martes, 30 de julio de 2019

FUNDACIÓN INFANTE DE ORLEANS : EL FRUTO DE LA PASIÓN Y ENORME ESFUERZO POR PRESERVAR Y HACER VOLAR AVIONES HISTÓRICOS

Texto y Fotos : José Manuel Serrano Esparza


La mundialmente famosa Fundación Infante de Orleans, dedicada tanto a la preservación de aviones históricos en condiciones de poder volar como a mantener viva la Historia de la Aviación Española, comenzó su andadura cuando un grupo de pilotos profesionales altamente cualificados en el ámbito de la aviación deportiva y que ya habían creado la Sección de Aviones Históricos del Aeroclub José Luis Aresti en 1984,

                                                                                                                                             
decidieron consolidarla, fundando la FIO en 1989, con el objetivo de conseguir la más amplia colección posible de aeronaves que hubieran tenido un papel destacado en el desarrollo de la aeronáutica española.

                                                                                                                                           
De modo asombroso, a base de ímprobo esfuerzo, pasión sin antídoto por la aviación, profundo conocimiento y experiencia, idilio sempiterno por los sublimes aviones clásicos y el vuelo en estado puro, miles de horas de trabajo y muchas más cosas, estos apasionados de la aviación y su legendaria historia, se armaron de coraje y entusiasmo y tras años de frenética actividad, lucharon a brazo partido en muchas facetas distintas, con gran perfeccionismo, trabajando entre todos en busca del bien común, hasta hacer realidad su sueño: convertir a la Fundación Infante de Orleans en una de las organizaciones más importantes en su ámbito a nivel mundial, algo que han conseguido mantener incólume durante sus treinta años de existencia, figurando por méritos propios entre la flor y nata internacional junto con la Shuttleworth Collection de Inglaterra, The Collings Foundation de Estados Unidos y otras.

Todas estas personas que hicieron posible la génesis de la FIO y su consolidación como uno de los más importantes referentes mundiales en su especialidad (Carlos Valle, Avelino González, Manuel Valle, Pedro Valle, Jaime Larrea, Juan Crespo, Luis Cabré, Ramón Ortega, Leto Martín, Augusto Núñez, Jorge Ester, José M. Palenzuela, Jaime Larrea, Fernando Adrados, Francisco Gil, Santiago Blanco, Fernando Iglesias, Javier Permanyer, Felipe Aresti, Álvaro Oviedo y muchos otros) son pilotos muy experimentados o mecánicos de primerísimo nivel con abundante know-how y experiencia en la esfera de la mecánica tradicional.

UN SUEÑO HECHO REALIDAD

Así pues, durante treinta años, la Fundación Infante de Orleans ha sido y sigue siendo un auténtico buque insignia entre las organizaciones dedicadas a la preservación de aviones clásicos en buen estado de conservación, a los que mantiene en condiciones de vuelo gracias a exhaustivas revisiones periódicas que optimizan los niveles de seguridad.

Carlos Valle, Presidente de la Fundación Infante de Orleans, posando con pilotos y mecánicos de la FIO junto con muchos visitantes de todas las edades que han formado durante décadas de exhibiciones una gran familia que comparte su amor por la aviación y las aeronaves clásicas.

Durante tres décadas, la Fundación Infante de Orleans ha ilusionado a cientos de miles de personas que han visitado el aeródromo de Cuatro Vientos el primer domingo de cada mes (fecha en que se celebran las exhibiciones de vuelo) y han podido admirar en directo la atemporal belleza,  mecánica en estado puro e indescriptible sonido de los motores de estas joyas de la historia de la aviación, la mayoría de las cuales son impulsadas por fabulosos motores radiales a pistón con distintos tamaños, configuraciones y potencias, que han escrito muchas de las páginas más gloriosas de la Historia de la Aviación.


Felipe Aresti, hijo de José Luis Aresti, pilotando la Bücker Jungmeister, uno de los más bellos aviones acrobáticos y deportivos jamás fabricados. Incorpora un motor Siemens de 160 CV, siendo su velocidad máxima 230 km/h, con una autonomía de vuelo de 500 km y un techo operativo de 4500 metros. Esta incomparable aeronave fue pilotada durante muchas décadas por el internacionalmente famoso José Luis Aresti (1917-2003), uno de los mejores pilotos de la historia, Jefe del Equipo Español de Vuelo Acrobático, organizador del Tercer Campeonato del Mundo de Acrobacia Aérea celebrado en 1964 en Bilbao (ganado por Tomás Castaño), poseedor del Diploma Paul Tissandier 1955, Medalla de Bronce de la FAI 1961 y Presidente de la Comisión Acrobática desde 1967, además de haber sido creador del Diccionario Aerocriptográfico Aresti usado por la IAF para identificar las diferentes figuras en las competiciones acrobáticas.

                                                                                                Dos Bücker Jungmann volando juntas.

Estos maravillosos aviones antiguos que destilan belleza, clase, elegancia, glamour e historia a raudales, han sido hasta la fecha protagonistas de inolvidables despliegues en el aeródromo de Cuatro Vientos, tanto en tierra como en vuelo, haciendo siempre que los espectadores que asisten en directo a cada evento mensual, no sólo de Madrid capital sino procedentes de toda la geografía española, queden embelesados y deseosos de presenciarlos una y otra vez.

                                                                 Boeing PT-17 Stearman, equipado con un motor Continental W-670 de 225 CV.

Los hombres que los tripulan son pilotos profesionales con gran historial en todo tipo de aeronaves y miles de horas de vuelo, desarrollan su profesión con aviones mucho más modernos y sofisticados, y desde hace bastantes años se ponen cada primer domingo de mes a los mandos de estos aparatos de vuelo majestuoso a los que llevan muy dentro de su corazón.


Y ese mismo sentimiento es experimentado con idéntica intensidad por los extraordinarios mecánicos de la Fundación Infante de Orleans (que manejan en sus trabajos cotidianos componentes de aviones mucho más avanzados, motores, fuselajes, cabinas, trenes de aterrizaje, timones de dirección, etc), que dedican miles de horas de sus vidas al estudio profundo de manuales vintage de aeronaves clásicas, para mantenerlas con impecable aspecto y en perfectas condiciones de vuelo,

Mecánico de la Fundación Infante de Orleans posando junto al avión monoplano biplaza De Havilland DHC1 Chipmunk de 1946, cuya velocidad máxima es de 222 km/h, con una autonomía de vuelo de 450 km y un techo operativo de 4815 m. Su motor De Havilland Gipsy Major de 142 CV está a la vista. La puesta a punto de plantas motrices de aviones clásicos con motor radial a pistón como éste precisa grandes conocimientos y experiencia.

Fernando Adrados, gran piloto acrobático de la FIO con muchas décadas de experiencia, revisando el motor radial a pistón refrigerado por aire Lycoming 0-360225 de 225 CV, cuatro cilindros horizontalmente opuestos y transmisión directa de su Pitts S2A Special. Este avión, cuyo diseño original data de 1944 y que dominó la competición acrobática mundial durante los años sesenta y setenta, sigue siendo hoy por hoy en pleno siglo XXI una formidable aeronave en su ámbito.

prestando constante atención, entre otros muchos aspectos, a la plena operatividad de las plantas motrices con motor radial a pistón. 


LA CONSOLIDACIÓN DE UNA ORGANIZACIÓN DE REFERENCIA INTERNACIONAL

Desde su misma creación en 1989, la Fundación Infante de Orleans tuvo como piedra angular de su existencia la salvación del olvido y reducción a chatarra de aviones clásicos de incalculable valor histórico y tecnológico, a la vez que una lucha permanente para hacerlos volar, mediante una restauración estado del arte y subsiguientes revisiones y puestas a punto periódicas que garantizaran plenamente la seguridad de los pilotos.

Gran cantidad de espectadores asisten cada primer domingo de mes a las exhibiciones aéreas de la Fundación Infante de Orleans en el aeródromo de Cuatro Vientos (Madrid) para ver volar en directo esta fabulosa colección de aviones históricos que hacen las delicias de familias enteras. Aquí vemos a un padre entusiasta de la aviación que señala a su hijo las evoluciones en el aire de uno de los aparatos con motor radial a pistón de la FIO. Obsérvese como el niño sigue con enorme interés el vuelo de la aeronave y escucha atento las palabras de su progenitor, mientras sujeta en su mano derecha el folleto informativo con los 42 aviones de la Fundación Infante de Orleans.

Asimismo, otra de las misiones fundamentales era

Público muy abundante congregado para ver volar en directo a los bellísimos e históricos aviones de la FIO durante un primer domingo de mes. Es un espectáculo grandioso del que disfrutan al máximo grandes y pequeños, además de ofrecer una gran oportunidad a los amantes de la fotografía y el vídeo de captar imágenes inolvidables como bonito recuerdo de cada evento. 

hacer disfrutar a los asistentes de una experiencia única hoy en día y que sirviera también para hacer conocer el inmenso legado de la cultura aeronáutica española, jalonada de impresionantes hazañas que fueron durante décadas portada de los más importantes periódicos y revistas ilustradas del mundo, especialmente entre los años veinte y cincuenta.

British Klemm Swallow II biplaza, dotado con un motor Cirrus Minor de 90 CV. Su velocidad máxima es de 167 km/h,con una autonomía de 575 km y un techo operativo de 5185 mSu primer vuelo fue en Noviembre de 1933

De este modo, poco a poco, con trabajo muy duro y perseverancia, año tras año, este equipo humano de profesionales con gran experiencia y conocimiento en aviación que forman la Fundación Infante de Orleans, pudo convertirla en una de las entidades más importantes de aviones clásicos en vuelo a nivel internacional, toda una hazaña, especialmente si se tiene en cuenta que lo consiguieron con muy pocos medios económicos, presupuestos muy limitados y haciendo muchísimas cosas distintas centradas en la innovación y la adaptabilidad como factores clave, trabajando la mayoría de las veces con parámetros artesanales, hasta el punto de que ya desde mediados de la década de los noventa, las exhibiciones de la FIO se hicieron internacionalmente famosas y han tenido desde entonces una masiva asistencia de visitantes, tanto españoles como extranjeros procedentes de muchos países,

Boeing PT-17 Stearman, equipado con un motor Continental W-670 de 225 CV. Su velocidad máxima es de 253 km/h, con un techo de servicio de 4.000 metros y una autonomía de vuelo de 579 km. Su primer vuelo fue en diciembre de 1933 y durante la década de los años treinta se convirtió en el avión de entrenamiento inicial más abundante en la Fuerza Aérea de Estados Unidos.

De Havilland DH-60 Moth 1928 biplaza con motor A.D.C.D.H " Gypsy III " de 120 CV, velocidad máxima de 152 km/h y una autonomía de vuelo de 690 km. Este avión se hizo mundialmente célebre tras su aparición en la película " Memorias de África " con Robert Redford y Meryl Streep en 1985.

que añoran la indeleble experiencia y gozo de ver volar estos asombrosos, bellísimos a históricos aparatos (muchos de los cuales han aparecido en célebres películas).

Pero los enormes logros de la FIO fueron siempre resultado de esfuerzos hasta el agotamiento, búsqueda permanente de soluciones eficaces con presupuestos muy limitados, una meticulosa preparación de todos y cada uno de los detalles antes de cada exhibición incluyendo el mantenimiento y maniobras de cada avión, más de 3.000 donantes y el apoyo de patrocinadores como Repsol, Airbus, Sepla, Enaire, Iberia, Ayuntamiento de Getafe y Comunidad de Madrid.

Y si es duro llegar a lo más alto, más difícil todavía ha sido mantenerse en la cúspide, un éxito cuyos factores clave han sido :


- El gran brío y experiencia aportado por los pilotos y mecánicos de la FIO, a quienes hace décadas les fue inoculado el dulce veneno del amor por la aviación, para el que la ciencia no ha podido encontrar antídoto hasta la fecha.

- Una permanente y exhaustiva revisión de todas y cada una de las aeronaves de la colección, que son cuidadas y mimadas sin descanso.

- La restauración de los aviones de la colección, realizada por la FIO con excepcionales niveles de precisión, esmero y conocimiento, usando los mejores materiales disponibles. Estos trabajos incluyen el reforzamiento de armazón, la fabricación de nuevas telas, el repintado con nuevos colores, la renovación tanto de las ruedas principales como las de cola, el ajuste de la cubierta frontal de los motores, la sustitución de componentes antiguos en motores, el fortalecimiento de hélices o sustitución de las mismas, la revisión de cigüeñal, el desmontaje y revisión de estructuras y muchos otros aspectos.

En este ámbito, el trabajo de expertos como José María Valles Alaminos, uno de los principales impulsores del Centro de Restauración y Mantenimiento de Aeronaves de la FIO, ha sido un importante pilar de la organización.

El CRM de la Fundación Infante de Orleans lleva a cabo sus restauraciones de aviones clásicos con los más altos standards de calidad, devolviendo cada avión clásico al estado original que tenía en la época del siglo XX en que fue fabricado.

- Abundantes tests en tierra, para verificar el funcionamiento integral de las aeronaves, incluyendo el arranque de motor y el carreteo por pista.

- Una constante puesta a punto de los motores radiales a pistón de los diferentes aparatos de la colección.

- El estudio intensivo de libros y manuales antiguos sobre aviones concretos de la colección y que tratan sobre los métodos y técnicas necesarios para mantenerlos en un estado ideal de vuelo.

- La valiosa y encomiable labor desarrollada durante décadas por destacados especialistas e historiadores de la aviación.

En Vuelo, boletín informativo de la FIO. A pesar de su reducido número de 24 páginas es hoy por hoy una revista muy respetada y apreciada en el ámbito de las publicaciones dedicadas a los aviones clásicos en estado operativo. Incluye excelentes artículos sobre aparatos y episodios muy interesantes de la época dorada de la aviación, escritos por grandes expertos en la materia, e incluye contenido en profundidad de gran nivel, soberbias fotografías y antiguos posters, que han constituido espléndidas monografías como la titulada " Fleet 2 " escrita por Javier Permanyer Fernández, " Impresiones de un Viaje Transatlántico " obra de Felipe E. Ezquerro sobre el primer avión Lockheed Super Constellation que hizo la ruta Madrid-Nueva York en Agosto de 1954, la muy detallada " Centro de Restauración y Mantenimiento de Aviones de la FIO " escrita por José María Valles Alaminos, incluyendo fotos muy buenas hechas dentro de los talleres de la Fundación Infante de Orleans, etc.

Este boletín informativo, que es a efectos prácticos una pequeña revista profesional de aviación clásica, destaca también por su gran nivel cualitativo en cuanto a reproducción fotográfica, gramaje de papel sabiamente seleccionado y gran precisión de colores, enviándose gratis a los socios protectores de la FIO.

como Javier Permanyer Fernández, Felipe E. Ezquerro, Enrique Fernández Coppel, Cecilio Yusta Viñas, Carlos Lázaro Ávila, Jaime Velarde, Canario Azaola, José Sánchez Méndez, Carlos Bravo Domínguez, Juan Antonio García Ruiz y otros, con muchos artículos escritos en la revista impresa En Vuelo y en el boletín informativo online FIO Digest, así como conferencias que han ayudado en gran manera a divulgar la notable trascendencia histórica y tecnológica de los aviones clásicos, así como sus logros más relevantes.

- Las excelentes fotografías hechas por reconocidos fotógrafos y fotógrafas de aviones como Ismael Abeytua, Shahram Shalchian Tabrizi " Shery ", Rosa Mari Mayordomo Ruiz, Alberto Rodríguez Vidal, Javier Guerrero, Guillermo Blume, Paco Rivas, Luigino Callaro, Ismael Jordá, Pablo Carbonero, Fred Willemsen, Gekho Master Sergeant, Andreas Zeitler, Ignacio Ferre, Javier González, Jorge Guerra, Jesús Benítez, Javier Pedreira, Ramón Jordi, Oscar López Herrero, Esteban Núñez, Alberto González Díaz, Luis Martín García, Adolfo Benito, Marco Casaleiro, Bernardo Puente Fernández, Diego Figueroa, Rudén Galindo, Sergio Muñoz Cañabate y otros, cuyas imágenes de aeronaves de la FIO realizadas por ellos durante años, han sido importantes para su difusión y conocimiento.

- Un esfuerzo infatigable por conseguir adquirir aviones clásicos muy representativos de la Historia de la Aviación.

Bücker Jungmann ERP de 1934, equipada con un motor Enmasa-Elizalde G-IV A Tigre de 4 cilindros invertidos en línea 125 CV. Su velocidad máxima es de 200 km/h. Su autonomía de vuelo es de 400 km, con un techo operativo de 4500 m.

North American T-6 Texan de 1938, impulsado por un motor Prat & Whitney R. 1340 Wasp de 550 CV. Es el avión que ha entrenado a más pilotos de distintos países en toda la Historia de la Aviación. Su velocidad máxima es de 340 km/h, con una autonomía de 1400 km y un techo operativo de 7540 m. El vuelo de este avión es muy espectacular y en simbiosis con el sonido de su potentísima planta motriz, constituye uno de los mayores atractivos de las exhibiciones mensuales de la FIO. 


Consolidated Fleet 2 biplano con motor Kinner B-5 de 125 CV. Su velocidad máxima es de 185 km/h, con un techo operativo de 3.800 m y autonomía de 1000 km. Es el avión más antiguo de la colección de aviones históricos en vuelo de la Fundación Infante de Orleans, biplaza, muy robusto, con fuselaje fabricado con tubo de acero cubierto de tela. La majestuosidad de vuelo de esta aeronave es admirable.

Comper C.L.A.7 Swift, equipado con un muy fiable motor Pobjoy R 75 de 7 cilindros y 75 CV. En 1933 el piloto español Fernando Rein Loring realizó una de las mayores hazañas en toda la Historia de la Aviación, al volar desde Madrid a Manila, cubriendo un total de 15.615 km. Este monoplano de ala alta con asiento único y fabricado con armazón de madera de pícea cubierta de tela, fue diseñado por el piloto militar inglés Nick Comper, experto en la construcción de aviones muy ligeros y pequeños pero con gran radio de acción. El Comper Swift de Rein Loring tiene un peso en vacío de 280 kg, con un peso máximo en despegue de 447 kg, siendo su radio de acción 1600 km a una velocidad máxima de 210 km/h.

Piper L-14 Army Cruiser de 1945 con motor de 130 CV. Fabricado con una doble misión, bien como avión ambulancia polivalente o para realizar incursiones de observación sobre las líneas enemigas y guiar a la artillería propia. Su velocidad máxima es de 132 km/h y sus excelentes cualidades STOL le permiten realizar aproximaciones a 64 km/h, además de destacar por una increíble velocidad de pérdida con motor y flaps de 32 km/h. 

Y la obtención por la Fundación Infante de Orleans de su ya mítico Polikarpov I-16 Mosca,

Polikarpov I-16 Mosca pilotado por Carlos Valle, Presidente de la FIO. Este asombroso caza monoplano es impulsado por un tremendo motor radial a pistón refrigerado por aire Shvetsov M-25 de nueve cilindros y 725 CV, que confiere al aparato una enorme potencia, gran maniobrabilidad e impresionante capacidad de trepada. Su velocidad máxima es de 455 km h, con una autonomía de vuelo de 820 km y un techo operativo de 9.200 m.

                                                 Vista trasera del Polikarpov I-16 pilotado por Carlos Valle, durante un giro a la izquierda.

después de muchos años de esfuerzos, fue el momento de mayor apogeo en toda la historia de la organización, así como un auténtico hito, de tal manera que este legendario avión (que se hizo muy famoso durante la Guerra Civil Española), pilotado por Carlos Valle (Presidente de la Fundación Infante de Orleans) se ha convertido en la Joya de la Corona de la colección y uno de los más valiosos y espectaculares aviones clásicos en condición de vuelo a nivel mundial, llevando la insignia CM-249 que perteneció al as de la aviación republicana José María Bravo, Jefe del 3er Escuadrón.

Y sobre todo, la FIO ha seguido a rajatabla desde su nacimiento en 1989 unos protocolos de seguridad enormemente estrictos (yendo siempre en este sentido más allá de las normas oficiales), buscando siempre evitar cualquier tipo de riesgos tanto para los pilotos como para el público que asiste a las exhibiciones de vuelo.


Javier Permanyer, reconocida autoridad en temas de aviación, es desde hace muchos años el experto que con grandes niveles de conocimiento y pasión informa a los espectadores sobre los principales rasgos e historia de cada avión clásico de la colección de la FIO durante las dos horas previas a cada exhibición. Escucharle es un auténtico placer para cualquier amante de la aviación, con el beneficio añadido de su esfuerzo constante para transmitir los conceptos de modo que todo el mundo pueda entenderlos.


Javier Permanyer explicando a un numeroso público congregado a su alrededor las características de una de las dos Bücker Jungmann de la colección de la FIO.

UN EVENTO MARAVILLOSO Y ÚNICO EN SU GÉNERO

Ver volar los aviones clásicos de la Fundación Infante de Orleans durante sus exhibiciones mensuales constituye un auténtico lujo para cualquier entusiasta de la aviación, y la gente que acude para observar en directo como evolucionan en el cielo estas aeronaves que escribieron algunas de las páginas más gloriosas de la Historia de la Aviación, experimentan una aceleración en sus pulsaciones y una indescriptible emoción al contemplar como sus majestuosas formas hacen cabriolas en el aire, impulsadas por motores radiales a pistón, cuyo sonido es a la vez indescriptible y único.

Cualquiera que haya escuchado la música alucinante generada por motores tales como el Shvetsov M-25 de 725 CV del Polikarpov I-16 Mosca, el Continental W-670 de 225 CV del Boeing PT-17 Stearman, el Prat & Whitney R-1340 de 600 CV del North American T-6 Texan, el Siemens de 160 CV de la Bücker Jungmeister, el Kinner de 125 CV del Fleet 2 y muchos otros, puede confirmarlo.


                                                            Detalle del motor Continental W-670 de 225 CV del Boeing PT-17 Stearman.


                                                                                                                     Boeing PT-17 Stearman


                                                               Vista lateral del motor Siemens de 160 CV y hélice de la Bücker Jungmeister.


Beechcraft C-45, bellísimo bimotor monoplano de ala baja y fuselaje enteramente metálico, equipado con dos poderosas plantas motrices Pratt & Whitney R-985 de 450 CV. Realizó su primer vuelo en enero de 1937 y se produjeron más de 9000 unidades en la fábrica Beech Aircraft Corporation de Wichita (Kansas) hasta 1969. Su tripulación la forman dos pilotos, mientras que puede llevar hasta 8 pasajeros, con una velocidad máxima de 372 km/h, un techo operativo de 8230 m y autonomía de unos 2600 km. Aeronave muy polivalente, que fue utilizada como avión de carga, de transporte de pasajeros, hidroavión con flotadores, ambulancia volante, realización de largometrajes con cámaras cinematográficas instaladas en su interior, fumigación, extinción de incendios forestales, transporte ligero militar, bombardero ligero, fotografía aérea, correo internacional, etc.


Aisa I-11B BKH, avión biplaza civil fabricado en España durante los años cincuenta. La Fuerza Aérea Española encargó 112 unidades para misiones de entrenamiento y enlace. Va equipado con un motor radial a pistón Continental C90-12F refrigerado por aire, cuatro cilindros opuestos horizontalmente y 90 CV de potencia. Su velocidad máxima es de 201 km/h y su autonomía de vuelo 644 km.


                                                               Bücker Jungmeister y Bücker Jungmann volando juntas. Belleza en estado puro.


Polikarpov I-16 Mosca volando a plena potencia impulsado por su potentísimo motor Shvetsov M-25 de 725 CV y pilotado por Carlos Valle, el hombre que después de muchos años de lucha para conseguir este tesoro, pudo ver su sueño hecho realidad.

Es imposible describir con palabras la fabulosa experiencia de ver volar a este avión ciertamente único y no digamos ya escuchar el sonido de su planta motriz.

Este caza monoplano, primero en el mundo con tren de aterrizaje retráctil, dominó los cielos de la provincia de Madrid durante la Guerra Civil Española entre Noviembre de 1936 y mediados de Julio de 1937, atacando desde baja altura a los aparatos de la aviación franquista que bombardeaban la capital.

Incluso durante la Batalla de Brunete que tuvo lugar dicho año, el piloto norteamericano Frank G. Tinker, contratado por la Fuerza Aérea de la República Española, fue capaz de derribar a los mandos de su Polikarpov I-16 Mosca CM-023 dos Messerschmitt Bf 109A , atacándoles igualmente desde baja altura, aprovechando su impresionante velocidad ascensional y abriendo fuego con sus cuatro ametralladoras ShKAS calibre 7,62 mm.

Por otra parte, José María Bravo (máximo as de la aviación republicana junto con Manuel Zarauza, con 23 derribos confirmados) pilotó su mítico Polikarpov I-16 CM-249 durante la Guerra Civil Española, participando en 160 combates, con 120 horas de vuelo, y en 1943 fue el jefe de la escuadrilla de aviones Polikarpov I-16 que escoltó a Stalin durante su viaje a Teherán (Irán) para asistir a la histórica reunión con el primer ministro de Inglaterra Winston Churchill y el preseidente de Estados Unidos Franklin D. Roosevelt.


                                                                                                                    North American T-6 Texan


Un jovencísimo fan de la aviación dentro de la cabina de vuelo de un North American T-6 Texan junto a su piloto de la Fundación Infante de Orleans.


                                                                               North American T-6 Texan en pleno vuelo ascendente invertido.


Pitts S-2A pilotada por Fernando Adrados. Este avión acrobático de muy altas prestaciones va equipado con un motor refrigerado por aire Lycoming 0-360225 de 225 CV, cuatro cilindros horizontalmente opuestos y transmisión directa.


Pitts S-2A en pleno vuelo ascendente, pilotada por Fernando Adrados. Luis Cabré León (integrante del Equipo Español de Vuelo Acrobático entre 1982 y 1986 junto con Fernando Adrados, Carlos Valle Torralbo, José Luis Balcells y Ciro Ucelay) ha comentado con frecuencia que él hace lo que puede, pero que quien verdaderamente destapa el tarro de las esencias volando con este avión es Fernando Adrados. Tal es el estratosférico nivel de compañerismo y amistad sincera entre los pilotos y mecánicos de la FIO

Por otra parte, las exhibiciones de vuelo de la FIO son visitadas a menudo por pilotos invitados que aportan sus aviones y habilidades para ayudar a que los eventos mensuales sean todavía más excitantes e interesantes.

Entre ellos cabe destacar :


HA-220 Super Saeta con pintura de camuflaje, una de las aeronaves de referencia de la Fundació Parc Aeronautic de Catalunya y pilotada por Jaime Capllonch. Equipada con dos motores a reacción Turbomeca Marboré VI con un empuje de 480 kg cada uno. Este avión fue revisado hace años por Maestro Pacheco, que también ajustó las plantas motrices.


Antonov AN-2 Annushka, el biplano de un solo motor más grande jamás fabricado. Va equipado con una planta motriz radial a pistón Shvetsov Ash 62 IR de 1000 CV. Es un avión muy robusto y fiable, con extraordinarias cualidades STOL que le permiten operar en una amplia gama de contextos, además de ofrecer una asombrosa capacidad para volar a velocidades bajas y muy bajas, gracias a su sistema automático de listones que se extienden a través de muelles, de tal manera que apenas hay velocidad de pérdida.


Antonov AN-2. El vuelo de este avión ruso de grandes dimensiones es realmente suntuoso, sobre todo cuando se mueve en el aire a las velocidades increíblemente bajas que es capaz de desarrollar con total seguridad.


Sukhoi SU-31, equipado con un motor Vedeneyev M-14PF de 400 CV y pilotado por Ramón Alonso, Campeón del Mundo de Acrobacia Aérea en 2007 en Armilla (Granada), en el que Cástor Fantoba obtuvo un muy meritorio cuarto puesto. En este mundial, el equipo acrobático español (Ramón Alonso, Cástor Fantoba, Juan Velarde, Anselmo Gámez, Juan Socias y Sergio Plá) consiguió además la Medalla de Plata por Equipos, una gran hazaña, ya que vencieron al hasta entonces imbatible equipo ruso, que era el gran favorito.

Ésto consolidó definitivamente a la acrobacia aérea española entre la élite mundial, algo en lo que también fue fundamental el gran rendimiento de Álex Maclean (tristemente fallecido en accidente en el aeródromo de Casarrubios del Monte el 17 de agosto de 2010) que se convirtió en uno de los mejores pilotos del mundo en la Red Bull Air Race World Series entre 2003 y 2009, habiendo sido además dos veces Campeón de España de Acrobacia Aérea.


Sukhoi SU-31 pilotado por Ramón Alonso, cuyas exhibiciones de vuelo acrobático generan la admiración del público asistente, al igual que las también realizadas con frecuencia por Cástor Fantoba (Sukhoi 31), Juan Velarde (Zivko Edge 540 V2), Anselmo Gámez (Sukhoi 26M) y Niko Goulet (Yakovlev Yak-52).

SOBERBIOS CALENDARIOS

Este es otro aspecto en el que la FIO se esmera al máximo, haciendo año tras año calendarios de gran tamaño que rebosan elegancia, buen gusto e imágenes de gran calidad hechas por excelentes fotógrafos de aviones como Ismael Abeytua, Javier Guerrero, Guillermo Blume, Shahram Shalchian Tabrizi " Shery ", Ismael Jordá y otros.


                           Una de las páginas del Calendario de la FIO 2013 con una foto del Beechcraft T34A Mentor hecha por Ismael Abeytua.


                        Otra de las páginas del Calendario de la FIO 2013 con una fotografía del legendario HA-200 Saeta hecha por Ismael Abeytua.

AMPLIA GAMA DE SOUVENIRS Y MEMORABILIA RELACIONADOS CON EL MUNDO DE LA AVIACIÓN

Por si todo lo anteriormente mencionado fuera poco, tanto los aledaños de la zona de exhibición estática de los aviones de la Fundación Infante de Orleans como la 



amplia zona adyacente de descanso y restauración con profusión de mesas, sillas y sillones de libre uso, disponen de varias tiendas especializadas donde los asistentes pueden adquirir una notable variedad de productos relacionados con el mundo de la aviación : 



llaveros, 





gorras y camisetas con la imagen de aviones míticos de la FIO, 




maquetas de aeronaves históricas famosas tanto en plástico como metal a diferentes escalas y tamaños, libros sobre historia de la aviación, drones, etc, todo ello a precios muy competitivos. 

GENERADORA DE VOCACIONES

Además de implementar su labor dando a conocer la Historia de la Aviación Española y preservar aviones clásicos del siglo XX en perfectas condiciones de vuelo, la Fundación Infante de Orleans ha sido y sigue siendo catalizadora de vocaciones en futuros pilotos y mecánicos de aviación, además de constituir una fuente cultural de conocimiento cuyo legado tecnológico e histórico puede ser muy útil para su trayectoria profesional.


Carlos, gran entusiasta de la Aeronáutica desde que era un bebé, sujeta entre sus manos un avión a escala hecho por él, posando junto al Polikarpov I-16 Mosca de la FIO. Con tan sólo 6 años de edad fue capaz de hacer una maqueta de madera del Hispano Aviación HA-200 Saeta.

Gran Video Hecho por los Miembros del Escuadrón 69