Texto y Fotos Indicadas : José Manuel Serrano Esparza.
© jmseHace cuatro años y medio, el 17 de octubre de 2021, Rafael Centeno Cobos, un ser humano excepcional, me concedió amablemente una entrevista en la que entre otras muchas cosas de su fascinante vida, me relató como el 5 de septiembre de 1936, con tan sólo cuatro años de edad, tuvo que escapar a pie de Cerro Muriano (Córdoba), lugar donde nació, con sus padres y hermanos, huyendo del bombardeo del pueblo por parte de la aviación franquista, caminando bajo un sol abrasador hasta la Antigua Estación de Tren de Obejo, El Vacar y Pozoblanco (un total de 42 km), donde les montaron en un tren de carbón que les llevó a Algemesí (Valencia), pasando allí el resto de la guerra hasta 1939.
Tres años después, Rafael Centeno Cobos falleció a finales de marzo de 2024, a los 93 años de edad.
Fue un hombre que, al igual que su esposa Herminia López Romero, dejó mucha huella entre todos/as los que le conocieron.
Pero su historia no ha terminado.
Photo : Robert Capa / © ICP New York 5 de septiembre de 1936.
La población civil de Cerro Muriano (Córdoba) está huyendo en masa del pueblo, que está siendo bombardeado por los aparatos biplanos Breguet XIX y Nieuport 52 de la aviación franquista, que han despegado del aeródromo de la Electromecánica, 8 km al oeste de Córdoba capital, cerca de lo que es hoy en día Medina Azahara.
Robert Capa (que trabaja como fotógrafo para la revista Vu) y Gerda Taro (secretaria de Marie-Jeanne Eisner, directora de la agencia francesa Alliance Photo en París, compañera sentimental de Robert Capa, que trabaja para la revista francesa Regards y funciona como su agente comercial, además de hacer también algunas fotos) avanzan en un coche de prensa hacia Cerro Muriano (Córdoba), en sentido contrario al de sus habitantes, que caminan bajo un sol abrasador y se dirigen hacia la Estación de Tren de Obejo (a 5 km del pueblo) y El Vacar (a 14 km de distancia de este punto).
Robert Capa y Gerda Taro están ahora dentro de su coche de prensa aproximadamente 370 m al norte de la Estación de Tren de Obejo.
© jmse
De repente, Capa ve a un matrimonio muy joven de Cerro Muriano que avanza hacia ellos caminando a través de la antigua carretera N-432a Granada-Badajoz (que hace 90 años estaba hecha con tierra compactada) con cuatro de sus hijos.
El fotógrafo húngaro y la fotoperiodista alemana viajan sentados en la zona trasera del coche de prensa, conducido por un chófer.
Robert Capa ordena parar al conductor del coche, porque se da cuenta de que puede hacer una buena foto, pero estos dos padres de familia con cuatro de sus hijos están ya muy cerca del coche, por lo que el fotógrafo húngaro constata que si pierde tiempo bajando del coche, perderá la foto.
Así pues, Capa decide quedarse dentro del coche, saca ambos brazos a través de la ventana izquierda trasera del coche, sujeta su pequeña cámara fotográfica entre las manos y hace un encuadre horizontal en el que incluye al joven matrimonio con sus cuatro hijos, una antigua casa visible en la zona superior izquierda con muchos árboles a su derecha, una madre que avanza detrás de ellos que lleva agarrado con su mano derecha a su hijo mayor mientras lleva sujeto en alto, con su antebrazo izquierdo, en precario equilibrio, a su hijo pequeño, que es todavía un bebé, y más atrás hay un pequeño autobús correo requisado por milicianos de la CNT y la FAI en Alcoy (Alicante), un hombre que está cruzando la carretera, y al fondo a la derecha de la imagen, una antigua venta situada aproximadamente 70 metros al norte de la Estación de Tren de Obejo.

Robert Capa lleva una cámara telemétrica Leica II (Model D) formato 24 x 36 mm, diseñada por Oskar Barnack (Director de Mecánica Miniaturizada de Ernst Leitz Wetzlar)
y acoplada a un objetivo Leitz Summar 50 mm f/3.5 de 4 elementos en 3 grupos, creado por Max Berek (Jefe de Diseño Óptico de Ernst Leitz Wetzlar).
Lleva el objetivo de su cámara configurado con la escala de distancia de enfoque a 3 metros y diafragma f/8, con lo que consigue zona de nitidez entre 2,34 y 4,20 m, de tal manera que no tiene que girar el barrilete del objetivo para enfocar, sino simplemente levantar la cámara, apuntar y disparar.
El fotoperiodista húngaro, que siempre tuvo una gran empatía con las personas a las que fotografiaba, percibe claramente el sufrimiento y esfuerzo físico que están haciendo todas estas personas a las que está encuadrando en estos momentos.
Su corazón late a gran velocidad. Sabe que está captando un instante definitorio, de enorme importancia histórica, que refleja claramente los momentos que se están viviendo en una España asolada por una Guerra Civil que durará tres años.
Es ahora cuando Robert Capa aprieta el botón liberador del extraordinario obturador mecánico plano-focal de recorrido horizontal y cortinillas de seda de su cámara, que genera un sonido casi imperceptible mientras la imagen es expuesta en el negativo de película de blanco y negro Eastman Kodak Panchromatic Nitrate de 35 mm.
Robert Capa acaba de captar con su cámara Leica, de izquierda a derecha a :
- Rafael Centeno Cobos (nacido el 14 de abril de 1932 y que tiene 4 años y cinco meses en la foto).
- Francisco Centeno Cobos (nacido en 1927 y que tiene 4 años y cinco meses en la foto).
- Ana Centeno Cobos (nacida en 1925 y que tiene 11 años en la foto).
- Antonio Centeno Cobos (nacido el 25 de febrero de 1934 y que tiene 2 años y siete meses en la foto).
- María Cobos Escribano (madre de todos los niños más próximos a cámara que aparecen en imagen).
- Francisco Centeno Lucena ( esposo de María Cobos Escribano y padre de todos los niños más próximos a cámara que aparecen en imagen).
En la esquina inferior derecha de la imagen aparece desenfocado el guardabarros delantero izquierdo del coche, que está algo más cerca de la distancia mínima de enfoque de la cámara, que es un metro, porque Robert Capa ha estirado sus brazos y manos hacia adelante tras sacar su cuerpo por la ventana izquierda del vehículo. Por otra parte, el joven matrimonio y sus cuatro hijos más próximos a cámara aparecen ligeramente desenfocados, porque están aproximadamente a una distancia de siete metros de Robert Capa cuando este hace la foto, de tal manera que se excede el límite máximo de 4,20 m de zona de nitidez para la que Capa ha configurado su cámara y objetivo,
aunque la excelente acutancia de la película de blanco y negro Eastman Kodak Panchromatic Nitrate formato 24 x 36 mm ( de sensibilidad Weston 32, equivalente a iso 40 ) utilizada por Robert Capa, en sinergia con el revelador Agfa Rodinal, hace que los contornos de las personas visibles en imagen aparezcan con más que suficiente nitidez para poder discernir sus principales rasgos faciales, lo cual ha hecho posible el análisis comparativo de las personas más próximas a cámara que aparecen en la fotografía realizada por Robert Capa con fotografías de dichas personas hechas después de la guerra entre los años cincuenta y setenta, que veremos más tarde.
Reencuadre selectivo de la fotografía hecha por Robert Capa, mostrando a Rafael Centeno Cobos, Francisco Centeno Cobos, Ana Centeno Cobos, Antonio Centeno Cobos, María Cobos Escribano y Rafael Centeno Cobos.
Francisco Centeno Lucena y María Cobos Escribano (padres de Rafael Centeno Cobos) posando en una fotografía familiar realizada a principios de los años ochenta junto a su casa en Cerro Muriano (Córdoba), cerca del Bar de Jesule y la Plaza de Andalucía.
Reencuadre selectivo de la zona de la derecha de la fotografía hecha por Robert Capa el 5 de septiembre de 1936, mostrando a Francisco Centeno Lucena fotografiado por Robert Capa.
Reencuadre selectivo de una fotografía familiar de principios de los años ochenta, en la que aparece Francisco Centeno Lucena posando delante de su casa en Cerro Muriano, algo más arriba del Bar de Jesule, aproximadamente 45 años después de ser fotografiado por Robert Capa.
Reencuadre selectivo de la zona de la derecha de la fotografía hecha por Robert Capa el 5 de septiembre de 1936, mostrando a Francisco Centeno Lucena.
Francisco Centeno Lucena (padre de Rafael Centeno Cobos) en una fotografía familiar, caminando en las proximidades de Cerro Muriano con un carro tirado por una mula y sujetando en su mano izquierda una botella de aceite de oliva virgen de almazara cosecha limitada a mediados de los años ochenta, aproximadamente 50 años después de ser fotografiado por Robert Capa.
Su expresión facial y visible desgaste físico revela toda una vida trabajando de sol a sol desde principios de los años cuarenta.
Reencuadre selectivo de la zona derecha de la fotografía hecha por Robert Capa el 5 de septiembre de 1936, mostrando a María Cobos Escribano.
María Cobos Escribano posando en una fotografía familiar realizada a principios de los años ochenta junto a su casa en Cerro Muriano (Córdoba), cerca del Bar de Jesule y la Plaza de Andalucía.
Reencuadre selectivo de la zona derecha de la fotografía hecha por Robert Capa el 5 de septiembre de 1936, mostrando a María Cobos Escribano.
Reencuadre selectivo de una fotografía familiar de principios de los años ochenta, en la que aparece María Cobos Escribano posando delante de su casa en Cerro Muriano, algo más arriba del Bar de Jesule, treinta y cuatro años después de ser fotografiado por Robert Capa.
Reencuadre selectivo de la zona de la zona izquierda de la fotografía hecha por Robert Capa el 5 de septiembre de 1936, mostrando a Rafael Centeno Cobos.
Se aprecia que (al igual que su hermano Francisco y su hermana Ana) camina descalzo, ya que como consecuencia de la precipitada huida del bombardeo de Cerro Muriano por la aviación franquista, no hubo tiempo ni de ponerse un calzado adecuado.
Es un niño que desde su mismo nacimiento tiene muchísimo pelo, que sus padres le han cortado casi al cero para protegerle del fuerte calor del verano.
Pese a las circunstancias adversas, el calor sofocante de 40º C y el hecho de que lleva ya más de 5 km caminados desde Cerro Muriano en dirección norte, este niño de poco más de cuatro años de edad muestra gran carácter y personalidad, avanzando con la cabeza muy alta y un impresionante nivel de orgullo, mientras lleva agarrada una manta oscura tan grande como él, doblada sobre su hombro izquierdo.
Caminó junto con los demás miembros de su familia que aparecen en la fotografía hecha por Capa un total de 42 km desde Cerro Muriano a Pozoblanco.
Rafael Centeno Cobos en 1969 a los mandos de su moto ISO dos tiempos de 125 cc en el interior del CIR 4 cerca de la Estación de Tren de Obejo, donde trabajó como albañil durante varios años. Puede apreciarse al fondo a la izquierda a dos soldados de reemplazo. En aquella época, Rafael Centeno Cobos solía recoger a su esposa Herminia López Romero y a sus hijos Rafael Centeno López y María Ángeles Centeno López en Cerro Muriano y les llevaba montados en esta moto hasta la zona de Los Llanos del Conde, en la que la familia tenía una pequeña cantina donde vendían todo tipo de productos a los reclutas del mencionado campamento militar.
Reencuadre selectivo de la zona de la zona izquierda de la fotografía hecha por Robert Capa el 5 de septiembre de 1936, mostrando a Rafael Centeno Cobos.
Reencuadre selectivo de la fotografía familiar de Rafael Centeno Cobos en 1969.
Reencuadre selectivo de la zona de la zona izquierda de la fotografía hecha por Robert Capa el 5 de septiembre de 1936, mostrando a Rafael Centeno Cobos.
Reencuadre selectivo de una fotografía familiar pintada en 1955, en la que aparece Rafael Centeno Cobos cuando llevaba un año de novio con Herminia López Romero, que tras su boda el 11 de octubre de 1959 en Cerro Muriano, será la mujer de su vida, le hará feliz y le dará tres hijos a los que amó con todo su ser: Rafael, María Ángeles y Herminia.
Reencuadre selectivo de la zona izquierda de la fotografía hecha por Robert Capa el 5 de septiembre de 1936, mostrando a Rafael Centeno Cobos.
Rafael Centeno Cobos el 17 de octubre de 2021 en Cerro Muriano (Córdoba).
Reencuadre selectivo de la zona izquierda de la fotografía hecha por Robert Capa el 5 de septiembre de 1936, mostrando a Francisco Centeno Cobos.
Reencuadre selectivo de una fotografía familiar hecha en Cerro Muriano en 1962, en la que aparece Francisco Centeno Cobos, a la izquierda del todo de la imagen, junto a su hermano José Centeno Cobos (nacido el 3 de marzo de 1929) y su padre Francisco Centeno Lucena.
José Centeno Cobos, que tenía siete años y medio el 5 de septiembre de 1936, no aparece en la fotografía hecha por Robert Capa.
Es muy probable que antes de que Robert Capa hiciera la foto, Francisco Centeno Lucena y María Cobos Escribano hubieran caminado desde Cerro Muriano con sus hijos Rafael, Francisco, José, Ana y Antonio, pero hicieran una parada cerca de la Estación de Tren de Obejo para ir a ver a Antonio Centeno Lucena (hermano de Francisco Centeno Lucena), que vivía junto al Pantano del Guadalmellato, le avisaran del peligro de que pudieran llegar también las temidas tropas marroquís hasta la zona de la Estación de Tren de Obejo y sus alrededores, que todos emprendieran de nuevo la marcha a pie con dirección hacia El Vacar, y que por algún motivo, José Centeno Cobos caminara a pie a partir de ese punto (aproximadamente 400 metros más al sur de donde Capa hizo la foto pocos minutos después) con su tío Antonio Centeno Lucena, su esposa e hijos, y que estuvieran caminando cerca de las personas que aparecen en la foto hecha por el fotoperiodista húngaro, pero fuera de imagen, algo más al norte, habiendo pasado pocos segundos antes junto al coche en el que iban Robert Capa y Gerda Taro.
Por otra parte, Francisco Centeno Lucena y María Cobos Escribano tuvieron cuatro hijas más : Francisca Centeno Cobos (nacida el 7 de abril de 1938), María Centeno Cobos (nacida el 27 de octubre de 1941), Dolores Centeno Cobos (nacida el 26 de junio de 1943) y Carmen Centeno Cobos (nacida el 23 de mayo de 1946).
Reencuadre selectivo de la zona central de la fotografía hecha por Robert Capa el 5 de septiembre de 1936, mostrando a Ana Centeno Cobos.
Reencuadre selectivo de una fotografía familiar hecha en Cerro Muriano en 1948, en la que aparece Ana Centeno Cobos con 23 años de edad, a la derecha de la imagen.
Reencuadre selectivo de la zona central de la fotografía hecha por Robert Capa el 5 de septiembre de 1936, mostrando a Antonio Centeno Cobos, que murió hace pocos meses en Holanda, donde residía desde los años sesenta, y cuya vida fue también una epopeya repleta de amor inquebrantable por su mujer Angelita Gómez, fallecida en 2025, y sus hijos Antonio Centeno Gómez y Ángel Centeno Gómez.
© jmse