viernes, 26 de noviembre de 2021

PRESENTACIÓN DEL LIBRO ROBERT CAPA EN CERRO MURIANO, 5 DE SEPTIEMBRE DE 1936 : NACIMIENTO DEL MODERNO FOTOPERIODISMO DE GUERRA




El día 3 de diciembre de 2021 a las 19:00 h tendrá lugar en el Salón de Actos de la Oficina Municipal del Ayuntamiento de Obejo en Cerro Muriano, c/ Los Arces, 44,  la presentación del libro " Robert Capa en Cerro Muriano, 5 de Septiembre de 1936 : Nacimiento del Moderno Fotoperiodismo de Guerra ", una obra en gran formato 29 x 22 cm y 235 páginas, fruto de 26 años de investigación in situ realizada por su autor, el historiador de la fotografía José Manuel Serrano Esparza, entre 1995 y 2021, incluyendo un profundo análisis de todas y cada una de las imágenes captadas por Robert Capa en Cerro Muriano durante la primera semana de Septiembre de 1936.  

Robert Capa es uno de los fotógrafos más influyentes de la historia, con un estilo muy instintivo, ágil y dinámico en sus imágenes, con las que una y otra vez conseguía estar en el lugar adecuado en el momento más idóneo. Capa se acercaba al máximo posible a las personas que fotografiaba, captando instantes definitorios que él convertía en atemporales, con unas imágenes que destilan humanidad a raudales. 

En 2008 se conocían aproximadamente 10 fotografías hechas por Robert Capa en Cerro Muriano (Córdoba) durante la primera semana de septiembre de 1936, pero entre 2009 y 2021 han aparecido muchas más fotos, de tal manera que hoy en día existen 46 imágenes realizadas por el fotoperiodista húngaro de origen judío (que iba acompañado por Gerda Taro) en Cerro Muriano. 

Ello ha generado un vuelco total e impensable hace pocos años con respecto a la relevancia de Cerro Muriano en la evolución de Robert Capa como fotoperiodista, hasta tal punto que en el momento presente, este pequeño pueblo situado 15 km al norte de Córdoba capital se ha convertido en el lugar más importante del mundo para poder entender la génesis de Robert Capa como fotógrafo de guerra y su posterior evolución. 

Las imágenes que Robert Capa hace en sus dos grandiosos reportajes " Arenga en la Finca de Villa Alicia " (1,5 km al sureste de Cerro Muriano) y " Huida de los Refugiados de Cerro Muriano" ( a través de la salida norte del pueblo, avanzando a pie 12 km hacia la estación de Tren de Obejo y El Vacar, bajo un sol abrasador y en terribles condiciones ) el 5 de septiembre de 1936 marcan un antes y un después en la historia de la Fotografía Mundial. 

Es en Cerro Muriano donde nace sin ningún género de dudas el moderno fotoperiodismo de guerra ágil y dinámico, con un grado de inmersión mucho mayor en el epicentro de la acción que las cámaras de gran formato y formato medio previas, disparando a pulso desde muy cerca con una cámara Leica II (Model D) telemétrica formato 24 x 36 mm, muy pequeña y ligera, al igual que los objetivos acoplados, con la ventaja añadida del obturador plano focal de recorrido horizontal, diseñado por el genio Oscar Barnack en Wetzlar (Alemania), totalmente mecánico, una auténtica maravilla de ingeniería miniaturizada, que apenas hace ruido, preservando una gran discreción. 

Durante la " Arenga en la Finca de Villa Alicia ", Capa capta momentos de premuerte, unas imágenes terribles, desoladoras, de milicianos que están siendo informados por cuatro jefes de la CNT y la FAI de Alcoy (Alicante) subidos a un tonel pocos minutos antes del combate, de que las feroces tropas marroquíes de tabor de regulares de Sáenz de Buruaga están a punto de atacarles y que tendrán que luchar por sus vidas. Una y otra vez, el fotoperiodista húngaro consigue pasar inadvertido y no ser detectado durante el acto fotográfico, a pesar de la enorme proximidad desde la que hace un muy elevado porcentaje de sus fotos, algunas de ellas prácticamente a bocajarro, moviéndose con gran sigilo entre los milicianos que escuchan la alocución y realizando un enorme esfuerzo constante por captar las imágenes desde todos los ángulos posibles. 

Algunos de los milicianos anarquistas que escuchan la arenga en la Finca de Villa Alicia son jovencísimos, con edades entre los 14 y 16 años. 

El grado de tensión, stress, angustia, miedo, desazón y muchas más cosas que Capa capta magistralmente en los hombres presentes en la Finca de Villa Alicia es una de las cimas en toda la Historia de la Fotografía, plasmando una pléyade de detalles dramáticos que realzan enormemente la tremenda intensidad emocional de los instantes vividos, así como expresiones faciales que hablan por sí mismas.

Y dicha tensión en grado superlativo inherente a los momentos de premuerte durante la " Arenga en la Finca de Villa Alicia ", con cada persona reaccionando de una manera distinta y un Robert Capa colosal, siempre atento a los pequeños detalles que marcan la diferencia, es magistralmente captada por Capa gracias a su increíble precisión en el timing al apretar el botón liberador de su Leica plasmando momentos muy definitorios, a su gran don para estar siempre en el lugar adecuado en el momento idóneo y lo más cerca posible, y a la abstracción del blanco y negro, con frecuencia más eficaz que el color para la transmisión de mensajes. 

Capa (que iba acompañado por Gerda Taro) va fotografiando a los milicianos moviéndose entre ellos con increíble rapidez y discreción, disparando su cámara desde todos los ángulos posibles, acercándose al máximo y consiguiendo crear unas imágenes desgarradoras, atemporales, en las que capta por sorpresa los gestos convulsos y de enorme preocupación de milicianos sudorosos, temerosos de morir en combate y no ver más a sus seres queridos, unos rostros fortísimamente impregnados de ansiedad y nerviosismo que el fotógrafo plasma con impresionante talento. 

Asimismo, Capa capta también a los cuatro jefes milicianos que pronuncian la arenga sobre el tonel, en mitad de sus alocuciones, plasmando perfectamente su furia, su gran nivel de esfuerzo para dar ánimo a sus camaradas en una situación tan extrema, gritan hasta la extenuación y uno de ellos está a punto de perder el resuello. 

Por su parte, con su también soberbio reportaje " Huida de los Refugiados de Cerro Muriano ", Capa confiere a las imágenes un realismo y emotividad sin precedentes hasta esos momentos con personas en movimiento, fotografiándolas desde unas distancias increíblemente próximas, la inmensa mayoría de veces sin ser detectado, y captando su gran coraje y determinación por salvar a sus seres más queridos, en especial los ancianos más mayores, bebés y niños pequeños. 

Son imágenes que destilan humanidad a raudales y empatía total con toda esa gente indefensa que fueron víctimas de la guerra, ya que Capa quiso con todas sus fuerzas que estos seres humanos refugiados fueran los principales protagonistas de sus relatos visuales. 

Y por si todo ello fuera poco, los principios fundamentales del genio Oskar Barnack (fallecido sólo ocho meses atrás, el 16 de enero de 1936) al crear su revolucionario concepto de cámara Leica formato 24 x 36 mm cuyo lema era conseguir grandes fotos con cámaras muy pequeñas, alcanza su mayoría de edad en el ámbito de la fotografía de guerra de la mano de Robert Capa el 5 de septiembre de 1936 en Cerro Muriano (Córdoba).  

Unas fabulosas imágenes que son Patrimonio de la Humanidad, pioneras en su género y que significaron el nacimiento del moderno fotoperiodismo de guerra ágil y dinámico en este pequeño y entrañable pueblo 15 km al norte de Córdoba capital aquel 5 de septiembre de 1936.