lunes, 10 de octubre de 2022

MANUEL PUERTO CARACOLES : UN EXTRAORDINARIO MINERO QUE HIZO HISTORIA EN EL POZO JESÚS DEL FILÓN DE FLUORITA EL CHAPARRAL EN CERRO MURIANO (CÓRDOBA)

Texto y Fotos : José Manuel Serrano Esparza 

En 1980, tras nueve años de actividad del Pozo Jesús del Filón de Fluorita El Chaparral en Cerro Muriano (Córdoba) desde 1971, se incorporó a él Manuel Puerto Caracoles, un minero profesional de gran conocimiento, experiencia e intuición, que sería decisivo para convertir este yacimiento durante la década de los ochenta del siglo XX en el referente mundial cualitativo de las minas de fluorita. 

Restos de la entrada al mítico Pozo Jesús del Filón de Fluorita el Chaparral hoy en día, en 2022, treinta y tres años después de su cierre en 1989. Lo que fue el acceso al interior de la mina está cubierto por una capa de hormigón de aproximadamente 1 metro, tal y como puede apreciarse en imagen. Y justo al lado de la entrada a la mina había un gran castillete metálico de enorme altura, con cuatro apoyos en tierra, reforzado con remaches forjados al fuego y dotado de dos poleas controladas por un operario desde una sala de máquinas contigua que hacía subir y bajar dos jaulas en las que los mineros entraban y salían de la mina. Este fabuloso filón de fluorita, que llegaba hasta por debajo del Restaurante Los Pinares y la zona de Campo Bajo, fue entre 1971 y 1989 el referente internacional cualitativo y de belleza de este mineral fundamental en la industria moderna. Aquí trabajaron aproximadamente 90 mineros en tres turnos de ocho horas durante casi 20 años, entre ellos Manuel Gómez Parra, Manuel Puerto Caracoles, Antonio Amador, Ángel Hidalgo Bravo, Andrés Hidalgo Bravo, Antonio Aragón Velasco, Martín Arcos Fernández, José Arcos Fernández, Manuel Bernal López, Antonio Ortiz Ortiz, José Almansa, el Risi y su hermano Manolo, el Zapatero de Espiel, etc. 


Prácticamente desde su llegada, Manuel Puerto Caracoles asombró a ingenieros y peritos con su inefable capacidad para resolver todo tipo de contingencias en el interior de la mina, especialmente aquellas que entrañaban mayores peligros, de tal manera que con el paso de los años, este hombre excepcional, sencillo y humilde a más no poder, fue el líder de las profundidades del Pozo Jesús del Filón de Fluorita El Chaparral, salvando además la vida de muchísimos mineros gracias a su inmenso talento, valor sin límites, intuición, gran profesionalidad e inquebrantable altruismo, que le hicieron poder enfrentarse muchas veces él sólo a situaciones de extremo peligro, ordenando al resto de integrantes de su equipo de trabajo que se alejaran y se pusieran a cubierto mientras él se jugaba la vida una y otra vez, asumiendo riesgos en primera línea de los frentes, porque siempre explicó que era mejor que muriera él solo que no más mineros. 

Dotado de una enorme fuerza, capacidad de trabajo y resistencia a la fatiga, este grandísimo profesional de la minería se caracterizó en todo momento por su encomiable generosidad, de tal manera que siempre estaba disponible si algún otro compañero minero se ponía enfermo, y con frecuencia hizo turnos de 16 horas consecutivas. 

Manuel Puerto Caracoles, el minero de talla internacional que se convirtió junto con Manuel Gómez Parra (otro extraordinario minero) en el referente de la explotación del Pozo Jesús del Filón de Fluorita El Chaparral en Cerro Muriano (Córdoba) y que asombró desde su misma llegada a Antonio Nobi (dueño de las minas de fluorita en la zona y presidente de UNISUR), Carmelo Sudupe Olaizola (jefe in situ de toda la explotación minera de Cerro Vértice y el Pozo Jesús de El Chaparral) y Cortiguera ( un contratista del norte para el que trabajaba), concedió amablemente la siguiente entrevista : 

- ¿ Dónde nació usted y cuando llegó a Cerro Muriano ?

Manuel Puerto Caracoles

Nací en Obejo en 1951 y llegué a Cerro Muriano en 1973, para hacer el servicio militar en el CIR 4. 

- ¿ Cómo se llama su esposa y cuantos hijos ha tenido usted ? 

Manuel Puerto Caracoles: 

Mi esposa se llama María y tengo dos hijos : Manolo y María. 

- ¿ Qué trabajos realizó antes de dedicarse a la minería ? 

Manuel Puerto Caracoles : 

Trabajé sobre todo en el campo. Siempre me ha gustado mucho el campo, y durante toda mi vida traté de estar siempre en contacto con él. 

- ¿ Qué edad tenía usted cuando empezó a interesarse por la minería ? 

Manuel Puerto Caracoles : 

23 años. Empecé en 1975 en la Nacional Carbonífera del Sur en Peñarroya (Córdoba) tras haber realizado el servicio militar en el Cir 4 de Cerro Muriano entre 1973 y 1975 e ir a Francia en verano dos años seguidos a la vendimia, en 1974 y 1975. 

Trabajé cinco años con ENCASUR, tanto en sus minas de carbón de Peñarroya como en la de Espiel, y adquirí mucha experiencia como minero, porque estuve en permanente contacto con mineros profesionales. 

Todo Peñarroya era un inmenso filón de carbón, con frecuencia a flor de tierra, y había miles de mineros, pese a que ya había pasado su época de mayor esplendor durante los años cincuenta y sesenta, cuando la potencia económica de la zona era tal, que las cantantes y artistas más famosas de entonces como Lola Flores, Carmen Sevilla, además de Juanito Valderrama, etc, actuaban en Peñarroya antes que en Madrid, Barcelona o Sevilla. 

Había además unos hornos impresionantes. La familia francesa Rothschild había invertido muchísimo dinero en el área Peñarroya-Pueblo Nuevo desde finales del siglo XIX. 

- ¿Cuándo empezó usted a trabajar en el Pozo Jesús del filón de fluorita El Chaparral en Cerro Muriano ? 

Manuel Puerto Caracoles : 

En 1980. 

- ¿ Cuáles eran los diferentes trabajos que hacía usted como minero en el Pozo Jesús de El Chaparral?

Manuel Puerto Caracoles : 

Hice muchas cosas distintas : fui barrenero, perforador, entibador, etc. 

Pero mi misión principal era dirigir los avances de los frentes del filón de fluorita. 

El Pozo Jesús del Filón El Chaparral tiene siete plantas. Yo empecé en la tercera, las demás plantas las hice yo. 

Cada frente avanzaba aproximadamente 1,50 m por día con barrenos de dinamita, por lo que tuve que aprender a usarla con mucha precisión.

Era un trabajo peligroso, especialmente por la abundante presencia de agua, que era un problema, sobre todo en la explotación de los realces del mineral, porque al estar chorreando tanta agua, empezaba a correr la arena, y el granito descompuesto empezaba también a correr a uno y otro lado, se iba quedando aquello suelto, y cuando caía, lo que pillara se lo llevaba por delante. 

Y ese fue el motivo por el que se produjeron algunos derrumbes, como el que estuvo a punto de matar a Ángel Hidalgo Bravo (que sufrió la fractura de tres costillas y le tuvieron que extirpar el bazo), y les costó la vida a Antonio Amador (que estaba junto a Andrés Hidalgo Bravo cuando tuvo lugar su accidente)  y al Zapatero de Espiel. 

También trabajé con grandes pulpos metálicos con pinzas que trajo Cortiguera, que recogían el mineral del pozo y lo sacaban al exterior. 

Hice igualmente muchas otras cosas, entre ellas trabajar con martillos neumáticos Atlas Copco de tamaño medio y unos 30 kg de peso, hechos de una sola pieza y con carrera larga de pistón, hasta que empezaron a traer perforadoras automáticas. 

Y también echaba mineral a las tolvas. 

- ¿ Qué profundidad llegó a alcanzar el Pozo Jesús del Filón de Fluorita El Chaparral ? 

Manuel Puerto Caracoles : 

315 metros, aunque hay un contrapozo que lo hice también yo y que se utilizó para llegar a la séptima galería, que era la última.

Se trabajaba a destajo, en tres turnos de ocho horas en los que había aproximadamente 30 mineros en cada uno, es decir, un total de 90 mineros. 

Era un trabajo muy físico, con mucho desgaste, y se sudaba a mares, además de que como consecuencia de la presencia constante de agua, se hizo una sala de bombas grandes que tuve que introducir dentro de la mina con enorme esfuerzo.

- ¿Por qué la fluorita del Pozo Jesús del Filón El Chaparral tenía tanta calidad hasta el punto de ser considerada el referente mundial durante los años setenta y ochenta ? 

Manuel Puerto Caracoles :  

Porque era muy pura y aparecía en grandes cantidades, aunque a veces asociada a cuarzo, granito, arcilla, etc, por lo que no era fácil separar la fluorita de dichos materiales en los lavaderos, tenía que pasar por los molinos, molían bien todo, la arcilla, la tierra, etc, que se iban muy fácil, y se iba quedando asentado lo que más pesaba, pero cuando la fluorita (que es un mineral pesado) empezaba a ligarse con el cuarzo y el granito que también son pesados, sólo se podían separar a base de reactivos. 

Toda la zona próxima circundante a la entrada del Pozo Jesús del Filón de Fluorita El Chaparral en la que se encontraban el gigantesco castillete metálico con dos poleas en su zona superior, la sala de máquinas que controlaba el movimiento de ambas jaulas accionando las dos poleas del castillete, los vestuarios, los servicios, la lampistería, la sala de compresores dotada con un motor de barco (por si se iba la luz, para activar el grupo electrógeno de reserva), etc, fue desmantelada, por lo que ya no queda nada de dichos edificios, y al haber transcurrido treinta y tres años desde que cesó la actividad de la mina, todo está cubierto por una espesa vegetación. 

Sea como fuere, la fluorita del Pozo Jesús del Filón El Chaparral era de primerísima calidad,

Impresionante mineral de fluorita de gran tamaño perteneciente a la colección de Manuel Gómez Parra, hallado en el Pozo Jesús del Filón de Fluorita El Chaparral en 1986 y que consta de abundantes y muy bellos cristales octaédricos y cúbicos de dicho material.

a menudo se extraían enormes minerales de fluorita y se llevaba en camiones British Leyland de 40 toneladas diariamente a Bilbao, Sevilla y también al puerto de Algeciras para ser exportada desde allí a diferentes países del mundo, 

Fotografía casi a ras de suelo de la entrada al Pozo Jesús del Filón de Fluorita El Chaparral hoy en día, en 2022, cubierta por un metro de hormigón para evitar riesgos de caída en su interior. La enorme bomba de agua que se observa en imagen fue instalada muchos años después del cierre de la mina en 1989 y abastece al campo de golf. 

porque la fluorita es importantísima en las industrias del acero, cemento, vidrio y cerámica, ayudando a eliminar las impurezas en la fabricación del acero, mejorando la estructura del peso molecular del clinker en cemento y generando ahorro energético. 

- ¿ Cuál fue el momento que más le marcó durante su trayectoria como minero dentro del Pozo Jesús del Filón de Fluorita El Chaparral en Cerro Muriano (Córdoba) durante los años ochenta ? 

Manuel Puerto Caracoles se emociona al recordar las circunstancias en que murió Juan Rabichi cuando estaba trabajando a su lado en el interior del Pozo Jesús del Filón de Fluorita El Chaparral el 6 de Enero de 1987. 

Manuel Puerto Caracoles

Sin duda, la muerte en accidente dentro de la mina de mi gran amigo Juan Rabichi la noche del 6 de Enero de 1981.

Juan Rabichi y yo estábamos trabajando juntos en la sexta galería, cuando de repente, cayó una pequeña piedra desde más de 200 metros de altura, que rebotó en una roca y le golpeó en un costado, matándole en el acto. 

La chaqueta de agua que llevaba puesta tenía una marca de haberle dado la piedra en la paletilla, por detrás. 

Otro instante en el que Manuel Puerto Caracoles aparece visiblemente afectado al recordar las circunstancias del accidente en que falleció Juan Rabichi. 

Le llevaron rápidamente en ambulancia a la enfermería más próxima, que estaba en el Campamento Militar de Cerro Muriano, pero no pudieron salvarle. 


La muerte de Juan Rabichi me afectó muchísimo.

Hoy en día, más de treinta años después, tengo mucha amistad con Tomás Jiménez Sastre, hijo de Juan Rabichi y que es en estos momentos uno de los profesionales que mejor trabaja la madera en España, hasta el punto de que incluso ha recibido ofertas laborales de países como Kuwait. Fué él quien hizo todos los armarios empotrados dentro de mi casa. 

También le tengo mucho aprecio a Juan Almansa, que es primo suyo y una gran persona, al igual que Antonio Obrero Castro, que es para mí como un hermano y con quien he compartido momentos inolvidables.  

- Muchos mineros que trabajaron con usted en el Pozo Jesús del Filón de Fluorita en el Chaparral (Cerro Muriano) afirman que sabía usted más de la mina que los ingenieros y peritos. ¿ Es ésto cierto ? 

Manuel Puerto Caracoles

En parte sí. No tengo estudios superiores, mi vida siempre ha sido en el campo y en minas de carbón y fluorita, por lo que no pude ir a la Universidad. 

Evidentemente, cualquier ingeniero de minas y perito tiene grandes conocimientos de matemáticas, física, geodesia, mineralogía, características de materiales y muchísimas más cosas de los que yo carezco.

Pero otra cosa muy distinta es bajar a la mina, a lo más profundo de ella y a sus zonas más peligrosas. 

Es decir, lo más importante para un minero cuando está dentro de la mina es la experiencia y la intuición que tenga, y que perciba que la mina no es un ente inerte, sino que posee vida propia y alberga muchos secretos. 

Yo llegué al Pozo Jesús del Chaparral (Cerro Muriano) en 1980 con mucha experiencia que había adquirido trabajando como minero en las minas de carbón de Peñarroya y Espiel. 

Hay muchas cosas de la mina que no vienen en los libros y que probablemente tampoco se pueden aprender en facultad alguna de ingeniería, dicho sea con todos los respetos. 

Yo siempre aprendí sobre la marcha, a muchos metros de profundidad, enfrentándome a una pléyade de situaciones distintas, con frecuencia de mucho peligro, fui adquiriendo experiencia, se te va quedando en la mente, poco a poco, todo lo que estás viendo.

Son cosas que no se olvidan y que te hacen estar siempre pendiente de todo, porque una de mis máximas prioridades durante mi carrera profesional fue proteger todo lo posible a los compañeros mineros más jóvenes y con menos experiencia. 

Por eso, cuando había que hacer empalmes o cosas peligrosas, yo quitaba el relevo de enmedio. 

Fua algo que también me ocurrió a mí cuando empecé a trabajar en 1975 en las minas de carbón de Peñarroya, donde varios mineros muy veteranos, que habían trabajado en el carbón desde antes de la guerra, me enseñaron muchísimas cosas y secretos de la mina, de tal manera que pudiera en el futuro enfrentarme a cualquier tipo de contingencia o peligro dentro de ella.

Durante toda mi vida, siempre he tenido muy claro que lo mejor para aprender sobre minería es escuchar a los mineros de mayor edad, a las personas que han estado toda su vida trabajando en las minas. 

Por ejemplo, tras mi estancia en las minas de carbón de Peñarroya, en el Pozo de Las Termas, me ocurrió una cosa muy curiosa. 

Un día, estaba haciendo la galería y de repente, la barrena se coló para adentro, como si no hubiese nada detrás, y a través de la barrena de 40 salía un chorro de cieno negro. 

En ese momento no sabía qué podía ser, pero de repente, me acordé de algo parecido que me había ocurrido algunos años antes en la mina de carbón de Espiel (también perteneciente a la Carbonífera del Sur), en la que trabajé a finales de los años setenta. 

Y entonces decidí utilizar barrenas muy pequeñas y rompí 40 ó 50 cm de pared, poniendo sólo un cartucho de dinamita y protegiéndome a una distancia segura. 

Cuando fui al día siguiente, había un hueco como una cochera, porque lo que había detrás de la pared era una cueva natural llena de cieno y porquería que se había formado. 

Es una de las situaciones más peligrosas que se le pueden presentar a un minero, y si no me hubiera dado cuenta de que se trataba de una cueva natural (porque esas cosas las traía yo aprendidas de Peñarroya) y hubiera utilizado barrenas normales o grandes y dos o más cartuchos de dinamita, podía haber reventado la pared, produciéndose un derrumbe, y cualquier minero que hubiera estado cerca habría muerto sepultado por toneladas de cieno. 

Pero pude solucionar la situación, y las bombas de agua se encargaron de achicar el cieno. 

Por otra parte, cuando empecé a manejar la dinamita, que es algo importantísimo en minería, yo quería llegar a dominar su uso, y qué mejor manera de estudiarla que utilizarla dentro de la mina, explotándola y quemándola. 

Se va aprendiendo progresivamente, a veces ocurren cosas imprevistas, y todo te hace mejorar y evolucionar en tu profesión de minero. 

Y con el paso de los años, llegó un momento en que todo ese caudal de experiencias dentro de la mina, me permitía enfrentarme a cualquier tipo de contingencia o peligro que pudiera surgir dentro de ella. 

De todos modos, por supuesto, también se puede aprender mucho de los ingenieros y peritos. De hecho, tengo amistad con muchos de ellos desde hace más de treinta años. 

Restos de los vestuarios de los mineros que trabajaron con gran valor y esfuerzo, jugándose la vida a diario, en el Pozo Jesús del Filón de Fluorita El Chaparral (unos diez metros a la derecha de la imagen) entre 1971 y 1989 para poder sacar adelante a sus familias. Tras el fin de la actividad de la mina en 1989, todas las instalaciones de metal o ladrillo que había en las proximidades de la entrada a la misma fueron desmanteladas, y hoy todo está en gran medida cubierto por una espesa vegetación. El recuerdo de estos hombres de enorme coraje sigue muy vivo, la gente no les ha olvidado y protagonizaron una auténtica epopeya humana repleta de fascinantes historias de compañerismo y amistad sincera en medio de muy duras condiciones de trabajo, sin poder tener nunca la seguridad de que volverían a ver a los suyos al día siguiente. 

Pero los que bajan al fondo de la mina son los mineros. 

- Cuando se está dentro de la mina a cientos de metros de profundidad, ¿Cómo se vence el miedo a un accidente y el miedo a la muerte en un derrumbe ?  

Manuel Puerto Caracoles : 

En mi opinión, el miedo no existe ni puede existir dentro de la mina, porque también puede matarte. 

Por eso hay un refrán que dice : " A la mina no le corras. A la mina dale la cara " . 

En el interior de la mina hay que intentar no acelerarse. 

- ¿ Cuál fue el motivo por el que se cerró el Pozo Jesús del Filón de Fluorita El Chaparral en 1989 ? 

Manuel Puerto Caracoles : 

Fue porque en países como China, Mongolia, México, Sudáfrica, Estados Unidos y Canadá se inició la explotación de yacimientos de fluorita a cielo abierto en los que salía el mineral muy limpio, por lo que casi no había que realizar labores de minería ni de lavado del mineral para separarlo del cuarzo, granito, arcilla, etc. 

Esta fluorita era de calidad bastante inferior a la del Pozo Jesús del Filón El Chaparral, pero su coste de producción era mucho más bajo, porque prácticamente sólo había que recogerla con las palas y transportarla hasta los barcos de exportación, por lo que el precio de venta de la fluorita de dichos países era mucho más barato, y a partir de ese momento, no se pudo competir en el mercado internacional. 

Vista panorámica de los lavaderos de mineral a unos 50 metros del Pozo Jesús del Filón de Fluorita El Chaparral, donde se lavaba el espatoflúor y si aparecía asociado a cuarzo, granito o arcilla se separaba de ellos. Estas instalaciones están muy bien conservadas, ya que fueron hechas con hormigón armado, que en simbiosis con todo tipo de plantas y árboles que crecen a su alrededor, constituye un paisaje impresionante de arquitectura industrial de finales del siglo XX. 

Pero durante años, he hablado con muchos ingenieros, peritos y otros mineros, y todos estuvieron de acuerdo en que la fluorita del Pozo Jesús del Filón de Fluorita El Chaparral 

Detalle de los lavaderos de mineral a unos 50 metros del Pozo Jesús del Filón de Fluorita El Chaparral. Desde aquí se llevaba en grandes camiones la fluorita de calidad referencial de este histórico yacimiento hasta Sevilla, Bilbao y el puerto de Algeciras. 

era de mucha mayor calidad y belleza de mineral, al igual que ocurre con otros yacimientos de fluorita de España como los de Berbes y La Collada en Asturias. 

- ¿ Por qué cree usted que es un personaje tan querido en Cerro Muriano ?  

Manuel Puerto Caracoles : 

No lo sé. Quizá sea porque soy una persona sencilla que siempre he intentado llevarme bien con todo el mundo, además de que amo el pueblo, en el que llevo viviendo 41 años. 

Por otra parte, siempre me ha gustado reír y cantar. Tengo muchos amigos, tanto en Cerro Muriano como en otras zonas de Córdoba y España, y creo que desde que era niño he tenido cierto don de gentes, aportando mi granito de arena para infundir alegría allí donde estaba. 

Tengo un carácter extrovertido y me gusta congeniar con todo el mundo, incluso con gente a la que no conozco. 

Recuerdo una vez hace muchos años que tuve que ir a un pueblo de Toledo, nos quedamos todo el fin de semana, era la feria del pueblo y me puse a cantar, haciendo reir a mucha gente alrededor mío. 

Y cuando termina la fiesta, llamo a mi mujer por teléfono desde una cabina que había en el centro del pueblo, y según salgo de la pensión, muchas personas me gritaron : ¡ Andaluz, adiós !. Yo no sabía quienes eran, pero todo el mundo me conocía. 

- ¿ Qué tipo de vida lleva usted en este momento ?  

Manuel Puerto Caracoles : 

Antes vivía encima de la farmacia, pero ahora vivo en un chalet a las afueras de Cerro Muriano, porque hace dos años y medio tuve un infarto de miocardio, me pusieron un marcapasos y tengo el cuerpo lleno de hierros. 

Necesito descansar y estar en contacto con el campo y mi pequeño huerto.  

Conseguí sobrevivir, tengo que ir una vez al año a revisión, unas veces para comprobar el marcapasos y otras al cardiólogo. Estoy haciendo también rehabilitación para las pulsaciones del corazón, pero me encuentro bien. 

Mi prioridad el tiempo que me quede de vida es disfrutar de mi mujer y mis hijos, de la naturaleza, de los amigos que tengo en Cerro Muriano y del pueblo que me encanta. 

Addenda : El asesoramiento realizado por Ángel Hidalgo Bravo, otro gran minero que trabajó muchos años en el Pozo Jesús del Filón de Fluorita El Chaparral, ha sido muy importante para poder fotografiar con precisión la entrada y zonas anexas a dicha mina cuyas imágenes aparecen en esta entrevista, indicando in situ, con gran conocimiento y experiencia, donde estaba cada cosa, desde la entrada a la misma hasta el castillete, la sala de máquinas, los vestuarios, los servicios y otras instalaciones que había en la zona y que hoy en día están cubiertas por espesa vegetación. 

Hay que resaltar también el hecho de que María, esposa de Manuel Puerto Caracoles, es una mujer de excepcional bondad y altruismo, que durante las primeras décadas de funcionamiento de la Farmacia de Cerro Muriano (en la que fue auxiliar de su dueña y fundadora Engracia), se desvivía por los habitantes del pueblo y estaba siempre disponible, incluso a altas horas de la madrugada, para dar medicinas especialmente a las personas mayores que lo necesitaran.