lunes, 5 de junio de 2023

AMADOR ORTIZ HIDALGO : UN SER HUMANO EXCEPCIONAL QUE JAMÁS SERÁ OLVIDADO

Por José Manuel Serrano Esparza  


El 24 de abril de 2022 aproximadamente a la 1: 05 h de la noche murió Amador Ortiz Hidalgo atropellado en un paso de peatones cerca de la entrada a la piscina municipal de Cerro Muriano (Córdoba) en la calle de la Media Luna, a la altura del número 52, por un coche cuyo conductor se dió a la fuga, dejando tirado sobre el asfalto el cuerpo de Amador, que murió por impacto del vehículo, atropello y shock hemorrágico con traumatismo torácico severo por aplastamiento, tal y como reveló la autopsia. 


La noticia supuso un gran mazazo emocional para el pueblo de Cerro Muriano (Córdoba), ya que Amador Ortiz Hidalgo siempre fue uno de los personajes más queridos en toda su historia,  


merced a su inefable altruismo, bondad a raudales, magnética personalidad que siempre hacía felices a quienes le rodeaban y un corazón de oro que le hizo ganarse el sincero aprecio de todos los que tuvieron la suerte de conocerle. 

Tal fue así que tanto el velatorio en el Tanatorio del Granadal de Córdoba como la Misa Funeral que se celebró el 24 de abril de 2022 a las 18:00 h en la Iglesia de San Rafael de la Fuensanta en Córdoba congregaron a una ingente cantidad de personas que tenían en gran estima a Amador. 

Todo lo cual alcanzó su clímax emocional y de eterno afecto y gratitud hacia Amador Ortiz Hidalgo durante la misa funeral en su recuerdo que organizada por su madre tuvo lugar una semana y media después en la Iglesia de Santa Bárbara de Cerro Muriano, en lo que fue quizá la mayor manifestación de duelo que se recuerda en el pueblo, con asistencia de aproximadamente 700 personas, muchas de las cuales tuvieron que seguir la ceremonia desde el jardín adyacente, ya que no cabía un alfiler en su interior, sucediéndose una y otra vez escenas muy emotivas, 


porque Amador Ortiz Hidalgo siempre fue uno de los más importantes iconos diacrónicos de la historia de Cerro Muriano y un hombre de gran nobleza y bondad, único en su género, una persona con aura, de la que emanaba constantemente humanidad a raudales y fervor por ayudar a los demás en todo lo que podía. 

Vaya pues este modesto artículo en su recuerdo y también en agradecimiento a las muchísimas personas tanto de Cerro Muriano como de Córdoba capital que durante el año y dos meses transcurridos desde que murió, han luchado para que ni su memoria ni el modo en que murió se olviden, y para que no se deje de investigar. 

NACIMIENTO E INFANCIA MUY FELIZ DE AMADOR ORTIZ HIDALGO


El 9 de agosto de 1969 vino al mundo en Cerro Muriano (Córdoba) Amador Ortiz Hidalgo, hijo de Antonio Ortiz Ortiz y Antonia Hidalgo Miranda, ambos nacidos también en Cerro Muriano. 



Desde su más temprana infancia, cuando la familia se trasladó de Cerro Muriano a Córdoba en 1970, Amador, el más pequeño de la familia, se revela como un niño precioso, muy cariñoso, alegre, simpático, lleno de vida, y con las travesuras inherentes a su edad, lo cual genera una gran ilusión entre sus padres y sus hermanas Adela, María José y María Antonia, que le quieren con locura. 




Fueron años de enorme dicha, en los que Amador Ortiz Hidalgo se convirtió en un gran catalizador de la alegría colectiva de su familia, mostrándose como un niño que generaba bienestar y muy buen ambiente con su mera aparición, en simbiosis con una personalidad arrolladora, 


                                                      Amador Ortiz Hidalgo con su hermana Adela en una fotografía de estudio en 1975. 

sintiéndose andaluz por los cuatro costados ya tan sumamente joven 

Amador Ortiz Hidalgo en otra fotografía hecha en el mismo estudio en 1975. Pese a ser tan sumamente joven, muestra ya una gran altura para su edad, estilo y señorío en simbiosis natural y una insólita capacidad atlética. 

y vistiéndose con traje típico flamenco en las ocasiones especiales. 



Va primero al Colegio Cervantes de Córdoba, después al Colegio Virgen Blanca y después al Colegio Público Santuario.  

Amador Ortiz Hidalgo con 10 años de edad (primero por la izquierda en la fila superior) posando con sus compañeros de 5º de EGB en el Colegio Cervantes en 1979.  

En todos ellos fue un buen alumno que sacó excelentes notas.  



Poco a poco, según va creciendo, Amador se hace querer y cada vez tiene más amigos, a los que embelesa con su sincera camaradería, trato cercano, empatía con todo el mundo y el altruismo a prueba de bomba que siempre le caracterizó.  

Impresionante retrato de Amador Ortiz Hidalgo en 1978 en el que muestra la mirada limpia, serena y repleta de nobleza y bondad de un ser humano excepcional, siempre con su sincera sonrisa en la boca, incluso en las circunstancias más adversas, y esforzándose al máximo para hacer felices a quienes le rodeaban. Una persona irrepetible, de las que dejan huella y a la que nadie va a olvidar nunca, ni en Cerro Muriano ni en Córdoba capital. 

Así pues, en poco tiempo, Amador se convierte en una celebridad en el Barrio de la Fuensanta de Córdoba, donde sus vecinos quedan fascinados ante la gracia y el duende de este niño cordobés imbuido de altruismo y dotado además de una gran presencia física, así como elegancia y clase a raudales, no exentas de ciertas dosis de ingenuidad y timidez que siempre realzaron su proverbial atractivo.  

Además, sus padres y hermanas, que le arropan con todas sus fuerzas, detectan desde un principio que a Amador le encanta el campo, una pasión que mantendrá durante toda su vida, al igual que su fervor por los caballos y las motos.  

PRIMER MOMENTO DE INFLEXIÓN VITAL DE AMADOR ORTIZ HIDALGO : FALLECIMIENTO DE SU PADRE ANTONIO ORTIZ EN EL POZO JESÚS DE LA MINA DE FLUORITA EL CHAPARRAL  

Entre 1969 y 1983 la vida de Amador Ortiz Hidalgo ha sido pródiga en felicidad, es el benjamín de la familia, y su madre Antonia y sus hermanas Adela, María José y María Antonia, que le profesan un amor inquebrantable, le han apoyado y cuidado todo lo posible, volcándose con él hasta la extenuación y dándole su cariño para que no le falte de nada.  

Pero el 2 de septiembre de 1983, cuando  Amador tiene tan sólo 14 años y un mes de edad,  




se produce el fallecimiento de su padre Antonio Ortiz Ortiz en el interior del Pozo Jesús de la Mina de Fluorita El Chaparral, a consecuencia de un derrumbe mientras realizaba labores de perforación en una de sus galerías. 

La tragedia llena de dolor no sólo a Córdoba capital, sino también a Cerro Muriano, igual que había ocurrido dos años antes, el 6 de enero de 1981, cuando se produjo la muerte de Juan Rabichi (gran amigo de Antonio Ortiz Ortiz) mientras trabajaba con Manuel Puerto García " Caracoles " en la sexta galería del mismo Pozo Jesús de la mina de fluorita El Chaparral, al impactar contra él una piedra pequeña que cayó desde más de 200 metros de altura.  

La muerte en accidente de su padre Antonio Ortiz Ortiz afecta profundamente a su hijo Amador, inmerso en la delicada etapa de la adolescencia, y le sume en una profunda depresión. 


Amador Ortiz Hidalgo rodeado por sus hermanas María Antonia, María José, Adela y unos amigos de la familia en la playa de Málaga a principios de 1984, pocos meses después del fallecimiento de su padre Antonio Ortiz Ortiz.  

La familia hace piña en momentos tan duros, de modo que Adela, María José y María Antonia, hermanas de Amador,  

Amador Ortiz Hidalgo con su hermana Adela cerca de la Catedral de Santago de Compostela pocos meses después del fallecimiento de su padre Antonio Ortiz Ortiz. A partir de septiembre de 1983, tanto Adela como sus hermanas María José y María Antonia, al igual que su madre Antonia Hidalgo Miranda, se esfuerzan con todo su ser para que Amador salga adelante lo mejor posible tras la muerte de su padre.  

Amador Ortiz Hidalgo, con 17 años de edad, rodeado por sus hermanas María José, María Antonia y Adela (a la izquierda de la imagen), su madre (a la derecha de la imagen) y una amiga, durante una comida familiar en su cortijo de la Finca Los Hidalgos, Cerro Muriano, en 1986.  

toman las riendas de la famila y luchan con denuedo para sacar adelante tanto a su madre Antonia, que ha quedado viuda, como al pequeño de la familia, que se ha quedado huérfano de padre en plena adolescencia. 

Amador Ortiz Hidalgo con 17 años de edad en una playa de Almería. Desde muy niño tuvo un físico de auténtico atleta natural (Amador nunca fue al gimnasio) acompañado de una insólita prestancia, don de gentes y amor por el prójimo. 

Amador nunca podrá superar la muerte de su padre, y con frecuencia, hasta el final de sus días, se sentaba junto a una mesa en la que ponía un precioso cuarzo de gran tamaño extraído de la Mina El Chaparral por su progenitor, que apreciaba mucho dicho mineral, y se pasaba horas a solas mirándolo y pensando en su padre Antonio Ortiz Ortiz.  

Amador Ortiz Hidalgo con su madre Antonia Hidalgo Miranda en 1989 en Córdoba capital, junto al puente sobre el río Guadalquivir adyacente a la Mezquita Catedral. 

Pero poco a poco, a base de tesón, coraje, y deseo de salir adelante, Amador convierte la necesidad en virtud y decide que él cuidará también a su madre.  

                   Amador Ortiz Hidalgo con sus hermanas María José, Adela y María Antonia en la Finca Los Hidalgos, Cerro Muriano, en 1991.  

Con su proverbial altruismo, Amador percibe que la dura labor de sacar adelante a su madre Antonia no puede basarse sólo en la ayuda de sus hermanas, por lo que él también se esforzará al máximo por cuidar de su progenitora, desarrollando hacia ella un admirable sentimiento de protección que seguirá realizando a partir de ese momento durante los siguientes años de su vida.  




Ante circunstancias tan adversas, Amador hace acopio de coraje y decide que dedicará gran parte de su vida a cuidar a su madre.  


Amador Ortiz Hidalgo con su hermana Adela y su prima hermana Josefa Hidalgo (hija de Francisco Hidalgo Miranda, hermano de Antonia, madre de Amador) en Córdoba en 1986, con 17 años de edad. 

Ésto fortalece el gran vínculo de unión que siempre tuvo Amador con sus hermanas Adela, María José y María Antonia. 

CERRO MURIANO ENTRA EN EL CORAZÓN DE AMADOR 

Transcurren los años y Amador se ha convertido en un joven muy alto para su edad y enormemente apuesto, que tiene ya muchos amigos en Córdoba y sigue haciéndose querer allí donde va, además de generar notable pasión en las chicas de su edad, aunque el gran cariño por su madre y la necesidad de tener que estar muchas horas con ella para cuidarla no le permiten consolidar ninguna relación afectiva. 




En 1990 Amador Ortiz Hidalgo realiza el servicio militar en infantería de marina, en el Polígono Naval Janer en San Fernando (Cádiz),  



donde establece una gran química y camaradería con muchos compañeros de promoción con los que comparte abundantes experiencias y anécdotas. 

Es poco después, con 21 años de edad, cuando Amador empieza a ir los fines de semana desde el cortijo familiar Los Hidalgos a Cerro Muriano.  

Su manera de ser y gran don de gentes le permiten hacer pronto muchos amigos y comienza a desarrollar una vida social muy activa en el pueblo, ganándose el aprecio de muchos de sus habitantes, con los que crea una amistad sincera que durará toda la vida.  




Casi sin darse cuenta, Amador percibe que se siente muy a gusto en Cerro Muriano, y se enamora profundamente tanto del pueblo como de sus gentes,  




sus paisajes, su brisa, su tranquilidad, sus restaurantes y bares especializados en cocina tradicional cordobesa artesanal, etc. 

Amador lleva tiempo trabajando en Córdoba como platero, se le da bien, tiene una notable destreza manual y siente pasión por este oficio, pero la competencia es enorme, ya que la bimilenaria ciudad es un referente mundial en la orfebrería de este metal precioso, por lo que plenamente consciente de su gran capacidad atlética, potencia y resistencia a la fatiga,  



decide convertirse en albañil, oficio muy arraigado en Cerro Muriano, que siempre ha tenido grandes profesionales en este ámbito, algunos de ellos de especial renombre como Antonio Sastre Candelario, Manolo Zoílo, José Antonio Caler, etc. 

Tiene habilidad en este oficio y hace distintas obras tanto en la zona de Cerro Muriano y alrededores como en Córdoba capital, mientras aumenta cada vez más su pasión por el campo y la naturaleza. 

Sale con frecuencia a coger espárragos trigueros que cocina él mismo, disfrutando su exquisito sabor. 


                                        Amador Ortiz Hidalgo con 20 años de edad cerca de la entrada del Cortijo de Los Hidalgos en 1989. 
 
Y por supuesto, prosigue incólume su pasión por los caballos, 

                               Amador Ortiz Hidalgo con 26 años de edad en Cerro Muriano (Córdoba) en 1995 con un precioso caballo blanco. 

animales por los que siente una gran admiración.  



Igualmente, Amador Ortiz Hidalgo se siente muy atraído por las motos y los coches de competición, le encanta la mecánica 



y disfruta yendo a distintos talleres de amigos. 

Desarrolla su vida con la máxima intensidad posible, pese a que la tristeza por el fallecimiento de su padre preside interiormente su ser y a que tiene que seguir dedicando con gusto muchas horas de su tiempo a su madre, que cada vez se va haciendo mayor.  

Amador Ortiz Hidalgo durante la celebración del 84 cumpleaños de su madre Antonia Hidalgo Miranda (por la que siempre sintió una descomunal devoción) en la Finca Los Hidalgos (Cerro Muriano), con sus hermanas Adela y María José, así como con algunos familiares más.  

                                 Amador Ortiz Hidalgo en 1989, con 21 años, llevando del brazo a su hermana María José el día de su boda. 

Amador Ortiz Hidalgo con su madre Antonia Hidalgo Miranda, sus hermanas María Antonia y Adela, así como otros miembros de su familia durante una comida en Córdoba. 

Amador Ortiz Hidalgo sigue yendo una y otra vez los fines de semana a Cerro Muriano, donde encuentra la felicidad, estableciendo una descomunal sinergia con el pueblo, que se convertirá cada vez más en pura ósmosis.  

Tras sus primeros veinte años de vida en los que Córdoba fue la ciudad donde vivió,  



Amador siente ahora que Cerro Muriano es su biotopo, su sancta sanctorum existencial, su crisol de emociones que le permite afrontar con optimismo una vida que para él ha sido muy dura y convulsa desde el 2 de septembre de 1983, cuando su padre Antonio falleció en accidente. 

Pero es que además, se produce el fenómeno inverso : la gente de Cerro Muriano se enamora de Amador, conocen su historia, detectan su enorme sensibilidad, su amistad sincera y desinteresada, su anhelo permanente por ayudar a los demás, su bondad natural, su enorme corazón, su tremenda capacidad para emocionarse con los pequeños detalles que marcan la diferencia y muchas más cosas. 

A partir de 1990, Amador se integra cada vez más en el devenir de Cerro Muriano y consolida su eterna amistad con muchas personas del pueblo que siempre le tuvieron en gran estima como Domingo Estrada, Santiago Calderón Parrilla, Ricardo Calderón Parrilla, Fernando Centeno " El del Pantano ", Rafael Gilarte " El Colilla " , María Andrea Hidalgo, Cristina Molina, Trini Molina, Isabel Molina Ruiz, Eva Molina Ruiz, Lolo Molina Ruiz, Juan Almansa, Auxi Martín, Mari Ló del Bar Bruno, José Antonio Jurado Bravo, Rafael Centeno López, Manuel Municio Loaisa y muchísimos más. 

Y disfruta jugando al dominó con muchos amigos del pueblo en los bares Casinito y Bruno,  




además de participar en abundantes peroles. 

SEGUNDO MOMENTO DE INFLEXIÓN VITAL DE AMADOR ORTIZ HIDALGO : RELACIÓN CON ÁNGELA MORILLO ESTRADA A PARTIR DE 2011 

Poco después de cumplir los 42 años de edad, Amador inicia una relación como pareja con Ángela Morillo Estrada, mujer de Cerro Muriano a la que conoce desde 1992 y con la que mantiene desde entonces una buena amistad.  

Amador Ortiz Hidalgo y Ángela Morillo Estrada vestidos de gala en una zona de campo próxima a Córdoba, donde quisieron inmortalizar su amor con esta bella imagen, insertando la palabra Forever en el horizonte. Se aprecia perfectamente la gran presencia física, elegancia y clase de Amador, un hombre sencillo y a la vez fascinante, todo bondad y altruísmo, un gentleman de los pies a la cabeza, con el alma rota desde la muerte de su padre en accidente en 1983, pero que supo llegar al corazón de la gente y dejó siempre su extraordinaria impronta humana allí por donde caminó. A la derecha del todo de la fotografía se aprecia el Barrio de la Fuensanta de Córdoba, donde Amador fue también muy querido durante su vida. 

Por su parte, Ángela Morillo, mujer muy luchadora y también con gran sensibilidad, fue la persona que a la postre consiguió conquistar el corazón de Amador y le hizo muy feliz en la etapa final de su vida hasta su fallecimiento el 24 de abril de 2022. 

Pero a partir de 2011 surge el amor entre ambos y se consolida una relación afectiva que durará hasta el fallecimiento de Amador. 

Son años muy felices para Amador Ortiz Hidalgo, que por fin (tras una existencia dedicada en gran medida a cuidar de su madre tras la muerte de su padre en accidente en 1983) ha podido encontrar una mujer con la que compartir su vida. 

                              Amador Ortiz Hidalgo con Ángela Morillo Estrada y su nieto Álvaro, al que Amador siempre quiso como a un hijo.  

Los dos están muy enamorados, hay una gran química entre ellos y cada vez pasan más tiempo juntos. 

Ángela conoce la historia de Amador y lo mucho que ha sufrido, porque nunca ha podido ni podrá superar el fallecimiento de su padre.  



Pero el cariño y amor que Ángela le profesa a Amador es muy grande y se esfuerza al máximo por arroparle, por darle confianza y que se sienta a gusto. 

Ángela se desvive en todo momento para hacer feliz a Amador, y éste percibe claramente dicho cariño, además de que Ángela acepta de muy buena gana el hecho de que Amador tiene que seguir dedicando muchas horas a cuidar de su madre. 

Amador continúa yendo todos los fines de semana a Cerro Muriano, donde sus amigos son legión y cada vez es más querido por todo el mundo, que aprecia la pléyade de detalles a cual más significativo que presiden su loable comportamiento y sincero aprecio hacia los habitantes del pueblo, incluyendo su costumbre de ayudar a muchas mujeres cuando salen de distintos supermercados y tiendas, llevando las cestas de la compra hasta sus casas o metiéndolas en el maletero de sus coches.  

Incluso en más de una ocasión. Amador ayudó a recoger las sillas y mesas del Bar Casinito cuando cerraba. 

Amador era además muy familiar y se mostraba muy feliz cada vez que acudían a Los Hidalgos primos o parientes de Córdoba y otras zonas de España. 



Por otra parte, tras más de dos décadas cuidando a su madre durante las cuales apenas pudo salir de vacaciones, 

                                  Amador Ortiz Hidalgo fotografiado en una playa de Isla Cristina (Huelva) por Ángela Morillo Estrada en 2019. 

Amador viajó con Ángela a algunas playas en distintas zonas de España, siendo muy feliz con ella, sintiendo su cariño y el de sus hermanas Adela, María José y María Antonia hasta el final de su vida. 

Amador nunca tuvo enemigos, fue una gran persona, un ser humano irrepetible, muy querido por todo el mundo y al que ni Córdoba ni Cerro Muriano van a olvidar jamás.  



UN AÑO Y DOS MESES DESPUÉS DE SU FALLECIMIENTO 

Ha transcurrido ya un año y dos meses desde que Amador Ortiz Hidalgo fue atropellado el 24 de abril de 2022 aproximadamente a la 1:05 de la noche en un paso cebra a pocos metros de la entrada principal de la piscina municipal de Cerro Muriano por un conductor que se dió a la fuga y no ha sido descubierto hasta la fecha. 

Es una situación insostenible que precisa la colaboración ciudadana para poner fin al sufrimiento tanto de la familia de Amador Ortiz Hidalgo como de Ángela Morillo, de todo Cerro Muriano y de las muchas personas residentes en Córdoba que conocieron a Amador y que no quieren que la cosa se quede como está.  

Porque la familia de Amador, su novia Ángela Morillo y todas las personas de su entorno llevan un año y dos meses padeciendo un sufrimiento indecible, además de la impotencia que genera el paso del tiempo sin que se haya podido descubrir todavía al conductor que acabó con la vida de Amador y se dió a la fuga. 

Ésto no puede seguir así. Aquel 24 de abril de 2022 entre las 12:30 h y la 1:10 h había muchísimo público tanto en el interior del recinto de conciertos de la II Feria de la Montería de Cerro Muriano cercano al polideportivo y la piscina como alrededor de la carretera adyacente en la calle de la Media Luna. 

Alguien tuvo que ver algo o escuchar el golpe, y cualquier información que pueda aportar, tipo y color del vehículo, edad aproximada y color de la indumentaria del conductor, cuántas personas iban dentro del coche o cualquier otro dato por pequeño que sea, puede ser fundamental para ayudar a descubrir a la persona que atropelló a Amador Ortiz Hidalgo. 

Porque un accidente le puede ocurrir a cualquiera, pero atropellar a una persona y darse a la fuga dejando a la víctima tirada en el suelo como un perro, omitiendo el deber de socorro, está muy feo. 

Y dicho conductor tuvo que darse cuenta del atropello, porque cualquier persona que va en coche, incluso si una rueda aplasta una lata, se nota.  

La familia de Amador no quiere venganza alguna, ya que nadie les va a poder devolver a Amador, pero sí que piden justicia y zanjar de una vez por todas el tema de quien fue la persona que le atropelló y se dió a la fuga, porque no hay derecho a ésto y es ya excesivo el enorme sufrimiento e impotencia que están padeciendo su madre Antonia, sus hermanas Adela, María José y María Antonia, su pareja Ángela Morillo y demás personas de la familia desde hace un año, por lo que piden por favor que no se deje de investigar y que cualquier persona que pudiera haber visto algo lo comunique de forma anónima o como estime conveniente, porque sin datos ni pistas no se puede hacer nada, alguien tuvo que ver algo, y cada día que pase sin que ésto se aclare, el sufrimiento va a ser mayor para la familia de Amador Ortiz Hidalgo, que no se merecen ésto. 



Antonia Hidalgo Miranda, una mujer extraordinaria con la impronta de las diosas de Andalucía y un ejemplo de coraje, tesón y humanidad en las circunstancias más difíciles y dramáticas. 

En 1983 perdió a su marido Antonio Ortiz Ortiz en accidente en el Pozo El Chaparral de la Mina de Fluorita de Cerro Vértice, y treinta y nueve años después, el 24 de abril de 2022, a su hijo Amador Ortiz Hidalgo, que murió atropellado en un paso de peatones próximo a la entrada de la piscina municipal de Cerro Muriano por un conductor que se dió a la fuga. 

La entereza y comportamiento de Antonia Hidalgo Miranda desde que su hijo Amador Ortiz Hidalgo murió hace un año y dos meses por un conductor que se dió a la fuga, han sido verdaderamente admirables y han consolidado todavía más el enorme cariño que siempre le tuvo todo el mundo, tanto en Cerro Muriano como en Córdoba capital.  



Punto exacto del paso de peatones en la calle Media Luna, a la altura de su número 52, en la zona de Los Llanos del Conde, aproximadamente 1 km al norte de Cerro Muriano, donde Amador Ortiz Hidalgo (que salía de asistir a un concierto que formaba parte de la II Feria de la Montería de Cerro Muriano en la gran carpa junto al polideportivo municipal, visible al fondo de la imagen a la izquierda) fue atropellado entre aproximadamente la 1:00 h y las 1:05 horas de la madrugada del 24 de abril de 2022, hace un año y dos meses, por un conductor que se dió a la fuga, y que en todo este tiempo no ha podido ser identificado. 


Cartel puesto por familiares de Amador Ortiz Hidalgo para que no se olvide su memoria y por favor que no se deje de investigar hasta encontrar al conductor que acabó con su vida, una vida que fue siempre en gran medida un túnel de amor a los demás por parte de un hombre con sus virtudes y sus defectos, pero muy especial, a la vez sencillo y fascinante, con una enorme humanidad y bondad, una de las personas más importantes en toda la historia de Cerro Muriano y del Barrio de la Fuensanta de Córdoba, y a quien nunca olvidarán quienes tuvieron la suerte de conocerle.  


sábado, 13 de mayo de 2023

DESCUBIERTA LA UBICACIÓN DE UNA FOTOGRAFÍA HECHA POR HANS NAMUTH / GEORG REISNER EL 5 DE SEPTIEMBRE DE 1936 A UNOS 140 METROS DEL PASO A NIVEL DE LA VÍA FÉRREA CÓRDOBA-ALMORCHÓN ADYACENTE A LO QUE ES HOY EN DÍA EL CAMPAMENTO MILITAR, EN LA QUE CAPTA DE ESPALDAS A UN GRUPO DE REFUGIADOS DE CERRO MURIANO (ENTRE LOS QUE DESTACAN UN HOMBRE CON SOMBRERO BLANCO QUE LEVANTA SU BRAZO DERECHO, UN CHICO JOVEN QUE SUJETA MUCHAS MANTAS CON SU BRAZO IZQUIERDO A LA IZQUIERDA DE LA IMAGEN Y OTRO HOMBRE QUE LLEVA UNA ESCOPETA DE CAZA COLGADA DE SU HOMBRO DERECHO A LA DERECHA DE LA FOTOGRAFÍA) QUE CAMINAN A TRAVÉS DE LA ANTIGUA CARRETERA N-432a EN DIRECCIÓN A LA ESTACIÓN DE TREN DE OBEJO Y EL VACAR

Por José Manuel Serrano Esparza                                                     

                                                                                                                         © Hans Namuth / Georg Reisner           

Juan José Obrero Castro y José Manuel Serrano Esparza han podido descubrir la ubicación de una fotografía hecha por Hans Namuth / Georg Reisner durante su regreso desde Cerro Muriano a la Estación de Tren de Obejo y El Vacar. Es la última imagen que captaron el 5 de septiembre de 1936.                                                                                                                                                           

La identificación por nuestra parte del Cerro de los Santos, visible a la derecha de la imagen en blanco y negro realizada por Hans Namuth / Georg Reisner fue el factor clave con el que pudimos descubrir la ubicación exacta de la fotografía en blanco y negro hecha por Hans Namuth / Georg Reisner el 5 de septiembre de 1936 y que aparece en esta moderna fotografía en color. © José Manuel Serrano Esparza  

La fotografía fue hecha a unos 140 metros de las vías del paso a nivel de la vía férrea Córdoba-Almorchón adyacente a lo que es hoy en día el campamento militar. 

En la mitad superior derecha de la imagen se aprecia el Cerro de los Santos. 

Hans Namuth / Georg Reisner se sitúa detrás de un grupo de refugiados de Cerro Muriano que han caminado ya aproximadamente 1,5 km en dirección norte desde que iniciaron la huida del pueblo ante la intensificación del bombardeo de la aviación franquista a partir de aproximadamente las 15:30 h del 5 de septiembre de 1936.           

Es una foto repleta de información significativa : 

- El hombre joven visible a la izquierda del todo de la imagen lleva varias mantas de gran tamaño, pese al calor asfixiante con una temperatura de aproximadamente 40º C en ese momento, ya que tendrán que dormir a la intemperie. 

- El hombre con sombrero oscuro más próximo a cámara, lleva una escopeta de caza colgada de su hombro, con la que tendrá que cazar lo que pueda si quiere sobrevivir, porque todas estas personas han abandonado sus casas, su pasado y sus recuerdos, huyendo de la guerra. 

Este hombre sujeta además con su mano izquierda un saco grande en el que ha metido las pertenencias que ha podido salvar.  

- El niño de unos 8 años que camina a la derecha del todo de la fotografía lleva varias mantas sobre su hombro derecho y una almohada sobre el izquierdo. Todo el mundo es consciente de que tendrán que pasar la noche al raso. 

- La mujer con el vestido blanco de lunares camina mientras sujeta con mucho esfuerzo, con su brazo izquierdo, un gran petate con mantas y pertenencias personales. 

- El hombre con típico sombrero andaluz que levanta el brazo está llamando a un conocido que acaba de girar la cabeza, momento que es captado por el fotógrafo. 

La escena rezuma tensión y nerviosismo, porque todas estas personas se conocen y se han visto obligadas a huir de Cerro Muriano, que está siendo bombardeado por los aparatos biplanos Breguet XIX y Nieuport 52 de la aviación franquista que han despegado del aeródromo de la Electromecánica, unos 8 km al oeste de Córdoba capital, cerca de Medina Azzahara.  

viernes, 12 de mayo de 2023

DESCUBIERTA LA UBICACIÓN DE UNA FOTOGRAFÍA HECHA POR HANS NAMUTH / GEOR REISNER EL 5 DE SEPTIEMBRE DE 1936 A UN HOMBRE DE PERFIL CON UNA CHAQUETA CLARA CON UN ORIFICIO EN LA ZONA TRASERA Y UNA MUJER DE ESPALDAS VESTIDA DE NEGRO, AMBOS SUBIDOS A UN CAMIÓN EN LA ZONA COMPRENDIDA ENTRE LA GRAN GLORIETA CON LAS LETRAS CERRO MURIANO Y LA PEQUEÑA GLORIETA CON LA BANDERA DE ESPAÑA JUSTO ANTES DE LLEGAR AL COMIENZO DE LA CALLE ACERA EUCALIPTOS

Por José Manuel Serrano Esparza  


Juan José Obrero Castro y José Manuel Serrano Esparza han podido descubrir la ubicación de una fotografía hecha al mismo camión sobre el que aparecen estas dos mismas personas junto a otras cinco más en la zona comprendida entre la gran glorieta con las letras Cerro Muriano y la pequeña glorieta con la bandera de España justo antes de llegar al comienzo de la calle Acera Eucaliptos. 

Hans Namuth / Georg Reisner se ha movido hacia la derecha y capta esta imagen con su Leica III y objetivo Leitz Elmar 50 mm f/3.5 varios segundos o minutos después de la primera.

Se percibe un contexto dramático a más no poder y muy dinámico, porque las personas que están ya de pie en el camión cambian su posición constantemente para mirar fijamente a refugiados de Cerro Muriano que están huyendo a pie y a los que conocen, tal y como sucede con la anciana vestida de negro, que se ha movido hacia la parte trasera del vehículo y parece estar hablando con alguien a quien conoce, mientras el veterano miliciano de la FAI está a su lado jadeante, le falta el resuello, tiene la boca totalmente abierta y se aprecia un gran orificio en la zona trasera de su chaqueta de manga larga, fruto de la miseria imperante en aquella época. 

Pero hay todavía un detalle más que aumenta significativamente la tensión de la escena : la zona superior desenfocada del gorro de un miliciano de la CNT de Alcoy (Alicante) que está de pie junto al camión, probablemente controlando las personas que suben al vehículo en el que él también quiere huir. 

DESCUBIERTA LA UBICACIÓN DE UNA FOTOGRAFÍA HECHA POR HANS NAMUTH / GEORG REISNER el 5-9-1936 A SIETE PERSONAS SUBIDAS A UN CAMIÓN (ENTRE LAS QUE DESTACAN UNA ANCIANA VESTIDA DE NEGRO EN EL CENTRO DE LA IMAGEN Y UN HOMBRE A LA DERECHA CON UNA GORRA EN LA QUE ESTÁN BORDADAS LAS LETRAS FAI) EN EL TRAMO DE LA ANTIGUA N-432a QUE DISCURRÍA ENTRE LO QUE ES HOY EN DÍA LA GRAN GLORIETA CON LAS LETRAS CERRO MURIANO Y LA PEQUEÑA GLORIETA CON LA BANDERA DE ESPAÑA JUSTO ANTES DE LLEGAR AL COMIENZO DE LA CALLE ACERA EUCALIPTOS

Por José Manuel Serrano Esparza 

                                                                                                     © Hans Namuth / Georg Reisner

Juan José Obrero Castro y José Manuel Serrano Esparza han podido descubrir la ubicación de una fotografía muy dramática hecha por Hans Namuth / Georg Reisner a siete personas subidas a un camión parado, en medio de una calma muy tensa, pocos minutos antes de iniciar la huida. 

Esta foto fue hecha en la zona comprendida entre la gran glorieta con las letras Cerro Muriano y la pequeña glorieta con la bandera de España justo antes de llegar al comienzo de la calle Acera Eucaliptos. 

El personaje principal de la escena es la mujer de unos 60 años, totalmente vestida de negro, agarrada a una de las barras metálicas de sujeción del camión, que está aterrorizada, jadeando, con la boca abierta y mirando fijamente a otros muchos habitantes de Cerro Muriano que están intentando subir a uno de los muchs camiones y pequeños autobuses que formaron una gran fila en la mencionada zona, sucediéndose episodios de gran tensión, ya que todo el mundo quería escapar cuanto antes. 

Por otra parte, a la izquierda del todo de la imagen vemos un chico de unos 11 años de edad que está también mirandço a otras personas que tratan de subir a los vehículos aparcados que están a punto de iniciar la huida ante la intensificación del bombardeo de Cerro Muriano por la aviación franquista. 

Justo delante de este chico vemos a una mujer de perfil, con su rostro muy convulso, mirando también a muchas personas que rodean el camión y están intentando subir a él. 

Detrás de la mujer de unos 60 años hay un miliciano alcoyano de la CNT que ha subido también al camión paa escapar, al igual que el veterano miliciano con el gorro que lleva bordadas las letras FAI visible a la derecha de la imagen y que se agarra a la barra metálica del camión con su mano izquierda. 

Por su parte, debajo de la axila izquierda de la anciana vemos a un habitante de Cerro Muriano con gorra clara y la boca abierta, repleto de stress y que están mirando también fijamente a los habitantes de Cerro Muriano que intentan subir al vehículo. 

DESCUBIERTA LA UBICACIÓN DE UNA FOTOGRAFÍA HECHA POR HANS NAMUTH / GEORG REISNER EL 5 DE SEPTIEMBRE DE 1936 EN UN PEQUEÑO TRAMO CUESTA ABAJO A MUY POCOS METROS DEL PASO A NIVEL DE LA VÍA FÉRREA CÓRDOBA-ALMORCHÓN ADYACENTE A LO QUE ES HOY EN DÍA EL CAMPAMENTO MILITAR A UNA MUJER MADURA CON GAFAS E INDUMENTARIA DE COLOR NEGRO, QUE CAMINA APRESURADAMENTE, SUJETANDO UN PUCHERO CON SU MANO DERECHA Y DOS CACEROLAS, UN CESTO DE MIMBRE Y UNA ALMOHADA CON LA IZQUIERDA JUNTO A UN POSTE DE TELÉGRAFO (PARCIALMENTE VISIBLE) A LA DERECHA DEL TODO DE LA IMAGEN

Por José Manuel Serrano Esparza 

                                                                                                          © Hans Namuth / Georg Reisner

Juan José Obrero Castro y José Manuel Serrano Esparza han podido descubrir la ubicación de una fotografía hecha por Hans Namuth / Georg Reisner el 5 de septiembre de 1936 en un pequeño tramo cuesta abajo a muy pocos metros del paso a nivel de la vía férrea Córdoba-Almorchón adyacente a lo que es hoy en día el campamento militar a una mujer madura con gafas e indumentaria de color negro, que camina apresuradamente, sujetando un puchero con su mano derecha y dos cacerolas, un cesto de mimbre y una almohada junto a un poste de telégrafo (parcialmente visible) a la derecha del todo de la imagen.                                                                               

                                                          

             

Esta fotografía apareció en el reportaje titulado " Visages Tragiques " ( " Rostros Trágicos ") publicado en el número 450 de la revista ilustrada belga de gran formato 39 x 28 cm Le Soir Illustré del 3 de octubre de 1936, en sus páginas 14 y 15.               

                                                                                                                © Hans Namuth / Georg Reisner

Esta mujer avanza con muchas dificultades, ya que está agarrando con su mano izquierda una gran sartén y una perola, mientras sujeta entre su antebrazo y costado izquierdos una cesta llena con los enseres que ha podido salvar y una almohada en su parte superior, al tiempo que lleva en su mano derecha un cazo de medianas dimensiones con la tapa puesta, comida dentro y de la que sobresale ligeramente la parte trasera de una cuchara metálica, discernible gracias a las líneas de Mackie entre las zonas de alta y baja densidad creadas durante el revelado con                                                                                    

Agfa Rodinal, optimizado para potenciar la acutancia.

Pocos metros tras ella, se aprecia a un hombre con chaleco y pantalón negros, camisa blanca y boina negra corriendo en la misma dirección que la mujer, captada mientras sube hacia la antigua carretera N-432a para huir ante la intensificación del bombardeo de Cerro Muriano ( aproximadamente 1,5 km más al sur de este punto) por parte de la aviación franquista.                                             

                                                                                                            © Hans Namuth / Georg Reisner 

Asimismo, en la mitad superior de la imagen a la izquierda, una madre y su hija acompañadas por su perro están iniciando la huída con idéntica dirección, mientras que en la esquina superior izquierda se aprecia parte de la valla de alambre y tres de los postes de madera de sujeción de un pequeño corral. 

La mujer con gafas camina de izquierda a derecha de la imagen, tras haber subido la ligera pendiente 

Hans Namuth /Georg Reisner hace la foto desde una distancia muy próxima.

La expresión facial de la mujer, con la mirada perdida y presa del pánico, ha sido magistralmente plasmada por el fotógrafo. 

miércoles, 10 de mayo de 2023

DESCUBIERTA LA UBICACIÓN DE UNA FOTOGRAFÍA HECHA POR HANS NAMUTH / GEORG REISNER EL 5 DE SEPTIEMBRE DE 1936 A UNA MUJER QUE LLORA MIENTRAS CAMINA CON UN BEBÉ AGARRADO CON SU BRAZO IZQUIERDO MUY CERCA DE LAS VÍAS JUNTO A LA CASILLA DEL PASO A NIVEL POCOS METROS ANTES DE LLEGAR A LA ROTONDA CON LA BANDERA DE ESPAÑA CON FUSTE METÁLICO PREVIA AL COMIENZO DE LA CALLE ACERA EUCALIPTOS, CON VARIOS PEQUEÑOS AUTOBUSES Y CAMIONES Y EL CERRILLO DE CASTOR RODRÍGUEZ VISIBLES AL FONDO

Por José Manuel Serrano Esparza 

                                                                                           Photo : Hans Namuth / Georg Reisner

Juan José Obrero Castro y José Manuel Serrano Esparza han podido descubrir la ubicación de una fotografía hecha por Hans Namuth / Georg Reisner el 5 de septiembre de 1936 en la que capta a la misma mujer que iba con sus cuatro hijos intentando subirlos a un autobús en el tramo de la antigua carretera nacional N-432a aproximadamente a 100 metros del paso a nivel adyacente a lo que es hoy en día el campamento militar, pero ahora esta segunda foto a la misma mujer está hecha más cerca de Cerro Muriano, muy cerca de las vías junto a la casilla del paso a nivel pocos metros antes de llegar a la rotonda con la bandera de España con fuste metálico blanco previa al comienzo de la calle Acera Eucaliptos. 

Es decir, tras no conseguir subir a ninguno de sus cuatro hijos (dos chicas gemelas de unos 7 años de edad, un chico peuqñeo de unos 4 años y un bebé) en un pequeño autobús unos 100 metros más allá (caminando hacia la Estación de Obejo y El Vacar) del paso a nivel junto a lo que es hoy el campamento militar, la mujer ha vuelto sobrer sus pasos, caminando unos 400 metros en dirección hacia Cerro Muriano, hasta llegar a la zona entre la gran glorieta con las letras Cerro Muriano y la pequeña rotonda con la bandera de España con fuste metálico blanco justo antes del comienzo de la calle Acera Eucaliptos, donde ha conseguido subir a sus dos hijas gemelas en el autobús que se ve al fondo, por lo que ahora la mujer está intentando encontrar otro autobús en el que subirse ella con su bebé y su hijo mayor (fuera de imagen) al que lleva agarrado con su mano derecha. 

Y la pequeña loma ascendente que se ve a la derecha de la imagen es lo que tradicionalmente han denominado los habitantes de Cerro Muriano " El Cerrillo ", una pequeña colina que está hoy en día repleta de casas y que forma parte de Cerro Muriano, pero que en 1936 era todo monte. 

Esta colina fue relativamente popular después de la Guerra Civil Española entre los habitantes de Cerro Muriano porque en ella tuvo un corral Castor Rodríguez González, histórico personaje en la historia del pueblo.                                                                      

La joven madre ha conseguido que le dejen subir a sus dos hijas gemelas en el autobús que se aprecia al fondo a la izquierda de la imagen (que va totalmente lleno de gente, tanto en su interior como en la zona superior en la que se han subido muchas personas), tras lo cual la mujer ha vuelto sobre sus pasos caminando en dirección hacia la Estación de Tren de Obejo y El Vacar, sujetando su bebé con su brazo y mano izquierda, mientras sigue llevando çagarrado con su mano derecha (fuera de imagen) a su hijo mediano de unos 3 años. 

La mujer sigue llorando, igual que en la foto que hace anteriormente a esta misma joven madre de familia y sus hijos, y todavía le quedan unos 12,5 km a pie hasta llegar a El Vacar, pero ha decidido seguir caminando con sus dos hijos más pequeños, que todavía no pueden valerse por sí mismos, dejando a sus hijas gemelas, de mayor edad, subidas en el autobús que se aprecia al fondo a la izquierda de la imagen. 

Por otra parte, Hans Namuth / Georg Reisner ha observado desde un principio la odisea de esta mujer y la ha seguido a pie durante su caminar, sacándole las dos fotos, en cierto modo para rendir homenaje a su tremenda lucha y sufrimiento para poner a salvo a sus hijos. 

DESCUBIERTA LA UBICACIÓN DE UNA FOTOGRAFÍA HECHA POR HANS NAMUTH / GEORG REISNER EL 5 DE SEPTIEMBRE DE 1936 A UNA MUJER QUE LUCHA POR SUBIR A UN AUTOBÚS A SUS DOS HIJAS GEMELAS Y DOS HIJOS PEQUEÑOS APROXIMADAMENTE A 100 METROS DEL PASO A NIVEL JUNTO A LO QUE ES HOY EN DÍA EL CAMPAMENTO MILITAR, CON EL CERRO DE LOS SANTOS VISIBLE AL FONDO. IDENTIFICADA LA PRESENCIA DE HANS NAMUTH EN ESTA IMAGEN

Por José Manuel Serrano Esparza 

Juan José Obrero Castro y José Manuel Serrano Esparza han podido descubrir la ubicación de una fotografía hecha por Hans Namuth / Georg Reisner, aproximadamente 1,5 km al norte de Cerro Muriano (Córdoba) a una mujer que lucha por subir a sus cuatro hijos pequeños a un autobús aproximadamente a 100 metros del paso a nivel de la vía férrea Córdoba-Almorchón, junto a lo que es hoy en día el campamento militar, con el Cerro de los Santos visible al fondo. 

                                                                                                        © Hans Namuth / Georg Reisner

Hans Namuth / Georg Reisner fotografía a una mujer con sus cuatro hijos pequeños intentando subir al autobús durante su huida del bombardeo de Cerro Muriano por la aviación franquista.                                                       

Fotografía hecha aproximadamente a 100 metros (viniendo desde la Estación de Tren de Obejo hacia Los Llanos del Conde) antes de llegar al paso a nivel de la vía férrea Córdoba-Almorchón adyacente al campamento militar. 

Al fondo de la imagen se divisa el Cerro de los Santos.                                         

La identificación por nuestra parte del Cerro de los Santos, visible al fondo a la izquierda del autobús en la fotografía hecha por Georg Reisner en blanco y negro a una mujer con sus cuatro hijos en primer plano fue el factor clave con el que pudimos descubrir la ubicación exacta de dicha imagen, que aparece en esta fotografía moderna en color del lugar exacto en el que Georg Reisner hizo la foto. © José Manuel Serrano Esparza                                              

Toda la población civil del pueblo está huyendo como puede, la inmensa mayoría a pie o en burro, pero también son muchos los que quieren ponerse a salvo tanto a ellos como a sus hijos más pequeños subiendo a los autobuses y camiones, tal y como ocurre con esta joven madre de Cerro Muriano que camina muy deprisa con sus tres hijos ( el más pequeño, prácticamente un bebé, al que sujeta como puede con su brazo izquierdo y mano izquierda, otro de unos tres años - del que sólo se aprecia la zona superior de la cabeza en el borde inferior de la imagen- al que lleva agarrado con su mano derecha y una niña de unos 5 años) a los que trata de subir a un autobús en el que muchas personas están esperando para subir.                                         

La escena es terrible, dramática a más no poder, porque la madre camina en una posición incomodísima, con un equilibrio muy inestable para poder llevar a dos de sus hijos, uno a pulso con su brazo y mano izquierdo en total tensión, aferrando el bebé a su costado izquierdo y el otro, del que sólo se aprecia la zona superior de la cabeza, al que lleva agarrado con la mano derecha. 

La arteria carótida del cuello de la mujer está totalmente dilatada y extendida, a punto de estallar, mientras una segunda vena está asimismo muy hinchada. 

La desesperación de esta mujer es absoluta, tal y como revela también su expresión facial, convulsa a más no poder. 

Tiene la boca abierta y probablemente está gritando para que la dejen subir al autobús con sus tres hijos. 

Pero de lo que se ve en imagen se deduce que además del grupo de hombres que están de pie justo detrás del autobús (tras los cuales se distingue un camión pequeño que va lleno de gente) hay quizá más madres con niños alrededor del autobús y fuera de imagen. 

Hans Namuth / Georg Reisner capta un contexto muy dramático y de incertidumbre, ya que la fotografía no desvela si la mujer ha podido subir con los niños al autobús. 

Una imagen pues repleta de tensión y angustia,                                                                       


cuyo dramatismo alcanza cotas increíbles, porque permite discernir sin ninguna duda que la mujer tiene 4 hijos : dos hermanas gemelas (una visible en la esquina inferior izquierda de la imagen, mientras que la otra está en la zona inferior central de la misma), el bebé que la madre sujeta con su brazo izquierdo, y el niño del que sólo se aprecia la zona superior de la cabeza. 

Ésto explica con más precisión la tremenda angustia y stress de la mujer, que está intentando salvar a sus cuatro hijos subiéndolos al autobús cuanto antes.                            

Pero el dramatismo de la escena no termina aquí, porque desde un punto de vista compositivo, Hans Namuth / Georg Reisner ha captado una muy potente diagonal ascendente izquierda/derecha cuya zona central e izquierda está dominada por ambas hermanas gemelas que miran con angustia a su madre, mientras ésta llora y grita. 

No obstante, el dramatismo de la imagen es todavía mayor, porque Hans Namuth / Georg Reisner son dos fotógrafos con gran talento y capacidad de observación hasta de los más pequeños detalles que marcan la diferencia,                                                                    

y se han percatado de que el bebé es lactante y se alimenta todavía de la leche materna, por lo que su madre tendrá que estar muy atenta a él en todo momento.  

Por si todo ello fuera poco, todavía hay más :                                                                 


Juan José Obrero Castro ha descubierto el coche de prensa de Hans Namuth, Georg Reisner y Franz Borkenau aparcado al fondo del todo a la izquierda, orientado hacia Cerro Muriano, en sentido contrario a la marcha del camión cargado de refugiados de Cerro Muriano y del autobús correo que ocupa la mitad derecha de la fotografía, que están orientados hacia la Estación de Tren de Obejo y El Vacar. 

Por su parte, José Manuel Serrano Esparza ha descubierto la presencia en la imagen del fotoperiodista alemán Hans Namuth con 21 años de edad, que mira fijamente a Georg Reisner mientras hace la foto.                                                                

Es sin ninguna duda el rostro de Hans Namuth, tal y como demuestra el análisis comparativo realizado                                                                


entre el hombre rubio muy joven cuyo semblante es visible detrás de la boina negra del hombre que viste indumentaria negra y que está justo delante de él                                                                                           

y un retrato de Hans Namuth realizado a principios de los años setenta posando con una cámara Linhof Technika de gran formato 9 x 12 cm. 

sábado, 29 de abril de 2023

DESCUBIERTA LA UBICACIÓN DE OTRA FOTOGRAFÍA HECHA POR HANS NAMUTH / GEORG REISNER EL 5 DE SEPTIEMBRE DE 1936 A UN GRUPO DE REFUGIADOS DE CERRO MURIANO SUBIDOS A UN CAMIÓN SITUADO ENTRE LA GRAN ROTONDA CON LAS LETRAS CERRO MURIANO Y LA PEQUEÑA ROTONDA CON LA BANDERA DE ESPAÑA ANTES DEL COMIENZO DE LA CALLE ACERA EUCALIPTOS, ENTRE LOS QUE SE APRECIA A UN HOMBRE CON BOINA NEGRA QUE FUMA, UN MILICIANO ANARQUISTA DE LA CNT DE ALCOY Y UN HOMBRE QUE SUJETA UN PLATO CON SU MANO IZQUIERDA

Por José Manuel Serrano Esparza                                                                               

                                                                                               Photo : Hans Namuth / Georg Reisner

Juan José Obrero Castro y José Manuel Serrano Esparza han podido descubrir la ubicación de otra fotografía hecha por Hans Namuth / Georg Reisner el 5 de septiembre de 1936 a un grupo de refugiados de Cerro Muriano subidos a un camión situado entre la gran rotonda con las letras metálicas Cerro Muriano y la pequeña rotonda con la bandera de España justo antes del comienzo de la calle Acera Eucaliptos en su zona más próxima a Cerro Muriano. 

Es una fotografía que pertenece a la serie de imágenes captadas por Hans Namuth / Georg Reisner de personas que han subido a bordo de camiones y pequeños autobuses parados que formaron una gran fila en dicha zona, esperando a que se auparan a ellos todas las personas posibles, lo cual generó escenas de gran dramatismo y tensión ya que todo el mundo quería subir a los autobuses como fuera y la capacidad de los mismos era limitada. 

El 5 de septiembre de 1936 todo lo que se aprecia en esta fotografía en color hecha hoy en día era campo, con excepción de la casilla del guardabarreras del paso a nivel de la línea férrea Córdoba-Almorchón, las vías del tren y la antigua carretera N-432a que discurría en el sentido de la flecha y estaba hecha entonces de tierra compactada. Cuando Hans Namuth / Georg Reisner llegan a esta zona, todo el lugar está lleno de camiones y autobuses con capacidad limitada y a los que todo el mundo quiere subir, de tal manera que captaron con su Leica III las muchas situaciones de tensión y gran dramatismo que ocurrieron en este área. Un contexto que también presenció en directo el escritor austríaco Franz Borkenau, que estuvo en Cerro Muriano el 5-9-1936 y reflejó lo que vió en su libro " El Reñidero Español " . 

                                                                                                     Photo : Hans Namuth / Georg Reisner

El dramatismo de esta imagen (captada bajo un sol abrasador y una temperatura de aproximadamente 40º C, al igual que las demás) es impresionante, destacando especialmente : 

a) El hombre joven con el pelo muy corto sujeta con su mano izquierda un plato en el que poder comer la comida que pueda conseguir por el camino, mientras sobre su hombro izquierdo descansa una manta que lleva para pasar la noche. 

Aparece visiblemente cansado y con barba de varios días. 

b) El hombre de unos 45 años de edad y boina negra está muy nervioso, intenta tranquilizarse fumando un cigarro, está mirando hacia abajo y su mano derecha en movimiento indica que está a punto de ayudar a subir al autobús otro refugiado de Cerro Muriano que ha llegado hasta aquí caminando.

Ésto genera un más que notable stress añadido, porque el camión está a lleno de gente, tal y como se observa en la imagen, y no cabe un alfiler. 

c) El miliciano de la CNT de Alcoy con gorro y borla visible al fondo a la izquierda, detrás del hombre joven que lleva el plato, está en tensión y mira fijamente al fotógrafo.

Es uno de los muchos milicianos de la CNT y la FAI de Alcoy que estaban dentro del pueblo de Cerro Muriano y que ( a diferencia de los que estaban en Las Malagueñas, la Finca de Villa Alicia y Torreárboles ) huyeron porque pensaban que el general Varela iba a ordenar tomar el pueblo de un momento a otro, cuando en realidad el general Varela no tuvo ninguna intención de conquistar Cerro Muriano el 5 de septiembre de 1936, porque el frente de combates estuvo en dichas tres zonas al sur de Cerro Muriano. 

                                                                                                  Photo : Hans Namuth / Georg Reisner 

d) A la derecha de la imagen parece tener lugar un forcejeo entre un hombre joven de unos 20 años de edad y otro de unos treinta años con boina clara, porque éste último (que tiene el brazo derecho extendido y la mano derecha doblada para agarrar la mano de la persona que está intentando subir al camión) está a punto de ayudar a subir al camión a un refugiado de Cerro Muriano que quiere subirse al vehículo y huir de la guerra cuanto antes. 

Lo que ocurre es que no hay prácticamente espacio, y ello provoca la discusión entre ambos hombres.

e) El calor es tremendo, todo el mundo va de pié, apelotonados, por lo que las dos mujeres visibles en el centro ( una con vestido de manga corta, sentada en el bordillo metálico del camión, con su brazo izquierdo casi totalmente visible, y la otra en cuclillas y protegiéndose del sol con un gran sombrero de paja) realzan el nerviosismo y la angustia que presiden la escena. 

f) En el borde inferior derecho de la imagen aparecen los dedos índice y corazón de la mano derecha de la persona que está intentando que le ayuden a subir al camión. 

g) La sabia elección por parte del fotógrafo de un ángulo de toma diagonal izquierdo con respecto a las personas captadas en imagen que están de pie sobre el camión permite discernir claramente las acciones paralelas repletas de tensión que están teniendo lugar, 

entre ellas el esfuerzo que están haciendo dos personas (de las cuales sólo vemos una parte muy pequeña desenfocada de la zona superior de la cabeza y dos dedos de la mano derecha respectivamente) para subir al camión, ayudadas por el hombre maduro de la boina negra a la izquierda de la fotografía y el hombre algo más joven con boina clara a la derecha. 

Todo ello en medio de una gran tensión, mientras el miliciano de la CNT de Alcoy (Alicante) mira fijamente al fotógrafo. 

Por otra parte, todo aparece enfocado y nítido en este imagen, gracias a que Hans Namuth / Georg Reisner no enfoca girando el aro objetivo sino que usa enfoque por zonas, es decir, la cámara Leica III con objetivo Leitz Summar 5 cm f/2 está preconfigurada utilizando la escala de profundidad de campo y de distancias para conseguir nitidez en una zona aproximadamente entre 2,5 m y 5,5 m, usando probablemente f/11, con lo cual aparece nítido incluso el miliciano de la CNT con gorro y borla visible al fondo a la izquierda. 

Es un autofocus natural basado en profundidad de campo y el más rápido que existe, por lo que el fotógrafo sólo tiene que levantar la cámara a la altura de los ojos, encuadrar y disparar, algo muy útil en este tipo de fotografía con máximos niveles de tensión, donde intentar enfocar girando el aro del objetivo sería algo muy lento y que haría perder momentos decisivos. 

Ni que decir tiene que el hecho de disparar con una cámara telemétrica que carece de espejo basculante ayuda a conseguir una estabilidad de disparo mucho mayor que con una cámara réflex. 

viernes, 28 de abril de 2023

DESCUBIERTA LA UBICACIÓN DE DOS FOTOGRAFÍAS HECHAS POR HANS NAMUTH / GEORG REISNER EL 5 DE SEPTIEMBRE DE 1936 A UN GRUPO DE REFUGIADOS DE CERRO MURIANO SUBIDOS A UN CAMIÓN CON UNA ACACIA VISIBLE TRAS ELLOS EN EL TRAMO DE LA ANTIGUA CARRETERA N-432a ENTRE LO QUE ES HOY EN DÍA LA ROTONDA CON LAS LETRAS METÁLICAS CERRO MURIANO Y LA PEQUEÑA ROTONDA CON LA BANDERA DE ESPAÑA ANTES DE LA CALLE ACERA EUCALIPTOS

Por José Manuel Serrano Esparza  

Juan José Obrero Castro y José Manuel Serrano Esparza han podido descubrir la ubicación de dos fotografías hechas por Hans Namuth / Georg Reisner el 5 de septiembre de 1936 a un grupo de refugiados de Cerro Muriano subidos a un camión con una acacia visible tras ellos en el tramo de la antigua carretera N-432a entre lo que es hoy en día la gran rotonda con las letras metálicas Cerro Muriano y la pequeña rotonda con la bandera de España antes del comienzo de la calle Acera Eucaliptos. 

Foto 1 : 

                                                                                                      




Hans Namuth / Georg Reisner capta con su Leica III con objetivo Leitz Summar 5 cm f/2 a un grupo de refugiados de Cerro Muriano que huyen del pueblo que está siendo bombardeado por los aparatos biplanos Breguet XIX y Nieuport 52. 

La escena es de enorme tensión, porque todas las personas que se aprecian en imagen han subido a un camión para ponerse a salvo y huir de la guerra cuanto antes. 

Pero este camión está parado, esperando a que se suban más refugiados de Cerro Muriano que están huyendo a pie del pueblo. 

Ésto genera un inefable stress, porque el camión está ya casi lleno, hay más personas que avanzan a pie (fuera de imagen) que también quieren subir como sea y el masivo éxodo de la población civil de Cerro Muriano en dirección a la Estación de Tren de Obejo y El Vacar está en su apogeo, teniendo lugar abundantes escenas dantescas descritas por el escritor austríaco Franz Borkenau (que estuvo presente el 5 de septiembre de 1936) en Cerro Muriano y sus alrededores) en su libro " El Reñidero Español " . 

Es una situación muy dramática, definida por la expresión facial de cuatro de los ocho habitantes de Cerro Muriano visibles sobre el camión : 

- El muchacho de unos 14 años de edad que está a la izquierda de la imagen, se halla visiblemente nervioso, con el ceño fruncido y mordiéndose las uñas de la mano derecha, fruto del gran nerviosismo, que hace también que su brazo derecho esté en movimiento y aparezca trémulo. 

- La mujer que está a s lado tiene unos 22 años de edad, pero aparenta 35, a consecuencia de las muy duras condiciones de vida de la época. Tiene el pelo sucio y desgreñado y su semblante es de total desesperanza, porque ha tenid que dejar atrás su casa y sus recuerdos. 

Esta mujer está en movimiento sobre el camión, tal y como indica su antebrazo y mano izquierda trémulos, intentando posicionarse lo mejor que puede, plenamente consciente de que más personas van a intentar subirse al camión como sea.   

- El chico de unos 12 años de edad, que está en el centro de la imagen y es el principal protagonista de la escena, se halla en tensión total y parece estar llamando a viva voz a alguien conocido que avanza a pie para que suba al camión.

Este muchacho tiene la boca abierta, está gritando e inmerso en una gran tensión, mientras que su indumentaria muestra un contexto de miseria y penalidades de todo tipo : su camisa está muy sucia y arrugada, lleva un botón desabrochado y el pelo sucio y desgreñado, con una expresión facial que revela gran stress y nerviosismo. 

- El niño rubio de unos 5 años de edad que está junto a él tiene también el pelo degreñado, la cara muy sucia y una mirada que lo dice todo. Se halla en profunda introspección, en estado de shock. 

- Y la mujer situada a la derecha del todo de la imagen vestida de negro y con un delantal también negro mira hacia la derecha de la imagen con cara repleta de tristeza y desesperanza, porque está vendo como muchas familias enteras de Cerro Muriano huyen del pueblo a pie y se dirigen también hacia la Estación de Tren de Obejo y El Vacar. 

Hay además tres personas más en la fotografía cuyos rostros no son visibles, pero que son sabiamente utilizadas por Hans Namuth / Georg Reisner de modo compositivo para realzar el enorme dramatismo de la imagen, presidida por una temperatura asfixiante de aproximadamente 40º C : la anciana con cofia negra que se toca la cabeza con su mano derecha, y las dos mujeres a la derecha de la fotografía que están tan sumamente próximas una de otra de frente (una con sombrero blanco y otra con trenza) que sus rostros casi chocan.  

Al fondo de la imagen se aprecian las hojas de una muy frondosa acacia, que en 1936 (y también hoy en día) jalonan este tramo de la antigua N-432a entre la gran rotonda con las letras de Cerro Muriano y la pequeña rotonda con la bandera de España justo antes del comienzo de la calle Acera Eucaliptos. 

Es una foto extraordinaria, en la que Hans Namuth / Georg Reisner hace un tiro frontal, totalmente perpendicular al grupo, desde una distancia muy corta y consigue pasar desapercibido, captando un momento muy significativo y creando una imagen atemporal, característica de una época gloriosa de la historia del fotoperiodismo que fueron los años treinta del siglo XX, realizadas con cámaras Leica formato 24 x 36 mm, muy pequeñas y ligeras e idóneas para hacer este tipo de fotos en las que la velocidad y el captar la imagen definitoria son los factores clave, por encima de la perfección técnica de las imágenes. 

Foto 2 : 


Hans Namuth / Georg Reisner se desplaza hacia la derecha poco después de hacer la primera foto y capta de nuevo la zona superior del mismo camión con varias personas de pie sobre él, algunas de las cuales aparecen en la primera foto. 

Esta segunda foto es todavía más dramática que la primera, y ahora el personaje más importante de la fotografía no es el chico de unos 12 años que grita en la primera imagen (visible a la izquierda de esta segunda fotografía, algo más tranquilo dentro del stress) sino la anciana con indumentaria negra y delantal también negro (que aparece de perfil en la primera foto) que es captada ahora de frente, por lo que podemos ver perfectamente su rostro. 

Es una visión terrible : la mujer está físicamente muy deteriorada, su cara tiene muchas cicatrices, está sudando abundantemente y tiene la cara desencajada, el pelo sucio y desgreñado. 

Esta mujer ha tenido una vida muy dura, probablemente ha trabajado un promedio de 14-16 horas diarias desde su más temprana adolescencia (en aquella época, además de trabajar en el campo, las mujeres tenían que lavar la ropa a mano, hacer las comidas para toda la familia y muchas más cosas, en jornadas extenuantes, por lo que envejecían pronto). 

Vemos también que hay subidas en el camión cuatro personas más que no eran visibles en la primera foto : un niño muy pequeño del que sólo se aprecia la cabeza a la izquierda del todo de la imagen, una mujer con moño e indumentaria clara que aparece de perfil a la derecha del todo de la fotografía y que mira con agustia hacia atrás, conemplando a muchas familias enteras que está huyendo a pie de Cerro Muriano a través de la salida norte, un hombre a su lado que parece estar pensativo y apesadumbrado  del que sólo se aprecia el brazo y hombro derecho yuna muy pequea parte del lado derecho de la cara y una mujer con pel largo que mira hacia atrás y contempla el éxodo a pie de muchos refugiados de Cerro Muriano que han abandonado el puelo  se dirigen también hacia la Estación de Tren de Obejo y El Vacar. 

El análisis comparativo de ambas imágenes revela claramente que las abundantes hojas de acacia que aparecen al fondo son exactamente las mismas que en la primera foto y pertenecen al mismo árbol : 



Por otra parte, la suma de ambas fotografías revela que en el camión han subido como mínimo 12 personas :