martes, 5 de octubre de 2010

LEICA M9 TITANIO: ANÁLISIS PRELIMINAR

Photo: elrectanguloenlamano.blogspot.com.
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Durante la recién terminada Photokina 2010, Leica ha presentado la cámara telemétrica Leica M9 Titanio, diseñada por Walter de´Silva -afamado ingeniero automovilístico de la empresa Volkswagen- y fabricada en edición limitada de 500 ejemplares, llevando como objetivo un Summilux-M 35 mm f/1.4 ASPH, cuyas piezas metálicas externas están hechas igualmente de titanio sólido. La ligereza de este metal noble aunada con su extrema fortaleza, han pemitido lograr un peso de cámara 250 gramos inferior a los 585 gramos de la Leica M9 - en mi opinión hoy por hoy la mejor cámara digital full frame del mundo en el ámbito de fotografía de viajes y streeter y el referente cualitativo en calidad de imagen entre ISO 160 e ISO 640-, es decir, aproximadamente un 43 % más liviana, con lo que la tradicional compacidad y facilidad de transporte de las cámaras Leica 24 x 36 mm del sistema M digital alcanza en esta M9 Titanio nuevas cotas, si bien su carácter eminentemente de pieza de colección y artículo de lujo de precio muy elevado, adquirido por personas y empresas que ven en ella una inversión, hará su uso en situaciones fotográficas reales virtualmente inviable y probablemente un porcentaje elevado de ellas permanecerá dentro de sus cajas o en estanterías, un aspecto común no sólo a Leica, sino también a las diferentes marcas del sector fotográfico que en mayor o menor medida han lanzado ediciones especiales o series limitadas de cámaras, buscando con ello las más veces una fuente alternativa de financiación además de la celebración de aniversarios especiales y por supuesto, una ulterior publicidad o impacto comercial en momentos concretos, si bien es cierto que en general son las ediciones especiales de cámaras telemétricas Leica y Nikon las que históricamente han alcanzado mayor cotización.

No obstante, la Leica M9 Titanio es un nuevo diseño que trata de fusionar los aspectos más relevantes de dos mundos: el perfil creativo de los automóviles Audi de gama alta y las líneas, filosofía conceptual y rasgos inherentes a las legendarias cámaras telemétricas Leica 24 x 36 mm.

Es cierto que la nueva Leica M9 Titanio introduce una limitada serie de novedades con respecto a la Leica M9 (la cámara mirrorless de formato completo más compacta del mercado, a la que pueden acoplarse una muy amplia gama de ópticas intercambiables de alta luminosidad y extraordinaria calidad óptica y mecánica) y precisaría de una mayor gama de innovaciones para poder ser definida como una concept camera propiamente dicha, pero como veremos más adelante, este modelo podría quizá ser el primer atisbo de futuras cámaras fabricadas por la prestigiosa firma alemana y sucesoras de la Leica M9 a medio o largo plazo - desde luego, no en un futuro próximo, ya que la M9 (hoy por hoy la cámara digital full frame 24 x 36 mm de objetivos intercambiables más pequeña y de menor peso del mundo) está demostrando ser un producto muy redondo, de probada fiabilidad y consistencia en sus resultados, con la ventaja añadida de poder utilizar tal cual, sin recorte multiplicador, un enorme surtido de objetivos muy luminosos en diferentes focales, muchos de los cuales son el actual estado del arte en óptica, con rendimiento muy uniforme entre plena abertura y f/8 y con los que al diafragmar apenas se mejora la calidad de imagen, obteniéndose diferencias significativas únicamente en cuanto a profundidad de campo-.

Veamos pues cómo nació y cuales son las características principales de esta Leica M9 Titanio.


GÉNESIS DEL PROYECTO

Photo: Leica Camera AG

La Leica M9 Titanio tuvo su origen en una reunión celebrada en primavera de 2009 entre Andreas Kauffman (Chairman of Leica Camera AG) y Walter de´Silva (jefe de diseño del grupo automovilístico Volkswagen desde dos años antes).

Photo: Leica Camera AG

Kauffman encargó al ingeniero italiano -experto en la realización de concept cars- el diseño de una concept camera dentro de la línea Leica M9 digital, a ser posible reinterpretando en la medida de lo viable la noción de Leica M, pero preservando a la vez la filosofía de las cámaras telemétricas Leica M full frame, que desde 1954 (fecha del lanzamiento al mercado de la Leica M3, considerada por muchos expertos la mejor Leica M jamás fabricada y todavía hoy en día la referencia en sinergia con el objetivo standard de 50 mm y su visor 0.92x) se ha mantenido fiel a su tradición.

Photo: Leica Camera AG

La tarea era harto difícil, ya que tanto en la etapa analógica como en la digital con los modelos Leica M8, M8.2 y M9, el sistema Leica M (pese a ofrecer una versatilidad de uso inferior a las cámaras reflex y estar limitado entre aproximadamente los 16 mm y los 135 mm de ópticas acoplables y no ser evidentemente la mejor opción para macro y microfotografía), en el ámbito de las tareas fotográficas para las que fue concebido ha demostrado ser el de mayor calidad, fiabilidad, consistencia en resultados y sobre todo perdurabilidad en el tiempo, en buena medida gracias a la precisión de su telémetro (una cámara que no lleva telémetro no es telemétrica), una obra maestra de ingeniería y precisión compuesta por más de 150 piezas, y al muy amplio surtido de ópticas fijas muy luminosas disponibles.

El concepto de cámara Leica M creado por Willi Stein y complementado por la bayoneta Leica M diseñada y patentada por Hugo Wehrenfennig en 1950 (sin olvidar los fundamentos básicos de todos los visores de las Leicas M, que fueron establecidos por Willi Stein y el Dr. Ludwig Leitz en la patente Mit Sucher vereinigter Entfernungsmesser de 25 de enero de 1941 y el prototipo experimental Leica IV construido en 1936 y precursor de todas las Leicas M) y los objetivos creados para este sistema, constituyen un binomio al que resulta verdaderamente difícil aportar novedades significativas, tanto desde el punto de vista conceptual como de aspecto exterior. Ocurría ya antes de la visita del Príncipe Akihito y su delegación a la fábrica Leitz en Wetzlar el 5 de Agosto de 1953 y en gran medida continúa vigente, 57 años después, en 2010.

Photo: Leica Camera AG

No obstante, Walter de´Silva se puso manos a la obra con su equipo de colaboradores del Audi Design Team, intentando crear una Leica M full frame digital que ofreciera su propia visión personal de los rasgos inherentes a las Leicas telemétricas, así como un perfil de cuerpo de cámara con líneas más futuristas.

Es importante tener en cuenta que el diseño de la Leica M9 Titanio se inicia en la primavera de 2009, antes de la finalización del proyecto Leica M9, cuya presentación tuvo lugar el 9 de Septiembre de 2009, por lo que Walter de´Silva y su grupo de ayudantes tuvieron que trabajar en un principio con una Leica M8 como modelo y posteriormente con mock-ups de la M9.

Se realizaron cinco diseños prototipos diferentes denominados Konzept 1, 2, 3, 4 y 5.

Prototipos iniciales del proyecto Leica M9 Titanio que incorporaban aún la ventana iluminadora de las marcas de encuadre para objetivos de distinta longitud focal. Photo: Leica Camera AG

Entre los diferentes rasgos característicos deseados para la nueva M9 Titanio, la máxima ergonomía posible se convirtió en una prioridad mientras pasaban los meses y Walter de´Silva iba y venía de un lado a otro con un mock-up de color gris moldeado con resina fundida, intentando buscar las mejores opciones, y tras estudiar concienzudamente los prototipos
Konzept 2 (con Summilux-M 50 mm f/1.4 ASPH y correa de transporte integrada en el cuerpo de cámara para potenciar al máximo la suavidad de las superficies) y Konzept 4 (con Elmarit-M 21 mm f/2.8 ASPH y superficie compuesta totalmente de metal, con énfasis horizontal realzado por una gruesa lámina de aluminio pulido), se dispuso a tomar la decisión.

Photo: Leica Camera AG

Photo: Leica Camera AG

Photo: Leica Camera AG

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http://www.youtube.com/watch?v=flCfIOS4bSM

El Proyecto Leica M9 Titanio fue un importante reto para Walter de´Silva, ya que el sistema Leica M, con sus cincuenta y séis años de recorrido en el mercado fotográfico mundial, y su gran nivel de perfección en los aspectos ópticos y mecánicos estrictamente esenciales para la toma de fotografías, deja poco margen para modificaciones significativas de diseño que lo mejoren, y hoy por hoy, ya en plena era digital, sigue siendo el patrón cualitativo en el entorno telemétrico con la Leica M9, en mi opinión la mejor cámara digital full frame del mundo junto con la Nikon D3.

http://www.youtube.com/watch?v=B1DfpWFnZpQ&feature=related

CONSTRUCCIÓN

Photo: Leica Camera AG

Finalmente, Walter de´Silva optó por el diseño de esta M9 Titanio con objetivo Summilux-M 35 mm f/1.4 ASPH manufacturado con idéntico metal.

La cámara está fabricada con diferentes metales nobles de la más alta calidad, destacando el titanio sólido con el que están realizadas las piezas externas, cuya precisión de manufactura ha sido tal que se tuvieron que utilizar herramientas especiales elaboradas a tal efecto, sin olvidar el recubrimiento de alta resistencia aplicado por una empresa especializada suiza sobre las superficies más expuestas, lo cual sin duda ha de conferir al conjunto una gran durabilidad y análogo aspecto cosmético tras el paso de los años.

Photo: Leica Camera AG

Por otra parte, el monitor trasero lleva una cubierta protectora de cristal de zafiro antiarañazos, al tiempo que la zona justo a su derecha no va recubierta por el cuero especial utilizado en la tapicería del Audi A5 Coupé y la estructura complementaria rugosa rematada por pequeños rombos con forma de diamante -que potencia al máximo el agarre- presentes en gran parte de la zona delantera de la cámara y también en la franja vertical de su zona trasera adyacente a los cinco botones situados junto a la pantalla LCD, sino que muestra titanio en todo su esplendor.

A diferencia de la M9, en la M9 Titanio cada uno de los botones negros de la rueda de control trasera alberga un pequeño triángulo de color blanco.

Photo: Leica Camera AG

Por su parte, en la zona superior ha desaparecido el zócalo para cable disparador en el botón liberador del obturador.

La M9 Titanio, tanto por su excelente acabado en dicho componente de elevadas prestaciones como por la máxima calidad de mecanizado en otros metales nobles utilizados en su interior, constituye un bello objeto de deseo que viene a sumarse a otras señeras ediciones especiales de Leicas M de la época analógica como fueron la Leica M6 Platinum de 1989 con Summilux-M 50 mm f/1.4 (con las partes metálicas visibles recubiertas de platino y el cuerpo de cámara cubierto con cuero gris karung, de la que se hicieron 1250 unidades para celebrar los 150 años de fotografía y los 75 años de fotografía Leica), la Leica M6 Titanium (presentada en la Photokina Köln de 1992 con Summilux-M 35 mm f/1.4 no asférico realizado igualmente en titanio), la Leica M6 TTL Titanium de 2001 (presentada con Summicron-M 35 mm f/2 ASPH, Summicron-M 50 mm f/2 y Apo-Summicron-M 90 mm f/2 ASPH, todos ellos con acabado de titanio), la Leica M6J con Elmar 50 mm f/2.8 retráctil - objetivo de apariencia muy similar a la del diseño original de 1957, pero realizado con vidrios ópticos modernos- (de la que se hicieron 1640 unidades en 1994 para conmemorar el 50 Aniversario de Leica M y que llevaba un recubrimiento especial de cuero negro con incrustaciones de tafilete), la M7 Titanium 50 Jahre Leica M-System ( lanzada en 2004 en forma de kit que incluía los objetivos Summicron-M 28 mm f/2 ASPH, Summilux-M 50 mm f/1.4 ASPH y Apo-Summicron-M 90 mm f/2 ASPH igualmente realizados en titanio), etc.

MANEJO DE CÁMARA
La ergonomía de la Leica M9 Titanio así como su facilidad de agarre son excelentes, prácticamente como si se tratara de un guante, gracias a la sinergia entre un cuero especial -utilizado en la tapicería del Audi A5 Coupé- que va adherido a la superficie de titanio y una estructura complementaria rugosa dotada de abundantes pequeños rombos.

Photo: Leica Camera AG

La M9 Titanio se sujeta con total comodidad y sobre todo seguridad, atributos realzados por el cuarto de kilo menos de peso que la M9, lo cual se hace notar, con la ventaja añadida de que el aro metálico cubierto de cuero Nappa - disponible en dos tamaños- permite tanto el disparo a pulso con una sola mano con notable estabilidad como igualmente su transporte con una sola mano de manera prácticamente exenta de riesgos.

Es cierto que este aderezo choca un tanto con la filosofía purista de Leica y puede gustar o no, pero no desmerece en absoluto del resto del acabado de esta obra maestra de mecanizado con metales nobles, en especial el titanio, cuyo tratamiento es muy prolijo y costoso.

Photo: Leica Camera AG


Photo: Leica Camera AG

Las dos argollas de anclaje para correa de transporte presentes en la Leica M9 a ambos lados del cuerpo de cámara han desaparecido. Parece como si en buena medida se hubiera optimizado el diseño de esta Leica M9 Titanio para su transporte en todo momento (y puede que hasta su manejo en calidad de cámara compacta "apunte y dispare" ) con una sola mano, de lo cual da buena fe su punto de anclaje único sobre la mitad inferior izquierda del cuerpo de cámara según se mira frontalmente. No obstante, aunque este concepto permite potencialmente poder reaccionar con mucha rapidez y hacer fotos ante cualquier contingencia utilizando la técnica hiperfocal, en mi opinión no marcaría diferencias significativas de rapidez de uso con respecto a la Leica M9.

Por lo demás, la M9 Titanio se maneja de modo muy similar a la M9, con la que comparte cualidades de notable compacidad, gran dureza y resistencia al más duro trato profesional, aunque entendemos que en el caso de la M9 Titanio, por motivos obvios de precio (22.000 euros) y producción limitada a 500 unidades junto con propietarios y empresas que la han comprado como inversión con vistas a su revalorización, quizá muy pocas por no decir ninguna Leica M9 Titanio serán utilizadas por fotógrafos profesionales en situaciones fotográficas reales de trabajo.

EL ACABADO EN TITANIO, TODA UNA TRADICION EN LEICA
El titanio ha sido utilizado con cierta frecuencia, no sólo por Leica, sino también por el resto de marcas del sector fotográfico, tanto en el ámbito telemétrico como réflex, en ediciones especiales de cámaras, debido a sus grandes cualidades entre las que destacan su enorme resistencia a la corrosión y a los impactos, combinada con una ligereza que aventaja al hierro en un 45% y una estabilidad doble que la del aluminio, lo que hace que sea muy utilizado en la industria aeronáutica en zonas donde se precisa bajo peso y alta estabilidad así como plena preservación de propiedades ante los cambios extremos de temperatura.

No obstante, el precio del titanio es muy elevado (habitualmente un 500% más que los costes de fabricación asociados a excelentes cámaras profesionales fabricadas con otros metales nobles como latón y aluminio) y el pulido individual de las piezas manufacturadas a partir de titanio sólido precisa un gran cuidado para evitar la formación de tensión durante la realización de dicho pulido en cada componente, a lo cual hay que añadir la necesidad de ulteriores tratamientos decorativos llevados a cabo por medios mecánicos y parámetros esencialmente artesanales, tales como el tallado y bruñido de superficies.

Se trata de una tarea que conlleva mucho tiempo y cuya fase final es el impecable acabado con recubrimiento PVD, generalmente utilizado para la aplicación de una capa muy fina de dióxido de silicio, muy fácil de limpiar y que aporta al titanio un lustre sedoso que evita la formación de manchas y marcas de dedos.

Leica ha tenido grandes expertos de talla mundial en el tratamiento de superficie con titanio para Leicas telemétricas, destacando la figura del Dr. Marcellinus Ibe, experto químico de Leica en Solms, cuyo asesoramiento a los diseñadores y estilistas de Leica con respecto a tratamientos de superficie con titanio ha sido fundamental para la elaboración de cámaras Leica M fabricadas con anteriores a la Leica M9 Titanio y fabricadas también con tal metal noble.

SUMMILUX-M 35 MM F1.4 ASPH

Photo: Leica Camera AG

Leica ha seleccionado su objetivo asférico más actualizado, el Summilux-M 35 mm f/1.4 ASPH, en edición especial realizada en titanio sólido, para acompañar a su cámara telemétrica más moderna, la Leica M9 Titanio.

Este angular moderado, compuesto por 9 elementos en 5 grupos, pesa tan sólo 320 gramos, con un diámetro máximo de 56 mm, y es la referencia mundial cualitativa óptico-mecánica en su longitud focal y apertura máxima, superando a su excelente antecesor mediante la incorporación de un elemento flotante que hace que los elementos ópticos ubicados tras las palas del diafragma actúen como un grupo óptico flotante que cambia su posición relativa con respecto al grupo de lentes frontales durante el enfoque, de tal manera que se obtiene una gran calidad de imagen tanto en las distancias de enfoque medias y largas como en las más próximas, a todas las aberturas de diafragma (la calidad de imagen no aumentará significativamente entre f/2 y f/8), tanto en el centro como en bordes y esquinas.

En la Leica M9 Titanio, puede observarse que en lugar del parasol metálico rectangular con montura de rosca (que contribuye a una mayor miniaturización del objetivo) disponible para la Leica M9, el Summilux-M 35 mm f/1.4 ASPH que acompaña como kit a la Leica M9 Titanio (realizado igualmente en este ultraligero y a la vez muy resistente metal utilizado en la industria aeronáutica) va acoplado a un precioso parasol circular fabricado también con montura de rosca en el que se han practicado cuatro rendijas que evitan cualquier posible interferencia a través del visor.

NUEVO MÉTODO DE ELABORACIÓN Y UBICACIÓN DEL LOGO LEICA

Photo: Leica Camera AG

Photo: Leica Camera AG

El logotipo Leica elaborado para la M9 Titanio es una pequeña obra de arte cuya superficie circular convexa es obtenida mediante mecanizado con máquina CNC de alta precisión a partir de una lámina de perspex rojo, tras lo cual el símbolo Leica es grabado sobre ella, y acto seguido se incrusta manualmente el logograma de color blanco con resina epoxy. A continuación, tiene lugar el pulido del distintivo redondo con el logo y se lleva a cabo un segundo mecanizado artesanal, de tal manera que cada logo es meticulosamente bruñido y alisado a mano para asegurar un perfecto acabado con brillo.


En la M9 Titanio el símbolo Leica está situado en la zona superior central de la parte frontal de la cámara, algo más a la derecha que en la M9 - en la que el logo de la empresa alemana va justo en el centro de dicha franja-, llegando incluso a ocupar un ligero porcentaje del área en la que habitualmente se ubica la tradicional ventana iluminadora de las marcas de encuadre presente en las cámaras Leica de serie M - incluyendo la M9 - , que en la M9 Titanio ha desaparecido, al ser iluminadas en ella, de una en una y mediante LEDs internos, las marcas de encuadre para distintas focales. Es decir, cuando se acopla un objetivo concreto a la Leica M9 Titanio, tiene lugar una lectura electrónica de su longitud focal.

De este modo, en la Leica M9 Titanio el logotipo queda justo encima y perpendicular al objetivo conectado (a diferencia de la Leica M9, en la que se halla justo encima y algo a la izquierda de la óptica acoplada).

Puede apreciarse también que en la M9 Titanium ha desaparecido la palanca selectora de marcas luminosas de encuadre para objetivos de diferente longitud focal.

NUEVO SISTEMA DE ILUMINACION DE LAS LÍNEAS DE ENCUADRE

Photo: Leica Camera AG

Entre las novedades presentes en la Leica M9 Titanio, destaca el hecho de que las marcas de encuadre para los objetivos de distintas focales son iluminadas mediante LEDs internos, mostrándose en color rojo sólo el marco de una focal específica, en lugar de dos longitudes focales a la vez como ocurría hasta ahora con las cámaras telemétricas Leica de serie M.

Es decir, que en la M9 Titanio las longitudes focales son leídas mediante un sistema electrónico basado en una fuente luminosa artificial con LEDs rojos que han sustituído a la tradicional ventana introductora de luz natural que proyectaba por parejas en el visor las marcas de encuadre correspondientes a objetivos de diferentes longitudes focales mediante un prolijo sistema de máscaras, cuyo origen se remonta al visor patentado en 1941 por Willi Stein con marcos de líneas brillantes y fundamentado en el segundo principio de Albada, un espejo plano semitransparente con lente de colimación para las marcas de encuadre que se combina con un telémetro telescópico de prisma. Dicha patente incluía también una aportación del Dr. Ludwig Leitz, que a fin de evitar las interferencias que pudieran crear en el campo de visión las diferentes marcas de encuadre pertenecientes a objetivos de distinta longitud focal, propuso bloquearlas mediante máscaras metálicas.

Todos los visores de las cámaras telemétricas Leica full frame 24 x 36 mm, tanto analógicas como digitales, están basados en estas ideas establecidas por Willi Stein y Ludwig Leitz (posteriormente perfeccionadas por Heinrich Schneider y Willi Keiner y que experimentaron una ulterior evolución hasta alcanzar niveles extraordinarios con los visores telemétricos creados por Robert Eckhardt y Erich Mandler con líneas luminosas de encuadre para objetivos de diferentes longitudes focales), cuyo sistema -muy cimentado por los elementos ópticos del visor telemétrico calculados por Willi Keiner para la Leica M2 entre 1956 y 1957 y del que descienden los telémetros incluídos en la Leica M9 y la Leica M9 Titanio- ha probado su gran eficacia y calidad durante casi séis decadas de estudio continuo por parte de Leica del efecto de la magnificación del visor sobre la base de medición efectiva del telémetro y la calibración de dicho visor telemétrico y sus marcas de encuadre brillantes para objetivos de distintas longitudes focales, con las que la base de medición del telémetro de una Leica M full frame 24 x 36 mm será siempre la misma, razón por la cual la precisión de una Leica M con ópticas de longitudes focales angulares, standard y medias hasta los 90 mm es muy superior a la de las cámaras SLR de gama alta con objetivos de similares longitudes focales, y ello se nota sobre todo en situaciones reales de obtención de fotografías, especialmente cuando se utilizan los objetivos Leica M a plena abertura.

Resulta verdaderamente difícil introducir novedades significativas en este sistema telemétrico de coincidencia integrado en el visor, de considerable complejidad, precisión y elevado coste de producción. Para hacerse una idea de su calidad, baste decir como ejemplo que en la Leica M9 el coste del telémetro supone 1/3 del total del precio de la cámara, es decir, aproximadamente el doble que una compacta de gama alta no full frame sin telémetro con su objetivo de kit.

No obstante, esta Leica M9 Titanio puede significar entre otras cosas el amanecer de algo que se consideraba poco menos que imposible: la introducción de mejoras en el extraordinario concepto de visor telemétrico de las Leicas M, quizá mediante algún brillante dispositivo electrónico que sustituya en el futuro al muy prolijo entramado mecánico de máscaras metálicas que han de ser ensambladas y ajustadas manualmente.

Creo que en este sentido, la excelente cámara telemétrica analógica de formato medio 6 x 4.5 y óptica fija Fuji GA 645AF que mostraba en el visor las líneas luminosas blancas de encuadre correspondientes a su objetivo Fujinon EBC 60 mm f/4 (incluso en las distancias de enfoque más cortas, cuando dichas marcas luminosas de encuadre se deslizaban hacia abajo y a la derecha debido a la corrección automática de paralaje) e indicaba también la distancia exacta en metros desde la posición del fotógrafo hasta el tema fotografiado, pudo ser precursora de algunos aspectos en este sentido, ya que la fiabilidad y consistencia en resultados tanto con respecto a la precisión de su enfoque como a la de las líneas luminosas blancas de encuadre para su objetivo fijo, aún sin llegar a los de las Leicas M de enfoque manual, fueron excelentes.

La presencia de líneas luminosas de encuadre para objetivos de diferente longitud focal, que en la M9 Titanio -que carece de palanca selectora de marcas luminosas que delimiten el campo de visión con distintas ópticas- son proyectadas electrónicamente de modo individual sobre el visor óptico, podría ser el embrión de algo grande a medio plazo en una futura Leica M10: quizá una sinergia electrónico-mecánica que aproveche las ventajas que conlleva el hecho de que el visor telemétrico tradicional funciona con una imagen intermedia y dos máscaras metálicas extremadamente delgadas (con espesor de 60 y 80 micrones) ubicadas en contacto y que pueden deslizarse lateralmente en relación a cada una para generar en el visor las correspondientes marcas luminosas de encuadre pertenecientes a objetivos de diferentes longitudes focales y que asimismo poseen la capacidad para girar como unidad independiente a fin de compensar el error de paralaje en las distancias más cortas.

Ello planteó en su momento, a principios de los ochenta, abundantes dificultades relacionadas con la ausencia de espacio para componentes ópticos adicionales necesarios para que los LEDS fueran visibles en el visor de la Leica M6, que fueron resueltas por el ingeniero Manfred Weimer adhiriendo los pequeños LEDs a las máscaras en el plano intermedio de la imagen, de tal manera que fueran visibles con los mismos contornos nítidos que las propias líneas luminosas de encuadre.

Igualmente, en mi opinión es posible que Leica esté trabajando sobre las magnificaciones más adecuadas para futuros modelos de cámaras telemétricas de su línea M digital, que potencien todavía más si cabe la precisión de enfoque a todas las distancias y aberturas de diafragma, facilitando al máximo posible las cosas a los fotógrafos profesionales, cuyos consejos y feedback Leica siempre ha valorado sobremanera antes de la toma de decisiones y la fabricación de sus cámaras y objetivos, al margen de curvas MTF y datos científicos, porque las cámaras y objetivos Leica son creados para hacer fotos con ellas.

El tradicional visor Leica M acoplado a telémetro de coincidencia permite al fotógrafo una excelente calidad de observación. Es un sistema que desde 1954 ha demostrado su fiabilidad y precisión, incluso en las condiciones de luminosidad más bajas, en manos de fotógrafos profesionales por todo el mundo y que continúa plenamente vigente tanto en los modelos analógicos Leica M7 y Leica MP (en la imagen) todavía en producción como en las full frame digitales Leica M9 y M9 Titanium.

Encontrar una solución electrónico-mecánica con un visor único de una magnificación específica que se adapte a todas las necesidades de los profesionales no resulta fácil.

Tanto el visor de la Leica M9 con magnificación 0.68x - con marcas luminosas dispuestas por parejas para las focales de 28 + 90 mm, 35 + 135 mm y 50 + 75 mm- como el telémetro de coincidencia que incorpora son admirables y aportan una gran eficacia y fiabilidad en situaciones fotográficas reales (algo plenamente verificado por los tests realizados por Jason Schneider - Director General de Popular Photography and Image y otrora Director Editorial de Modern Photography) con Leica M9 y objetivo Noctilux-M 50 mm f/0.95 disparando a plena abertura y consiguiendo una excelente precisión y consistencia de resultados con respecto al enfoque).

Igualmente, fotógrafos de talla internacional muy experimentados como Ian Berry (Magnum Agency), Constantin Manos (Magnum Agency), David Alan Harvey (Magnum Agency), etc, han verificado poniéndola a prueba que la Leica M9 full frame constituye un gran logro que ha permitido disfrutar de una cámara telemétrica digital formato 24 x 36 mm que devuelva la indescriptible sensación de tener en las manos una Leica, y poder trabajar y obtener soberbios resultados a pulso con silencio, discreción, mínimo retardo posible en la liberación del obturador, control total por parte del fotógrafo en los aspectos más ligados a la creación de imágenes y un estado de concentración característico, sobre todo en los campos de acción en que más destaca esta cámara: la fotografía de viajes, el ámbito streeter, el fotoperiodismo y la toma a pulso en situaciones de baja y muy baja luminosidad a isos bajos e intermedios gracias a la ausencia de espejo, la precisión del telémetro y el gran surtido disponible de objetivos Leica M de gran apertura, tanto los más modernos con superficies asféricas como otros clásicos fabricados desde 1954 ( e incluso, mediante adaptador, las ópticas con montura de rosca realizadas desde 1925) que aportan estéticas de imagen y bokehs especiales.

No obstante, el sistema de visionado de la Leica M9 resulta algo limitado comparado con los visores clásicos Leica M analógicos 0.85x y 0.92x (para los objetivos de focales más largas), y su longitud de base real de telémetro de 69.25 mm y eficaz de 47.1 mm, aún siendo muy buena para objetivos entre 35 y 90 mm - que son los habitualmente más utilizados-, resulta un tanto justa para cubrir la focal angular de 28 mm (para la que es más adecuado el visor clásico 0.58x) y la de 135 mm (con ésta última es con frecuencia necesario diafragmar para obtener seguridad y consistencia en la exactitud de enfoque con el visor 0.68x de la M9).

El mejor camino a seguir con respecto a mejoras en este ámbito podría ser a mi entender la senda de la Leica M3, probablemente la mejor cámara Leica rangefinder jamás construída, dotada con un visor de magnificación 0.92x y con una longitud de base efectiva de telémetro de 63´71 mm. La nitidez, brillantez y contraste de su binomio visor/telémetro no han sido superados hasta la fecha.

Zona frontal superior de la Leica M3 donde podemos apreciar la ventana de su visor 0.92x -a la derecha de la fotografía- (que aporta la imagen principal al visor y que está interrelacionado con las líneas luminosas de encuadre, el campo de medición del telémetro y los diodos luminosos indicadores), la ventana iluminadora de las marcas de encuadre - en el centro- (que acumula la luz ambiente que produce en el visor las líneas luminosas de encuadre para objetivos de diferentes longitudes focales) y la ventana del telémetro - a la izquierda- ( que produce la imagen para el muy nítido y contrastado campo de medición RF). Photo: elrectanguloenlamano.blogspot.com

Area frontal superior y parte alta de la Leica M3 con su ventana del visor (a la derecha), la ventana iluminadora de las marcas de encuadre (en el centro) y la ventana del telémetro (a la izquierda). Photo: elrectanguloenlamano.blogspot.com

Ocular del visor 0.92x de la cámara telemétrica de formato 24 x 36 mm Leica M3. La brillantez, nitidez y contraste de este soberbio visor llevan imbatidos desde 1954. Photo: elrectanguloenlamano.blogspot.com

Se trata de un importante reto, ya que tradicionalmente los fotógrafos profesionales que utilizaban cámaras analógicas Leicas M6 y posteriores elegían un cuerpo con visor con magnificación 0.58x para trabajos con angulares y uno con visor 0.85x para tomas con objetivos standard de 50 mm a plenas aberturas f/1, f/1.2, f/1.4 y objetivos de 75, 90 y 135 mm a todos los diafragmas, optando frecuentemente como tercera alternativa por una cámara con visor 0.72x que pudiera utilizar más o menos todos los objetivos disponibles.

E iniciativas que sigan la estela de la magnificación del visor de la Leica M6J llevada a cabo por Peter Karbe en 1993 tras modificar el visor 0.72x de la Leica M2 de Willi Keiner y aumentarlo hasta 0.86x, ampliando casi en un 20% el campo de imagen (además de expandir la longitud de base efectiva del telémetro desde 49.9 mm hasta 59.1 mm, incrementando la precisión del enfoque con ópticas fijas de grandes aberturas entre 35 y 75 mm disparando a diafragma abierto así como con objetivos de longitud focal más larga a todos los diafragmas) podrían tener quizá perfecta cabida en futuros modelos de Leicas M digitales full frame, complementadas por algún innovador sistema electrónico incluído dentro del visor y que permitiera la proyección integral de las marcas luminosas de encuadre para cada focal individual, prescindiendo de las citadas máscaras metálicas, lo cual no parece ciertamente nada fácil, y menos aún que un dispositivo de tales características, por bueno que pueda llegar a ser, alcance la fiabilidad y precisión del tradicional visor telemétrico óptico-mecánico de las Leicas M, aunque si Leica consiguiera crear un mecanismo de tales características que se aproximara en resultados a los obtenidos con él, podría ser una alternativa interesante con vistas a la reducción de costes de producción.

Otra posibilidad enormemente interesante podría ser tomar como referencia el extraordinario sistema de visionado de la Nikon SP telemétrica de 1957, consistente en un visor principal ubicado en la zona derecha del ocular, con magnificación 1x y marcas luminosas de encuadre para objetivos de 50, 85, 105 y 135 mm (que son seleccionadas por el fotógrafo girando el dial grande con fondo negro y cifras 5, 8.5, 10.5 y 13.5 ubicado en la zona superior izquierda de la cámara alrededor de la rueda de la manivela de rebobinado) dotadas con corrección automática de paralaje, y un segundo visor separado, de tipo Albada, de menor magnificación - o.4x- y que se encuentra en la zona izquierda del ocular, cuya pequeña ventana indica tal cual el encuadre de 28 mm, además de incorporar una marca luminosa que delimita el área de imagen cubierta por un objetivo de 35 mm- sin corrección automática de paralaje-, con lo que la Nikon SP permite la utilización muy precisa, sin necesidad de visores externos independientes, de nada menos que seis focales: 28, 35, 50, 85, 105 y 135 mm.

Ventana del legendario visor 1x de la Nikon SP. Puede observarse su gran tamaño, que constituye un factor clave para conseguir un enfoque de gran precisión con una cámara telemétrica. En el extremo izquierdo de la imagen aparece la ventana del telémetro. Photo: elrectanguloenlamano.blogspot.com

Otra imagen de la gran ventana del visor 1x de la Nikon SP. Teniendo en cuenta que cuanto mayor es la longitud entre las dos ventanas del telémetro más preciso resulta el enfoque, podemos comprender el impresionante nivel de exactitud de este sistema de visionado, el mejor en toda la historia de las cámaras telemétricas full frame junto con el 0.92x de la Leica M3. Photo: elrectanguloenlamano.blogspot.com

En la zona superior izquierda de la parta trasera de la cámara podemos ver el gran ocular del visor de la Nikon SP formato 24 x 36 mm telemétrica, que posee carácter dual y alberga en su interior un VF situado a la derecha, con magnificación 1x optimizada para el enfoque muy preciso con objetivos de 50, 85, 105 y 135 mm ( así como líneas luminosas de encuadre para todos ellos y corrección automática de paralaje a todas las distancias) y otro VF de magnificación 0.4x y tipo Albada, optimizado para uso con objetivos de 35 mm (con marca luminosa de encuadre) y 28 mm ( cuya demarcación de cobertura está formada por los límites de este visor 0.4x auxiliar también integrado en el cuerpo de cámara). Photo: elrectanguloenlamano.blogspot.com

Es cierto que la brillantez y contraste del visor principal (para focales entre 50 y 135 mm) de la soberbia Nikon SP son algo inferiores al de la Leica M3 , pero desde un punto de vista global el sistema de visionado dual de la Nikon SP -una obra maestra que no le va a la zaga en absoluto al visor de la Leica M3, al cual en mi opinión supera en algunas facetas importantes- tendría probablemente más ventajas para posibles diseños futuros de visores con telémetros para cámaras digitales Leica full frame de línea M a medio y largo plazo en los que el excelente pero muy prolijo y costoso sistema de máscaras metálicas pudiera quizá ser sustituído integralmente por algún sistema electrónico de avanzadas prestaciones y muy alta precisión en los encuadres, que sea capaz de proyectar individualmente líneas luminosas de demarcación para seis o incluso más focales (el visor de la Leica M3, aún siendo el mejor de la historia de la fotografía con respecto a la precisión de enfoque gracias a su excepcional brillantez y a la probada calidad del telémetro de cristal que actúa en sinergia con él, únicamente muestra marcas luminosas de encuadre para objetivos de 50, 90 y 135 mm -aunque con la importante ventaja de que mientras se utiliza el 90 mm ó 135 mm podemos ver en todo momento las marcas de encuadre para objetivo de 50 mm, con lo que somos conscientes de lo que está a punto de entrar en el encuadre o bien se sale del mismo-, por lo que a la hora de utilizar objetivos de 35 mm y focales angulares inferiores se han de utilizar visores externos).

Este visor universal de la Nikon SP telemétrica es de notable complejidad e incorpora 28 elementos ópticos, por lo que tratar de emularlo en alguna futura cámara Leica rangefinder digital full frame de serie M formando tándem con algún sistema electrónico de proyección de líneas luminosas de encuadre, se antoja en principio bastante complicado y costoso, pero podría ser la mejor de las soluciones posibles con vistas a la consecución de un antiguo sueño: la génesis de un visor universal con telémetro 1x que permita el uso directo, con gran precisión y sin visores auxiliares, de focales entre 28 y 135 mm, incluyendo las aperturas f/2.8 y f/3.4 en el caso del Elmarit-M 135 mm f/2.8 y del Apo-Telyt-M 135 mm f/3.4.

Ese concepto fue logrado en gran medida por la Nikon SP en 1957, cuyo mencionado visor dual universal fue una síntesis de lo mejor hecho hasta entonces por Leica y Contax en dicha faceta, sin olvidar que la Nikon SP telemétrica incorporaba un sistema complementario de iluminación de las marcas de encuadre - cuya energía era suministrada por pilas alcalinas normales- bajo condiciones de muy baja luminosidad.

Existiría asimismo otra alternativa más radical, sin marcas luminosas de encuadre de distintos tamaños, siguiendo los parámetros del visor telescópico zoom asociado a telémetro electrónico de la Contax G2 analógica de formato 35 mm, que se ajusta automáticamente a la longitud focal del objetivo acoplado y a la distancia de enfoque al sujeto, cambiando la magnificación del mismo en función de la óptica conectada al cuerpo de cámara, modificando su cobertura y aportando una perspectiva bastante fidedigna, obteniéndose encuadres bastante precisos con objetivos de diferente focal y temas ubicados a distintas distancias de enfoque (incluyendo las más cortas, mediante la corrección automática de paralaje), aunque con el inconveniente de que la imagen resultante en el visor es algo pequeña, con excepción de la focal de 90 mm, de tal manera que cuando acoplamos el objetivo Sonnar T* 90 mm f/2.8 a la Contax G2, la cámara aumenta automáticamente la magnificación de su visor hasta 1.14x, con lo que el fotógrafo ve mejor al sujeto con este objetivo que con una Leica M9, mientras que con la Leica M9 la magnificación de visor 0.68x hace que la cobertura tanto de un objetivo de 75 mm como de 90 mm sean similares.

No obstante, la nitidez del visor de la Contax G2 es bastante inferior a la del visor de la Leica M9, y la magnificación con el resto de objetivos Carl Zeiss (28, 35 y 45 mm) es también apreciablemente menor que la de la Leica M9, además de adolecer de abundante distorsión de barrilete a 28 mm y ligera distorsión en acerico a 90 mm.

Así pues, el modelo de visor de la Contax G2 aporta un ángulo de cobertura que se adapta automáticamente a la focal del objetivo que esté conectado, pero no mostrando unas marcas luminosas de encuadre de mayor o menor tamaño, sino cambiando realmente la cobertura de visión. Ello hace que en este sentido se asemeje más a la visión con una cámara réflex, ya que tanto con la Contax G2 como con una SLR, la magnificación del sujeto varía con la distancia focal del objetivo acoplado, y con las ópticas de mayor distancia focal el sujeto es magnificado en superior medida, a diferencia de la Leica M9 en la que la magnificación 0.68x permanece constante, siendo las líneasa luminosas blancas de encuadre las que cambian según el objetivo acoplado, de tal manera que las líneas de delimitación pertenecientes por ejemplo a un objetivo Summicron-M 35 mm f/2 ASPH ocupan prácticamente todo el visor, mientras que la marca de encuadre perteneciente a un Apo-Summicron-M 90 mm f/2 es un pequeño marco rectangular que aparece en mitad del mismo.

No obstante, este sistema de visor de la Contax G2, aún siendo excelente, presentaría varios inconvenientes significativos de cara a su implementación íntegra o parcial en futuros sistemas de visor con telémetro para Leicas M digitales de enfoque manual en simbiosis con dispositivos electrónicos innovadores relacionados con la proyección de marcas luminosas de encuadre:

a) Es un sistema telemétrico electrónico optimizado para autoenfoque, pero que utiliza una zona de AF muy estrecha, mientras que el enfoque manual también disponible es igualmente electrónico y basado en una escala de distancias. No existe pues manera de verificar el enfoque en modo manual mediante la superposición de dos imágenes en una sola típica de las cámaras telemétricas no AF Leica y Nikon que incorporan telémetros de coincidencia acoplados al visor y que permite un enfoque muy rápido y preciso, a todos los diafragmas, con ópticas de 28, 35, 50, 75 y 90 mm, mm sin necesidad de visores auxiliares.

b) Se trata de un visor que precisa fabricación con una elevada cantidad de prismas, lo cual encarece notablemente su coste de producción.

c) Además de las mencionadas distorsiones (sobre todo la de barrilete), su nitidez y brillantez es inferior a la de las cámaras del sistema Leica M y a la de la Nikon SP.

d) Es un visor pequeño, en el que la magnificación real para la inmensa mayoría de objetivos del sistema Contax G2 oscila entre 0.57x (Biogon T* 45 mm f/2) y 0.35x para el Biogon T* 28 mm f/2.8 (con una magnificación intermedia de 0.44x para el Planar T* 35 mm f/2), lo cual - con la excepción citada del Sonnar T* 90 mm f/2.8- es inferior al excelente visor 0.68x de la Leica M9 (que permite utilizar con plenas garantías de enfoque preciso el Noctilux-M 50 mm f/0.95 a plena apertura -así como los diferentes objetivos de 35 y 50 mm f/1.4 igualmente a máxima apertura-, el Apo-Summicron-M 75 mm f/2 ASPH y Apo-Summicron-M 90 mm f/2 ASPH también a diafragma abierto, además de posibilitar el uso de objetivos de 135 mm como el Leica Apo-Telyt-M 135 mm f/3.4 y otros más antiguos de idéntica focal con muy buenas tasas de enfoque preciso a partir de f/5.6, aunque la capacidad visual del fotógrafo utilizando Leica M9 a la hora de ver las pequeñas marcas luminosas de encuadre para objetivos de 90 y 135 mm es un factor importante).

Por otra parte, al ser el visor de las Leicas M de mayor tamaño, brillantez y calidad global de visionado que el de la Contax G2 -una cámara excelente que creó nicho en sí misma-, ello hace que en sinergia con las marcas de encuadre para los distintos objetivos que no llenan por completo el visor -sino que dejan huecos a su alrededor, permitiendo que el fotógrafo vea más allá de las líneas luminosas de encuadre-, la Leica M9 sea una cámara más adecuada para la composición, ya que con objetivos a partir de 35 mm es posible ver en todo momento lo que sucede fuera del área de imagen de un objetivo, lo cual puede ser muy útil para anticiparse a los acontecimientos en géneros fotográficos donde el sistema Leica M revela sus grandes capacidades: la fotografía de viajes, el streeter, la captación de escenas con muy bajas condiciones de luz y el fotoperiodismo en sus distintas vertientes, incluyendo la fotografía de conflictos bélicos.

Por citar sólo algunos ejemplos, durante la Guerra de Vietnam, en la segunda mitad de los sesenta y comienzos de los setenta, Horst Faas, Catherine Leroy (serie de tres fotografías del marine Vernon Wike atendiendo a un compañero moribundo durante la batalla en la Colina 881, en las proximidades de Khe Sanh, en 1967) y Nick Ut (fotografía de la niña vietnamita Kim Phuc con quemaduras huyendo de un bombardeo con napalm el 8 de Junio de 1972) utilizaron Leicas M2 - sobre todo con el Summicron-M 35 mm f/2- aprovechando esta cualidad de las Leicas M en contextos fotográficos de máximo peligro en los que poder ver también lo que ocurría fuera del área de la marca luminosa de cobertura de los objetivos era muy importante.

A diferencia de la Leica M3 - cuyas marcas de encuadre eran para focales de 50 mm, 90 mm y 135 mm-, la Leica M2 con su visor 0.72x y longitud de base efectiva de 51.4 mm incluía líneas luminosas de encuadre para 35, 50 y 90 mm, por lo que muchos fotoperiodistas de guerra de la época eligieron (junto con la Nikon F) la Leica M2 para poder utilizar el objetivo de 35 mm ( de lo cual fue en gran medida pionero Horst Faas con su Leica M2 y Summicron-M 35 mm f/2 de 8 elementos durante su cobertura del conflicto de Argelia a principios de los años sesenta con su Leica M2) y el de 50 mm (del cual hizo un uso extensivo Ian Berry -Agencia Magnum- conectado a su Leica M2 en 1960 disparando rodilla en tierra cuando fotografió a manifestantes en Sharperville, Sudáfrica, que corrían para salvar su vida mientras la policía abría fuego) como objetivos básicos con un mismo cuerpo de cámara y poder ver lo que ocurría por fuera de las marcas de encuadre.

Por su parte, Jim Marshall, probablemente el mejor fotógrafo de conciertos de todos los tiempos, sacó gran partido de la citada característica con una Leica M2 conectada a un Summicron 35 mm f/2 durante su seguimiento de los Beatles caminando sobre el césped al acabar su último concierto en Estados Unidos en el Candlestick Park de San Francisco el 29 de Agosto de 1966, y a lo largo de su trayectoria profesional usó una amplia gama de cámaras Leica M analógicas (M2, M4, M4P, M6, M7, MP) con película de blanco y negro Kodak Tri-X 400 en conciertos de Los Rolling Stones, Bob Dylan, Otis Redding, Ben Harper, Santana, Jimi Hendrix, John Coltrane, The Beatles, Johny Cash, y un largo etcétera, siéndole de gran ayuda la posibilidad de poder ver lo que ocurría alrededor de las marcas luminosas de encuadre para cuatro focales: 35, 50, 90 y 135 mm a partir de 1967 con la introducción de la Leica M4, ampliando la gama de opciones con marcas luminosas de encuadre con espacio libre por los lados a las focales de 28 (aunque con sus líneas luminosas próximas a los bordes del visor) y 75 mm con la aparición de la Leica M4-P 0.72x en 1981 y sobre todo con la Leica M6, una cámara que tuvo un gran éxito de ventas entre 1984 y 2003, con la ventaja añadida de existir tres cuerpos distintos con magnificaciones de 0.58x (especialmente adecuada para objetivos angulares), 0.72x (que obtiene excelentes resultados con ópticas entre 35 y 90 mm y bastante dignos con 28 mm) y 0.85x (apto sobre todo para el uso con objetivos de 75, 90 y 135 mm a todos los diafragmas, así como con las ópticas standard de 50 mm muy luminosas con aperturas máximas de f/1, f/1.2 y f/1.4 utilizadas a diafragma abierto).

Imagen mostrando la gama completa de líneas luminosas de encuadre para objetivos de diferentes longitudes focales entre 28 y 135 mm proyectadas mediante máscaras metálicas por cámaras telemétricas Leica M6 con magnificaciones respectivas de 0.58x, 0.72x y 0.85x. Intentar superar mediante futuros mecanismos electrónicos - como parece sugerir en forma germinal la Leica M9 Titanio- en cámaras sucesoras de la Leica M9 full frame digital con visor 0.68x este clásico sistema de visionado mecánico de alto coste de producción pero muy eficaz, que permite ver lo que ocurre fuera de las marcas de encuadre en el momento de la captación de imagen y cuya gran adecuación a situaciones fotográficas reales ha sido verificada durante casi séis décadas por fotógrafos profesionales en los cinco continentes, será algo ciertamente difícil por no decir imposible, aunque la tecnología en constante evolución podría quizá aportar a medio o largo plazo un sistema electrónico que se aproxime todo lo posible en calidad a las prestaciones de la proyección con máscaras metálicas de las líneas luminosas de demarcación de distintas focales del sistema Leica M que data de principios de los años 40 y es de enorme complejidad constructiva, tal vez con la opción añadida de una posible reducción en los costes de fabricación.

Algo que fue aprovechado durante la segunda mitad de los ochenta y los noventa por destacados fotorreporteros como Tom Stoddart usando Leica M6 con diferentes ópticas durante su cobertura de la caída del Muro de Berlín en 1989, las fotografías de turistas ingleses en Blackpool, Condado de Lancaster, en Sarajevo en 1992 para The Sunday Times Magazine, siendo por ejemplo indicativa en cuanto a las ventajas compositivas de las tradicionales marcas luminosas de encuadre de la Leicas M telemétricas su fotografía realizada con Leica M6 y Summicron-M 35 mm f/2 de dos hombres caminando sobre el paseo marítimo de Blackpool en un día de invierno, llevando cada uno de ellos un galgo afghano mientras un hombre de avanzada edad que viste gorra y gabardina clara aparece más próximo a la cámara en la mitad derecha del negativo de película blanco y negro Ilford HP5 ISO 400-), sin olvidar sus desgarradoras imágenes de refugiados tutsis huyendo por miles del genocidio en Ruanda y muriendo también por miles a causa del cólera tras su llegada a Goma (República Democrática del Congo) o las de 1998 reflejando la hambruna en el sur de Sudán durante la guerra civil.

e) Debido a su intrínseca naturaleza electrónica exenta de acoplamiento mecánico entre el módulo AF y los objetivos también AF, la utilización total o parcial de un sistema de visor como el de la Contax G2 supondría modificaciones muy abundantes y sustanciales con respecto al binomio óptico/mecánico que constituye la esencia de los visores acoplados a telémetros de gran precisión tanto de la Leica M9 digital como de las Leicas M y Nippon Kogaku rangefinder analógicas del estilo de la Nikon SP, en los que es precisamente la exactitud de su telémetro no electrónico acompañada por una impecable precisión de engarce en la montura y con los componentes de acoplamiento pertenecientes a Herr Entfernungsmesser, la que permite una extraordinaria precisión de enfoque incluso en las condiciones lumínicas más bajas. Es cierto que para que ello funcione es necesario un ajuste perfecto entre las levas mecánicas de los objetivos no retrofoco de enfoque manual construídos sin compromisos (que por lo común dan mayor o mucha mayor calidad que las ópticas reflex retrofoco AF, con la ventaja y comodidad añadida de un tamaño y peso apreciablemente menor) y el sistema mecánico de la cámara, lo cual fue evidentemente el caso durante la época analógica con las Leicas M y Nikons telemétricas, cualidades que se han preservado íntegramente en la Leica M9 digital con sensor 24 x 36 mm, lo cual no significa que el sistema sea perfecto al 100% y puedan producirse esporádicos desajustes mecánicos inevitables en un sistema de esta naturaleza.

Por todo ello, creo sinceramente que por asombroso que pueda parecer, las dos potenciales vías de mejora del visor de las futuras Leicas M telemétricas digitales full frame 24 x 36 mm posteriores a la M9 serían bien el visor de la Leica M3 de 1954 o el de la Nikon SP de 1957.

El tradicional telémetro de coincidencia de las cámaras Leica M formato 24 x 36 mm es una obra maestra de ingeniería y precisión que consigue una gran exactitud de enfoque incluso con objetivos de gran apertura fotografiando a diafragma abierto, gracias a un muy complejo alineamiento correcto entre el sistema telemétrico de carácter mecánico - formado por más de 150 componentes - y el sistema de acoplamiento de los objetivos Leica M - en especial sus levas de ubicación en el cuerpo de cámara-, siendo necesario que ambos estén perfectamente ajustados para lograr el enfoque correcto, lo cual ha sido tradicionalmente el caso durante los casi 60 años de existencia de la Línea M de cámaras y objetivos. Photo: elrectanguloenlamano.blogspot.com

Un sistema que tiene actualmente su plena continuidad y vigencia con la Leica M9 telemétrica full frame 24 x 36 mm, hoy por hoy la mejor cámara compacta digital sin espejo del mundo, cuyo excelente y muy versátil visor de 0.68x (de prestaciones bastante similares a las del visor 0.72x de las Leica M6 0.72x, Leica M7 0.72x y Leica MP 0.72x y capaz de sinergizar con objetivos de seis longitudes focales diferentes: 28, 35, 50, 75, 90 y 135 mm) acoplado a telémetro de coincidencia, ha probado ya su gran precisión de enfoque en situaciones reales de trabajo en manos de fotógrafos profesionales y aficionados avanzados.

Este extraordinario visor óptico mecánico a nivel del ojo, integrado en el cuerpo de cámara y dotado con telémetro de muy alta calidad y precisión, aún con su inevitable error de paralaje en las distancias más cortas y su habitual cobertura de imagen del 92% (frente a las mejores cámaras reflex reflex profesionales que con frecuencia aportan coberturas del 100%), posee una gran brillantez independiente de la apertura de diagrafma que se esté utilizando, y ofrece una calidad de observación y de precisión de enfoque superior a los excelentes visores ópticos con pentaprisma y espejo incorporados en las mejores cámaras réflex digitales full frame AF profesionales como las Nikon D700, D3, D3x, D3S y las Canon EOS 5D, 5DII, EOS 1DS Mark III, etc, en las réflex APS-C Nikon D300 y Canon EOS 7D y Cuatro Tercios Olympus E-3 y E-5 y muy superior a los visores electrónicos tanto integrados (Panasonic Lumix G1 y Panasonic Lumix GH1) como externos (Olympus EP-2 y Panasonic Lumix GF-1) aparecidos durante 2009 y 2010 en las más destacadas cámaras compactas digitales Micro 4/3, también mirrorless y de ópticas intercambiables, pero sin telémetro y con tamaño de sensor mucho más pequeño, por lo cual se trata de cámaras que no tienen nada que ver ni evolutiva ni constructivamente con las Leicas M telemétricas, las Nikons telemétricas, las Contax telemétricas, las Zeiss Ikon telemétricas, la Konica Hexar RF telemétrica, las Voigtlander Bessas R telemétricas, etc.

Y lo mismo sucede con las cámaras mirrorless no telemétricas formato APS-C de ópticas intercambiables Sony Alpha Nex 3 y Sony Alpha Nex 5, a las que en aras obtener la máxima compacidad posible para competir en su segmento de calidad y precio con las cámaras Micro 4/3 de Panasonic y Olympus, se las privó de visor integrado óptico u electrónico alguno, lo cual obliga a encuadrar y hacer las fotos únicamente mirando la pantalla LCD trasera y estirando los brazos, con los múltiples inconvenientes que ello plantea, e incluso si se les acopla el visor óptico externo opcional FDA-SV1 sobre la zapata de accesorios, la calidad de visionado está a años luz por citar sólo algunos ejemplos de la del visor de una Leica M9, M9 Titanio, o de una Nikon D700, D3, Nikon D300 (con cobertura del 100% y magnificación de aproximadamente 0.94x con óptica standard) o una Canon EOS 5D o Ds Mark III, Canon EOS 7D (una excelente réflex APS-C con cobertura del 100% y magnificación de visor de 1x) o el incorporado en la Pentax K20D (una de las cámaras reflex APS-C con mejor relación calidad-precio fabricadas hasta la fecha, con una amplia gama de rasgos destacados, entre los que figura un excelente y muy brillante y nítido visor con magnificación 0.95x con cobertura de campo de visión de aproximadamente el 95% y que consigue una imagen de sujeto grande y nítido gracias a su sinergia con la pantalla de enfoque Natural-Bright-Matte II).

Aunque las cámaras compactas digitales mirrorless no telemétricas formato APS-C y Micro 4/3 se hallan a considerable distancia cualitativa de las mirrorless telemétricas Leica M9 y M9 Titanio, sobre todo en el ámbito óptico-mecánico, en calidad de imagen (la Leica M9 produce archivos DNG comparables a lo mejor obtenible con cámaras Hasselblads analógicas con película química de ISO 25 y scanner de tambor tal y como demostró Ed Schwartzreich), en perdurabilidad de cuerpo de cámara y objetivos, en capacidad de enfoque selectivo a grandes aperturas (lo cual es muy importante en fotografía creativa) y en otros muchos aspectos primordiales, estas pequeñas cámaras han experimentado durante el último año y medio significativas mejoras con modelos Micro 4/3 como la Panasonic Lumix GF1 (con visor electrónico accesorio opcional LVF1 y sistema antipolvo en sensor patentado por Olympus y basado en ultrasonidos)), y sobre todo con la Fuji X100 de óptica fija y formato APS-C, que aparecerá próximamente en el mercado, una muy bella cámara, que es en mi opinión, desde un punto de vista estético, una síntesis entre la Leica IIIG 1957-1960 y la Leica M3 1954-1966 (aunque constructiva y operativamente no tiene nada que ver con ellas ni con la Leica M9, ya que la Fuji X100 no es una cámara telemétrica y su óptica, de muy alta calidad, es retrofoco) e incorpora un excelente objetivo fijo Fujinon 23 mm f/2 ASPH de 8 elementos (uno de ellos asférico, de gran complejidad y otros siete realizados con vidrios ópticos de alto índice de refracción) en 6 grupos, en mi opinión lo mejor hecho hasta ahora ópticamente en este muy interesante segmento de cámaras junto con el Elmarit-24 mm f/2.8 ASPH (también 8 elementos en 6 grupos -uno de ellos asférico-, equivalente a un 35 mm en full frame, de distinta fórmula óptica que el Elmarit-M 24 mm f/2.8 ASPH de 5 elementos en 7 grupos, y construído desde cero para el sensor CMOS APS-C 1.5x de 12.2 megapixels ISO 100-3200 de la Leica X1) , a lo cual hay que añadir un sensor CMOS de 12.3 Megapixels, el EXR DSP y un visor híbrido óptico-electrónico integrado, si bien debido a que los dos elementos más grandes del objetivo Fujinon 23 mm f/2 (ubicados ambos justo detrás del exótico asférico) van dentro del cuerpo de cámara, merced al citado diseño retrofoco invertido, en el que el objetivo se adentra profundamente en el cuerpo de cámara, la implementación de futuros modelos Fuji X100 con ópticas intercambiables, además de ser en mi opinión algo de enorme complejidad y al borde de lo imposible - puedo estar equivocado- haría de modo quizá prácticamente inexorable que el cuerpo de cámara aumentase significativamente en grosor, ya que se precisaría algo de espacio suplementario para la bayoneta tanto en los diferentes objetivos como en el cuerpo de cámara, sin olvidar que el sensor de la Fuji X100 incluye probablemente microlentes configuradas hacia sus extremos ( y que reconducen hacia la superficie del captor digital los haces de luz que inciden de modo oblícuo), las cuales han sido optimizadas para la reducción al máximo posible del viñeteado en el objetivo fijo Fujinon 23 mm f/2, lo cual es sugerido por la enorme proximidad del último elemento trasero al captor digital.

Tampoco hay que olvidar la excelente y también muy bella Leica X1, una cámara de peso y dimensiones muy reducidos -283 gramos- (con líneas que evocan el perfil de la Leica "O" 1923-1924 y la Leica 1 Model A 1925-1936)- , que aún con el hándicap de su autofocus algo lento, en especial para la práctica del género streeter, es hoy por hoy el referente cualitativo mundial en calidad de imagen dentro del segmento de las cámaras digitales compactas mirrorless no telemétricas con captor digital no full frame, gracias a su soberbio objetivo fijo Elmarit 24 mm f/2.8 ASPH de 8 elementos (uno de ellos asférico) en 6 grupos y construido ex profeso desde cero para su sensor CMOS APS-C 1.5x de 12 Megapíxels (con aspect ratio 3:2) y que ofrece un ángulo de cobertura equivalente a una óptica de 35 mm en formato 24 x 36 mm, a todo lo cual hay que añadir un muy buen visor óptico opcional externo, que pese al inevitable error de paralaje cumple muy bien su cometido y es de una gran brillantez y nitidez.

Ni que decir tiene que la Leica X1, constituye igualmente una gran opción como segunda cámara "back-up" para los poseedores de una Leica M9, si bien la aparición de la excelente Fuji X100 mirrorless no telemétrica con su visor híbrido integrado (en el que destaca sobre todo su visor óptico de tipo Galileo invertido con magnificación 5x que -aunque no llega al nivel de brillantez y nitidez del visor 0.68x de las Leica M9 y M9 Titanio acoplado a telémetro- es muy bueno) y su mayor velocidad de autofocus que la X1 podría quizá catalizar el desarrollo por parte de Leica de una nueva cámara mirrorless no telemétrica formato APS-C de altísimas prestaciones, entre ellas: una calidad óptica superior incluso a la de la Leica X1 (mediante la sinergia entre un objetivo fijo Leica como el Elmarit 24 mm f/2.8 ASPH de 8 elementos en 6 grupos de la X1 o bien otro nuevo objetivo de gran apertura creado también desde cero para un nuevo sensor APS-C y DSP más evolucionados a partir de la fórmula Elmarit-M-28 mm f/2.8 ASPH , pero añadiendo como posible novedad un visor electrónico - o bien híbrido- integrado de muy alta calidad y precisión, así como una mucho mayor velocidad de AF que la Leica X1.

Tampoco puede desdeñarse la hipótesis de que esta nueva cámara Leica incluyera algunos de los dispositivos electrónicos en visor apuntados de manera embrionaria por la Leica M9 Titanio y que permitieran la creación de una cámara Leica de dimensiones y peso muy reducidos, formato APS-C, que proyectara con precisión la marca de encuadre para un objetivo fijo que alimentara a este nuevo cuerpo de cámara.

Probablemente la mejor opción como objetivo sería la fórmula óptica Summicron-M 28 mm f/2 ASPH de 9 elementos (uno de ellos asférico) en 6 grupos adaptada a un nuevo sensor APS-C, y preservando las nueve palas de diafragma, con lo que se obtendría una muy buena capacidad de enfoque selectivo a máxima apertura f/2 (equivalente en profundidad de campo aproximadamente a f/2.8 en formato 24 x 36 mm) con excelente bokeh y mantenimiento de contornos en las zonas desenfocadas, además de gran poder de resolución y contraste a todos los diafragmas entre f/2 y f/11. Pero el coste de producción del binomio cuerpo de cámara con sensor APS-C + objetivo con esta óptica de 28 mm f/2 ASPH y la complejísima corrección de su elemento asférico supondría un muy elevado coste de producción.

Quizá podría ser una opción muy interesante seguir los parámetros establecidos en 2003 por la Leica CM diseñada por Achim Heine, una cámara compacta analógica profesional de altísima calidad, para formato 24 x 36 mm, con 300 g de peso y cuya zona delantera era muy similar a la de la Leica M3. Esta visionaria compacta, de dimensiones y peso muy reducidos, obtenía con su objetivo Summarit 40 mm f/2.4 una soberbia calidad de imagen, incluso a plena apertura, desconocida hasta ese momento en cámaras tan pequeñas. Construir una cámara como ésta, pero en versión digital, que incorporara un sensor APS-C y un DSP de la máxima calidad posible y sobre todo que llevara conectado un objetivo muy luminoso, por ejemplo un nuevo Summicron 24 mm f/2 ASPH creado desde cero para este captor digital y que ofreciera el rendimiento óptico a plena abertura del Elmarit 24 mm f/2.8 de la Leica X1 o incluso mejor del Summicron-M 28 mm f/2 ASPH, podría ser algo realmente importante.

Leica ya ha demostrado que es incluso capaz de diseñar un Summilux-M 24 mm f/1.4 ASPH, por lo que una máxima apertura de f/2 para un nuevo objetivo ASPH de 24 mm creado ex profeso para un sensor 1.5x y equivalente a aproximadamente 36 mm en full frame estaría claramente a su alcance. Incluso, el objetivo Summicron-M 28 mm f/2 ASPH ha sido ya probado conectado mediante adaptador a cámaras Micro 4/3 como la Panasonic Lumix G1, dando muy buenos resultados, por lo que un objetivo Summicron 28 mm f/2 ASPH o bien un Summicron 24 mm f/2 ASPH construído desde cero, miniaturizado y adaptado para un sensor APS-C de mayor tamaño que el Micro 4/3 y más evolucionado con vistas a una futura cámara compacta Leica con sensor 1.5x, mayor velocidad de AF que la X1 y visor óptico-electrónico integrado y que ofreciera una calidad óptica igual o ligeramente superior a la del Elmarit 24 mm f/2.8 ASPH de la X1 incluso a plena apertura f/2, constituiría algo ciertamente relevante y supondría un nuevo salto cualitativo y de operatividad tras el lanzamiento al mercado de la Leica X1 APS-C CMOS 12.3 MP, hoy por hoy la cámara digital compacta sin espejo no telemétrica que produce mayor calidad de imagen en el mundo.

Se generaría así en mi opinión una cámara compacta digital point and shoot no telemétrica de óptica fija formato APS-C plenamente profesional equivalente en prestaciones a la Konica Hexar AF analógica formato 24 x 36 mm, que ha sido a mi entender hasta la fecha la cámara compacta pro con objetivo fijo más destacada y versátil jamás construída, y cuya eficacia estuvo cimentada en la rapidez y precisión de su AF y sobre todo en la extraordinaria calidad óptica de su objetivo Hexar 35 mm f/2 de 7 elementos en 6 grupos de diseño simétrico, fuertemente inspirado en el W-Nikkor 3.5 cm f/1.8 1956 de Hideo Azuma con respecto a su fórmula óptica, y cuyo tipo de imagen es similar a la producida por el cuarto Summicron-M 35 mm f/2 de 7 elementos en 5 grupos y tan sólo 150 gramos de peso diseñado por Walter Mandler en Midland, Ontario (Canadá) en 1979 obteniendo una gran calidad de imagen con excelelente poder de resolución, contraste y capacidad de captación de detalles finos a f/2.8 y f/4 y muy buena a f/2 (si bien inevitablemente el rendimiento en esquinas respecto a contraste, flare y coma es menor a esta máxima apertura) llevando al límite científicamente viable entonces la calidad de imagen obtenible con un esquema óptico Doble Gauss sin asféricos, con lo cual logró a la vez reducir enormemente los costes de producción y mantener una muy alta calidad de imagen, además de conseguir un sutil bokeh con carácter tridimensional.

Los ingenieros de Konica estudiaron profundamente tanto el W-Nikkor 3.5 cm f/1.8 como el Summicron-M 35 mm f/2 de Mandler y añadiendo algunas modificaciones, mejoraron ligeramente su rendimiento óptico a plena apertura f/2, convirtiendo al Hexanon 35 mm f/2 en la óptica fija que acompañaba a la Konica Hexar AF analógica de paso universal, con lo cual lograron nitidez y contraste muy elevados a todos los diafragmas, además de preservar en gran medida el famoso bokeh del Summicron-M 35 mm f/2 versión 4 y disminuir aproximadamente a la mitad el viñeteado a plena apertura del diseño de Mandler (2.5 diafragmas).

En cualquier caso, el coste de producción de una futura cámara compacta Leica mirrorless no telemétrica formato APS-C bien con un objetivo 28 mm f/2 ASPH con las prestaciones ópticas del Summicron-M 28 mm f/2 ASPH o bien con un Summicron 24 mm f/2 ASPH creado desde cero para su sensor 1.5 x, sería muy elevado, lo que en mi opinión haría muy difícil poder ofrecer un precio de venta al público inferior a los 2.500 euros, lo cual en las actuales circunstancias de mercado de las cámaras APS-C sin espejo y no telemétricas podría ser arriesgado.

Creo sinceramente que ahora más que nunca la filosofía de diseño óptico de Walter Mandler adquiere especial vigencia, y la capacidad para contruir ópticas de elevadísimas prestaciones conteniendo a la vez al máximo el coste de producción va a convertirse en un factor de importancia capital, sobre todo en el sector de las cámaras mirrorless no telemétricas APS-C y Micro 4/3 en el que la competencia es feroz.

Por citar sólo un ejemplo, Walter Mandler, con su tremendo conocimiento, experiencia y capacidad de trabajo, consiguió mejorar la calidad óptica del Summicron-M 50 mm f/2 de 6 elementos en 5 grupos (versión 1969-1979) mediante una nueva fórmula óptica en la que aplicó radios comunes obteniendo el Summicron-M 50 mm f/2 de 6 elementos en 4 grupos (versión 3 1979-1994 con idéntica fórmula óptica que la versión 4 de 1994 todavía en producción), reduciendo los costes de fabricación, bajando a cuatro los equipos de herramientas de tallado y pulido necesarios para elaborarlo (anteriormente se requerían hasta doce) y obteniendo a la vez un poder de resolución de 40 líneas por milímetro al 60% de contraste a través de la diagonal de la película, además de conseguir un peso de objetivo significativamente más bajo, algo que además de constituir una gran proeza científica potenció las ventas.

En mi modesta opinión, creo que podría ser importante para Leica intentar abordar al menos en el ámbito de la construcción de futuras cámaras y objetivos con sensor APS-C nuevas vías complementarias (tratando por todos los medios de reducir el precio de fabricación, sobre todo en los objetivos ASPH de gran apertura para sensor 1.5 x) a las utilizadas actualmente en la fabricación de sus objetivos asféricos high end de serie M para formato 24 x 36 mm, con diferencia las mejores del mundo en un muy elevado porcentaje de casos, pero que suponen un alto coste de producción que lógicamente repercute en el precio de venta al público, a mi entender justificado ya que si los objetivos Leica M de gran apertura valen lo que valen es entre otras muchas cosas por el rendimiento muy uniforme que dan entre máximas aperturas f/1.4 y f/8, su pequeño tamaño y peso y su extraordinaria calidad de componentes y precisión mecánica que es a la postre tanto o más importante. Por eso valen lo que valen.

Pero a diferencia del segmento de cámaras telemétricas full frame y réflex de formato medio (evidentemente dos nichos cualitativos y constructivos de mucha mayor calidad óptica, mecánica y de imagen que las cámaras APS-C y Micro 4/3 sin espejo y no telemétricas) en los que Leica es hoy por hoy la referencia mundial con la Leica M9 y la Leica S2 respectivamente, desde un puntro de vista económico este sector de mercado de cámaras sin espejo y sin telémetro con sensor más pequeño que el full frame es un ámbito con grandes cifras de ventas, en el que la competencia es enorme, así como la capacidad de las empresas japonesas por ofrecer productos cada vez mejores y a un precio más competitivo, de lo cual es prueba la Fuji X100 con su excelente objetivo fijo Fujinon f/2 ASPH, una cámara que en mi opinión supone un punto de inflexión cualitativo en este segmento, por lo que a mi modesto entender quizá la mejor solución para una futura cámara Leica digital sin espejo no telemétrica en formato APS-C debería seguir la estela de la extraordinaria Leica CM point and shoot (cuyas dimensiones y peso - 117 x 65 x 36 mm y 300 g- eran significativamente menores que la Konica Hexar - 137.5 x 76.5 x 67.5 mm y 495 g- y cuyo rendimiento óptico de su objetivo Summarit 40 mm f/2.4 era impresionante, ligeramente superior al del Hexanon 35 mm f/2 de la Konica Hexar AF, y con la ventaja añadida de un viñeteado prácticamente inexistente a plena apertura f/2 - a diferencia del Hexanon 35 mm f/2 cuya pérdida de luminosidad en esquinas a diafragma abierto es visible-).

Sinceramente, creo que éste podría ser el camino para Leica en formato APS-C si se consiguieran reducir costes sin pérdida alguna de calidad y un precio de venta al público que no exceda los 2.000 euros, ya que la Leica CM analógica en formato 24 x 36 mm fue en mi opinión la mejor cámara compacta analógica point and shoot jamás fabricada, con unos enormes niveles de miniaturización en todos sus componentes, dimensiones y peso muy ligeros, gran facilidad de uso, un excelente visor de imagen real muy brillante y nítido, alta durabilidad, gran elegancia de formas y sobre todo un objetivo muy luminoso f/2.4 capaz de obtener una captación de detalles y matices que continúan siendo la referencia en este segmento de cámaras pequeñas.

Si Leica pudiera crear en el futuro una cámara digital APS-C del estilo de la Leica CM analógica, con una óptica acoplada 24 mm f/2 ASPH o bien 28 mm f/2 ASPH con parámetros de calidad óptico-mecánicos Michael Heiden/ Holger Wiegand, pero diseñados ex profeso para el sensor 1.5x y buscando fórmulas alternativas para reducir al máximo posible los costes de producción sin perder ni un átomo de calidad y se lograra además seguir los pasos de la Konica Hexar AF , creando a la vez un sistema que corrigiera automáticamente el
blendendifferenz (desviación de enfoque) generado al utilizar distintas aperturas de diafragma más pequeñas -consiguiendo así una excelente precisión de enfoque a todos los diafragmas y distancias-, todo ello quizá con el complemento de algún sistema electrónico de proyección de la marca luminosa de encuadre inspirado en el incorporado por la Leica M9 Titanio, surgiría una cámara compacta point and shoot digital que marcaría un nuevo punto de inflexión histórico cualitativo y las opciones de Leica en el enormemente competitivo segmento de las cámaras sin espejo no telemétricas con sensor pequeño aumentarían significativamente.

Mejorar este extensamente probado sistema VF 0.72x /0.68x en futuras cámaras digitales full frame 24 x 36 mm Leica M sucesoras de la M9 y M9 Titanio mediante una mayor magnificación para una gama de longitudes focales más amplia, a ser posible de modo individual, con el complemento de algún sistema electrónico innovador de proyección y delimitación de las líneas luminosas de encuadre para séis o más objetivos de diferente longitud focal, que permita prescindir de las intrincadas y muy costosas máscaras metálicas que precisan ser ensambladas y ajustadas manualmente, se antoja muy difícil, pero la tecnología en constante evolución podría quizá conseguirlo a medio o largo plazo, obteniéndose una reducción de costes de producción y simultáneamente acercarse todo lo posible a las prestaciones del tradicional visor Leica M con telémetro de coincidencia, aunque tampoco puede desdeñarse en absoluto la creación previa por parte de Leica de M9s con visores 0.58x y 0.85x, que probablemente sería el camino más lógico y práctico para satisfacer las necesidades de un espectro más amplio de profesionales y aficionados avanzados a la hora de abordar diferentes tareas fotográficas.

Pero hay a mi entender poco margen para mejoras y cambios radicales en un sistema clásico como éste, no por ello obsoleto en absoluto sino plenamente vigente y cada vez con más usuarios, perfeccionado durante casi séis décadas por expertos técnicos e ingenieros de Leica, las más veces con parámetros de calidad y precisión más propios de las mejores manufacturas relojeras suizas.

Quizá presenciemos a medio o largo plazo una futura sustitución de las máscaras metálicas que proyectan las marcas luminosas de encuadre de los distintos objetivos por algún tipo de innovación electrónica que permita mostrar individualmente, una a una, iluminándola claramente en el visor, la marca de encuadre de cada óptica concreta acoplada a la cámara, siempre que pueda haber algo de espacio libre justo en la periferia de cada línea luminosa de demarcación de encuadre que permita al fotógrafo como hasta ahora poder ver lo que está ocurriendo alrededor en el momento del acto fotográfico, lo cual constituye una de las cualidades más apreciadas del sistema óptico/mecánico de visor Leica M acoplado a telémetro de base larga y alta precisión. El tiempo lo dirá.

Sea como fuere, parece claro que pese a su limitada gama de novedades, la M9 Titanio no es en absoluto un simple acto sincrónico de diseño, sino que podría tratarse de la antesala de modificaciones a medio y largo plazo con respecto al modo de fabricación de cámaras Leica M digitales full frame sucesoras de la hoy por hoy muy asentada Leica M9 - cuyas cifras de ventas han superado y continúan superando con creces las expectativas, con listas de espera que aumentan cada vez más-, sobre todo quizá en lo tocante a visor, potenciación máxima del agarre y comodidad de transporte, utilización de nuevos materiales que permitan reducir el peso al máximo sin disminuir ni la resistencia de la cámara al uso profesional ni la atávica preservación Leica del aspecto cosmético de sus modelos M durante el paso de los años, etc.


http://www.youtube.com/watch?v=iNTh0qf3les@feature=related


Stefan Daniel, Director Product Management Photo of Leica Camera AG. Photo: elrectanguloenlamano.blogspot.com


© José Manuel Serrano Esparza. LHSA