domingo, 21 de agosto de 2011

GERDA TARO USÓ DOS LEICAS DE 35 MM DISTINTAS CON OBJETIVOS DIFERENTES DESDE MEDIADOS DE FEBRERO DE 1937 HASTA SU MUERTE EL 26 DE JULIO DE DICHO AÑO

Texto y Fotos Indicadas: José Manuel Serrano Esparza.
ENGLISH VERSION

Tras una etapa inicial en la que Gerda Taro utilizó en España entre Agosto de 1936 y mediados de Febrero de 1937 una Old Standard Rolleiflex binocular de formato medio 6 x 6 cm con objetivo Carl Zeiss Jena Tessar 7,5 cm f/3.5 no revestido (con la cual hizo sus fotografías en Barcelona, el frente de Aragón, Cerro Muriano, Espejo, Málaga y Almería), la fotoperiodista alemana de origen judío trabajó con una Leica II (Model D) lacada en negro con objetivo Leitz Elmar 5 cm f/3.5 reconvertida a Leica III (Model F) desde mediados de Febrero de 1937 hasta su muerte el 26 de Julio de 1937 así como con la Leica III (Model F) cromada y objetivo Summar 5 cm f/2 de Robert Capa (que también había utilizado la Leica II Model D de Weisz, aún sin reconvertir, entre el 18 de Noviembre y el 5 de Diciembre de 1936 durante su primer viaje en solitario a Madrid enviado por Regards así como durante su breve estancia en la capital de España en Enero de 1936, enviado también por la misma revista francesa) desde el último día de Mayo de 1937 (ya que Bob había cambiado a una Zeiss Ikon Contax II con objetivo Carl Zeiss Jena Sonnar 5 cm f/2 entre el 20-25 de Mayo de 1937, cuando pudo adquirir dicha cámara en París con dinero propio y un anticipo que le pagó Richard de Rochemond, Director de la serie documental cinematográfica The March of Time Europe y también de la delegación de Time Inc. en la capital francesa, a cambio de la publicación de sus fotos en Life) hasta su fallecimiento, simultaneando el uso de ambas cámaras a partir del 31 de Mayo de 1937, día en que Capa y Taro (que acababa de estar en Valencia) se encontraron en el puerto de Navacerrada, cerca de Segovia (Capa había tomado un avión en París el 27 de Mayo de 1937 para volver de nuevo a España, y había estado alojado en el Hotel Florida de Madrid entre la sobremesa del 27 de Mayo y el 30 de dicho mes.

Este descubrimiento, realizado por elrectanguloenlamano.blogspot.com ha sido fruto de dos años de investigación en los que desde finales de 2009, partimos de los importantes hallazgos realizados durante 2007 por Richard Whelan, máximo especialista en Robert Capa y Alfred Stieglitz de todos los tiempos e Irme Schaber, biógrafa de Gerda Taro y máxima experta mundial en la fotoperiodista alemana, lo cual complementamos con el reciente estudio durante el año 2011 de una de las fotografías de La Maleta Mexicana en la que aparece Gerda Taro a la derecha de una imagen obtenida por Capa en la Ciudad Universitaria de Madrid a mediados de Febrero de 1937, y que fue hallada por el ICP de Nueva York al abrir el contenido de La Maleta Mexicana, salvada en primera instancia por Chiki Weisz en 1939 y definitivamente por la cineasta y curator Trisha Ziff, cuyo hijo Julio entregó el tesoro fotográfico e histórico a Cornell Capa en muy emotivo acto el 19 de Diciembre de 2007, 68 años después de que su hermano huyera de Francia a Nueva York el 15 de Octubre de 1939 a bordo del barco Manhattan, y un año después de la muerte en 2006 en Ciudad de México, a la edad de 95 años, de Chiki Weisz, gran amigo de Capa desde la infancia, su hombre de confianza en cuarto oscuro en París y la persona que reveló la inmensa mayoría de los 4500 negativos de los 126 rollos de película incluídos en las tres cajas de la Maleta Mexicana.


En el excelente libro Gerda Taro ICP Steidl editado por Irme Schaber, Richard Whelan y Kristen Lubben (Associate Curator del ICP of New York) en 2007, comenzó a demostrarse claramente que el papel fotoperiodístico de Gerda Taro había sido más importante de lo que se pensaba y que había algunas fotos atribuídas durante décadas a Robert Capa que en realidad habían sido hechas por Taro, aunque en la parte trasera de las copias vintage aparecía con frecuencia el crédito Robert Capa debido a que desde un punto de vista comercial Capa y Taro trabajaban en equipo y habían acordado (a sugerencia de Taro, que se convirtió en buena medida en su promotora desde que comenzaron su relación) que las fotos llevarían el nombre de Robert Capa para vender más, por lo que las agencias Alliance Photo de París, Pix Incorporated de Nueva York y Black Star (representante en Estados Unidos de Alliance Photo) siguieron también con frecuencia dicha práctica, igualmente por razones puramente comerciales.

En dicho libro, Richard Whelan expresaba su convicción de que Gerda Taro había usado una Leica desde aproximadamente el 20 de Febrero de 1937. Tristemente, poco antes de que el libro fuese publicado, el Legendario Maestro Richard Whelan murió a finales de 2007.


Transcurrieron dos años, y en Octubre de 2009, pensamos que era necesario intentar averiguar el tipo exacto de cámara Leica y objetivo utilizado por Gerda Taro a partir del momento en que cambió de formato medio a formato 35 mm, para poder seguir en la medida de lo posible la estela fotoperiodística de Taro durante sus últimos cinco meses y medio de vida, sobre todo con respecto a su manera de hacer fotos, por lo que elrectanguloenlamano.blogspot.com emprendió una investigación que ha durado casi dos años y al final de la cual hemos podido descubrir que Gerda Taro utilizó no una Leica como se creía hasta ahora, sino dos diferentes, con objetivos también distintos.


El estudio intensivo durante finales de 2009, todo 2010 y los primeros meses de 2011 de muchas fotografías rectangulares hechas por Gerda Taro desde Mediados de Febrero de 1937 y los meses siguientes en la Ciudad Universitaria de Madrid, el área de la Estatua de La Cibeles, el Puente de Los Franceses, el Frente del Jarama, el Reclutamiento y Entrenamiento del Nuevo Ejército Popular en Valencia, el Funeral en Valencia del General Lukacks, Las Víctimas de Los Ataques Aéreos sobre Valencia, el Frente de Segovia, Trabajadores en una Fábrica de Municiones de Madrid, Dinamiteros en el Barrio de Carabanchel, la Granjuela, el Segundo Congreso Internacional para la Defensa de la Cultura en Valencia, Guadalajara y Madrid, y la Batalla de Brunete y que aparecen en la citada obra Gerda Taro ICP Steidl, así como el análisis durante 2011 de una de las 4500 fotografías de La Maleta Mexicana - salvada definitivamente por Trisha Ziff -, hallada por el ICP de Nueva York al abrir su contenido, que fue tomada por Capa en la Ciudad Universitaria de Madrid, en cuyo centro podemos ver a un suboficial de las Brigadas Internacionales que porta fusil y viste gorra militar y botas de campaña bajando por una escalera, mientras mira sonriente a Capa, al tiempo que en la zona más próxima al borde del fotograma en su mitad inferior derecha aparece Gerda Taro con jersey y falda de color negro y gabardina clara, que no mira a Capa, sino que parece estar esperando a que éste haga la foto, han sido muy importantes en el descubrimiento por elrectanguloenlamano.blogspot.com del primer modelo de cámara Leica y objetivo usado por Taro durante su carrera como fotógrafa.


Photo: Robert Capa. © ICP New York

Probablemente, la aparición de Gerda Taro dentro del fotograma fue producto del hecho de que con las cámaras telemétricas con montura de rosca como la III (Model F) cromada con objetivo no revestido Leitz Summar 5 cm f/2 cromado utilizado por Capa para hacer esta foto, el campo de visión que se observa a través del visor es algo inferior en extensión a la superficie del negativo, por lo que en este tipo de cámaras es más fácil que aparezcan en la imagen cosas o personas que el fotógrafo no vió mientras hacía la foto que con una cámara réflex.


La cámara que sujeta Gerda Taro entre sus manos es una Leica II Model D de color negro reconvertida a Leica III (puede apreciarse la pequeña rueda independiente con velocidades de obturación lentas - de la cual carece la Leica II Model D-) y conectada a un objetivo Leitz Elmar 5 cm f/3.5.

Se trata de una unidad fabricada probablemente en 1932, ya que durante dicho año se construyeron 21.970 del total de 35.886 Leicas II (Model D) lacadas en negro hechas en Wetzlar entre 1932 y 1936.

Creemos que se trata de la Leica II Model D lacada en color negro, propiedad de Chiki Weisz (el experto laboratorista hombre de confianza de Capa y Taro en París, que revelaba sus negativos y hacía tanto las vitales hojas de contactos como las copias vintage), reconvertida a Leica III y que éste prestó a Gerda Taro a principios de 1937 en París (dicha cámara, todavía sin reconvertir, ya había sido utilizada por Capa durante sus dos viajes en solitario a Madrid en Noviembre-Diciembre de 1936 y Enero de 1937) para que la fotoperiodista consiguiera aumentar su producción de imágenes al regresar a España y siguiera cubriendo la Guerra Civil (tanto ella como Capa estaban a punto de volvaer a España aproximadamente el 12 de Febrero e 1937, yendo sucesivamente a las Sierras de Málaga y Almería, así como Murcia hasta el 17 de Febrero de 1937; después al Frente del Jarama, Puente de Arganda y Morata de Tajuña - 18 y 19 de Febrero de 1937- y finalmente a la Ciudad Universitaria de Madrid - entre el 20 de Febrero de 1937 y el 2 de Marzo de 1937- cuando Bob tuvo que regresar a la capital francesa), ya que hasta ese momento Taro había utilizado en España una Rolleiflex Old Standard de formato medio 6 x 6 cm con objetivo Carl Zeiss Jena Tessar 7,5 cm f/3.5 no revestido, de manejo mucho más lento y con la que sólo podía realizar 12 exposiciones con cada rollo de 120, mientras que con cada rollo de 35 mm de la Leica podía hacer 36 fotografías.




A principios de 1937, Capa era ya un fotógrafo famoso, por lo que eran abundantes las publicaciones gráficas que pedían imágenes hechas por él en la Guerra Civil Española, que era en esos momentos con diferencia el epicentro de la atención mediática mundial.

Chiki Weisz pasaba la mayor parte del tiempo en el estudio de Capa en 37 rue Froidevaux de París, revelando los rollos de película de Bob y Gerda Taro, haciendo los contactos y las copias vintage y enviando negativos y copias de las fotos seleccionadas a las revistas ilustradas y agencias que constantemente les pedían fotografías.


Evidentemente, su situación había mejorado bastante con respecto a su contexto inicial, ya que al fin y al cabo tanto Bob como Chiki Weisz y Gerda Taro eran refugiados políticos: Capa había llegado con su amigo desde la infancia Chiki Weisz a París en septiembre de 1933 huyendo del nazismo, por lo que sus comienzos fueron muy duros, hospedándose en un ático del modesto Hôtel Lhomond del Barrio Latino, quedándose rápidamente sin dinero, de tal manera que para poder subsistir y ganar tiempo, ambos se vieron obligados a realizar algunos hurtos de comida en una tienda de ultramarinos próxima a la Rue Mouffetard.


Por su parte, los inicios de Gerda Taro en París tampoco fueron fáciles, sino más bien repletos de privaciones: a principios de octubre de 1933, para evitar la "custodia protectora" que el gobierno nazi había decretado contra ella, tuvo que huir de Leipzig (Alemania) a la capital francesa, donde pudo hospedarse en una habitación muy modesta de un hostal de la Plaza Port Royal, consiguiendo encontrar un trabajo como secretaria del psicoanalista René Spitz, conoció a Capa - que fue quien le infundió la pasión por la fotografía- en 1934 y en Abril de 1935, Fred Stein (que se convertiría en pocos años en uno de los más destacados fotógrafos de retrato con luz ambiente de la historia junto con Alfred Eisenstaedt) y su esposa Lilo Stein prestaron gran ayuda a Gerda Taro, hospedándola en su casa de la Rue Colaincourt, donde Gerda trabajó como ayudante de laboratorio de Fred Stein, que era demás un experto en cuarto oscuro y hombre de gran cultura.


Pero ahora, al comenzar el año 1937, las mejores revistas ilustradas ilustradas europeas del momento (Vu, Regards, Ce Soir, The Illustrated London News, Picture Post, Life -el referente mundial cualitativo en aquellos instantes-) y reconocidas agencias fotográficas como Alliance Photo, Black Star (representante de Alliance Photo en Estados Unidos), Pix, etc.


Y aunque la estrategia - idea de Gerda Taro- fue que todas las fotos, incluyendo las hechas por ella misma- debían llevar el crédito Robert Capa con la idea de intentar vender más, estaba claro que Taro estaba desempeñando un papel cada vez más importante.


Nadie mejor que Chiki Weisz sabía ésto, ya que era él quien revelaba los negativos expuestos por Capa y Taro y hacía los contactos y copias, por lo que era plenamente consciente de que desde Agosto de 1936 en que inició su cobertura de la Guerra Civil Española junto a Bob, Gerda Taro había realizado muchas fotos excelentes con su Rolleiflex Old Standard de formato medio 6 x 6 cm.


Pero a principios de 1937, Chiki Weisz y Robert Capa aconsejaron a Gerda Taro que cambiara a una Leica telemétrica, ya que por motivos comerciales era necesario que el tándem Capa / Taro aumentara su producción, llevando cada uno de ellos una Leica diferente. Capa ya tenía la suya, una Leica III (Model F) 1933-1939 cromada con un Summar 50 mm f/2, por lo que Chiki Weisz, hombre sensible, discreto y dedicado ya plenamente a labores de cuarto oscuro, prestó su Leica II (Model D) con Elmar 5 cm f/3.5 -reconvertida a Leica III- a Gerda Taro, con lo cual a partir de ese momento, la fotoperiodista dispuso de un equipo mucho más compacto, ligero y versátil que se adecuaba mejor a los reportajes de guerra que llevaba haciendo en España desde Agosto de 1936.


RAZONES PARA EL CAMBIO
Durante la primera etapa de su cobertura de la Guerra Civil Española, entre Agosto de 1936 y las dos primeras semanas de Febrero de 1937, Gerda Taro utilizó la Rolleiflex Old Standard Model 622 de formato medio con óptica fija Carl Zeiss Jena Tessar 7,5 cm f/3.5 no revestida, con la que hizo muy buenas fotografías en Barcelona (Agosto de 1936), Frente de Aragón (Agosto de 1936), Cerro Muriano (Septiembre de 1936), Espejo (Septiembre de 1936), Málaga (primera semana de febrero de 1937) y Almería (a bordo del acorazado Jaime I, durante la segunda semana de febrero de 1937), que fueron publicadas en importantes revistas ilustradas de la época como Regards, Ce Soir, The Illustrated London News, etc.


Pero la modalidad de fotoperiodismo de guerra que había realizado Gerda Taro en España hasta ese momento con su Rolleiflex Old Standard de formato medio, presentaba varios inconvenientes importantes que limitaban notablemente no sólo su producción fotográfica, sino también la comodidad, efectividad y velocidad de movimientos, por los siguientes motivos principales:

a) En comparación con las Leicas telemétricas de rosca Leica II (Model D) y Leica III (Model F), con un peso de 406 gramos y medidas de 133 x 67 x 33 mm, la Rolleiflex Old Standard Model 622 de formato medio 6 x 6 cm con sus 778 gramos de peso y medidas de 146 x 86 x 90 mm era mucho más voluminosa y pesada, lo cual provocaba una mayor fatiga de uso y un desgaste más rapido en el fotógrafo, ya que la velocidad de movimientos, la anticipación, el timing preciso al apretar el disparador, el aproximarse lo máximo posible al epicentro de la acción, y estar en el lugar y momento adecuado son los ingredientes básicos del fotoperiodismo de guerra.


Jim Lager, máxima autoridad mundial con respecto a la Historia de Cámaras Leica, Objetivos y Accesorios, sostiene entre sus manos una Leica II (Model D) lacada en color negro, con objetivo Leitz Elmar 5 cm f/3.5, parasol FISON y Filtro UV, convertida a Leica III (Model F). Foto: José Manuel Serrano Esparza

Otra imagen de Jim Lager con la misma cámara y objetivo entre sus manos. El tamaño y peso extraordinariamente miniaturizado de las cámaras Leica LTM y objetivos para su época (incluso hoy en día, en el siglo XXI) fue una cualidad muy apreciada durante la época dorada de expansión del Fotoperiodismo durante los años treinta del siglo XX. Foto: José Manuel Serrano Esparza

b) El tamaño y peso extraordinariamente pequeño para la época de las Leicas telemétricas de rosca que utilizaban película de 35 mm así como sus ópticas muy luminosas como el Leitz Summar 5 cm f/2 e incluso el Elmar 5 cm f/3.5 - de notable apertura máxima de diafragma para la época- hacían que el disparo a pulso incluso a velocidades muy bajas de obturación fuese el biotopo natural de estas revolucionarias cámaras, que conseguían fotos nítidas, sin trepidación, disparando sin trípode en condiciones de baja luminosidad e interiores, algo muy importante en esta época para poder salvar fotos, ya que las emulsiones de la época, tanto en 35 mm como en formato medio, tenían una sensibilidad aproximada de Weston 32, equivalente a ISO 40, por lo que era mucho más crítico, incómodo y sobre todo lento hacer fotos con una Rolleiflex de formato medio en el dinámico género del fotoperiodismo de guerra que con una Leica telemétrica de paso universal.


c) La Rolleiflex Old Standard 622 precisaba el uso de visor de capuchón a la altura de la cintura (el visor deportivo directo para fotografiar a la altura del ojo era muy incómodo e impreciso), un sistema de visionado y exactitud de enfoque mucho más lento que en una Leica II (Model D) o Leica III (Model F), cuyo telémetro incorporado, aún sin estar combinado con el visor, permitía un enfoque más preciso y con una rapidez notablemente mayor que con la Rolleiflex.


d) La ausencia de espejo basculante suponía en la práctica otra gran ventaja para las Leicas telemétricas, ya que al no existir golpe de espejo, la liberación del obturador era mucho más suave que en la Rolleiflex, cuyo peso es además prácticamente el doble.

Es cierto que la Rolleiflex Old Standard tampoco tiene espejo basculante (el que incorpora es fijo y el fotógrafo mira a través del objetivo superior Heidoscop-Anastigmat 7,5 cm f/3.1, mientras que el objetivo Carl Zeiss Jena Tessar 7,5 cm f/3.5 situado debajo es el que expone la emulsión química) y al igual que en las Leicas, no se produce un oscurecimiento del visor en el momento de hacer la foto, pero esta cámara binocular de formato medio posee un obturador central Compur metálico y de tamaño bastante más grande, cuyo accionamiento influía también en una mayor vibración de cámara (si bien en este sentido el motivo principal era el mayor peso y volumen) al tirar a pulso, por lo que el riesgo de foto movida era más alto.

e) La posibilidad de acoplarle ópticas intercambiables de distintas longitudes focales, con lo cual la versatilidad de uso de la cámara aumentaba notablemente.


f) La discreción, ya que el obturador plano focal de seda engomada y recorrido horizontal de las Leicas telemétricas de rosca permite un disparo sumamente sigiloso, prácticamente imperceptible (lo cual constituye otra virtud importante en el género fotoperiodístico de guerra, tanto en los frentes de combate como en retaguardia realizando la cobertura de población civil afectada por conflictos bélicos, etc), a diferencia de la liberación del obturador de la Rolleiflex Old Standard de Taro, que era mucho más ruidosa y delataba con mayor facilidad a la fotógrafa, que ya de por sí no pasaba fácilmente desapercibida con una reflex binocular de formato medio cuyo tamaño era considerablemente mayor.


g) La palanca de avance de película de la Leica II (Model D) y de la Leica III (Model F) era más robusta y sobre todo de manejo más rapido que la manivela de la Rolleiflex, que tenía que hacer avanzar dentro del cuerpo de cámara un negativo 400% más grande que el de 35 mm. Ello permitía una muy superior cadencia de disparos en las Leicas.


h) El menor coste de producción utilizando película de 35 mm de 36 exposiciones frente a las 12 que permitía el rollo de 120 de formato medio 6 x 6 cm de la Rolleiflex, por lo que el riesgo de quedarse sin película a mitad de un buen reportaje o bien de tener que perder un precioso tiempo para cambiar de rollo en mitad de la acción era mucho mayor con la Rolleiflex que con una Leica LTM.


Por tanto, mientras usó la Rolleiflex Old Standard, Taro se vió siempre obligada a seleccionar al máximo las fotos que hacía.


La película de formato medio era más cara que la de 35 mm y cada rollo de 120 albergaba un 300% menos de fotos que uno de paso universal, por lo que podía ser rentable para grandes corporaciones, revistas muy consolidadas y agencias internacionales que desearan la máxima calidad de reproducción posible, pero para el equipo formado por Capa, Gerda Taro y Chiki Weisz como experto hombre de confianza en cuarto oscuro en París, la calidad que daba el formato 35 mm y las ópticas Leica de alta luminosidad (muy buenas, aún sin llegar a la por entonces imbatible calidad de imagen aportada por los Carl Zeiss Jena Sonnar 50 mm f/1.5 y Carl Zeiss Jena Sonnar 50 mm f/2 diseñados por Ludwig Bertele para las Contax telemétricas) era más que suficiente para ofrecer sus imágenes a las muchas revistas ilustradas muy interesadas en aquella época en reportajes de guerra.


Lo más importante ante todo y para todo era captar las fotos y la perfección técnica de las mismas no era el factor decisivo en el ya pujante fotoperiodismo de guerra.


LA RECONVERSIÓN DE LEICA II (MODEL D) A LEICA III (MODEL F) PARA GERDA TARO
Evidentemente, la Leica II (Model D) que inició su producción en Febrero de 1932, era una soberbia cámara para su época, que marcó un punto de inflexión en la historia de las cámaras Leicas telemétricas, ya que fue una de las obras cumbre del equipo Leitz Wetzlar dirigido por Oskar Barnack y la primera en incorporar un telémetro acoplado al mecanismo de enfoque del objetivo hasta que dos imágenes coinciden mediante el clásico sistema de superposición en una sola.

Leica II (Model D) de 1932 con Leitz Elmar 5 cm f/3.5, propiedad de Lars Netopil, experto de talla mundial en cámaras y objetivos Leica. Foto: José Manuel Serrano Esparza

Esto supuso un gran avance, ya que tanto con su predecesora Leica Standard (Model E) como con otras cámaras Leica previas, era necesario estimar la distancia para realizar el enfoque, o bien acoplar un telémetro sobre la parte superior de la cámara para medir la distancia, que una vez calculada, había de ser transferida manualmente al objetivo, utilizando la escala de distancias tanto del telémetro como del objetivo.

De este modo, aunque las ventanas del telémetro y del visor no estaban integradas entre sí, la Leica II (Model D) incorporaba un telémetro interno y acoplado, y los fotógrafos únicamente precisaban un fácil movimiento para hallar la distancia y enfocar con precisión el objetivo.


Leica II (Model D) lacada en color negro, con Leitz Elmar 5 cm f/3.5, parasol FISON y filtro ultravioleta, convertida a Leica III (Model F) descansando sobre el pecho de Toru Tanaka, experto usuario de cámaras Leicas telemétricas y entusiasta del uso de película química de blanco y negro con cámaras clásicas Leica con montura de rosca. Foto: José Manuel Serrano Esparza

Por tanto, en esta cámara, el telémetro y el visor tienen ventanas separadas, con una de las cuales se ha de enfocar, después de ello, hay que mover el ojo hacia el visor para componer la imagen.

Es cierto que este sistema de visionado, aún siendo muy bueno y excepcional para los años treinta, no alcanza la precisión y perfección mecánica de los diseños iniciales de Robert Eckhardt y Erich Mandler para los posteriores visores Leica M con marcas luminosas de encuadre o los visores telemétricos de gran calidad y elementos ópticos calculados para la Leica M2 o M3 de Willi Keiner, en los que se prestaba minuciosa atención al efecto de la magnificación del visor sobre la base de medición efectiva.

Pero la Leica II (Model D) ofrece dos importantes ventajas comparada por ejemplo con una Leica M6 o Leica M9: su telémetro separado significa en la práctica que puede aumentarse la magnificación del visor para conseguir un enfoque muy preciso (por ejemplo, la magnificación del visor de la Leica II (Model F) es 1x, superando incluso al formidable visor 0.92 x de la Leica M3), y además, ésta fue una cámara concebida para ofrecer un rendimiento óptimo con un objetivo standard de 50 mm (era posible utilizar otros objetivos de diferentes longitudes focales, acoplando una amplia gama de visores externos), por lo que conectada a una óptica Elmar 5 cm f/3.5, esta cámara es una herramienta fotográfica profesional de primer nivel.


Toru Tanaka sostiene en su mano su Leica II (Model D) con Elmar 5 cm f/3.5, parasol FISON y filtro UV convertida a Leica III (Model F). Photo: José Manuel Serrano Esparza

Esta cámara dispone de un visor independiente (que muestra una imagen reducida) y un telémetro, con una separación de 37 mm entre ambos oculares.

Por otra parte, el Elmar 5 cm f/3.5, diseñado por Max Berek en 1924, pese a no ser tan luminoso como el Summar 5 cm f/2 que llevaba acoplado Bob a su Leica III (Model F) 1933-1939 cromada, ofrecía una muy amplia abertura máxima de diafragma para su época y el único objetivo Leitz de focal standard que podía competir en calidad óptica con los por entonces imbatibles Carl Zeiss Jena Sonnar 5 cm f/1.5 y Carl Zeiss Jena 5 cm f/2 de Bertele, mucho más luminosos, si bien la gran compacidad y muy liviano peso del Elmar - 125 gramos - le convertían también en un arma poderosa para fotografiar a pulso.


El Elmar 5 cm f/3.5, permitía poder salvar fotografías y obtener suficiente nitidez en condiciones de baja luminosidad y en interiores, intentando compensar al máximo posible la muy baja sensibilidad de las películas pancromáticas de nitrato utilizadas durante los años treinta.


El Elmar 5 cm f/3.5 era un objetivo que daba una enorme calidad para la época (aunque su luminosidad era relativamente grande,siguió siendo el referente cualitativo en calidad óptica durante muchos años junto con los Sonnars 50 mm f/1.5 y f/2 de Carl Zeiss).


Pero la Leica III (Model F) 1933-1939 - que era el modelo que Capa llevaba utilizando en España desde Agosto de 1936- ofrecía algunas ventajas muy importantes:


1) Además del dial normal para velocidades de obturación entre 1/20 seg y 1/500 seg ubicado sobre la parte superior de la cámara junto al botón disparador, la Leica III incorpora una pequeña rueda para la selección de velocidades lentas (1/8 seg, 1/4 seg, 1/2 seg, 1 seg y una posición T) situada en la parte delantera de la cámara, a la izquierda de la zona superior de la montura del objetivo (según se mira la cámara de frente), mientras que la Leica II (Model D) únicamente incorpora el dial normal de velocidades entre 1/20 seg y 1/500 seg.



Por tanto, la Leica III (Model F) era una cámara mucho más valiosa a la hora de poder salvar fotos tirando a pulso en condiciones bajas de iluminación.

Y el dial independiente de velocidades lentas fue lo que permitió por ejemplo a Gerda Taro - una vez realizada la conversión a Leica III (Model F) - hacer algunas fotografías de interiores durante su cobertura del II Congreso de Escritores en las sesiones celebradas en Madrid, Guadalajara y Valencia en Julio de 1937, realizadas a pulso a 1/8 de seg y en algún caso quizá incluso a 1/4 seg apoyando la espalda en una base firme.


2) La magnificación del telémetro había sido incrementada en la Leica III a 1.5 x


3) La Leica III disponía de argollas para correa de transporte.


SEGUNDO MODELO DE CÁMARA LEICA USADA POR GERDA TARO EN ESPAÑA
Entre el 20 y el 25 de Mayo de 1937, Robert Capa pudo adquirir una Zeiss Contax II, la mejor cámara de 35 mm del mundo en aquellos momentos, con un objetivo Carl Zeiss Jena 5 cm f/2.

Esta elección de nuevo equipo fotográfico Zeiss Contax en lugar de Leica por parte de Capa, tenía mucho sentido, ya que para él lo más importante con diferencia, por encima de consideraciones técnicas, era siempre el conseguir la foto, y para el tipo de fotoperiodismo de guerra que hacía, la Zeiss Contax II telemétrica era sin ninguna duda en aquellos momentos la mejor herramienta fotográfica existente para obtener las imágenes que deseaba, por varios motivos importantes:

a) A diferencia de su Leica III (Model F) cromada que tenía ventanas distintas para el telémetro y el visor, la Contax II ofrecía telémetro y visor combinados, con lo cual el visor era mucho más grande y nítido que todo lo ofrecido en aquella época por las cámaras Leica con montura de rosca disponibles (de hecho, esta característica no aparecería en una cámara Leica hasta la M3 de 1954, diecisiete años después).

Bob sabía que este binomio visor y telémetro combinados de la Contax II significaba en la práctica muchas ventajas con respecto al modo en que él hacía las fotos, y que destacaba por tratar de estar siempre en el lugar y momento adecuados, la gran velocidad de movimientos corporales, la anticipación, el timing preciso al apretar el botón liberador del obturador, y el enfoque rápido como ingredientes principales.

Con la Contax II podía trabajar mucho mejor, más rápido y con mayor comodidad, reduciendo la fatiga y aumentando el porcentaje de buenas fotografías, sin olvidar que el objetivo Carl Zeiss Jena 5 cm f/2 diseñado por el genio Ludwig Bertele era superior en rendimiento óptico al Summar 5 cm f/2 (que no obstante era una muy buena óptica si el elemento frontal estaba en buen estado), sobre todo en definición, resistencia a los reflejos y rendimiento a plena abertura.

b) El telémetro de la Contax II era mucho más largo (con una impresionante longitud de base de 90 mm con magnificación de 0.75x) y preciso al enfocar, ya que utilizaba dos cuñas que giraban mientras se efectuaba el enfoque mediante el telémetro, en lugar del pequeño espejo individual típico en las Leicas LTM, con lo que se evitaba con garantías mucho mayores el descentramiento del telémetro.

c) La carga y descarga de película en la Contax II era mucho más fácil y rápida, merced a su respaldo extraíble.

d) El fotógrafo podía cambiar las velocidades de obturación tanto antes como después del avance de película, por medio de una notable innovación tecnológica para la época: un dial de velocidades con un mecanismo individual no giratorio que aunaba el funcionamiento del botón de avance de película con el dial de velocidades de obturación. A diferencia de los obturadores de las Leicas con montura de rosca que eran plano focales de recorrido horizontal y seda engomada, el obturador de la Contax II era metálico y de recorrido vertical, lo cual evitaba que los rayos solares pudieran producir orificios en el obturador.

La realidad es que aún siendo un gran entusiasta de las cámaras Leica al igual que David Seymour Chim y Henri Cartier-Bresson, la cámara favorita de Capa durante su vida fue la Zeiss Contax II, junto con las legendarias Nippon Kogaku telemétricas, y murió en Thai Binh (Vietnam) llevando una Contax II con película de blanco y negro y una Nikon S con película en color Fuji que tenía agarrada en su mano en el momento en que pisó la mina.

Desde finales de Mayo de 1937, Capa tuvo que manejar también una cámara cinematográfica Eyemo de 35 mm (que le había prestado Richard de Rochemond en París), por lo que prestó a Gerda Taro su Leica III (Model F) 1933-1939 cromada con objetivo Leitz Summar 5 cm f/2 que había estado usando en España desde Agosto de 1936.

Esta es la cámara que sostiene en sus manos Gerda Taro en una fotografía cuyo autor es desconocido y que fue tomada cerca del Frente de Guadalajara en Julio de 1937.


Gerda Taro fotografiada con la Leica III (Model F 1933-1939) y objetivo Leitz Summar 5 cm f/2 de Capa. No puede excluirse la posibilidad de que esta cámara - al igual que la Leica II (Model D) lacada en negro con objetivo Leitz Elmar 5 cm f/3.5 y reconvertida a Leica III- hubiera sido originalmente una Leica II (Model D) cromada adquirida por Bob entre 1933 y 1936 y reconvertida a Leica III mediante la incorporación del dial para velocidades lentas entre 1 segundo y 1/20 seg, el aumento de la magnificación del telémetro hasta 1.5 x y las dos argollas a ambos lados de la cámara para correa de transporte.

Probablemente, tanto la Leica II (Model D) lacada en negro con objetivo Elmar 5 cm f/3.5 reconvertida a Leica III como la Leica III cromada con objetivo Summar 5 cm f/2 con la que aparece Gerda Taro en esta ampliación de la foto anterior y con las que Gerda Taro trabajó desde mediados de Febrero de 1937 y finales de Mayo de 1937 respectivamente (Capa utilizó a partir de finales de Mayo de 1937 una cámara Contax II con objetivo Carl Zeiss Jena 5 cm f/2 así como una cámara cinematográfica Eyemo de 35 mm), fueron entregadas a Capa tras la muerte de Gerda Taro en el Hospital Inglés de El Goloso en El Escorial, tras ser atropellada por un tanque T-26 cerca de Villanueva de la Cañada durante la Batalla de Brunete, cuando se hallaba cubriendo fotográficamente la zona en compañía de Ted Allan, comisario político de la unidad médica del Dr. Bethune.

Tras muchas horas de estudio de las fotografías rectangulares con aspect ratio 2:3 hechas por Gerda Taro a partir de mediados de Febrero de 1937 e incluídas en el libro Gerda Taro ICP Steidl publicado en 2007, y tras observar con detalle las copias vintage de fotografías hechas por Taro impresas con aspect ratio 4:3 (aunque realizadas a partir de negativos Leica 24 x 36 mm), reproducidas también en el mencionado libro y donadas por Edith y Robert Capa al ICP New York, hemos llegado a la conclusión de que Gerda Taro utilizó dos objetivos diferentes para hacerlas: unas veces utilizó un Leitz Elmar 5 cm f/3.5 conectado a una Leica II (Model D) y otras veces usó un Leitz Summar 5 cm f/2 conectado a la Leica III (Model F) cromada de Bob, ya que la estética de imagen que producen ambas ópticas es distinta, al igual que su resistencia a los reflejos, el bokeh, el rendimiento en bordes y esquinas, el viñeteado, etc.

Copyright Texto y Fotos Indicadas: José Manuel Serrano Esparza. LHSA
Inscrito en el Registro Territorial de la Propiedad Intelectual de Madrid

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