thought and isn´t looking at the speaker any longer, being pensive and surely thinking about his dear ones, fears for his life and feels a huge chagrin before the high probability of not seeing more the members of his family and leaving his wife and children helpless.

It has been known that this picture had been made by Robert Capa since 1938, because it appears in one of the pages of the book Death in the Making, published in New York by Covici-Friece, as well as having  appeared on page 727 of the English magazine The Illustrated London News of October 24, 1936, though its exact location was unknown until it was discovered by José Manuel Serrano Esparza on April 15, 2011.


Photograph made by Robert Capa beside the Cortjo de Villa Alicia — inside the Finca bearing the same name, located at approximately 1 km in the southwest from the village of Cerro Muriano — , very few meters before reaching it, in the stretch of path crossing adjacent, called Camino de Villa Alicia and also Vereda de la Piedra Escrita.

It is one of the first images of refugees taken by Capa at midday of September 5, 1936.

We can see a father clad in typycal Andalusian hat and walking leading a familiar group advancing behind him, made up by his woman and children mounted on donkeys (a teenage girl on his left, a little girl between 6 and 8 years old on his right and on far left of the picture is his wife dressed with dark attire and taking a baby between his arms), while behind the teenage daughter of the man who is at the front of the march you can glimpse a little child riding another donkey and whose head protrudes on the right of the girl´s left arm, along with a man in the background of the image, on the right, barely visible, mounted on a white donkey and wearing a peaked cap on his head.

All of them are listening to the exchange of gunfire taking place between the Francoist troops of the left column under the command of major Sagrado which are attacking across the south side of Torreárboles hill and the Republican soldiers defending its top, so the whole family is fleeing to reach safety as soon as possible, going towards the north exit of Cerro Muriano, the old Obejo Train Station and El Vacar.

This picture was almost unknown until the exhibition This is War! Robert Capa at Work held between 2007 and 2008 and in which it was unveiled that it was made by Robert Capa, though the exact location where it was taken was unknown until it was discovered by José Manuel Serrano Esparza in May 2010.


Picture made by Capa at midday of September 5, 1936 next to the Cortijo de Villa Alicia, at roughly 300 meters beyond it, in the direction of Torreárboles hill and whose slope is visible in the background, nearer than in the other two photographs of refugees taken by Capa beside that cortijo.

This image appears in one of the pages of the aforementioned book The Spanish People´s Fight for Liberty, without mentioning either the author or the location where it was captured.

In this horizontal picture we can see two little children mounted on a donkey, with the clear profile of Torreárboles hill observable in the background, on the left of both of them, in an ascending trajectory towards the upper corner of the image.

The elder brother is holding the little one, sitting on a pillow and with his naked leg in sight.

Both children are wearing pieces of white fabric tied by their mother and placed on their heads to protect them from sun beams.

We can likewise discern the black beret and face in shadow of a man, probably the father or grandfather of both children, protruding over the pillow.

Also distinguishable appear a plaid blanket a plaid blanket on the packsaddle on the left of the image and the donkey´s right eye in the lower right area of the picture.

The discovery of the authorship by Capa and location of this image was made by José Manuel Serrano Esparza in May 2010.


José Luis Caballano Alcántara, apparently thrilled, pronounces some words as a synopsis just after the lecture on Robert Capa in Cerro Muriano on September 5, 1936, the day in which Modern War Photojournalism was born.


José Luis Caballano Alcántara presenting José Manuel Serrano Esparza with a copy of the mythical book Juan Vacas, Dreams of a Photographer Anthological Work 1964-1999, a 467 page full-fledged masterpiece published by the Culture Delegation of Córdoba Provincial Government in 199 in 24 x 28 cm large format, with a top-notch printing quality of the best images of the foremost photographer and artist from Cordoba (Member of the Royal Academy of Sciences, Arts and Crafts and Noble Arts of the city) and two of whose image are kept by the New York Museum of Modern Art, one of them about the Cordoba Mosque), Founder Member of AFOCO along with Alicia Reguera and José F. Gálvez in 1981, being Honorary President of that association until his death in 2007.


José F. Gálvez, President of AFOCO ( Association of Photographers from Cordoba ), National Prize of Photography in 2006, Golden Trophy to the Best Andalusian Photographer 1984-1985, Andalusian Photography Award 1998-1999, Director of the International Photography Biennal of Cordoba in its five editions, curator of more than 200 photographic exhibitions held at the Posada del Potro ( one of the three most important picture galleries in Europe during mid nineties), Bellas Artes Museum, Sala Capitulares and others, promoter of photographic publicatrions like the Albors Collection and the catalogues of the prestigious Mezquita Prize, Secretary of the First Congress of History of the Andalusian Photography and artistic advisor of the Diafragma Photo Gallery from 1990 until 2007) kindly congratulating José Manuel Serrano Esparza after the lecture. The aforementioned fabulous book with the best pictures made by Juan Vacas can be seen on the table.

Text and Photos: Antonio García Polvillo / Javier Izquierdo