viernes, 6 de noviembre de 2026

MUERTE DE UN MILICIANO : UNA FOTOGRAFÍA HECHA SIN DUDA POR ROBERT CAPA

Por José Manuel Serrano Esparza 

                                                                                           Photo : Robert Capa / © ICP New York

Tras una investigación de 32 años desde que empezó a estudiar en 1994 la fotografía " Muerte de un Miliciano ", hecha por Robert Capa, José Manuel Serrano Esparza ha podido confirmar que esta famosa imagen fue hecha sin ninguna duda por Robert Capa. 

En este sentido, Serrano Esparza aporta una ingente cantidad de evidencias que indican claramente que la fotografía " Muerte de un Miliciano " fue hecha por Robert Capa con una Leica II (Model D) telemétrica formato 24 x 26 mm acoplada a un objetivo Leitz Elmar 50 mm f/3.5, demostrando también que incluso si la muy remota posibilidad de que hubiera sido hecha con una cámara Rélex Korelle de formato medio 6 x 6 cm pudiera ser verificada alguna vez, las cosas no cambiarían en absoluto con respecto a la autoría por Robert Capa. 

El hecho de que Gerda Taro aparezca con una cámara Réflex Korelle de formato medio 6 x 6 cm (descubrimiento realizado por José Manuel Serrano Esparza el 24 de septiembre de 2014) en dos fotografías hechas en Villa del Río (Córdoba) no es en absoluto evidencia alguna de que fue ella quien hizo la foto Muerte de un Miliciano. 

                                                                     

                                                                                                           Photo : Robert Capa / © ICP New York. 

Porque esa fotografía, tanto si fue hecha con una cámara Leica II (Model D) formato 24 x 36 mm como con una cámara de formato medio Réflex Korelle, no fue hecha por Gerda Taro. 

Pero fue hecha por Robert Capa 

                                                            


con una Leica II (Model D) acoplada a un objetivo Elmar 50 mm f/3.5 

                                               


                                               


cargada con película de blanco y negro Eastman Kodak Panchromatic Nitrate con sensibilidad Weston 32, equivalente a aproximadamente ISO 40, tal y como indica la estética de imagen de la fotografía

        

                                                                                           Photo : Robert Capa / © ICP New York

y el hecho de que muestra abundante grano. 

Por otra parte, hay muchísimas más evidencias de que fue Robert Capa quien hizo este fotografía : 

- Una cámara de formato medio habría dado una calidad de imagen muy superior, mucho menos grano, una gama tonal bastante mayor, mucho más detalle y menos profundidad de campo. 

- Capa hizo la foto usando una velocidad de obturación lenta de 1/100 s o 1/60 s, para obtener una gran sensación de movimiento. 

El famoso miliciano no estaba corriendo al ser fotografiado. Estaba de pie frente a Robert Capa, que captó la imagen cuando de repente el miliciano empezó a caer hacia atrás. 

- En 1936, el estilo de fotografiar de Gerda Taro era muy distinto al de Robert Capa. 

Gerda Taro hizo muy buenas fotografías con su Réflex Korelle entre Agosto de 1936 y Febrero de 1937,  

                                                            

                  Miliciana republicana entrenándose en una playa a las afueras de Barcelona. Agosto de 1936. Photo : Gerda Taro / © ICP New York. 

                                                                  

        Cinco milicianas republicanas entrenándose en una playa a las afueras de Barcelona. Agosto de 1936. Photo : Gerda Taro / © ICP New York. 

                                                                 

                  Niño con gorra de la FAI (Federación Anarquista Ibérica). Barcelona. Agosto de 1936. Photo : Gerda Taro / © ICP New York. 

pero eran un tipo de imágenes mucho más geométricas, sin los encuadres muy cerrados característicos de las fotografías hechas por Robert Capa, que siempre se aproximaba al máximo a las personas protagonistas de sus imágenes, y sobre todo, 

                                           

Milicianos corriendo cuesta abajo una pendiente en Santa Eulalia, Frente de Aragón. Agosto de 1936. El uso de una velocidad de obturación lenta de 1/100 s ó 1/100/s ha generado una gran foto en la que todos los combatientes civiles aparecen con el grado adecuado de trepidación para transmitir impresionante sensación de movimiento. Photo : Robert Capa / © ICP New York. 

creaba imágenes mucho más dinámicas en las que a menudo transmitía una vívida sensación de movimiento usando velocidades de obturación bajas. 

                                                                         

Dos soldados republicanos de las Brigadas Internacionales (uno de ellos herido en la cabeza) en el interior de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid (uno de ellos herido en la cabeza) se agachan rápidamente sobre una cama para protegerse de una amatralladora de las tropas franquistas que acaba de abrir fuego. Capa les fotografía usando una velocidad de obturación lenta, captando magistralmente su movimiento y plasmando a ambos hombres borrosos por trepidación, con lo que consigue una palpable sensación motriz en la imagen. Diciembre de 1936. Photo : Robert Capa / © ICP New York. 

                                  

Habitantes de Madrid mirando al cielo mientras varios cazas republicanos derriban algunos bombarderos alemanes durante la tercera semana de Noviembre de 1936. Puede apreciarse como la velocidad de obturación lenta, probablemente 1/100 s ó 1/60 s (era un día nuboso) seleccionada por el fotógrafo para captar la imagen usando enfoque zonal, ha hecho que la cara del hombre situado en el centro de la fotografía aparezca borrosa por trepidación, ya que se está moviendo, del mismo modo que ocurre con su mano derecha, muy borrosa por trepidación, puesto que está moviéndose todavía más rápidamente. Además, ambas manos del niño que sonríe, visible en la esquina inferior derecha de la imagen, aparecen también borrosas por trepidación, confiriendo a la imagen una asombrosa sensación de movimiento. Photo : Robert Capa / © ICP New York. 

- En general, las fotografías de Robert Capa eran mucho más convulsas que las de Gerda Taro, 

  

Milicianos republicanos dentro de un coche hablando con dos milicianas que están de pie junto al vehículo. Agosto de 1936. Photo : Gerda Taro / © ICP New York. 

cuyas imágenes eran mucho más artísticas, también fotoperiodísticas, pero centradas en composiciones, uso eficaz de diagonales, patrones geométricos, etc. 

Robert Capa era un genio de la fotografía en las distancias cortas, con un estilo completamente instintivo de hacer fotos, descomunal talento innato para estar en el lugar adecuado en el momento más idóneo y una asombrosa habilidad para captar instantes significativos, con composiciones muy rápidas e intuitivas y siempre moviéndose a gran velocidad, creando imágenes desde distintos ángulos, con una gran resistencia a la fatiga, tal y como había demostrado en Budapest jugando al fútbol durante los años veinte, en plena adolescencia. 

Pero los conocimientos de Gerda Taro sobre Arte Fotográfico eran muy superiores a los de Robert Capa, ya que la fotoperiodista alemana estaba muy influenciada por el Constructivismo Soviético, el Avant-Garde y el movimiento New Vision de los años veinte y treinta. 

Por tanto, las fotografías hechas por Gerda Taro con su Réflex Korelle en Barcelona, Frente de Aragón, Madrid, provincia de Córdoba, etc, entre Agosto de 1936 y Febrero de 1938, son más meditadas, más pensadas, más artísticas, de composición más meticulosa y con una estética de imagen muy distinta, usando a menudo ángulos dinámicos y puntos de toma bajos. 

La influencia de Alexandr Rodchenko resulta especialmente visible en las fotografías de Gerda Taro, 

                                                       

                  Milicianos republicanos en el Frente de Aragón. Agosto de 1936. Photo : Gerda Taro / © ICP New York. 

                                                                             

                  Tres milicianas republicanas, probablemente en Barcelona. Agosto de 1936. Photo : Gerda Taro / © ICP New York. 

que a menudo muestran perspectivas inclinadas y ángulos bajos de toma, para hacer que los sujetos humanos aparezcan heroicos y monumentales. 

Gerda Taro era muchísimo más organizada y disciplinada que Robert Capa, que tenía una personalidad más caótica y hacía fotografías en las que predominaba el realismo descarnado y con frecuencia la sensación de movimiento que obtenía gracias a su inefable talento 

                                                        

Mujer y su perro corriendo para refugiarse de un bombardeo que está haciendo en ese momento la aviación franquista. Enero de 1939. Photo : Robert Capa / © ICP New York.  

usando velocidades bajas de obturación para conseguir que los sujetos de sus imágenes aparecieran borrosos por trepidación en distintos grados (ámbito en el que era un consumado maestro) y captando emociones humanas. 

Por supuesto, las fotografías de Gerda Taro también captaban emociones humanas, pero incluían muchos conceptos artísticos, composiciones geométricas, líneas distintivas y diagonales que no aparecen en las fotos de Robert Capa. 

En 1936, Robert Capa tenía ya una experiencia de cuatro años como fotoperiodista profesional, mientras que Gerda Taro estaba empezando su carrera y era mucho más una fotógrafa artística, cuyas imágenes rezumaban además sensibilidades Bauhaus, y en sus fotos, la gente no es plasmada únicamente como víctimas de guerra, sino también como figuras idealizadas y heroicas de una revolución social. 

                                                                                  

Reencuadre selectivo de una fotografía que muestra a Gerda Taro el 5 de julio de 1937 durante el II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, celebrado en Valencia (España), y en la que puede apreciarse en sus manos una Leica III (Model F) cromada acoplada a un objetivo Leitz Summar 5 cm f/2 mientras hace una fotografía. Photo : Walter Reuters. 

Fue a partir de febrero de 1937 cuando Gerda Taro se convirtió en una fotoperiodista de extraordinario nivel, desarrollando un estilo de fotografiar mucho más rápido y dinámico, al cambiar de Rolleiflex Korelle de formato medio 6 x 6 cm a Leica III con montura de rosca LTM39 y formato 24 x 36 mm, tal y como demostró con sus extraordinarios reportajes en Valsequillo, La Granjuela, Brunete, etc. 

                                               

                                                                                                          Photo : Robert Capa / © ICP New York. 

- La fotografía Muerte de un Miliciano es absolutamente extraordinaria, atemporal y única, pero técnicamente es muy imperfecta : muestra gran cantidad de grano visible, su borde inferior corta más de la mitad del pie izquierdo del miliciano y aproximadamente una cuarta parte del derecho, la cara del miliciano aparece muy borrosa por trepidación, por lo que es imposible distinguir sus rasgos faciales, el borde izquierdo de la imagen corta parte de la culata del fusil Mauser calbre 7 x 57 mm, etc. 

                                    

Vista superior de la cámara Reflex Korelle de formato medio 6 x 6 cm con objetivo Schneider-Kreuznach Xenon 75 mm f/2.8. Puede apreciarse el notable tamaño del cuerpo de cámara, con dimensiones de 145 x 92 x 97 mm y un peso de 806 g, en comparación con la Leica II (Model D) de Robert Capa, cuyas dimensiones eran de 133 x 67 x 33 mm y un peso de 406 g. © José Manuel Serrano Esparza. 

- No tiene ningún sentido haber utilizado una cámara Réflex Korelle de formato medio 6 x 6 cm para hacer una fotografía tan sumamente imperfecta desde un punto de vista técnico y composicional, en la que además, no es posible distinguir el semblante del miliciano.  

                                                                                      


La Leica II (Model D) formato 24 x 36 mm con la que Capa hizo esta célebre fotografía está muchísimo más optimizada para disparar a pulso que una Réflex Korelle de formato medio 6 x 6 cm a la hora de hacer este tipo de fotos a pulso con una persona en rápido y brusco movimiento hacia atrás, cayendo en dirección al suelo, usando una velocidad de obturación relativamente lenta de 1/100 s ó 1/60 s, 

                                                                                                  

Vista frontal de cámara Reflex Korelle de formato medio 6 x 6 cm, en cuyo interior, en su parte central, aparece el espejo basculante de notables dimensiones y peso, inherente a una cámara slr que utiliza película de tamaño cuatro veces más grande que el formato 24 x 36 mm. © José Manuel Serrano Esparza.  

porque la Réflex Korelle tiene un espejo basculante muy grande, que genera mucha más vibración al tirar a pulso a velocidades por debajo de 1/200 s, con lo que el riesgo de excesiva borrosidad por trepidación y obtener una foto inservible es muchísimo mayor. 

                                           

Parte trasera abierta de cámara Reflex Korelle de formato medio 6 x 6 cm. Puede apreciarse en la zona central la ventana cuadrada de gran tamaño que delimita cada fotograma expuesto, que es un 400% mayor que un fotograma formato 24 x 36 mm, por lo que las cortinillas del obturador han de recorrer un espacio mucho más grande durante el acto fotográfico. Ésto dificultaba notablemente disparar a pulso y hacer fotos nítidas a velocidades por debajo de 1/200 s con las películas de blanco y negro de muy baja sensibilidad que había a mediados de los años treinta. © José Manuel Serrano Esparza. 

Por otra parte, el espacio que tienen que recorrer las cortinillas de tela con recorrido horizontal del obturador plano focal mecánico de la Réflex Korelle (formato medio 6 x 6 cm) es mucho mayor que el también obturador plano focal mecánico con cortinillas de tela de recorrido horizontal de la Leica II (Model D), lo cual hace a la Reflex Korelle todavía menos apropiada si cabe para hacer fotos con un grado adecuado de borrosidad por trepidación sin que la foto salga excesivamente trepidada. 

                                                                                               



- La ausencia de espejo basculante de la Leica II (Model D) telemétrica la hace todavía mucho más apropiada y eficaz disparando a pulso con velocidades de obturación relativamente bajas de 1/100 s y 1/60 s con personas en movimiento para conseguir imágenes con un adecuado grado de borrosidad por trepidación y transmisión de sensación motriz, mientras que el golpe del espejo de gran tamaño de la Réflex Korelle la hace prácticamente inservible para hacer este tipo de fotos disparando a pulso. 

- Un negativo 6 x 6 cm (4 veces más grande que el formato 24 x 36 mm) no habría generado tanto grano en la imagen. 

- El corte de los pies de los sujetos principales en sus imágenes 

     

Anciana china caminando apresuradamente para salvar muchos ladrillos de té que lleva en sus manos porque la artiellería japonesa está bombardeando la zona. Al mismo tiempo, una joven mujer china sujeta entre sus brazos a un bebé (que se frota los ojos porque tiene sueño), su marido y una tercera persona a la izquierda del todo de la imagen están empezando a huir del lugar. Capa ha hecho la foto con una cámara Contax II telemétrica formato 24 x 36 mm acoplada a un objetivo Carl Zeiss Jena Sonnar 50 mm f/2, habiendo puesto probablemente la escala de distancias en 4 metros y seleccionando f/8, con lo que consigue una zona de nitidez entre 2,80 m y 7 m. Ambos pies de la anciana aparecen cortados en la zona inferior de la imagen, como consecuencia del ligero error de paralaje de la cámara, porque Capa ha hecho un tiro muy rápido y es difícil obtener un encuadre 100% preciso. Además, todo el cuerpo de la anciana a la derecha de la imagen y los ladrillos de té aparecen borrosos por trepidación, fruto de la velocidad de obturación probablemente 1/100 s o 1/60 s utilizada, ya que esta mujer se mueve con rapidez. Photo : Robert Capa / © ICP New York. 

es a menudo un rasgo distintivo en las fotografías de Capa, 

Población civil en una calle de Cefalú (Sicilia), dos días después de la liberación del pueblo por las tropas americanas. 26 de julio de 1943. Photo : Robert Capa / © ICP New York. 

porque siempre luchaba por captar imágenes desde las distancias más cortas posibles, y una Leica telemétrica con montura de rosca tiene error de paralaje (lo que se ve en el visor no coincide eaxactamente con lo que el objetivo plasma en el negativo), especialmente visible en las distancias más cortas entre 1 y 2 metros, y en mucho menor grado entre 2 y 5 metros, por lo que era difícil hacer encuadres 100% precisos.  

Si la fotografía Muerte de un Miliciano hubiera sido hecha con una Réflex Korelle (que carece de error de paralaje, puesto que es una cámara reflex monocular y utiliza su objetivo tanto para encuadrar la imagen a través de un espejo y una pantalla de enfoque como para hacer la foto), no habría cortado los pies del miliciano, porque es una cámara que plasma en el negativo exactamente lo que el fotógrafo/a ve a través del visor. 

                                                            

                                                                                           Photo : Robert Capa / © ICP New York

- Además, toda la fotografía Muerte de un Miliciano rezuma drama y convulsión. Esta imagen lleva sin ninguna duda el sello de Robert Capa. 

- Esta fotografía no fue hecha por Gerda Taro girando el anillo de enfoque del objetivo Schneider-Kreuznach Xenar 75 mm f/2.8 de su cámara Reflex Korelle hasta conseguir enfoque preciso. 

                                                                                   

                                                                                          Photo : Robert Capa / © ICP New York 

La fotografía Muerte de un Miliciano fue hecha por Robert Capa con una Leica II (Model D) y objetivo Leitz Elmar 50 mm f/3.5, usando enfoque zonal, es decir, 

                                                                         

Leitz Elmar 50 mm f/3.5 con su escala de distancias (la más cercana al borde inferior de la imagen) y la escala de diafragmas (justo más allá de ella). © José Manuel Serrano Esparza. 

poniendo la escala de distancias del barrilete del objetivo en 4 metros y seleccionando f/8 ( la combinación que más utilizaba) para obtener zona de nitidez entre aproximadamente 2,80 m y 7 m. 

Este es el modo en el que las cámaras telemétricas Leica formato 24 x 36 mm se han utilizado tradicionalmente en fotoperiodismo desde mediados de los años veinte, para ganar tiempo y optimizar la posibilidad de captar momentos decisivos, porque al hacer las cosas así, el fotógrafo/a sólo tiene que levantar la cámara a la altura de los ojos y disparar, sin necesitar perder un tiempo precioso girando el anillo de enfoque del objetivo hasta que obtiene enfoque correcto. 

Robert Capa hizo la foto desde una distancia aproximada de 4,5 m. 

Todas las fotos de milicianos realizadas por Capa durante la serie Muerte de un Miliciano fueron hechas utilizando enfoque zonal, 

                                                   

                                                                                                      Photo : Robert Capa / © ICP New York     

a veces con la escala de distancias del objetivo situada en 4 m y f/8 para conseguir profundidad de campo entre 2,80 m y 7 m                                        

                                                                                           

                                                                                                       Photo : Robert Capa / © ICP New York 

y otras con la escala de distancias en 2,5 m y f/11 para conseguir nitidez entre 1,8 y 3,9 m. 

Porque conseguir esas imágenes girando el anillo de enfoque del objetivo usando el telémetro de la cámara para obtener foco preciso habría sido muy lento, 

                                                         

puesto que en la Leica II (Model D), el telémetro no está integrado dentro del visor (la empresa fotográfica alemana no lo haría hasta 1954 con su Leica M3), por lo que hay dos pequeños oculares redondos en la parte trasera superior izquierda, una para encuadrar la imagen y otro para obtener enfoque preciso. 

                                                             


Milicianos de la CNT y la FAI de Alcoy (Alicante) saltando sobre una trinchera durante la realización de la serie Muerte de un Miliciano en Espejo (Córdoba) durante la primera semana de septiembre de 1936. Photo. Robert Capa / © ICP New York. 

                                                                                   


Milicianos de la CNT y la FAI de Alcoy (Alicante) corriendo sobre el terreno con trigo con fusiles Máuser en sus manos ( uno de ellos lleva un casco militar capturado probablemente durante el asalto a algún cuartel del Ejército Español en julio o agosto de 1936) en Espejo (Córdoba) durante la primera semana de septiembre de 1936. Photo : Robert Capa / © ICP New York. 

                                                                                      


Miliciano anarquista de la CNT de Alcoy (Alicante) corriendo con un fusil Máuser en sus manos mientras el más famoso miliciano aparece detrás de él, cayendo hacia atrás. Espejo (Córdoba). Primera semana de septiembre de 1936. Photo : Robert Capa / © ICP New York.  

Esta imagen, además de muchas otras tomadas ese día, demuestra claramente que las órdenes están siendo dadas por el oficial maduro con gorra de plato militar, que tiene poder sobre los milicianos, porque esta fotografía fue hecha por Robert Capa en tramo de terreno muy cerca del punto donde hizo la famosa foto Muerte de un Miliciano, cuyo protagonista es el mismo combatiente civil con camisa blanca que aparece en esta foto detrás del miliciano en primer plano. 

La imagen ha sido captada disparando a pulso, a una velocidad de obturación probablemente 1/100 s o quizá 1/60 s, tal y como indica la borrosidad por trepidación del pie derecho del miliciano más próximo a cámara y todo el resto de su cuerpo, que también aparece borroso por trepidación, aunque en menor grado. 

ROBERT CAPA Y GERDA TARO NO ESCENIFICARON ABSOLUTAMENTE NADA EL DÍA EN QUE SE HIZO LA FOTO MUERTE DE UN MILICIANO EN ESPEJO (CÓRDOBA) DURANTE LA PRIMERA SEMANA DE SEPTIEMBRE DE 1936

Pese a que evidentemente la inmensa mayoría de fotos (excepto dos) que Robert Capa y Gerda Taro hicieron en Espejo (Córdoba) no reflejan combate real alguno (puesto que los combates en la zona de Espejo comenzaron el 22 de septiembre de 1936) y muestran de modo palpable una escenificación, dicha escenificación de milicianos corriendo, saltando, fingiendo apuntar sus fusiles contra un enemigo en esos momentos inexistente, etc, no fue ordenada ni dirigida en absoluto por Robert Capa ni Gerda Taro. 

Es decir, ni Robert Capa ni Gerda Taro dieron ninguna orden ni instrucción ese día a los milicianos. 

Las órdenes e instrucciones fueron dadas en todo momento por el oficial maduro con gorra de plato militar, que una y otra vez ordenó a los combatientes civiles alcoyanos de la CNT y la FAI que hicieran distintos movimientos, corriendo, saltando, posando, etc, para que fueran fotografiados, porque derseaba exhibir su poder ante Robert Capa y Gerda Taro, porque en aquella época, la presencia de cualquier fotógrafo era algo muy emocionante tanto para los milicianos como para sus jefes. 

Lo único que pudieron hacer Capa y Taro fue fotografiar lo que estaba ocurriendo, mientras el oficial maduro daba instrucciones a los milicianos. 

Además, el famoso miliciano que aparece en esta otra foto, detrás del miliciano más próximo a cámara, está cayendo hacia atrás con la zona inferior de su fusil Máuser (que aparece borrosa por trepidación, junto con su correa de cuero, fruto del movimiento) hacia arriba, de modo completamente antinatural, simulando caer hacia atrás, siguiendo órdenes del oficial maduro, que a buen seguro está muy cerca (fuera de imagen). 

Esta es claramente otra foto de Muerte de un Miliciano, hecha en un momento distinto, y en la que a diferencia de la más famosa en la que aparece únicamente el mismo combatiente civil con camisa blanca cayendo hacia atrás delante de Capa, aparecen dos milicianos (el más famoso y otro en primer plano vestido con mono azul y con su fusil Máuser entre las manos) con su cadera derecha orientada hacia el fotógrafo, en un tramo de terreno muy cercano al punto en el que se hace la foto Muerte de un Miliciano más famosa, tal y como indica el paisaje muy similar que se ve al fondo, en el que son visibles las mismas montañas en la zona inferior derecha de la imagen, así como parte de la misma delgada franja de terreno alargada y tonalidad clara que aparece en la más famosa foto Muerte de un Miliciano. 

No sabemos si esta otra foto con dos milicianos (y un tercero fuera del encuadre, pero cuiya punta de su fusil Máuser sobresale del borde superior izquierdo de la fotografía) fue captada antes o después de la más famosa imagen Muerte de un Miliciano, pero fue hecha por Robert Capa desde un ángulo mucho más bajo.  

Si todas las evidencias explicadas previamente no fueran suficientes para demostrar que ni Robert Capa ni Gerda Taro dieron ni una sola orden o instrucción a los milicianos el día que se hizo la foto Muerte de un Miliciano y que todo fue ordenado y escenificado por el oficial maduro con gorra de plato militar, hay otra fotografía tomada dicha jornada por Robert Capa en Espejo (Córdoba) que lo confirma todavía más y de modo definitivo :  

                                                              

      Fotografía de la serie Muerte de un Miliciano. Espejo (Córdoba). Primera semana de septiembre de 1936. Photo : Robert Capa / © ICP New York. 

¿ Puede alguien creer de verdad que Robert Capa y Gerda Taro escenificaron esta fotografía de un modo tan ingenuo, poniendo un fusil Máuser apoyando su culata en una gran piedra y el tercio delantero del arma sobre el cuello del miliciano que simula estar muerto, para preservar el equilibrio del fusil en una posición tan sumamante anti natural con su zona inferior orientada hacia arriba ?  

¡ Por favor ! 

Robert Capa y Gerda Taro eran dos refugiados del nazismo que habían experimentado muchas dificultades de todo tipo durante su estancia en París entre 1933 y la primera mitad de 1936, y ambos tenían ya una notable cultura visual viendo imágenes fotográficas. 

Capa había sido asistente de laboratorio en la agencia Dephot de Berlín entre 1931 y 1933 (revelando carretes de 35 mm de grandes fotógrafos como Harald Lechenperg, Walter Bosshard, Otto Umbert, Felix H. Mann, Kurt Hutton, etc) y tenía muy buena amistad con Simon Gutmann, director de Dephot y en esos momentos el mejor editor gráfico del mundo. 

Por su parte, Gerda Taro tenía una gran cultura artística y experiencia en visualización de imágenes, porque había sido asistente y a veces editora de fotografía de maria Eisner (directora de la agencia Alliance Photo en París) desde Octubre de 1935 hasta medidados de 1936, y había visto muchas fotografías hechas por Denise Bellon, Pierre Boucher, Feher, Pierre Verger y René Zuber, que eran los fotoperiodistas de dicha agencia. 

Obviamente, ni Capa ni Taro escenificaron esta fotografía de modo tan poco creíble, porque es evidente para cualquier observador que la fotografía ha sido escenificada. 

Fue el oficial maduro quien orquestó la escena y puso el fusil de este modo, apoyado sobre una gran piedra en la zona de su culata y con el tercio delantero del arma descansando en el cuello del miliciano. 

Hay incluso otra fotografía que confirma ésto todavía más : 

                                                   

                                                                                                      Photo : Robert Capa / © ICP New York

¿ Puede alguien creer que Robert Capa escenificaría de modo tan ingenuo y poco creíble una fotografía como ésta en la que un miliciano anarquista claramente simula estar muerto tumbado boca arriba en el suelo y con su fusil Máuser agarrado con su mano derecha mientras la zona central del arma descansa sobre su cintura y la culata sobre el suelo de modo muy antinatural y en absoluto creíble en esa posición?  

Es evidente que el oficial maduro (que quería controlar todo y ostentar poder ante Robert Capa y Gerda Taro) dió al miliciano visible en la imagen la orden de posar en el suelo de ese modo y le dijo a Capa que lo fotografiara. 

Y así ocurrió con todas las fotografías ese día. 

En un contexto como éste, durante la primera semana de septiembre de 1936, en medio de la Guerra Civil Española, ni Robert Capa ni Gerda Taro hubieran podido plantear ninguna discrepancia al oficial maduro ni convencerle de hacer las cosas de otro modo. 

            

                                                                                                          Photo : Robert Capa / © ICP New York

Así pues, hay muchas evidencias técnicas y fotográficas que indican claramente que la fotografía Muerte de un Miliciano no fue hecha por Gerda Taro con una cámara Reflex Korelle y un negativo de 6 x 6 cm, algunas de las cuales he mencionado anteriormente. 

EL TEMA DE LOS DIFERENTES FORMATOS Y ASPECT RATIOS DE LAS COPIAS EN PAPEL FOTOGRÁFICO DE MUERTE DE UN MILICIANO QUE SE HAN CONSERVADO

Con respecto al tema de los formatos y aspect ratios de las diferentes copias de la foto Muerte de un Miliciano que se han conservado, es un tema complejo, porque hay copias con aspect ratios que se acercan más al formato 24 x 36 mm y otras cuyo aspect ratio es más hacia el gran formato 4 x 5 (10 x 12 cm).  

Para empezar, el negativo original de la fotografía Muerte de un Miliciano se perdió, por lo que no es posible en absoluto afirmar que la imagen fue hecha con certeza o probablemente por Gerda Taro con una cámara de formato medio Reflex Korelle. 

Además, no ha sobrevivido ninguna copia original de época de la fotografía The Falling Soldier. 


- La famosa copia sobre papel fotográfico conservada por el Metropolitan Museum of Art of New York, cuyo tamaño es 24,7 x 34 cm, tiene un aspect ratio casi 2:3, con dimensiones mucho más próximas al formato 24 x 36 mm que al gran formato 4 x 5 (10 x 12 cm) o el formato cuadrado 6 x 6 cm. 

Teniendo presente las dimensiones de esta copia, en mi opinión la más importante existente en el mundo hoy en día (y cuyo brillo refleja con precisión la luz real, muy alta luminosidad con fuerte luz solar y temperatura muy alta de aproximadamente 40º C que había en el lugar cerca de Espejo (Córdoba) donde se hizo la foto durante la primera semana de septiembre de 1936), hay una muy alta probabilidad de que se añadieran 0,7 mm en la zona superior de la imagen y se cortaran 2 cm del lado inferior de la imagen cuando se hizo la copia sobre papel fotográfico utilizando una ampliadora analógica. 

Parece ser que esta copia fue hecha durante los años cuarenta o principios de los cincuenta, y fue propiedad de Alfred Stieglitz. 

                                                          


- La fotografía Muerte de un Miliciano que apareció en la revista francesa Vu el 23 de septiembre de 1936 es mucho, más panorámica, y evidentemente, una parte importante de la zona superior de la imagen fue cortada al editar la fotografía, aunque la zona inferior y media de la imagen es exactamente la misma que la copia de la fotografía Muerte de un Miliciano con casi aspect ratio 3:2 del formato 24 x 36 mm que se conserva en el Metropolitan Museum of Art de Nueva York. 

Además, esta imagen muy panorámica de la revista Vu, muy probablemente hecha a partir del negativo original formato 24 x 36 mm que María Eisner (directora de la agencia Alliance Photo en París, que comercializaba las fotografías hechas por Robert Capa) envió a la sede de la publicación francesa, plasma con fidelidad las muy potentes condiciones de luz existentes en Espejo (Córdoba) en el momento en que se hizo la foto, con 40º C de temperatura y abundante sol. 

                


- La fotografía Muerte de un Miliciano que apareció en la revista Life el 12 de julio de 1937, ha sido claramente muy retocada y ampliada hacia arriba con respecto a su tamaño original con aspect ratio 3:2 de formato 24 x 36 mm para dejarla con un aspect ratio 4:5 que se adaptaba mejor a la maquetación y formato vertical de la revista, tal y como me explicó John G. Morris (considerado el mejor editor gráfico de todos los tiempos junto con Jummy Fox, y que fue editor de fotografía de la revista Life en Londres durante la Segunda Guerra Mundial, Editor de Fotografía de Ladies Home Journal — una de las primeras publicaciones gráficas dedicadas a mujeres —, The Washington Post, The New York Times y National Geographic, además de haber recibido en el Centro Espacial de Houston, Texas, el 21 de julio de 1969 las diapositivas Kodak Ektachrome de 70 mm expuestas por Amstrong y Aldrin con una Hasselblad EL 553 y objetivo Zeiss Biogon 60 mm f/5.6 en la Luna, durante el Proyecto Espacial Apollo XI). durante algunas conversaciones que tuvimos dentro de su casa en París, 

  

John G. Morris almorzando con José Manuel Serrano Esparza en un restaurante de París el 12 de septiembre de 2009. 

en un restaurante de la capital francesa y durante algunos viajes que hicimos juntos en metro en la capital francesa. 

John G. Morris me expresó su total certeza de que la foto Muerte de un Miliciano publicada en Life magazine el 12 de julio de 1937 había sido aumentada de superficie hacia arriba mediante métodos de retoque analógico, especialmente air brushing, generando una nueva copia sobre papel fotográfico, oscureciendo la imagen para aumentar el drama y creando una nueva imagen más cuadrada, con aspect ratio 5:4 similar al gran formato 4 x 5 (10 x 12 cm). 

Me explicó que el aumento de superficie en zonas superiores de copias sobre papel fotográfico hechas a partir de negativos 24 x 36 mm hasta conseguir una nueva imagen con aspect ratio 5:4 ó 4:3 era algo frecuente en Life, porque se adaptaban mejor a la maquetación de la revista y las necesidades de paginación con respecto a textos, etc.  

Y estoy totalmente convencido de que tenía razón, porque la fotografía Muerte de un Miliciano reproducida en Life con un aspect ratio 5:4 inherente al gran formato 4 x 5 (10 x 12 cm) es muy oscura y muestra una luminosidad que no tiene nada que ver con el muy brillante sol de Andalucía y 40º C de temperatura que había en Espejo (Cördoba) en el momento en que Capa hizo la foto durante la primera semana de septiembre de 1936.   

John G. Morris me aseguró que él había visto desde finales de los años treinta hacer muchas veces al Departamento de Arte de Life ese tipo de retoque y aumento de superficie de imagen hacia arriba con respecto al negativo 24 x 36 mm original, oscureciendo la imagen para conferir más drama a la fotografía, creando así placas de impresión que incluían dichos cambios. 

                                                  


Incluso, en la página 45 del soberbio libro " This is War ! Robert Capa at Work ", publicado por ICP/Steidl de Nueva York en 2007, hay una fotografía de una copia en papel fotográfico de un chico de 15 sños con casco hecha por Robert Capa en Hankou (China) a finales de marzo de 1938 con una cámara telemétrica Contax II acoplada a un objetivo Carl Zeiss Jena Sonnar 5 cm f/2, que había sido retocada con airbrush y oscurecida para la portada de la revista Life del 16 de mayo de 1938, para enfatizar el dramatismo de la imagen,  

                                                    


lo cual dió como resultado una fotografía mucho más oscura en dicha portada que el negativo original, 

                                                 


que era mucho más claro (especialmente el fondo más brillante detrás del soldado) y había sido también expuesto bajo un sol radiante. 

Además, esta imagen oscurecida fue recortada y editada con un formato vertical para la portada de la revista Life, eliminando parte de un edificio que aparece a la izquierda de la imagen en el negativo original formato 24 x 36 mm. 

 


- Con respecto a la copia de Muerte de un Miliciano del Moma (Museo de Arte Modermno de Nueva York), tamaño 18,1 x 23,8 cm, aspect ratio 4:3 y que fue donada por Edward Steichen, John G. Morris me dijo que estaba seguro de que pocedía de los archivos de Life y que también había sido sometida a air brushing y extendida su superficie original hacia arriba, ya que la zona superior de esta fotografía (con zonas ennegrecidas que nada tienen que ver con el aspecto muy luminoso que tenía el cielo en Espejo, Córdoba, en el momento en que Capa hizo la foto con temperatura de 40º C y un potente sol) es mucho más oscura que la mitad inferior de la imagen. 

Y creo que tenía razón, porque es imposible que el paisaje fuera tan oscuro en la mitad superior de la imagen el día de la primera semana de septiembre de 1936 en Espejo (Córdoba) en que Robert Capa hizo la foto, porque había un sol abrasador y obviamente el cielo era mucho más claro y luminoso. 

                                

John G. Morris dentro de su famosa biblioteca fotográfica en París. 12 de septiembre de 2009. © José Manuel Serrano Esparza. 

MUERTE DE UN MILICIANO, UNA FOTOGRAFÍA HECHA SIN DUDA POR ROBERT CAPA 

Durante nuestras reuniones en París, John G. Morris me expresó una y otra vez su total certeza de que la foto Muerte de un Miliciano había sido hecha por Robert Capa. 

John G. Morris fue su mejor amigo durante su vida, junto con Henri Cartier-Bresson y David Seymour Chim. 

        

                                                                                        Photo : Robert Capa / © ICP New York. 

                                                 

John G. Morris dentro de su casa en París el 12 de octubre de 2009, sujetando entre sus manos una fotografía hecha por José Manuel Serrano Esparza el 16 de junio de 2009 desde el antiguo molino de aceite denominado Los Molinos del Campo, con el pueblo de Espejo al fondo, y a la derecha del todo de la imagen la zona en la que Robert Capa hizo la famosa foto Muerte de un Miliciano, que había sido descubierta en mayo de 2009. Tres personas distintas se atribuyeron para sí mismas el descubrimiento de Espejo como el lugar donde se hizo la famosa foto, una controversia que prosigue hasta hoy en día, además de que dichas tres personas sitúan la foto en tres puntos distintos de la zona. © José Manuel Serrano Esparza. 

John G. Morris conocía muy bien el estilo muy instintivo de fotografiar de Robert Capa, 

                 

Robert Capa fotografiado por John G. Morris mientras hacía fotos de oficiales alemanes rindiéndose a las tropas americanas cerca de Saint-Malo, Bretaña (Francia), el 10 de agosto de 1944. Photo : John G. Morris / © Contact Press Images. 

puesto que fue su editor gráfico durante muchos años y le vió hacer fotos muchas veces cuando ambos avanzaron juntos cientos de kilómetros con las tropas de Estados Unidos desde Normandía a París entre Julio y Agosto de 1944. 

Por si todo lo anteriormente explicado no fuera suficiente, hay todavía más pruebas que desmuestran que la fotografía Muerte de un Miliciano fue hecha indudablemente por Robert Capa : 

Durante sus 22 años como fotógrafo profesional, un rasgo significativo del estilo fotográfico de Robert Capa fue la creación muy rápida de composiciones en las que a menudo toda o gran parte de la información de la imagen está a la izquierda o a la derecha, una peculiaridad que no aparece en las fotografías de Gerda Taro : 

                                                                                  

Ciudadano francés saliendo de una cabina de votación en Saint-Denis (Francia). 3 de mayo de 1936. Photo : Robert Capa / © ICP New York. 

                                                              


Miliciano manejando una ametralladora Hotchkiss calibre 7 x 57 mm cerca de Huesca, Frente de Aragón. Agosto de 1936. Photo : Robert Capa / © ICP New York. 

           


El general republicano Enrique Líster y el escritor francés André Malraux en el Frente de Cataluña. Principios de enero de 1939. Photo : Robert Capa / © ICP New York. 

                                        


Miembro de la Resistencia Francesa armado con un subfusil durante la lucha contra las tropas alemanas. París, 25 de agosto de 1944. Photo : Robert Capa / © ICP New York.                                                                 


Soldado norteamericano caminando cerca de Troina (Sicilia). 4 de agosto de 1943. Photo : Robert Capa / © ICP New York. 

                                                                       


Campesino siciliano explicando a un oficial americano la dirección en la que han huido las tropas alemanas. 4 de agosto de 1943. Photo : Robert Capa / © ICP New York. 

Incluso, si la muy remota posibilidad de que se pudiera demostrar que la foto Muerte de un Miliciano se hizo con una cámara Reflex Korelle, las cosas no cambiarían nada con respecto a la autoría de dicha imagen, que fue hecha sin duda por Robert Capa, y no por Gerda Taro. 

De hecho, cuando además de su Contax II formato 24 x 36 mm, Robert Capa utilizó una cámara Rolleiflex Automat Model 3 de formato medio 6 x 6 cm (fabricada entre 1939 y 1949), también hizo fotos con composiciones en las que la información principal de la imagen estaba a la izquierda :  

                                                               


Un decepcionado antiguo miembro adolescente y soldado de las Juventudes Hitlerianas, superviviente de la Segunda Guerra Mundial, fotografiado por Robert Capa con su Rolleiflex Automat Model 3 con objetivo Carl Zeiss Jena Tessar 75 mm f/3.5 (fabricada entre 1939 y 1949) mientras camina junto a una pared en la que se puede leer en alemán : " An die Gewe (bre) ? Ohne Uns !, que significa " ¿ Rearme ? ¡ No con nosotros !, refiriéndose al debate sobre la militarización de la República Federal Alemana a principios de los años cincuenta. Essen, República Federal Alemana. 1951. Photo : Robert Capa / ICP New York.  


GERDA TARO TRABAJÓ EN INFERIORIDAD DE CONDICIONES CON RESPECTO A ROBERT CAPA ENTRE AGOSTO DE 1936 Y FEBRERO DE 1937, PESE A LO CUAL ALCANZÓ UN GRAN NIVEL 

Es muy importante subrayar que Gerda Taro alcanzó grandes cotas como fotógrafa con su cámara Reflex Korelle de formato medio 6 x 6 cm durante sus siete primeros meses en España, a pesar de tener que trabajar en condiciones mucho más duras y difíciles que Robert Capa para hacer las fotos, por muchas razones :  

- La Leica de Robert Capa podía hacer 36 fotos, mientras que la Reflex Korelle de Gerda Taro sólo podía exponer 12 negativos de formato medio 6 x 6 cm en un rollo de película 120. 

- La Reflex Korelle de Gerda Taro era mucho más grande y pesada (147 x 101 x 80 mm y 806 g) que la Leica II (Model D) de Robert Capa (133 x 67 x 33 mm y 406 g). 

- La Reflex Korelle de Gerda Taro era una cámara mucho más difícil de manejar que la Leica II (Model D) de Robert Capa, porque su muy especial diseño de formas, con una estructura central muy grande y cuadrada junto con zonas laterales mucho más delgadas y redondeadas, la hacían muy poco ergonómica e incómoda de usar, y además, la zona delantera de la cámara con la mencionada gran estructura central cuadrada y el objetivo, tenía bastante más peso que el resto de la cámara, lo cual hacía todavía más difícil empuñarla con facilidad. 

    

                                                                                                                © José Manuel Serrano Esparza 

- La Reflex Korelle tenía otro inconveniente importante : el botón disparador de su obturador estaba situado en la gran estructura cuadrada frontal de la cámara, en su lado derecho. Ésto mermaba mucho la estabilidad de la cámara al disparar a pulso, porque el fotógrafo tenía que envolver la zona superior derecha más delgada del cuerpo de cámara con la palma de su mano derecha mientras al mismo tiempo extendía el dedo índice para presionar el botón disparador. 

- La Leica II (Model D) era una cámara telemétrica que carecía de espejo basculante, por lo que podía disparar a pulso sin trepidación a velocidades mucho más bajas que la Reflex Korelle, que era una cámara slr de formato medio con un gran espejo basculante, por lo que la mayoría de veces necesitaba disparar a 1/100 s ó incluso 1/200 s para garantizar fotos nítidas.  

- La Reflex Korelle era una cámara de manejo y operatividad mucho más lentos que la Leica II (Model D) utilizada por Capa, como consecuencia de sus mayores dimensiones y peso, su mala ergonomía y un shutter lag (tiempo que transcurre entre la liberación del obturador y la exposición de película propiamente dicha) mucho más lento que la Leica II (Model D), cuyo shutter lag era de aproximadamente 23 milisegundos, mientras que el obturador de la Reflex Korelle sólo dispara una vez que el espejo llega completamente a la zona alta de su caja.  

                   

                                                                                                               © José Manuel Serrano Esparza 

- En la Reflex Korelle, la perilla metálica de la palanca de la manivela para armar el obturador y hacer avanzar el rollo de película de 120 dentro de la cámara se hacía operativa cuando el fotógrafo/a la agarraba con sus dedos índice y pulgar, levantándola y poniéndola en posición vertical, después de lo cual había que hacer dos giros completos de 360º, uno en el sentido de las agujas del reloj (amartillando el obturador) y a continuación un segundo giro contrario a las agujas del reloj (haciendo avanzar la película, lo cual ralentizaba mucho la tasa de disparos en comparación con una Leica con formato 24 x 36 mm con montura de rosca.  

Además, este mecanismo muy lento provocaba el riesgo de echar a perder el rollo de película de 120 si los dos mencionados giros no se hacían cuidadosamente, y tenía además el inconveniente de que tanto para el armado del obturador como para el avance de película, dependía de un delgado y muy frágil cable metálico que va por debajo del panel superior de la cámara y se rompía a menudo. 

- En septiembre de 1936, Robert Capa llevaba cuatro años como fotógrafo profesional, mientras que Gerda Taro empezó a hacer fotos el 5 de agosto de 1936 en Barcelona. 

Pese a ello, Gerda Taro luchó con uñas y dientes, hizo muy buenas fotos con su Reflex Korelle y mostró un enorme talento y pasión por la fotografía. 

Ésto es algo muy admirable, porque tuvo que hacer sus fotografías en condiciones mucho más duras y difíciles que Robert Capa, como consecuencia de que el equipo fotográfico que llevaba en 1936 era muchísimo menos adecuado para el fotoperiodismo ágil y dinámico que la Leica de Robert Capa. 

Ese fue el motivo por el que desde el momento en que Gerda Taro cambió de Reflex Korelle a Leica III y película de blanco y negro formato 24 x 36 mm Eastman Kodak Nitrate Panchromatic en febrero de 1936, cuando empezó una muy dura curva de aprendizaje haciendo fotos de la Ciudad Universitaria y Parque del Oeste (obteniendo 37 imágenes, de las cuales 17 estaban subexpuestas, ya que usó enfoque zonal en condiciones de baja luminosidad de invierno, que hacían diafragmar a f/8 o f/11 a velocidad de obturación adecuada para evitar excesiva borrosidad por trepidación más difícil que bajo potente luz solar), de las Ruinas del Bombardeo de Madrid por la Aviación Franquista (42 fotografías, de las cuales seis están subexpuestas) y de la Batalla del Jarama a principios de marzo de 1937 (73 fotografías, de las cuales 34 fueron subexpuestas), fue finalmente una liberación para ella con respecto a la mucho más lenta y difícil de usar Reflex Korelle de formato medio 6 x 6 cm, por lo que trabajó ya en igualdad de condiciones con Robert Capa, convirtiéndose en una extraordinaria fotoperiodista, tal y como demostró con sus excelentes reportajes en Valsequillo, La Granjuela y Brunete entre Junio y Julio de 1937 :  

http://elrectanguloenlamano.blogspot.com/2011/10/valsequillo-cordoba-gerda-taro_20.html

http://elrectanguloenlamano.blogspot.com/2011/10/la-granjuela-cordoba-gerda-taro-june.html

http://elrectanguloenlamano.blogspot.com/2011/10/gerda-taro-en-la-batalla-de-brunete-y.html

Por tanto, no es de extrañar que Gerda Taro decidiera separarse de Robert Capa y le rechazara cuando le pidó matrimonio, siguiendo su propia carrera fotográfica hasta su muerte el 26 de julio de 1937, después de ser atropellada por un tanque republicano T-26B el día antes al norte de Villanueva de la Cañada, durante el último día de la Batalla de Brunete. 

Todo apunta a que de no ser por el trágico accidente que temrinó con su vida, Gerda Taro se habría convertido en una fotoperiodista de talla mundial. 

Con respecto a las acusaciones que Robert Capa y Gerda Taro han recibido diciéndose que fueron fotógrafos sin ética y creadores de escenificaciones, como consecuencia de su presunta escenificación de la fotoghrafía Muerte de un Miliciano, es algo que carece de fundamento y que no es cierto. 

Tanto Robert Capa como Gerda Taro fueron extraordinarios fotógrafos profesionales, que mostraron su valía, talento y buen hacer en muchos sitios distintos.

No deberían ser evaluados sólo por una foto, porque Robert Capa hizo aproximadamente 80.000 fotos (muchas de ellas impresionantes, no sólo Muerte de un Miliciano) en 5 guerras durante 22 años, mientras que Gerda Taro hizo muchos cientos de fotos durante nueve meses, bastantes de ellas también extraordinarias, entre el 5 de agosto de 1936 y el 25 de julio de 1937 en la Guerra Civil Española. 

Pero hay más. 

ROBERT CAPA Y GERDA TARO NO ESCENIFICARON NI UNA SOLA FOTO EN ESPEJO (CÓRDOBA) EL DÍA QUE SE HIZO LA FOTO MUERTE DE UN MILICIANO. LAS ÓRDENES E INSTRUCCIONES A LOS MILICIANOS EN TODAS Y CADA UNA DE LAS FOTOS FUERON DADAS POR UN OFICIAL MADURO CON GORRA DE PLATO MILITAR QUE APARECE EN ALGUNAS DE LAS IMÁGENES 

Hay pruebas concluyentes de que ni Capa ni Gerda Taro escenificaron absolutamente nada con la foto Muerte de un Miliciano y las demás fotos que ambos hicieron ese día de milicianos anarquistas de la CNT y la FAI de Alcoy (Alicante) bajo un sol abrasador durante la primera semana de septiembre de 1936. 

Mirando con atención las fotos hechas ese día por Robert Capa y Gerda Taro, es evidente que las órdenes a los milicianos fueron dadas por un oficial maduro de más de 40 años de edad, que aparece en algunas de las fotograffías con ropa blanca, gorra de plato militar, fusil Mauser y dando instrucciones a los milicianos. 

         

                                          Photo : Robert Capa / © ICP New York 

Foto hecha por Robert Capa en la que aparece el oficial maduro con gorra de plato militar a la derecha de la imagen, apuntando un fusil Máuser calibre 7 x 57 mm, mientras cuatro milicianos anarquista de Alcoy (Alicante) a su izquierda hacen lo mismo. 

Capa hizo la foto usando enfoque por zonas, con el objetivo Elmar 50 mm f/3.5 de su Leica II (Model D) preconfigurado con la escela de disttancias puesta en 4 metros y f/8, para conseguir zona de nitidez entre 2,80 m y 7 m. Ese es el motivo por el que los dos milicianos más próximos a cámara tienen buena nitidez y los dos más distantes aparecen ligeramente desenfocados. 

Aunque los cortijos visibles al fondo a la izquierda de la imagen y las montañas lejanas están fuera de la zona de nitidez del objetivo Elmar 50 mm f/3.5 con la esccala de distancia en 4 metros y f/8, se pueden discernir sus contornos gracias a la excelente acutancia de la película de blanco y negro Eastman Kodak Nitrate Panchromatic formato 24 x 36 mm con la que Capa hizo esta foto y todas las demás de la serie Muerte de un Miliciano. 

Robert Capa medía la luz por estimación, usando la regla Sunny f/16, por lo que si este día de la primera semana de septiembre de 1936 utilizó la anteriormente mencionada película de blanco y negro de sensibilidad Weston 32 (equivalente a ISO 40), puedo aprovechar el muy brillante sol que había en Espejo (Córdoba) en esos momentos, utilizando f/8 con una velocidad de obturación de 1/200 s (la Leica II Model D no tiene marca para 1/250 s), obteniendo nitidez entre 2,80 m y 7 m, o bien f/11 y una velocidad de obturación de 1/100 s (la Leica II Model D no tiene marca para 1/125 s), consiguiendo profundidad de campo entre 2,7 m y 10 m. 

Robert Capa y Gerda Taro (que también medía por estimación) no dieron ninguna orden a los milicianos para que posaran o corrieran de ningún modo específico aquel día de la primera semana de septiembre de 1936 en Espejo (Córdoba). 

Robert Capa no hablaba español. Sólo hablaba húngaro y alemán, por lo que no pudo dar ninguna orden a los milicianos, que hablaban español. 

Por su parte, Gerda Taro hablaba alemán, francés, inglés y algo de español que había aprendido en la Escuela Superior de Comercio de Stuttgart, pero ella tampoco dió ninguna orden o instrucción a los milicianos en ningún momento. 

Los milicianos alcoyanos de la CNT y de la FAI eran hombres muy independientes, que no obedecían las órdenes de los oficiales del Ejército Republicano, ni de los jefes comunistas ni de nadie que no perteneciera a sus filas o tuviera poder sobre ellos por algún motivo


                                  Photo : Gerda Taro / © ICP New York 

Fotografía hecha por Gerda Taro con su Reflex Korelle a cinco milicianos (uno de los cuales es el que aparece en la famosa foto) y el oficial maduro a la derecha del todo de la imagen mientras corren cuesta arriba un tramo de terreno. 

Este oficial maduro que sube la cuesta caminando, tiene claramente mucho poder sobre los milicianos y está dándoles órdenes, porque los jóvenes combatientes civiles están corriendo hacia lo alto de la loma siguiendo sus instrucciones. 

          


Reencuadre selectivo de la imagen, que incluye la mitad inferior de la anterior fotografía de Gerda Taro, mostrando con mayor detalle a los cinco milicianos visibles en ella (uno de los cuales es el de la famosa foto) y al oficial maduro con gorra de plato militar a la derecha de la imagen, que está claramente dando órdenes a los milicianos, indicándoles los movimientos que tienen que hacer para ser fotografiados. 

Es muy evidente que fue este oficial maduro la persona que dió las órdenes e instrucciones a los milicianos ese día y como tenían que correr, saltar, posar, simular estar apuntando sus fusiles, etc. 

Lo único que Robert Capa y Gerda Taro pudieron hacer fue fotografiar lo que ocurría después de cada orden dada a los milicianos por este veterano oficial con gorra de plato militar. 

LA FOTOGRAFÍA DE UN SEGUNDO MILICIANO PRESUNTAMENTE HERIDO EN EL SUELO TRAS RECIBIR UN DISPARO,Y AL QUE EL OFICIAL MADURO LE ORDENÓ ECHARSE ASÍ SOBRE EL TERRENO, TAMBIÉN FUE HECHA POR ROBERT CAPA CON UNA LEICA II (MODEL D) CON OBJETIVO LEITZ ELMAR 50 MM F/3.5 

Poco después de hacer la famosa foto Muerte de un Miliciano, cuyo protagonista viste camisa blanca, 

                                                             

                                                                                                        Photo : Robert Capa / © ICP New York

Robert Capa hizo otra fotografía a un segundo miliciano que aparece presuntamente herido de un balazo en el suelo, con ambas piernas abiertas, el cuerpo inclinado hacia atrás, y agarrando con su mano derecha un fusil Máuser que ha caído hacia atrás y cuya punta está tocando el suelo.

Este miliciano está con una posición muy extraña y forzada, con su brazo derecho doblado, el codo visible y la mano muy hacia atrás, asiendo a duras penas el fusil. 

Es una foto que evidentemente ha sido también sometida a air brushing, y cuya zona superior se ha ampliado hacia arriba y se ha oscurecido con respecto al formato del negativo original 24 x 36 mm con el que Robert Capa captó esta imagen con su Leica II (ModelD) acoplada a un objetivo Leitz Elmar 50 mm f/3.5, para dejarla con un aspect ratio 5 :4. 

La fotografía muestra claramente la estética de imagen de dicho objetivo, con una gran nitidez y nivel de detalle, porque este segundo miliciano está quieto en el suelo, por lo que no hay ninguna borrosidad por trepidación como ocurre en la foto Muerte de un Miliciano, cuyo protagonista está en movimiento, cayendo hacia atrás. 

Es decir, en esta segunda fotografía en la que aparece un segundo miliciano caído en el suelo, aparentemente como consecuencia de una bala enemiga, no es que Robert Capa haya tenido tiempo de poner la cámara con la adecuada combinación de velocidad de obturación y diafragma, como indican erróneamente algunas fuentes, sino que antes de captar esta imagen (y la mayoría de las que se hicieron ese día), el fotógrafo tenía ya la escala de distancias de su objetivo situada en 4 metros y seleccionado diafragma f/8, de modo que obtenía una zona de nitidez entre 1,80 m y 7 m, que es la configuración con la que había hecho poco antes la famosa foto Muerte de un Miliciano. 

Ese es el motivo por el que prácticamente toda la superficie del fotograma de esta segunda imagen con otro miliciano tiene tanta nitidez y nivel de detalle, visible no sólo en el cuerpo, ropa y fusil caído hacia atrás y que toca el suelo, sino también en los tallos de trigo, que aparecen con mucha más definición que en la fotografía Muerte de un Miliciano, porque es una foto en la que no hay movimiento. 

Por otra parte, esta foto fue hecha en un punto sobre el suelo muy cercano al punto donde Robert Capa hizo la foto Muerte de un Miliciano pocos segundos o minutos antes, ambas bajo órdenes e instrucciones del oficial maduro, pero ahora con un ángulo de toma más bajo y captando aproximadamente el doble de terreno con tallos de trigo, tal y como puede constatarse comparando las dos imágenes : 

                                                                                           

                                                                                                                  © Robert Capa / © ICP New York

                                                                                            

                                                                                                 © Robert Capa / © ICP New York

Robert Capa no utilizó ningún trípode para hacer estas dos fotos. Su estilo de fotografiar, muy ágil y dinámico, moviéndose a gran velocidad y buscando constantemente diferentes ángulos de toma, habría hecho cargar con un trípode algo muy incómodo y que habría reducido enormemente su libertad de movimientos y su capacidad para captar imágenes. 


                                                                                                            Photo : Robert Capa / © ICP New York

Además, si Robert Capa hubiera utilizado un trípode para hacer la foto Muerte de un Miliciano, el tramo de terreno con trigo alrededor del miliciano (cuyo cuerpo aparece algo borroso por trepidación, especialmente su pie derecho, cabeza, brazo derecho y fusil Máuser, como consecuencia de la velocidad de obturación relativamente baja de 1/100 s) aparecería nítido, pero no es así, aparece también algo borroso por trepidación, porque Capa hizo esta foto a pulso, con un tiro muy rápido e instintivo, con algo de movimiento también en su cámara, justo en el momento en que el miliciano con la camisa blanca empieza a caer hacia atrás. 

Ambas fotos fueron hechas por él disparando a pulso su Leica II (Model D) formato 24 x 36 mm con objetivo Leitz Elmar 50 mm f/3.5, 



tomando como referencia para el encuadre en la parte izquierda dos grandes piedras que hay en el suelo (adyacentes a un grueso tallo corto de trigo caído y tumbado sobre el suelo, casi paralelo al borde inferior de ambas fotografías, y junto al cual hay otro tallo de trigo, mucho más largo y delgado, vertical con respecto al suelo y ligeramente inclinado hacia la derecha), dejando algo de aire a la izquierda.

Ese es el motivo por el que en ambas imágenes hay prácticamente la misma distancia desde el borde inferior izquierdo de cada fotografía hasta el tallo grueso corto de trigo caído y tumbado sobre el suelo :                                                                                                                          

Foto Muerte de un Miliciano en la que aparecen cerca de la esquina inferior izquierda de la imagen las dos mencionadas piedras grandes (notablemente borrosas por trepidación) junto al tallo grueso corto de trigo caído y tumbado sobre el suelo, casi paralelo al borde inferior de la fotografía, estando a su lado otro tallo de trigo, mucho más largo y delgado, vertical con respecto al suelo y ligeramente inclinado hacia la derecha, aunque ambos aparecen mucho menos nítidos que en la segunda foto, como consecuencia de la borrosidad por trepidación que afecta a gran parte de la imagen, como consecuencia de la velocidad de obturación relativamente baja de 1/100 s utilizada mientras el miliciano de la camisa blanca está en movimiento, cayendo hacia atrás. 

                                                                

Foto del segundo miliciano, de camisa más oscura, que aparece presuntamente herido de un balazo en el suelo, con ambas piernas abiertas, el cuerpo inclinado hacia atrás, y agarrando con su mano derecha un fusil Máuser que ha caído hacia atrás y cuya punta está tocando el suelo. Fruto de que este hombre está totalmente quieto sobre el suelo, las dos piedras grandes, el grueso tallo corto de trigo caído y tumbado sobre el suelo y el otro tallo de trigo, mucho más largo y delgado, vertical con respecto al suelo y ligeramente inclinado hacia la derecha, aparecen mucho más nítidos, porque no hay movimiento. 

Ambas fotos han sido hechas prácticamente en el mismo punto de terreno, una casualidad increíble y por momentos inverosímil.

Se trata evidentemente de una escenificación, realizada por el oficial maduro (fuera de imagen, pero que está muy cerca), que ordena a ambos milicianos, con intervalo de pocos minutos, posar junto a las dos grandes piedras, dando instrucciones al primero (el más famoso miliciano, con camisa blanca) para que pose de pie y levante su fusil Máuser con su brazo derecho, y poco después al segundo (con ropa algo más oscura) para que se eche sobre el suelo simulando estar malherido por bala enemiga y en postura muy forzada, con el brazo derecho doblado, y el arma cayendo hacia atrás y tocando el suelo con su punta. 

Así pues, ni Robert Capa ni Gerda Taro escenificaron ni una sola foto ese día, ni con  este miliciano presuntamente herido en el suelo, ni con el protagonista de la famosa foto Muerte de un Miliciano, ni con ninguna de las demás fotos en las que aparecen otros milicianos. 

Las órdenes a instrucciones a los milicianos fueron dadas en todas y cada una de las fotos por un oficial maduro con gorra de plato militar, que aparece en varias de las imágenes. 

Así pues, no hay ninguna duda de que fue este oficial maduro, y no Robert Capa ni Gerda Taro, quien dió órdenes a los milicianos ese día, indicándoles como tenían que correr, saltar, posar con sus fusiles en alto, fingir que apuntaban sus fusiles contra un enemigo inexistente, hacerse los muertos echados sobre el suelo, etc. 

Robert Capa y Gerda Taro no pudieron hacer otra cosa más que fotografiar lo que ocurría después de cada instrucción impartida por este oficial maduro a los milicianos. 

UNA NUEVA FOTO DECISIVA QUE ACLARA LAS COSAS TODAVÍA MÁS 

Hay otra evidencia todavía más contundente que confirma que Robert Capa y Gerda Taro no dieron ninguna orden ni instrucción alguna a los milicianos ese día, y que no tenían ningún poder sobre ellos : 

El 16 de diciembre de 2013 pude encontrar esta fotografía en una de las páginas del libro de 1937 " The Spanish People´s Fight for Liberty ", compilado por A. Ramos Oliveira, publicado por el Departamento de Prensa de la Embajada Española en Londres e impreso por Waterloo & Sons Ltd : 

                                                          


Fotografía que aparece en una de las páginas del mencionado libro de 1937, sin que se indique su autor o el lugar donde fue hecha. 

Pero su autor fue Robert Capa, el día en Espejo (Córdoba) durante la primera semana de septiembre de 1936 cuando se hizo la foto Muerte de un Miliciano, junto con muchas otras fotografías de milicianos saltando, posando, simulando estar apuntando sus fusiles, etc.                                                               


El oficial maduro, visible a la derecha de la imagen, dando órdenes a tres milicianos que suben corriendo un tramo de terreno (uno de ellos, el que está a la izquierda del todo de la imagen, es el hombre con camisa blanca que aparece en la fotografía Muerte de un Miliciano). 

Es una imagen que fue hecha por Robert Capa con su Leica II (Model D) y objetivo Leitz Elmar 50 mm f/3.5, utilizando enfoque por zonas, con la escala de distancias del barrilete del objetivo puesta a 4 metros y seleccionando f/8, para conseguir profundidad de campo entre 2,80 m y 7 m. 

Ese es el motivo por el que la nitidez de esta imagen es tan buena, e incluso un significativo porcentaje del trigo visible en la imagen aparece con gran definición y nivel de detalle. 

En este sentido, la simbiosis entre el excelente poder de resolución del objetivo Leitz Elmar 50 mm f/3.5 diseñado por Max Berek (Jefe de Diseño Óptico de Ernst Leitz Wetzlar) la estabilidad disparando a pulso de la Leica II (Model D) telemétrica creada por Oskar Barnack (Director de Mecánica Miniaturizada de Ernst Leitz Wetzlar) y el revelador Agfa Rodinal (que optimiza la nitidez en contornos) fue muy eficaz. 

    


Reencuadre selectivo de la anterior fotografía, incluyendo a los tres milicianos que aparecen en la imagen. El que está a la izquierda del todo es el protagonista de la foto Muerte de un Miliciano. 

                                                           


Reencuadre selectivo de la anterior fotografía, incluyendo sólo al famoso miliciano de la camisa blanca, visible a la izquierda del todo de la imagen. 

En 1936, la presencia de un fotógrafo/a era todo un acontecimiento, y todos los milicianos estaban deseosos de ser fotografiados, 

                                                                         

El oficial maduro rodeado por 11 milicianos (la mayoría de los cuales levantan sus fusiles Máuser) junto a una tienda de campaña en Espejo (Córdoba). Primera semana de septiembre de 1936. Photo : Robert Capa / © ICP New York. 

por lo que el oficial maduro, 

                


Reencuadre selectivo de la anterior fotografía, en la que puede discernirse perfectamente, en el centro de la imagen, el oficial maduro que dió las órdenes a los milicianos el día en que se hizo la fotografía Muerte de un Miliciano, captada por Robert Capa durante la primera semana de septiembre de 1936. 

que tenía mucho poder sobre los milicianos, no tuvo ningún problema para darles instrucciones en todo momento. 

Además, la presencia de Gerda Taro, una mujer muy atractiva, en un contexto de milicianos que llevaban varias semanas viviendo en tiendas de campaña bajo un sol ardiente, sin duda aumentó la motivación de los combatientes civiles para permitir que Capa y Gerda Taro les fotografiaran haciendo lo que les ordenaba el oficial maduro con gorra de plato militar. 

La identidad de este oficial maduro, que no era militar profesional pero tenía mucho poder sobre los milicianos, fue desvelada por el periódico online Público.es en 2011 : 

Este oficial maduro era Rafael Medina Ramírez " El Berenjeno ", nacido en 1893, Jefe del Consejo de Guerra que se había creado en Espejo (Córdoba) el 22 de julio de 1936, cuatro días después del comienzo de la Guerra Civil Española, y la persona cuya misión era organizar a los diferentes grupos de milicianos en esta parte del frente. 

La identificación fue hecha en 2011 por su nieto Antonio Santos, que pudo discernir su cara en una de las fotografías hechas por Robert Capa en Espejo (Córdoba) aquel día de la primera semana de septiembre de 1936 :  

Rafael Medina Ramírez " El Berenjeno " fotografiado por Robert Capa en una trinchera cerca de Espejo (Córdoba) desde una distancia de aproximadamente 2 metros, usando enfoque por zonas, habiendo puesto probablemente la escala de distancias del objetivo Elmar 50 mm f/3.5 en 2,5 metros, para obtener profundidad de campo entre 1,8 m y 3,9 m. Ese es el motivo por el cual a pesar de la distancia muy próxima desde la que Capa hace la foto, la imagen tiene excelente nitidez en toda su superficie. Photo : Robert Capa / © ICP New York. 

en la que aparece simulando apuntar su fusil Máuser apoyado sobre el borde de una trinchera, además de aportar la información de que Rafael Medina Ramírez fue fusilado en Castro del Río, tres años después, el 26 de noviembre de 1939. 

EL CUERPO DEL FAMOSO MILICIANO ORIENTADO HACIA ESPEJO CONFIRMA TODAVÍA MÁS LA ESCENIFICACIÓN REALIZADA POR RAFAEL MEDINA RAMÍREZ

Ni Robert Capa ni Gerda Taro hubieran escenificado nunca la fotografía Muerte de un Miliciano con el cuerpo del famoso combatiente civil de la camisa blanca orientado hacia Espejo, sino orientado hacia las montañas de fondo, porque evidentemente, ambos hubieran sido plenamente conscientes de que un disparo procedente de líneas republicanas, matando a uno de los suyos, no tendría sentido.  

                                                                                Photo : Robert Capa / © ICP New York 

Pero el combatiente con camisa blanca protagonista de la fotografía Muerte de un Miliciano aparece en la famosa imagen con su cuerpo orientado hacia Espejo, por lo que si ese hombre murió de un disparo, el tiro tuvo que proceder de las líneas republicanas, tal y como demostró el periodista Ernest Alós el 16 de mayo de 2010 cuando mostró en un artículo de El Periódico de Catalunya un croquis que descubrió en el Archivo Militar de Ávila utilizado por el Ejército de Franco durante su ataque a Espejo entre el 22 y el 25 de septiembre de 1936, dirigido por el coronel Sáenz de Buruaga e integrado por dos columnas, una al mando del comandante Sagrado y otra al mando del comandante Baturone. 

Dicha hipótesis de disparo procedente de las líneas republicanas es algo que se antoja poco menos que imposible el día durante la primera semana de 1936 en el que se hizo la fotografía Muerte de un Miliciano, porque en la zona de Espejo no había combates en esos momentos y el frente estaba tranquilo.

Pero también en este sentido, los indicios apuntan claramente a que la fotografía Muerte de un Miliciano (al igual que todas las que hicieron ese día Robert Capa y Gerda Taro) fue escenificada por Rafael Medina Ramírez, que aunque no aparece en la fotografía, estaba muy cerca y ordenó previamente al famoso miliciano posar con su brazo en alto empuñando su fusil Máuser, pero con su cuerpo orientado hacia Espejo, en vez de orientado hacia las montañas, única forma en que habría tenido sentido un disparo enemigo impactando en su cuerpo. 

Parece evidente que Rafael Medina Ramírez, además de haber dado las órdenes ese día a los milicianos para escenificar todas y cada una de las fotografías que se hicieron, quería también controlarlo todo, y tuvo mucho cuidado de que las fortísimas posiciones defensivas del ejército republicano en Espejo no aparecieran en las fotos, y ésto es lo que ocurrió, lo cual confirma todavía más que la fotografía Muerte de un Miliciano fue escenificada por Rafael Medina Ramírez, que dió instrucciones al miliciano con camisa blanca para que posara con su fusil y simulara caer hacia atrás, por lo que Robert Capa simplemente fotografió lo que vió, orquestado por Rafael Medina Ramírez.

Ni Robert Capa ni Gerda Taro pudieron plantear en ningún momento hacer las cosas de otro modo.

Sólo así puede explicarse que ni en una sola de las fotografías que hicieron Robert Capa y Gerda Taro ese día no aparezca ninguna pieza de artillería republicana, ni ametralladoras, ni tampoco ninguno de los muchos oficiales republicanos militares profesionales de Estado Mayor que había en Espejo, incluyendo el famoso comandante Pérez Salas. 

En su libro " La Campaña de Andalucía ", publicado por Editorial San Martín en 1986, el coronel Martínez Bande (uno de los más importantes expertos militares sobre la Guerra Civil Española) explica que tras tomar el pueblo por asalto el 25 de septiembre de 1936 en una batalla muy cruenta (con 108 muertos republicanos y 22 muertos del ejército de Franco), las tropas nacionales capturaronocho piezas de artillería de 75 mm, dos morteros de 81 mm, cinco ametralladoras pesadas Hotchkiss calibre 7 x 57 mm, mil proyectiles calibre 75 mm, un camión blindado, cinco camiones de transporte, etc. 

Si Robert Capa y Gerda Taro hubieran tenido un mínimo de poder ese día para hacer las fotos a su gusto y captar lo que hubieran querido, no hay duda de que hubieran fotografiado los muchos cañones, ametralladoras, camiones, etc, que el ejército republicano tenía defendiendo Espejo, pero Rafael Medina Ramírez no lo permitió, porque el comandante republicano Pérez Sala era la máxima autoridad, un artillero de renombre y gran precisión, y no quería que apareciera en ninguna foto la situación exacta de sus piezas de artillería y ametralladoras.